miércoles, 12 de septiembre de 2012

Desigualdad económica: las raíces de la crisis

Hace cinco años reventó la burbuja de las hipotecas chatarra en Estados Unidos, arrastrando al sector financiero de ese país a una profunda crisis. En vista de que los títulos relacionados con esas hipotecas estaban diseminados por todo el sistema, el crédito interbancario se congeló y se paralizó el sistema bancario.
 
Debido a las interdependencias financieras las malas noticias no tardaron en llegar a Europa: los vientos de recesión contrajeron los ingresos fiscales, al mismo tiempo que se inyectaban recursos para estimular la demanda y se rescataba a los bancos con problemas. De ahí el aumento espectacular en los déficit de varias economías europeas y el surgimiento de la crisis de deuda soberana.

Pero la crisis global no es única y exclusivamente una crisis financiera. Tampoco es una crisis causada por simples fallas de mercado. Es una catástrofe de dimensiones macroeconómicas y no es posible pensar en su largo tiempo de gestación sin considerar las fuerzas macroeconómicas que la provocaron.

Una de esas fuerzas es la desigualdad económica. Sin un análisis cuidadoso de este hecho no se puede comprender la naturaleza y alcances del colapso. Lo cierto es que a mediados de la década de los años setenta, los salarios dejaron de crecer en las economías de Estados Unidos y las de los principales países europeos. Es un hecho de fundamental importancia: en términos reales, es decir, descontando los efectos de la inflación, los salarios dejaron de aumentar. Se rompió así la tendencia que venía manifestándose desde 1945 (los salarios habían seguido de cerca el incremento de la productividad). En 1973, la evolución de los salarios acusa una clara tendencia al estancamiento.

Una manifestación de este hecho puede observarse en la participación de la masa salarial en el ingreso nacional. Para el G-7, responsable de 50 por ciento del producto mundial (Estados Unidos, Alemania, Francia, Inglaterra, Japón, Canadá e Italia) la declinación de la masa salarial es notable a partir de 1975. Eso significa que durante los últimos 40 años los aumentos salariales fueron inferiores a los incrementos en la productividad y las ganancias vieron aumentar su parte del ingreso nacional.

Aunque ya hemos señalado que el fenómeno se presenta en las principales economías capitalistas, las consecuencias no fueron siempre las mismas. En Estados Unidos el consumo siguió siendo el principal motor del crecimiento. ¿Cómo fue eso posible? La respuesta es que el retraso en el comportamiento de los salarios se acompañó de un fuerte crecimiento del endeudamiento de las familias. Los salarios fueron reemplazados por el crédito, como el principal instrumento para la reproducción de la fuerza de trabajo.

Este aumento en la deuda privada permitió mantener los niveles de vida a los que ya se había acostumbrado el grueso de la clase media estadunidense. La tasa de ahorro se desplomó estrepitosamente. Innovaciones como las tarjetas de crédito y otros instrumentos (como el uso de la apreciación en el valor de las casas como garantía para respaldar nuevos créditos en los años noventa) facilitaron el proceso. El sector bancario dio la bienvenida a esta nueva clientela mientras la desregulación bancaria, la bursatilización y una política monetaria acomodaticia dieron impulso al proceso. La mesa estaba puesta para la crisis.

En Europa el proceso fue diferente. En Alemania, por ejemplo, el ritmo lento de los salarios y los recortes en el gasto social se acompañaron de una caída en el consumo y un aumento en la tasa de ahorro. Debido a diversos factores, las familias alemanas prefirieron sustentar sus niveles de consumo a partir del ingreso corriente en lugar de recurrir al endeudamiento. Esto se tradujo en una importante represión de la demanda agregada, un freno para el crecimiento y un factor de desempleo. El descenso en el consumo doméstico tuvo que compensarse a través de fuentes alternativas de demanda agregada. Los mercados de exportaciones fueron la solución para este problema.

Tanto en el caso de Estados Unidos, como en Alemania, el estancamiento de los salarios provocó un aumento en la desigualdad. Esa intensificación en la desigualdad en casi todas las economías capitalistas en las últimas décadas trajo aparejada una mayor inestabilidad en los patrones de inversión. Pero también trajo consigo un incremento en los desequilibrios internacionales (entre países superavitarios y países deficitarios) que son un importante marco de referencia de la crisis global.

En los últimos días se anunciaron medidas para rescatar a la muy golpeada economía mundial. Tenemos la compra ilimitada de bonos soberanos por el BCE en el mercado secundario, anunciada por Mario Draghi. Y también el estímulo fiscal planeado en China. Pero ninguna de estas medidas ayudará a la recuperación y ciertamente tampoco son una respuesta al problema de los salarios reprimidos. La desigualdad seguirá siendo característica esencial de las economías capitalistas y la crisis se profundizará.

Alejandro Nadal
La Jornada

Hay lucha dentro de la clase dirigente global

A lo largo de los últimos meses ha habido toda una serie de significativos cambios dentro del sistema monetario-financiero internacional, que nos muestran la aparición de los movimientos tectónicos en su base y el paulatino desgaste de los cimientos bajo la pirámide de las obligaciones de la deuda de los EE.UU. y la emisión ilimitada de la divisa “de reserva” clave. La primera señal de que se recrudecía la lucha entre los diferentes grupos de la clase dirigente global fue la rebaja del rating del crédito soberano de los EE.UU. por parte de la agencia S&P, que fue seguida por un fuerte desajuste en los mercados financieros, la caída en un 25% de los mercados de valores en los EE.UU., Unión Europea, Japón y los países en vías de desarrollo, así como el importante trasvase del capital especulativo en los papeles de deuda de los EE.UU., que ha superado el límite de los 600 mil millones de dólares o el 3,8% del PIB. 

¿La economía mundial se encamina hacia la nueva fase de recesión?
Debido a una curiosa coincidencia de las circunstancias, cabeza de la agencia de rating S&P Divena Sharma, quien estampó su firma en la revisión a la baja del rating de crédito de los EE.UU. (por primera vez en los últimos 80 años de la existencia del rating), perdió su puesto, junto con todo su equipo, a lo largo de las dos semanas siguientes al tan significativo hecho. Una reacción perfectamente comprensible de la élite político-financiera norteamericana ante los intentos de S&P (que junto con Moddy´s y Fitch pertenece y es controlada mayoritariamente por los Rothschild a través de las compañías inversoras Atticus Fund y Fimalac) de disolver la base del actual sistema monetario-financiero internacional, basado en la pirámide de las deudas y la posibilidad de redistribuir la riqueza y los activos globales a favor de la oligarquía financiera de Wall Street a costa de la emisión incontrolada del dólar. 

El ministro de finanzas de los Estados Unidos Timothy Geithner , quien en los 2003-2008 encabezó el Banco de la Reserva Federal de Nueva York (la sucursal estructural clave del Fondo de Reserva Federal, que posee prácticamente el 50% de todos los activos del Fondo de Reserva Federal de los Estados Unidos), criticó duramente la actuación de S&P y acusó a la agencia de falta de competencia y profesionalidad. A continuación fue invitado a ocupar el cargo del presidente de la mayor agencia de rating Douglas Peterson, top-manager de uno de los mayores bancos mundiales Citibank, que, entre otras cosas, es accionista de SRF y el principal beneficiario de la política de crédito financiero de la Reserva Federal que consiste en el llenado de los mercados financieros a través de la emisión incontrolada y la monetarización de la deuda. 

