sábado, 1 de diciembre de 2012

La red global de control corporativo

En el mundo actual, las empresas transnacionales detentan un enorme poder. No es fácil calibrar las dimensiones del mismo. Pero, al menos, han de tenerse en cuenta los siguientes componentes:

Por un lado, con la globalización se ha producido un aumento del tamaño de las empresas. En la lista de las 200 mayores economías del mundo encontramos alternándose, tanto empresas como estados. Por tanto, hay empresas que tienen un volumen de negocios superior al PIB de muchos estados. No estamos hablando de estados pequeños o de países del Sur. Wal-Mart tiene un volumen de negocios superior al producto interior bruto de Austria o Suecia y Exxon Mobil es más poderosa económicamente que Turquía.

Las empresas transnacionales han tenido que aumentar de tamaño para competir en un mercado global. El incremento de sus dimensiones se ha llevado a cabo mediante la adquisición de otras empresas o mediante las fusiones entre dos o más firmas. La compra de empresas privatizadas ha sido otro de los mecanismos por medio de los cuales las empresas han incrementado su tamaño.

Con la mundialización de la producción se han generalizado, además, las llamadas "cadenas globales de valor". Se trata de redes transnacionales de factorías y empresas dirigidas a la fabricación de un único producto o gama de productos. Las cadenas globales de valor suelen estar integradas por multiplicidad de empresas, muchas de ellas subcontratistas de una gran transnacional. Para calibrar el poder económico actual de las grandes transnacionales no es suficiente con analizar su volumen particular de negocios, sino que es necesario tener en cuenta también la dimensión de las cadenas globales de valor que controlan.

Aparte de su poder económico, las empresas transnacionales tienen un ingente poder político en el mundo de la globalización. Este poder lo ejercen mediante los acuerdos estratégicos que adoptan en el seno de sus asociaciones y también por medio de los mecanismos de presión e influencia sobre los poderes políticos. Los lobbies empresariales juegan un papel determinante tanto en la política estadounidense como en las decisiones de la Unión Europea. El fenómeno de las llamadas "puertas giratorias" permite el trasvase de directivos entre las empresas privadas y las administraciones estatales. Este fenómeno es especialmente intenso en el sector financiero. Las empresas también ejercen una poderosa influencia por medio de la financiación de las campañas de los partidos políticos.

Todo ese inmenso poder está relativamente poco estudiado y nada controlado. El Centro de Empresas Transnacionales de Naciones Unidas, que hubiera podido hacer un seguimiento sistemático de la actividad de las corporaciones fue cerrado a mediados de los años noventa por presión de éstas. Sin embargo, tres miembros del Instituto Federal Suizo de Investigacion Tecnológica han publicado un estudio sobre la “Red del control corporativo global” que analiza un aspecto esencial del poder de las transnacionales que no había sido estudiado rigurosamente hasta ahora. Dicho trabajo puede verse en: http://www.plosone.org/article/info%3Adoi%2F10.1371%2Fjournal.pone.0025995

El estudio pretende determinar cómo está distribuido el poder de control sobre las corporaciones a partir del análisis de las participaciones accionariales que unas corporaciones tienen sobre otras. Se trata del primer estudio que se publica sobre las redes empresariales a nivel global. En total, se analizan 43.060 transnacionales y 1.006.987 participaciones accionariales de unas corporaciones en otras. Mediante la metodología de la arquitectura de redes y un impresionante aparato matemático, el estudio hace un análisis topológico que nos muestra la estructura de la red corporativa mundial.

El artículo está basado en la investigación realizada para la elaboración de una tesis doctoral titulada “Ownership Networks and Corporate Control: Mapping Economic Power in a Globalized World”, presentada por James B. Glattfelder. De acuerdo con las conclusiones de dicha tesis, el núcleo central de la red de control corporativo mundial tiene una estructura de "corbata de pajarita". En la tesis se incluye un gráfico que constituye una representación de esta estructura.


En el gráfico puede verse que el conjunto de empresas situadas en la corbata de pajarita acumulan casi el 80% del control del poder corporativo mundial. Estamos hablando de 737 compañías. Más aún, en el nudo de la corbata podemos encontrar una "súper entidad" de 147 empresas que controlan el 38,4% del poder corporativo. El 75% de la propiedad de estas corporaciones está en manos de otras corporaciones de la súper entidad, por lo que sus intereses se encuentran fuertemente entrelazados. Y tres cuartas partes de las empresas de la súper entidad son intermediarios financieros. Las corporaciones europeas y las estadounidenses están vinculadas precisamente a través de estos intermediarios financieros. Unas pocas entidades financieras ejercen, pues, un poder decisivo sobre el conjunto de la red corporativa mundial.