A juzgar por todo, si algún estado pone en duda el estatus del dólar como divisa de reserva, sufre agresión político-militar y bombardeos (Iraq, Libia etc.) o sanciones y presión (Irán, Malasia, Corea del Norte, Cuba etc.) . Y si alguna agencia de rating u otra estructura comercial plantea la cuestión de problemas de pago o del estado de hecho previo a la bancarrota de los EE.UU., puede atraer la agresión por parte de las élites norteamericanas . 

También habría que señalar el hecho de que el portavoz de la oligarquía financiera mundial Soros ha declarado que oro vuelve a los mercados, el importante especulador Jim Rogers ha hecho el llamamiento para comprar los activos de materias primas, oro en primer lugar, la familia Oppehheimer ha vendido uno de sus activos clave – su participación en el imperio de los diamantes De Beers, y los clanes de los Rothschild y los Rockefeller han anunciado a propósito en público la fusión de sus activos (aunque solo sea una pequeña parte de menos de 50 mil millones de dólares). 

Todo ello nos dice que se están reforzando los procesos de consolidación del gran capital transnacional en su conjunto y del capital financiero internacional en particular en vísperas de la caída de la economía mundial en una nueva fase de recesión. Parece que se trata de una señal a los representantes del gran capital transnacional, que junto con el establishment político de los EE.UU. y la UE representan la clase dirigente global, de que al mundo le espera una crisis sin precedentes por sus dimensiones, que no todos ni mucho menos podrán superar conservando sus activos y su poder político intactos. 

No es de sorprender que a lo largo de los últimos años se está reforzando la tendencia hacia la consolidación de los activos de la gran oligarquía financiera internacional y del capital industrial, que lleva a su fusión . Donde mejor se observa este hecho es en el ejemplo del traspaso a gran escala de los activos a todo tipo de fondos y organizaciones “benéficas”, lo que permite escapar del control de los reguladores financieros, ocultar la información sobre los dueños reales del capital y, lo que es muy importante, permite evitar los impuestos a la hora de transmitirlo por herencia. Como ejemplo. En los Estados Unidos, Gran Bretaña y otros países desarrollados el porcentaje del impuesto sobre el crecimiento del capital puede alcanzar 40-60%. 

Fondos benéficos como los paraísos fiscales legalizados para la oligarquía gobernante
Sería demasiado ingenuo suponer que los dueños de los mayores bancos transnacionales, fondos de inversión, corporaciones de materias primas, gigantes industriales y monopolios informativos, que a lo largo de decenios e incluso centurias han aplastado a la competencia con el fin de obtener la ganancia monopolista, que han estado parasitando sobre los encargos estatales y han aumentado sus capitales desencadenando y financiando guerras y revoluciones , de repente se van a preocupar por el destino de la humanidad. 

En cualquier caso, la situación económico-social en el mundo sigue empeorando: más del 50% de la población del planeta vive con menos de 2 dólares al día, cerca de 60% no reciben la norma mínima de alimento y agua, la polarización social sigue creciendo, y los representantes de la clase dirigente se siguen enriqueciendo. 

El rellenado a través de la emisión de los mercados financieros en 2009-11 con 4-6 trillones de dólares ya ha provocado el inflado de las burbujas en los mercados financieros y ha salvado a la oligarquía financiera gobernante a costa del encarecimiento de los alimentos, petróleo, gas, metales industriales, electricidad, vivienda y la caída del nivel de vida de la absoluta mayoría de la población del planeta. Recordemos, que precisamente las crisis alimentarias de los años 2008 y 2010, multiplicados por el inflado a través de la emisión de los mercados financieros, provocaron las “revueltas del hambre” en los 40 países de África, América Latina y Asia, convirtiéndose en una buena excusa para los golpes militares y guerras civiles en el Oriente Medio. 

Recordemos, que el fundador de la antaño mayor corporación del mundo Microsoft Bill Gates y uno de los mayores especuladores financieros Warren Buffet unieron sus activos en el fondo benéfico de Bill y Melinda Gates, lo que les permite mantener el control sobre sus más estratégicos y rentables activos, obteniendo unas colosales ventajas fiscales y preferencias, gracias al reparto de insignificantes (en comparación con el volumen de los activos) sumas de dinero para los fines benéficos. 

Como ejemplo, en la mayor en los EE.UU. organización benéfica The Giving Pledge, creada por Gates y Buffet, ya han entrado al unísono 57 multimillonarios, que tienen la intención de traspasar más del 50% de sus activos bajo la administración del fondo. Próximamente el fondo alcanzará los 600 mil millones de dólares, y en total en el mundo hay unos 550-600 mil millones de dólares al recaudo de los paraísos benéficos. El mismo Ingvard Kamprad, fundador y principal propietario de la corporación IKEA, hace tiempo que traspasó sus activos al fondo Stichting INGKA, que dirige 205 de las 235 sucursales de la compañía IKEA, valoradas en 40 mil millones de dólares. 

Aparte de que los fondos benéficos son los paraísos fiscales interiores legalizados y respetables instrumentos para minimizar la carga fiscal, además representan un eficaz medio para la fusión de los activos y la defensa de los intereses de grupo comerciales de los ciudadanos más pudientes. A juzgar por todo, no es casual, que en los últimos años va en aumento la “lucha” de los países desarrollados y la organización FATF creada por ellos contra los ingresos ilegales, islas de paraísos fiscales, activos criminales y la financiación del “terrorismo internacional”, creado por los propios servicios secretos de los EE.UU. y UE con el fin de remodelar el mundo y obtener una fuente extra de superingresos. Ninguno de los fondos benéficos, muchos de los cuales ya poseen la mala fama de las “estaciones de lavado” aparece en las “listas negras” de FATF. 

La élite político-financiera se da perfecta cuenta de que a lo largo de los últimos 30 años de emisión incontrolada de las principales divisas “de reserva” en el mundo se ha formado un colosal alero de dinero que no solamente pesa como una prensa sobre el sistema monetario-financiero actual, sino que también es un factor del aumento de la influencia político-militar y económica de los países que no controla la élite occidental. 

Posiblemente, la “ofensiva” de turno contra los paraísos fiscales sea un elemento dentro del juego global de lucha contra “los ingresos ilícitos” y la eliminación de la masa monetaria sobrante. Aparte de debilitar a los competidores estratégicos (siguiendo el ejemplo de Husein, Kaddafi, Saleh y Mubárak) y obtener el control sobre sus activos financieros, esto permite deshacerse del alero del dinero sobrante, que se encuentra dentro de la balanza de los competidores estratégicos, y crear la base para seguir activando la máquina impresora y ensanchar el peso de la deuda. Sin quemar las deudas ya existentes y la masa monetaria sobrante es imposible poner de nuevo en marcha el mecanismo del crédito ampliado y la imitación del crecimiento económico. 

La clase dirigente global lleva a cabo la segregación del gran capital entre los “propios” y los “extraños” , declarando ilegales a aquellos que no están dispuestos a colaborar con las élites occidentales e integrarse en la oligarquía político-financiera internacional en papel de socio menor. 

Por delante nos esperan importante quema de las deudas a través de la inflación, la desvalorización de los beneficios y la caída del nivel de vida
La impresión es que los representantes del gran capital financiero están juntando sus activos , dándose perfecta cuenta de que la economía mundial está al borde de un derrumbe sin precedentes, que tendrá como consecuencia que la mayor parte de los ahorros e ingresos no solamente de los ciudadanos de a pie, sino también de los grandes financieros e industriales simplemente perderá el valor y se quemará dentro de la poderosa espiral de la inflación. En las condiciones de la crisis no solamente cae el nivel de vida de los simples ciudadanos, sino que se reducen considerablemente las dimensiones de la economía y de los mercados financieros, lo que inevitablemente disminuye el tamaño de la “tarta” y de aquellas élites que puedan acceder a ella. 

En estas circunstancias la situación de la mayoría de los oligarcas rusos, que a juzgar por todo, no son más que eslabones de tránsito intermedios dentro de la larga y compleja cadena de los verdaderos dueños de los sectores estratégicos de la economía rusa, aparece como bastante triste. Tal y como nos ha demostrado la situación de la crisis de los años 2008-2009, no les dejan pasar más allá de la antesala de la oligarquía mundial – lograron conservar el control formal sobre sus empresas exclusivamente gracias a la ayuda financiera extraordinaria por parte del estado, que no podía permitir el paso por las deudas de Rusal, Níquel de Norilsk, Gazprom y otros gigantes de materias primas e infraestructuras a manos de los acreedores extranjeros y las corporaciones multinacionales. 

En este sentido la reciente fusión de la parte visible de los activos de los Rothschild y Rockefeller junto con el éxodo masivo de la oligarquía financiera de Wall Street e industriales a los fondos “benéficos” y la consolidación de los activos representan una inequívoca señal de que la economía mundial y el sistema monetario-financiero internacional están al borde del abismo. De la futura e inevitable crisis el mundo saldrá muy cambiado – las fases de la caída en la deflación y el crecimiento vía emisión se sucederán hasta que no sea eliminada la causa última de la actual recesión global, debida a que la demanda conjunta (el consumo) supera prácticamente el doble a los ingresos reales. 

Y eso sin hablar de la podredumbre de los monopolios globales (que frenan el progreso científico-técnico persiguiendo sus propios intereses comerciales), el abuso del capital especulativo global (que condena la población a la pobreza a costa de inflar las burbujas en los mercados de mercancías-materias primas y de divisas para redistribuir los activos durante los ciclos del inflado de los mercados mediante la emisión y el desinflado con la deflación), el aumento imparable de la diferenciación de la población en función de los ingresos, el salto a la pobreza, la desaparición de la clase media y la enorme degradación moral e intelectual de la población. 

El nivel del consumo en los EE.UU. y la UE (es decir el nivel de vida) tendrá que caer en un 40-50%, teniendo en cuenta además que la polarización social por ingresos ha aumentado considerablemente a lo largo de los últimos 30 años de vida a crédito, la caída del nivel de vida de las capas pobres de la población superará el 50-80%. Es evidente que desde el punto de vista político tal situación será inaceptable y exigirá la transformación de todo el sistema político-económico de los países de Occidente. No se puede excluir, que a lo largo de este derrumbe, tal y como ya había ocurrido en la historia (en Alemania a finales de los años 1920, en Europa Oriental a mediados de los años 1930), al poder accederán regímenes fascistas odiosos. 

Cómo se comportan las élites globales
Ante nuestros propios ojos en el mundo sigue creciendo la lucha entre dos grandes e influyentes centros de la toma de decisiones. Por un lado, por lo que podemos juzgar, están los partidarios de conservar para el dólar el estatus de la divisa de reserva clave (y todas las preferencias derivadas para los EE.UU.), y para el Sistema de Reserva Federal de los EE.UU. y la oligarquía financiera de Wall Street el papel del centro emisor clave. Por otro lado, fuera de los EE.UU. (en UE, Asia, Gran Bretaña) crece la oposición a los Estados Unidos, que defiende la idea de quitarle a la Reserva Federal norteamericana el estatus del “banco central de los bancos centrales” a costa de crear zonas de uniones de divisas, donde el dólar americano pasará de ser la divisa de reserva clave a ser una divisa de reserva más. 

En otras palabras, habría que darle la razón a Mikhail Khazin de que en actualidad hay lucha entre los partidarios de conservar el estatus-quo del SRF (los emisionistas) y los partidarios de quitarle a los EE.UU. el derecho de monopolio sobre la emisión de la principal divisa de reserva y la creación de las uniones de divisas (los cambistas), en cuyo marco circularán las divisas de reserva propias regionales. Nada impide mantener la interacción entre estas zonas autónomas de divisas en la esfera de los servicios a los pagos-balances a través de clearing y compensación con ayuda de oro. 

Posiblemente, dentro de los planes de este grupo de representantes de la clase dirigente global (estrechamente vinculado a los círculos bancarios del Viejo Mundo – los Rothschild, Baruh, Warburg etc.), que sacarán sus superdividendos a través de las operaciones de cambio de divisas, entre otras cosas entra el devolverle al oro total o parcialmente la función del dinero (como medio de pago, circulación y medida de precio (remonetarización del oro)) y su uso dentro del marco de las operaciones de compensación y clearing. 

Técnicamente es posible: para alcanzar el saldo de las operaciones económicas externas con ayuda de oro no es necesario que su volumen sea comparable con las proporciones del comercio exterior y el movimiento transfronterizo del capital. Dentro del maro de las operaciones de clearing y mutua compensación de las exigencias su necesidad disminuirá por decenas y gracias a su revalorización y el aumento del precio del oro a 10-12 mil dólares este problema quedará resuelto. 

Pero es fácil de prever que la oligarquía financiera de Wall Street, cuya participación en los dividendos de la economía estadounidense ha aumentado de 4% en 1947 a 45% en 2008 (en porcentajes anuales los beneficios del sector financiero de los EE.UU. supera los 850 mil millones de dólares, que representan pura pérdida para todos los demás sectores de la economía) bajo ningún concepto querrá perder su estatus de fuerza económica y política clave. 

Siendo en realidad, el fundamento de todo el modelo del capitalismo financiero mundial y el principal beneficiario del inflado de los mercados financieros mediante la emisión y de la esclavización de los pueblos y los países mediante el yugo de la deuda, la oligarquía financiera de los EE.UU. para salvar su posición podría empujar a la economía mundial a un pozo de deflación sin precedentes mediante la congelación de las transacciones financieras, el aumento del precio de los recursos de crédito, reducción del crédito y la provocación del fuerte déficit de los recursos monetarios (como ya había ocurrido en el otoño de 2008 y en los años 1929-1931). En otras palabras, la oligarquía financiera de Wall Street que manda en la economía mundial, que controla la emisión de la “divisa de reserva” clave y parasita sobre la adquisición gratuita de los activos reales (mercancías, materias primas, metales preciosos, maquinaria y equipos, servicios etc.) a cambios de los dólares - emitidos incontroladamente y no asegurados por nada salvo los compromisos de pago, no se va a rendir sin luchar. 

Nakanune.ru
Traducción directa del ruso de Arturo Marián Llanos
Rebelión
http://www.rebelion.org/noticia.php?id=155833&titular=hay-lucha-dentro-de-la-clase-dirigente-global-

martes, 4 de septiembre de 2012

¿Infiernos o paraísos fiscales?

Tax Justice Network, que podría traducirse como “Red por la justicia fiscal”, es una organización independiente que se creó en 2003 en el Parlamento británico y que se dedica, según se lee en su página web, “a la investigación, análisis y promoción a alto nivel en el campo de la política tributaria. Con este fin registra, analiza y explica el papel de los impuestos y las negativas repercusiones de la evasión fiscal, los trucos impositivos, la competencia por la menor tributación y los paraísos fiscales”. La red incluye el mundo académico y el de las organizaciones no gubernamentales, así como medios de comunicación, economistas, profesionales de las finanzas y la abogacía, sindicatos y otros grupos de interés público.