En el trabajo se incluye también una lista de las 50 empresas con un grado mayor de control corporativo. De ellas, 48 están en la pajarita y 35 en el nudo de la pajarita. 45 de las 50 son empresas financieras. Estas 50 empresas concentran en sus manos el 39,78% del control de la red corporativa global. La lista la encabeza Barclays, un banco que fue sancionado este año por manipular el Euribor. También encontramos en ella a Goldman Sachs, una empresa implicada en la estafa de las hipotecas basura.

 

Tras esta superentidad encontramos a un auténtico club internacional de superricos con intereses comunes y que probablemente se conocen personalmente todos entre sí. Muchos de los problemas que afectan hoy al mundo pueden ser el resultado de decisiones adoptadas por ellos durante sus partidas de golf. La cuantificación que calibra con precisión el poder concentrado en manos de esta clase capitalista transnacional permite entender por qué siguen existiendo los paraísos fiscales, por qué no se ha logrado regular los mercados financieros, por qué las agencias de rating siguen campando a sus anchas o por qué no se ha logrado establecer la tasa Tobin. El poder de esta súper entidad es tan grande y está tan concentrado que ningún poder político parece capaz de hacerle frente.

José A. Estévez Araújo
Mientras Tanto

viernes, 30 de noviembre de 2012

El auténtico problema de la banca

Después de varios años de crisis, y a pesar de que se trate siempre de ocultar sus responsabilidades, me parece que la inmensa mayoría de la gente sabe que sus causantes más directos han sido los banqueros. 

Gracias a su enorme poder político fueron imponiendo en los últimos treinta años condiciones muy favorables para su negocio pero que al mismo tiempo generaban los peligros que traían consigo su autodestrucción. 

A lo largo de los años cincuenta, sesenta y setenta se habían acumulado grandes volúmenes de liquidez (por la existencia de dólares "sobrantes" que dejaban de ser tan atractivos como años antes, cuando las demás monedas estaban muy debilitadas; por las enormes ganancias de las multinacionales; o por la gran circulación de petrodólares). 

Tanta liquidez en manos de los bancos les llevaba a proporcionar créditos por todo el mundo, aunque para eso tuvieran que corromper a gobiernos y empresarios para hacerlos deudores aunque no los necesitaran. Y así se larvó lo que luego, cuando subieron los tipos de interés, sería una gigantesca explosión de la deuda. 

Cuando se generalizaron las nuevas tecnologías de la información la situación cambió: entonces ya se podía mover el dinero de un lugar a otro sin apenas dificultad y obteniendo grandes beneficios. Eso llevó a los banqueros a reclamar y a conseguir que se eliminaran cualquier tipo de barrera a los movimientos de capitales y que cambiaran las leyes que hasta entonces vigilaban el destino de los recursos financieros para evitar el peligro que siempre lleva consigo su volatilidad. 

Cuando comenzaron a comprobar que en los nuevos flujos financieros se podía invertir a gran velocidad (hoy día a 250.000 dólares por segundo), la inversión especulativa se incentivó extraordinariamente y los bancos se dedicaron a destinar los recursos de los ahorradores a esos fines, en lugar de aplicarlos a la actividad productiva, mucho menos rentable. 

Con una legislación cada vez más laxa, con autoridades que los banqueros conseguían que miraran siempre a otro lado y con un ansia ilimitada de ganar cada vez más dinero, los bancos creaban continuamente nuevos productos financieros cada vez más sofisticados y rentables (aunque también peligrosos), muchos de ellos envueltos en engaños y fraudes de mil tipos (como las hipotecas basura, las preferentes, los swaps, etc., que terminaron arruinando a millones de personas). 

Y para ampliar continuamente el negocio multiplicaban la deuda, lo que permitía que la especulación financiera se alimentase a sí misma, a costa, claro está, de un apalancamiento financiero elevadísimo de las empresas y de las familias de mayores ingresos. 

Así se fue creando la burbuja que todos conocemos y que descapitalizó prácticamente por completo a la banca internacional, dejándola de facto en situación de máxima insolvencia o de quiebra. 

Aunque casi todo el mundo reconoce que esto es lo que ha sucedido, las interpretaciones del por qué ha podido ocurrir algo así son muy diversas. Los liberales afirman que la culpa es lo de los bancos centrales y de los gobiernos que dejaron hacer. Y la verdad es que no les falta algo de razón, aunque olvidan que los estados y gobiernos no son entes abstractos sino que reflejan el poder dominante en la sociedad y que lo que han hecho en realidad ha sido servir de instrumentos a los banqueros. La mayoría de las personas, por el contrario, piensa que han sido los bancos los auténticos culpables de todo ello, pero lo suelen achacar a la avaricia, a su gran irresponsabilidad y a la impunidad con que han podido cometer auténtico crímenes financieros. También es una explicación razonable pero igualmente limitada. 