Entre sus objetivos fundacionales figura en primer lugar “despertar y acentuar el interés público por el mundo secreto de las finanzas en los paraísos fiscales”. Este ha sido el asunto de uno de sus últimos informes, que ha tenido amplia repercusión. Con el título The Price of Offshore Revisited (en traducción libre: “Puesta al día de lo que cuestan los paraísos fiscales”) en él se revela que una superélite mundial de acaudalados individuos ha sabido explotar los resquicios de las leyes sobre tributación y movimiento de capitales, para ocultar la extraordinaria cifra de 21 billones (21 seguido de doce ceros) de dólares, lo que equivale al producto interior bruto combinado de EE.UU. y de Japón. Algunos analistas la consideran moderada y la elevan a 32 billones.

En Suiza o en las Islas Caimán, dos típicos agujeros negros de las finanzas ocultas, descansa el dinero “protegido por una bandada de eficaces profesionales, bien pagados, en bancos privados y en agencias legales, contables y financieras, que se aprovechan de la cada vez más fluida economía global sin fronteras”, según explica el citado informe.

La primera conclusión que se deduce de lo anterior es que los índices oficiales sobre la hiriente desigualdad económica que existe entre países y dentro de éstos, publicados regularmente por la ONU, resultan ya inútiles porque para calcularlos no se ha tenido en cuenta la enorme suma sustraída a los datos disponibles. Ya no es cierta la conclusión de un informe anterior que señalaba que “la renta del 20% de los más ricos del mundo es 28,7 veces la del 20% más pobre”; la diferencia es en realidad mucho mayor, es decir, la flagrante injusticia distributiva en la que estamos habituados a vivir aumenta todavía más si se tiene en cuenta el dinero escondido por una pequeña parte de ese 20% más rico. El informe indica también que cerca de 10 billones de esos dólares fugados a paraísos fiscales son propiedad de unos 92.000 individuos, el 0,001% de la población mundial.

Los que evaden esas sumas, empero, sí utilizan los servicios públicos; les gusta que las calles estén limpias e iluminadas y que funcionen los transportes (al menos para que lleven clientes a sus establecimientos y aumenten sus ganancias); se complacen también en disponer de buenas autopistas para sus lujosos automóviles, y puertos y servicios de navegación para sus yates o aviones privados. Pero ¡ah!, sus privilegiadas mentes les inducen a no pagar o a pagar lo menos posible de esos impuestos que permiten mantener los servicios de los que ellos también se aprovechan.

El informe dice que si esos 21 billones de dólares ocultos hubieran estado legalmente depositados, rindiendo un 3% anual, y si los Gobiernos hubieran podido gravarlos con un 30%, hubieran generado para las arcas públicas 188.000 millones, más de lo que anualmente invierten los países ricos en ayuda al desarrollo.

Cuando vastos sectores de la humanidad, que aumentan día tras día, sufren los efectos de una coyuntura económica que les impone sacrificios y restricciones, es demoledor leer en ese informe que “la gente de la calle apenas tiene idea de lo injusta que se ha hecho la situación”, a la luz de lo que en él se revela. Se necesitaría estar ciego para no advertir que las riquezas del mundo se van concentrando en menos manos mientras que las deudas y los déficits recaen sobre los hombros de los sufridos ciudadanos corrientes a través de sus Gobiernos.

Y claro que hay culpables: los 10 principales bancos del mundo (entre los que están los suizos USB y Credit Suisse, y el estadounidense Goldman Sachs) gestionaron en 2010 más de 6 billones de esos dólares ocultos en paraísos fiscales, mientras que hace cinco años solo manejaban 2,3 billones. ¡Parece evidente que ese tipo de negocio prospera sin problemas!

Paraísos fiscales para unos pocos, pero infiernos fiscales para una mayoría que sufre las consecuencias de estas prácticas indignas. Y una vergonzosa responsabilidad para los países del G20, que ya en 2008 -asustados por la crisis- prometieron controlar el bandolerismo bancario de los presuntos paraísos y han sido incapaces hasta hoy de adoptar las medidas imprescindibles para lograrlo. ¿Hasta cuándo tendremos que soportar estos brutales abusos del capitalismo más refinado?

Alberto Piris
Republica.com
http://www.republica.com/2012/08/09/%C2%BFinfiernos-o-paraisos-fiscales_533883/

viernes, 31 de agosto de 2012

España se ve asediada por los peligros financieros y se acerca a un rescate total

prima de riesgo al 30 de agosto

El pozo sin fondo de la banca española junto al desempleo, la recesión y la fuga masiva de capitales, tienen nuevamente a España en el corazón del huracán financiero y en el eje de una espiral fuera de control. El costo de la prima de riesgo ha vuelto a escalar al 6,59 por ciento ubicándose en un nivel que es insostenible y que indica claramente que el Banco Central Europeo tiene los días contados para intervenir con una artillería convincente si le interesa salvaguardar la moneda única. Pero las tensiones y discrepancias entre los líderes de la UE han hecho su agosto y nuevamente termina un mes sin que se pueda marcar un punto de inflexión en la crisis: se sigue cuesta abajo y aún no se toca fondo.

La crisis ha sobrepasado los más oscuros diagnósticos y España comienza a seguir el mismo derrotero de Grecia ante la incapacidad de sus gobernantes de contener la pandemia. Parte del problema pasa por obedecer ciegamente a la Troika, que es la que al parecer toma las decisiones. Y aunque llevamos harto tiempo diciendo que las políticas de la Troika son una receta directa al fracaso por ser el resumidero de toda la ideología neoliberal que, primero, creó las condiciones para que esta crisis se desarrollara sin obstáculos de ninguna índole y, después, negó su existencia en los años iniciales de su desarrollo, es lo que sigue imperando en Europa.

En esta línea, España ha tomado el mismo camino de Grecia y comienza a tener cerrado su acceso al crédito y los mecanismos de financiamiento. Ese mismo crédito que en los años de la euforia llegaba con total abundancia y generosidad para inflar la desmedida burbuja inmobiliaria y promover el derroche privado. Una burbuja hinchada por los vacíos del euro en el período de la bonanza financiera como analizamos en ¿Qué provocó la crisis del euro?... Esos años del dinero fácil promovidos por los bancos alemanes y franceses son hoy cosa del pasado. La “era de la confianza” se ha desvanecido y se hace palpable que los hechos van a ir de mal en peor, justamente por el cambio de giro de los flujos financieros. La fuga de depósitos en marcha, junto a la bancarrota de varias Comunidades Autónomas acechadas por la insolvencia, ponen al gobierno entre la espada y la pared cerrando el círculo en torno al destino del euro. 

Como advertimos hace más de año y medio, la batalla por el destino del euro se desarrollará en España y eso es lo que está ocurriendo ahora. La artillería del BCE ha privilegiado los intereses de la banca (que es totalmente improductiva en tiempos de crisis), olvidando los intereses de la economía real. Este error ha amplificado la tragedia dado que sólo ha significado acumular más deuda. Y lejos de estimular la economía con el dinero recibido, la banca sólo ha procedido a limpiar la oscuridad de sus balances en el fatigoso proceso de desapalancamiento financiero. Esta tesitura está explicada con detalle en el articulo La propuesta de Richard Koo para la recesión de balance española, que da cuenta por qué la política monetaria no funciona cuando el sistema financiero ha abusado de un largo y excesivo apalancamiento. 

La crisis de la deuda y la posibilidad de un quiebre en la eurozona se siguen profundizando y todo indica que no habrá una salida fácil ni en el corto ni en el mediano plazo. Los datos del Indice Markit para las ventas al detalle entregados ayer dan cuenta del deterioro que vive la demanda y el consumo producto del alto desempleo y de los planes de austeridad implantado por las autoridades. Hasta la fortaleza de Alemania está siendo perforada con varios datos negativos que demuestran estos signos de contagio. Por un lado el desempleo ha aumentado por quinto mes consecutivo (aunque todavía se encuentra en un nivel bajo la media de la UE), mientras las exportaciones sufren un fuerte retroceso por la caída del comercio mundial que también afecta a China, Estados Unidos y Japón. 

Marco Antonio Moreno
El Blog Salmón

BFA: el banco malo de Bankia. Análisis

En el meollo de esta crisis está BFA-Bankia, cuarto banco del país en términos de capitalización bursátil, con 10 millones de clientes y alrededor de 380.000 accionistas. Bankia representa el 10% del sistema financiero español. Sin duda es el banco más expuesto a los créditos inmobiliarios de alto riesgo, por lo que está considerado como un banco “sistémico”: su quiebra podría arrastrar al conjunto del sector bancario y seguidamente, a toda la economía del país.

Bankia, o más exactamente BFA-Bankia, nació a finales de 2010 y es el fruto de un inteligente conglomerado que permite aislar los activos inmobiliarios problemáticos de las siete cajas de ahorros reagrupadas en el seno de su matriz BFA (Banco Financiero y de Ahorros).

Ésta, ayudada por el Estado, opera como el “banco malo” de Bankia. El Estado avala la montaña de activos inmobiliarios dudosos reunidos en BFA mientras que su filial Bankia, desembarazada de tan pesada carga, intenta atraer capital de pequeños inversores para su salida a bolsa.

El objetivo está claro: transferir los riesgos resultantes de la burbuja inmobiliaria, del sector privado al público. Contribuyentes, clientela perjudicada y pequeño accionariado en riesgo a causa de las recomendaciones irresponsables de la banca, quedarán directamente afectados; pero aún más ampliamente, la población española en su conjunto sufrirá de nuevo el lastre de una deuda privada devenida pública.

Se trata de nuevo de una excelente oportunidad para los banqueros,-responsables de inversiones de alto riesgo que han desembocado en pérdidas astronómicas-, de salvar sus apuestas indecentes.

Los sucesivos gobiernos de Zapatero y de Rajoy escogen socorrerles  desembarazándoles del riesgo insostenible derivado de la burbuja inmobiliaria e inyectando dinero cargado directamente a los presupuestos del Estado, en detrimento de sectores vitales como la protección social, la educación, la sanidad o aún la lucha contra los incendios. Dado que el Estado se endeuda para sanear la banca, los recortes presupuestarios que afectan al estado del bienestar son decretados ineludibles para lograr reducir el déficit ocasionado.

He aquí la trampa que queremos denunciar. BFA-Bankia, que ha sido criticada además por contar entre sus directivos [1] con antiguos miembros activos del Partido Popular, sobre todo de la antigua Caja Madrid,-  actualmente integrada en BFA-, representa un caso de escuela que mezcla políticos y banqueros al servicio de las finanzas.

BFA, el “banco malo” de Bankia
A raíz del estallido de la burbuja inmobiliaria, la reestructuración del sector bancario ha provocado que el número de cajas de ahorro pase de 45 a una quincena desde principios de 2011. En consecuencia, además de  los cierres de sucursales y los consiguientes despidos, el capital ha quedado concentrado en las manos de enormes entidades consideradas “too big to fail” (“demasiado grandes para caer”). Sólo dos pequeñas cajas escapan a la fusión: Caixa Ontinyent y Caixa Pollença.

BFA (Banco Financiero y de Ahorros) nace el 3 de diciembre de 2010 y comienza a operar en enero de 2011. Esta nueva entidad es el fruto de la fusión de siete cajas de ahorro regionales, minadas por una burbuja inmobiliaria que no acaba de desvelar la profundidad de la crisis: se trata de Caja Madrid y Bancaja que detentan la mayoría del accionariado (52,06% y 37,70% respectivamente), a las que se incorporan Caja de Canarias (2,45%), Caja de Ávila (2,33%), Caixa Laietana (2,11%), Caja Segovia (2,01%) et Caja Rioja (1,34%). Más allá del Banco de España y los altos responsables de Bankia, el Gobierno socio-liberal de Zapatero tiene la responsabilidad de haber autorizado y alentado tal fusión.
A final de 2010, el FROB (Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria) [2], el fondo público de ayuda al sector, otorga un préstamo de 4.465 millones de euros a BFA, la matriz de Bankia, y abre así la vía a la nacionalización de la banca. Esta operación tenía como objetivo sanear las cuentas de las cajas de ahorros reagrupadas en el seno de la nueva entidad. Pero ello se revelará insuficiente.

Señalemos además que BFA posee participaciones en Concesiones Aeroportuarias (7,86%), Deoleo (9,63%), Desarrollos de Palma (10,38%), Ejido Desarrollos Urbanos (7,34%) Grupo Inmobiliario Ferrocarril (10,17%), Haciendas Marqués de la Concordia (8,47%), IAG (12%) Mercavalor, Sociedad de Valores y Bolsa (10,48%), NH Hoteles (9,22%), Numzaan (7,41%), Mapfre (15%) e Iberdrola (5,27%).[3]

La exposición de los acreedores, principalmente en el sector bancario español, acumulaba a fines de 2011, según declaraciones del Banco de España, entre 176.000 y 184.000 millones de euros de activos inmobiliarios problemáticos. BFA, que a juzgar por sus propias cuentas, es la más expuesta al sector inmobiliario, a la altura de 37.500 millones de euros a finales de 2011, de los que 31.798 millones son activos inmobiliarios problemáticos (créditos con riesgo de no ser reembolsados), cierra su primer año de ejercicio con las mayores pérdidas de la historia de la banca española.

Tras haber declarado beneficios de 309 millones de euros en 2011 bajo la gestión de Rodrigo Rato, BFA anuncia un saldo negativo de 439 millones, antes de reconocer finalmente,-ya tras la marcha del ex dirigente del FMI-, haber acumulado 3.318 millones de euros en pérdidas durante 2011. Si añadimos las pérdidas ocasionadas por la depreciación de los títulos en bolsa, esta suma sobrepasaría los 7.263 millones de euros.
[4] El shock es tanto más importante cuanto que Zapatero y el Banco de España habían incitado vivamente a numerosas empresas del IBEX 35 a comprar sus acciones, con una inversión próxima a los 3.000 millones de euros.[5]

Esta gestión desastrosa del banco, no impidió a su presidente director, Rodrigo Rato, embolsarse 2,34 millones de euros de salario fijo, ni a Francisco Verdú, su consejero delegado, de ser remunerado con 1,57 millones en 2011.[6] (Por haber llegado durante el año, no percibe la totalidad de su retribución anual de 2,26 millones). Jose Luis Olivas, vicepresidente de Bankia antes de dimitir y aún hoy presidente de Bancaja, ha recibido 1,62 millones de euros en 2011.

Finalmente, José Manuel Fernández Noriella, que reemplazó a Olivas, ha cobrado 725.000 euros ese mismo año 2011. Esto no son más que remuneraciones fijas, en las que no se incluyen por tanto las posibles remuneraciones variables o aquellas percibidas como administradores de otras empresas.

Por tanto, se distribuyeron sumas colosales antes de que la banca solicitara fondos públicos para ponerse a flote. En febrero de 2012, una nueva ley[7] limita a 600.000 euros de remuneración fija los salarios de los directivos de entidades que hayan recibido dinero del Estado. Una medida insuficiente y muy tardía si consideramos que los miembros del consejo de administración de BFA, que recibió 4.465 millones de ayudas públicas a través del FROB, se repartieron entre enero y noviembre de 2011, más de 9 millones de euros.[8]

Es necesario privatizar las pérdidas urgentemente, haciendo pagar a los responsables que tanto se aprovecharon y no socializarlas como hace el gobierno; es más que hora de poner el sector bancario bajo control público sin que por ello el Estado deba asumir el coste de la operación. Son los grandes accionistas quienes deben asumir los gastos  y los directivos deben ser perseguidos por la justicia a fin de determinar sus responsabilidades en la debacle.

Rodrigo Rato se provee de un paracaídas dorado antes del crash de Bankia
Bankia sale a bolsa el 20 de julio de 2011. Rodrigo Rato, exministro de economía y vicepresidente económico de Jose María Aznar cuando se producía el crecimiento de la burbuja inmobiliaria, antiguo director del FMI y presidente de Bankia, toca la campana con orgullo a la apertura de la Bolsa ese día. La acción vale 3,75 euros y todo iba bien en el mundo de las finanzas desregularizadas que goza de un nuevo producto sobre el que apostar.

El 7 de mayo de 2012, la acción se cambia a 2,37 euros (o sea un hundimiento del 37% en diez meses) y, como en el FMI en 2007, Rodrigo Rato presenta su dimisión antes de finalizar su mandato. Será reemplazado dos días después (el 9 de mayo) por José Ignacio Goirigolzarri con el consejo del propio Rato, que lo señala como “la mejor persona en este momento para dirigir este proyecto”.

Arturo Fernández, vicepresidente de la CEOE (Confederación Española de Organizaciones Empresionales) y consejero de Bankia, afirmaba a su vez que “el trabajo de Rato ha sido ejemplar”.[9]

El escándalo Goirigolzarri
Antes de retomar el control de Bankia, José Ignacio Goirigolzarri ha ocupado, entre otros, el puesto de vicepresidente de Repsol (abril 2002-abril 2003) y Telefónica (abril 2000-abril 2003) ocupando asiento en el consejo de administración hasta 2003, prosiguiendo su larga carrera de 30 años en el seno del segundo banco español, BBVA, donde percibía cerca de 4,6 millones de euros al año (salario fijo y remuneración variable).

Ha sido también consejero de BBVA-Bancomer (México), Citi Bank (China) y de CIFH (Hong Kong) durante este periodo. En septiembre de 2009, en pleno debate internacional sobre la limitación de salarios y bonus, deja su puesto en el BBVA con una jubilación anticipada cercana a los 3 millones de euros brutos al año. Mientras la crisis se extendía violentamente por Europa, ¡cobra de golpe 68,7 millones de euros![10]

A pesar del escándalo ocasionado, nada cambia en el seno de la banca: dos años después, en 2011, Francisco González, presidente de BBVA y Ángel Cano, consejero delegado, perciben una remuneración total de 4,9 millones de euros y 3,6 millones respectivamente. Ese año, el comité de dirección recibió en total 9,35 millones de euros de remuneración fija y 14,2 millones de remuneración variable.[11]

Nacionalización del banco malo
Nada más llegar a Bankia, Goirigolzarri propone la toma de control de BFA por el Estado. El gobierno responde rápidamente que aportará el capital necesario para el saneamiento y controlará así el 100% de BFA. El Estado se convierte el accionista mayoritario de esta entidad, que detentaba entonces más del 45% de participación en Bankia y desde el mismo momento entra en el capital de las sociedades de las que BFA es también accionista.

Así, algunos días después de la dimisión de Rodrigo Rato, el FROB decide transformar los 4.400 millones de euros inyectados a finales de 2010 bajo la forma de participaciones preferentes convertibles a 5 años en simples acciones. En efecto, como nos explica Mikel Barba: “Estas participaciones están sujetas al pago de intereses y deben ser recompradas por la entidad en un período de cinco años. En caso de que la entidad no pueda devolver el dinero aportado en cinco años, las participaciones se convierten en capital con lo cual el Estado pasa a ser propietario de una parte -o de la totalidad- de la sociedad. (…) El FROB reconoce que no va a recuperar en un plazo de cinco años el dinero que colocó en las preferentes de BFA, por lo que decide convertirlas en capital. Pasa de ser un acreedor de la empresa a ser el propietario”. [12]

El 25 de mayo, después de que la agencia de calificación Standard & Poor´s anunciara la degradación de la nota de Bankia y otros cuatro bancos españoles a rango de inversión especulativa, la cotización de los títulos de Bankia fue suspendida mientras su consejo de administración trata de determinar el montante de la nueva ayuda requerida.

BFA-Bankia, que había recibido ya 4.400 millones de euros en dinero público del FROB, solicita finalmente 19.000 millones de euros suplementarios al Estado. Ello marca de hecho, la más grande operación de salvamento del sector financiero de la historia española.

La nacionalización de la banca al borde de la quiebra viene así a sumarse a la larga lista de aquellas ya realizadas desde el inicio de la crisis, tanto en España (Catalunya Caixa, NovaGalicia Caixa, Banco de Valencia, sin contar las otras entidades que habían percibido inyecciones de dinero, como Caja Castilla la Mancha, Cajasur, o la CAM), como en el extranjero. A título de ejemplo, la banca franco-belga-luxemburguesa Dexia ha sido rescatada de la quiebra en dos ocasiones y la operación ha costado 18.000 millones de euros a los contribuyentes. [13]

Mariano Rajoy ha asegurado que el salvamento de Bankia no tendría ningún impacto sobre el déficit público del país, que se había comprometido a reducir del 8,9% al 5,3% del PIB este año 2012. [14] Sin embargo nada es menos seguro que esto y durante los primeros cinco meses del año 2012 (de enero a mayo), el déficit del Estado ha alcanzado ya el 3,4%, con un aumento del 30,6% en relación al mismo periodo del año anterior. Durante ese tiempo, prosigue el hundimiento de los títulos de Bankia.

El 20 de junio de 2012, la cotización alcanza los 80 céntimos de euro, o sea una pérdida del 80% desde su salida a bolsa. Igualmente, el anuncio del eurogrupo el 9 de junio de 2012 de una inyección que podría alcanzar los 100.000 millones de euros,- muy por encima de los 37.000 millones estimados necesarios por el FMI,[15] o de los 62.000 millones de las consultoras Oliver Wyman y Roland Berger-, no ha beneficiado a Bankia, que es la única entidad financiera del Ibex 35 que ha registrado una caída de su capitalización bursátil desde esta fecha hasta el 30 de junio.

Los títulos han perdido 9,80% durante este corto periodo, mientras los demás bancos registraban ganancias tras la euforia provocada por el anuncio del rescate.[16] El 17 de julio, los títulos caían a 0,59 euros, su mínimo, antes de remontar en agosto ante la proximidad de una inyección inminente de capital europeo, del que Bankia sería el primer beneficiario. La salida a bolsa es un fiasco soportado por los pequeños inversores que ven sus depósitos reducidos a nada, mientras los grandes inversores, bien informados, huían de la debacle.

En un texto escrito en 2010[17], David Hall afirmaba que la crisis financiera y económica es el resultado de préstamos insostenibles y de la creación de formas complejas de deuda por los bancos. Desde la quiebra en septiembre de 2008 de Lehman Brothers, los Estados Unidos y otros gobiernos decidieron, tras decenios de privatizaciones, salvar los bancos nacionalizándolos o inyectando capital para recuperar su solvencia.

No nos engañemos, el Estado queda en general fuera de la gestión, que se mantiene en manos de banqueros. No se trata de una debilidad del capitalismo, sino al contrario de una maniobra para reforzarlo socializando las pérdidas, antes de volver a privatizar el establecimiento, viable de nuevo gracias al saneamiento. El FMI describe esto como “una transferencia de riesgo sin precedentes del sector privado al público".

*Jérôme Duval es miembro del Comité para la Anulación de la Deuda del Tercer Mundo (CADTM). Texto traducido por Mireya Royo.
Diagonal

jueves, 30 de agosto de 2012

Por qué los salarios son tan bajos en España

Una de las características del mercado de trabajo español, acentuada durante la crisis actual, es el bajo nivel de los salarios de la gran mayoría de las personas que están trabajando. Y otra característica que complementa la anterior, es la gran dispersión salarial existente entre la población asalariada, es decir, la elevada distancia que hay entre los salarios de los mejor pagados y los peor pagados. Veamos los datos.

Según el Instituto Nacional de Estadística (en su sección “asalariados y percepciones salariales por tramos”), alrededor de 7,8 millones de personas recibieron menos de 1.000 euros al mes en el año 2010. Son los llamados mileuristas. Representan el 43% de todos los asalariados y reciben el 13% de todo el dinero que el país se gasta en salarios (lo que se llama masa salarial). En el otro polo, nos encontramos con los mejor pagados, que ingresan más de 4.000 euros al mes y que representan el 7% de todos los asalariados y reciben el 25% de la masa salarial. En otras palabras, este grupo minoritario recibe un cuarto de todos los salarios. Dentro de los asalariados hay pues unas enormes diferencias. El 43% recibe sólo el 13% de todo el dinero que se gasta en salarios y el 7% percibe el 25% ¡Una gran diferencia!

¿A qué se debe tal polarización salarial?
La respuesta tradicional que da la sabiduría convencional que se reproduce en la mayoría de medios de información del país, incluidos los medios económicos, es que tales diferencias de salarios se deben a las diferencias en productividad. A mayor productividad mayor salario. En esta explicación, la productividad es la variable que determina el nivel salarial. Pero lo que se olvida en esta explicación es que la causalidad va también en sentido opuesto. Es decir, los salarios determinan también la productividad. Y no me estoy refiriendo sólo al hecho bien documentado de que a mayor salario y mayor satisfacción del trabajador hay mayor productividad, sino a otro hecho (también bien documentado) que muestra que si al empresario se le imposibilita pagar salarios bajos, éste invertirá para aumentar la productividad del puesto de trabajo, a fin de que con un número menor de trabajadores se consiga la faena que harían muchos más trabajadores mal pagados. Cuando un empresario paga bajos salarios, consigue baja productividad. Y esto es lo que ocurre en España.

Un caso claro de este hecho lo encontramos en las labores agrícolas como la vendimia. Si el dueño de una viña tiene muchos candidatos para un puesto de trabajo es probable que pague muy poco al trabajador. Si en cambio, por ley, el empresario tuviera que pagar salarios altos, invertiría para que la productividad aumentara y así necesitar menos trabajadores. Pero esto no ocurre en España. El salario mínimo interprofesional español es de los más bajos de la Unión Europea. Una manera de comparar el salario mínimo entre países es ver lo que tal salario mínimo representa de la renta nacional definida por el PIB per cápita. Pues bien, según los datos de Eurostat, el salario mínimo español representa el 39% del PIB per cápita en España, uno de los más bajos de la UE, junto con Estonia, entre otros. En Francia es el 54,% en Bélgica el 52%, en Inglaterra el 49%, en Holanda un 48%, y así un largo etcétera. Si el salario mínimo español aumentara para homologarse al de los países con un nivel de desarrollo económico similar al nuestro, se forzaría al mundo empresarial a invertir para aumentar la productividad.

La productividad no es la única que determina el nivel salarial
El nivel salarial no depende sólo del nivel de productividad, lo cual se ve con toda claridad cuando comparamos salarios entre varios países en sectores de semejante productividad, tales como la industria manufacturera. El PIB per cápita de España es un 16% más bajo que el de Alemania (este porcentaje es la diferencia entre el PIB per cápita de 2010 español y el alemán, en unidades de paridad de poder adquisitivo, en términos porcentuales respecto al alemán). En cambio, el coste por hora de la mano de obra en la manufactura es un 30% inferior en España que en Alemania. Tal diferencial no puede explicarse por el diferencial en productividad, semejante en el sector manufacturero. Una situación similar ocurre en la comparación con Francia, donde el PIB per cápita español es sólo un 7% inferior, mientras que el coste por hora de la mano de obra es un 27% menor. Tales diferencias no pueden atribuirse a diferencias en productividad (ver el trabajo de Enrique Negueruela “Un nuevo papel en Europa para los países del sur”).

Otros factores además de la productividad determinan el nivel salarial
La causa mayor del bajo nivel salarial para grandes sectores de la población es la debilidad del mundo del trabajo frente al mundo empresarial que se basa en dos hechos. Uno es el elevadísimo desempleo que España siempre ha tenido. El desempleo debilita al mundo del trabajo. Crea inseguridad y miedo. Y los trabajadores aceptan salarios bajos y condiciones de trabajo peores. De ahí que haya una política del empresariado español para facilitar el despido y aumentar el desempleo, debilitando así el mundo del trabajo. Las reformas laborales de los gobiernos recientes (y muy acentuadas en el actual) han tenido tal objetivo, como lo muestran el aumento del desempleo y la bajada de salarios producidas cada vez que se ha llevado a cabo una reforma laboral.

La otra causa de la debilidad del mundo del trabajo es la escasez de puestos de trabajo. El porcentaje de la población que trabaja ha sido históricamente bajo y ello se debe, en gran parte, no a aspectos culturales que constantemente se utilizan como justificación, sino a la escasísima oferta de puestos de trabajo. Hasta 2007 la tasa de actividad de España, que refleja el porcentaje de la población en edad de trabajar que está en el mercado de trabajo, ya sea empleada o desempleada, había estado por debajo de la UE15 (en 1992 la tasa de actividad en España era del 58% frente al 67% de la UE15 en promedio, es decir, casi diez puntos porcentuales por debajo). A partir de este año la población activa en proporción al total de la población en edad de trabajar es superior en España que en la UE15 en promedio, llegando a situarse en 2011 en el 74% en España frente al 73% en la UE15. Sin embargo, la tasa de empleo (que es la tasa de actividad menos el desempleo), que refleja las personas que tienen trabajo respecto al total de las que están en edad de trabajar, que desde 2005 se mantuvo en el promedio de los países de la UE15, en España disminuyó. Así, en 2011, mientras que en España sólo el 58% de los que estaban en edad de trabajar tenían un empleo, en la UE fueron el 66%. Es decir, aunque en España ha aumentado el porcentaje de gente que quiere trabajar, el porcentaje de los que consiguen un empleo ha disminuido, aumentando el diferencial con los países de la UE15. Este es un problema grave de la economía española que raramente aparece en los medios.

El escaso desarrollo del estado del bienestar en España
Y una de las razones de esta escasez de puestos de trabajo es el escaso desarrollo de los servicios públicos del estado del bienestar. Sólo un adulto de cada diez trabaja en España en tales servicios (como sanidad, educación, escuelas de infancia, servicios domiciliarios o servicios sociales, entre otros). En Suecia es uno de cada cuatro. Si este porcentaje se aplicara a España, nuestro país tendría cinco millones más de trabajadores (eliminando, por cierto, el desempleo). Es más, la eliminación de tal desempleo, permitiría la mayor integración de la mujer en el mercado de trabajo. El trabajo crea la demanda para más puestos de trabajo. Y ahí está el mayor punto débil de la estrategia que se está siguiendo con los recortes de empleo público del gobierno actual. La destrucción de empleo empobrece al país. Se debería crear empleo para que se estableciera la necesidad de tener más empleo. Más empleo quiere decir más riqueza y más demanda, lo cual crea mayor necesidad de empleo. Ahora bien, que haya mucho empleo quiere decir que aumenta el poder del mundo del trabajo que no es lo que desea el mundo empresarial, quien ha estado ganando en su conflicto con el mundo del trabajo. Y los datos así lo muestran. España es uno de los países de la UE que tiene una mayor participación del excedente empresarial (que incluye beneficios empresariales) en la distribución de la renta. En 2007 fue el 41,9%, habiendo sido también el país de la UE15 que tuvo mayor crecimiento de tal excedente empresarial en el periodo 2007-2009, hecho que contrasta con la mayoría de países de la UE donde dicho porcentaje bajó durante este periodo. Es lo que solía llamarse lucha de clases, que la gana, en bases diarias, la gran patronal a costa del mundo del trabajo. Es en los países nórdicos de Europa, donde el mundo del trabajo ha sido fuerte, donde el porcentaje de la población adulta trabajando en los servicios del estado del bienestar es más elevado, con mayores tasas de ocupación y con menor desempleo. Es en países como Grecia y España, donde el mundo del trabajo es débil, en los que tenemos un porcentaje menor de personas trabajando en su estado del bienestar, menos gente trabajando y mayor desempleo. La tasa de paro es un indicador político que define las relaciones de poder de clase en un país. La transición inmodélica de la dictadura a la democracia en España, perpetuó el enorme poder de las fuerzas conservadoras, lo cual explica que España haya tenido siempre en su periodo post transición un elevado desempleo y que ahora se esté acentuando con la crisis. La causa determinante del paro y de los bajos salarios es política más que económica o financiera. Así de claro.
 
Vicenç Navarro
Catedrático de Políticas Públicas en la Universidad Pompeu Fabra, y Profesor de Public Policy en The Johns Hopkins University 
Público.es
 

martes, 28 de agosto de 2012

Escándalos bancarios, un cuento de nunca acabar

No pasa una semana sin que surja un escándalo relacionado con los bancos. El último fue el del banco británico Standard Chartered, acusado por el departamento de finanzas del estado de Nueva York del lavado de 250.000 millones de dólares para potencial apoyo a actividades terroristas.

Hasta ahora, el Standard Chartered era considerado uno de los bancos más limpios, pero el 14 de agosto accedió a pagar una gigantesca multa de 340 millones de dólares para frenar la acción judicial.

Estamos ahora entrando en otro nivel de la serie incesante de escándalos bancarios, ya que comienza a afectar directamente a algunos de los más poderosos financieros del mundo, no solamente a sus propios bancos.

Al exministro de Economía de España y ex director gerente del Fondo Monetario Internacional, Rodrigo Rato, se lo responsabiliza por la desestabilización del sistema bancario español, ha sido cuestionado en una audiencia parlamentaria, y se suceden públicos llamamientos para su enjuiciamiento.

Y, algo impensable hasta hace poco, la oficina del defensor del Pueblo Europeo (ombudsman) ha anunciado que iniciará una investigación acerca de la afiliación del presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi, al llamado Grupo de los 30, por ser “incompatible con la independencia, reputación e integridad del BCE”.

Draghi fue vicepresidente de Goldman Sachs, el mayor banco de inversiones del mundo, y se acusa al Grupo de los 30 (organización privada de altos funcionarios, financieros, ejecutivos de corporaciones y académicos), de reunir a personalidades influyentes para orientar decisiones en las áreas de economía, finanzas y política internacionales.

Acusaciones semejantes han sido formuladas durante años contra la Comisión Trilateral, el Grupo Bilderberg y el Foro Económico Mundial. La diferencia es que el Grupo de los 30 se ocupa específicamente de finanzas.

Por su parte, la organización no gubernamental Corporate Europe Observatory, señala el caso de otro exejecutivo de Goldman Sachs: Mario Monti, primer ministro de Italia, consejero internacional de ese banco de inversiones entre 2005 y 2011.

Que todo esto tenga algún resultado, es muy dudoso. Los lazos entre las finanzas, las corporaciones y la política son tan estrechos que solo una verdadera revolución podría desanudarlos.

El ejemplo más patente del camino que se está siguiendo lo vemos en Estados Unidos, donde el costo de la campaña presidencial probablemente superará la asombrosa suma de 2.000 millones de dólares. Esto se debe en gran parte al fallo de 2010 de la conservadora Corte Suprema, que extendió el derecho a la libertad de expresión de las personas a las corporaciones.

Por lo tanto, las corporaciones ya no están sujetas a limitaciones en sus donaciones a las campañas electorales.

El dinero proveniente de donaciones secretas aumentó de uno por ciento en 2006 a 44 por ciento en 2010. Este año, 26 multimillonarios donaron 61 millones de dólares a los Comités de Acción Política. El valor del patrimonio de esos 26 magnates es igual al valor conjunto de los ingresos promedio de 50 millones de estadounidenses.

Es democrática la proporción entre la libertad de palabra de 26 multimillonarios y de 50 millones de ciudadanos “normales”?

Está clarísimo que el candidato republicano Mitt Romney, que junto con su compañero de fórmula Paul Ryan ocupa la derecha del escenario político estadounidense, dispone de más fondos para su campaña electoral que su rival, el presidente Barack Obama, gracias a los aportes de las corporaciones y en especial de los bancos.

Al parecer, algunas personas están empezando a darse cuenta de la gravedad de la situación y de su insostenibilidad.

Causó una gran sorpresa que Sanford Weill (un banquero, financiero y filántropo estadounidense) declarara públicamente que “lo que probablemente deberíamos hacer es separar los bancos de inversión de los bancos de depósito. Los bancos no deben hacer operaciones que puedan poner en riesgo el dinero de los contribuyentes, ni debe haber bancos que sean demasiado grandes como para quebrar”.

Weill, expresidente del Citigroup, exhibi durante años una placa en su despacho que decía El destructor de Glass-Steagall”. La ley Glass-Steagall, aprobada por el parlamento estadounidense en 1933 tras la Gran Depresión de 1929, estableció una separación estricta entre los bancos de depósito (o comerciales) y los bancos de inversiones.

De este modo se protegió el dinero de los clientes de los bancos comerciales, ya que la ley dispuso que no podía volver a ser utilizado para actividades especulativas, que quedaron reservadas para los bancos de inversiones, por su cuenta y riesgo.

La ley Glass-Steagall fue derogada por el gobierno de Bill Clinton en 1999 para agradar a Wall Street.

Desde entonces, John S. Reed, el cofundador de Citigroup, ha pedido perdón por haber creado este gigante devastador que, para impedir su quiebra, tuvo que ser socorrido por miles de millones de dólares de préstamos gubernamentales, es decir dinero de los contribuyentes.

Otros dos ex directores ejecutivos de bancos de inversión, Philip Purcell, de Morgan Stanley, y David Romansky, de Merrill Lynch, quienes jugaron papeles destacados en la revocación de la ley Glass-Steagall, han expresado semejantes remordimientos.

Es una pena que Weill y sus amigos ya no estén en el poder.

Hasta una módica medida, como un impuesto simbólico a las transacciones financieras, la llamada Tasa Tobin, es rechazada por el mundo de las finanzas, pese a que la respaldan personalidades tan respetables como la canciller alemana Angela Merkel, el expresidente francés Nicolas Sarkozy y su sucesor, François Hollande.

Roberto Savio
Periodista, fundador y presidente emérito de la agencia de noticias IPS (Inter Press Service) y editor de Other News. Italia
IPS noticias