En mi opinión, la causa última de todo lo que ha ocurrido está en otro factor al que apenas se hace referencia: el privilegio que tiene la banca privada para crear dinero gracias al llamado sistema de reservas fraccionarias (Vicenç Navarro y yo hemos explicado claramente la naturaleza y las consecuencias de este sistema en nuestro libro Los amos del mundo. Las armas del terrorismo financiero. Espasa, Madrid 2012) 

La gente normal y corriente suele creer que el dinero lo crea el Estado pero eso no es así. Hoy día, los estados, a través de los Bancos centrales, no crean sino más o menos un 5% del total del dinero que circula en la economía. Prácticamente todo el resto lo crean los bancos. Y lo crean de la nada, cada vez que dan un crédito. 

Y puesto que dar créditos a partir de la nada les proporciona beneficio y poder, es lógico que su interés principal y constante sea el de aumentar sin cesar su volumen, haciendo así que crezca indefinidamente la deuda global de las economías. 

Ese privilegio, llevado al extremo en los últimos treinta años y ejercido en un contexto de casi total ausencia de supervisión, con plena libertad de movimientos de capital y con inmenso poder político, es lo que ha llevado a la situación en la que nos encontramos. 

Es verdad que la creación de dinero por los bancos viene de lejos. Pero se producía en mucha menor medida y sin estar vinculada la difusión de productos financieros tan peligrosos como los actuales derivados financieros. Cuando comenzó a darse, allá por el siglo XVII y hasta mucho después, los bancos reservaban más o menos la mitad de los depósitos y prestaban con el resto, lo que les permitía crear dinero en dos veces más cantidad que sus depósitos. Pero en los últimos años los grandes bancos globales como Goldman Sach, JP Morgan, Citigroup o Bank of America han venido manteniendo un coeficiente de reservas del 0,5%, lo que permite crear 200 veces más dinero del que se tiene en depósito. E incluso alguno de ellos ha mantenido en los años de plena burbuja un coeficiente del 0,001%, lo que quiere decir que creaban 1.000 millones de dólares por cada millón en depósito. 

Este sistema de reservas fraccionarias es lo que genera el combustible con el que periódicamente arde el sistema financiero en crisis cíclicas y el que alimenta las burbujas y la destrucción de actividad productiva, el que ha convertido a la economía mundial en un gran casino, donde los productos derivados que crean los bancos a base de deuda tienen ya un valor casi 70 veces mayor que el del PIB mundial. Una barbaridad que amenaza que puede destruir el orden económico y social del planeta. 

Tanto es así, que incluso el propio Fondo Monetario Internacional está dando alas a la difusión de análisis y propuestas alternativas orientadas a poner fin o a limitar este privilegio. La mayoría de ellas tiene ya un largo recorrido en la literatura económica pero han sido convenientemente sepultadas por los economistas del establishment. 

Una de las más recientes es la que han hecho Jaromir Benes y Michael Kumhof en su texto The Chicago Plan Revisited (IMF Working Paper. Research Departmen. versión pdf en: http://www.imf.org/external/pubs/ft/wp/2012/wp12202.pdf ). En su trabajo retoman las propuestas que se hicieron en los años treinta del pasado siglo para lograr que los bancos actuaran manteniendo un 100% de sus depósitos. Un procedimiento que, en opinión Irving Fisher, permitiría cuatro cosas principales: evitar las quiebras bancarias, tener un mayor control del ciclo del crédito y, por tanto, también del económico general; que la creación de dinero no estuviese vinculada a la generación de deuda privada; y, por último, que los gobiernos se pudiesen financiar a coste cero, lo que disminuiría extraordinariamente el peso de las deuda pública. 

No hay que ser un lince para darse cuenta de que, con estas propuestas y otras similares, tenemos a nuestro alcance acabar con la esclavitud y sinrazón que nos obliga a soportar crisis continuas y cada vez más deuda sin necesidad. 

A muchas personas, e incluso a economistas inteligentes, les asusta ponerlas sobre la mesa porque no se hacen a la idea de que pueda haber una sociedad sin los bancos tal y como hoy los conocemos. Los sorprendente es que no se planteen que mantener mucho tiempo a los bancos actuales implica que desaparezcan empresas, escuelas, universidades, centros de investigación u hospitales. A mí me resulta muy claro qué es lo peor. 

Juan Torres López
Sistema Digital

martes, 27 de noviembre de 2012

Por qué la crisis y recesión española irá a peor, en 10 gráficas

producción mensual de cemento

¿Es creíble el último dato del PIB español? Más aún, ¿es creíble que el próximo año España decaiga sólo el 1,4 por ciento que pronostica el gobierno? En este post daremos cuenta que todo ello no es más que una gran fanfarria guiada por la aún persistente brújula del engaño y ese decrépito optimismo de que el mercado resolverá el problema. En primer lugar esta primera gráfica que representa la producción mensual de cemento desde 1960 hasta octubre de este año, de acuerdo a los datos del Banco de España.

Como vemos, una cosa es la caída del 33 por ciento con respecto a octubre del año pasado (segunda gráfica) y otra la caída encadenada que ha sufrido la producción de cemento desde el fulgor de la burbuja inmobiliaria el año 2007 hasta nuestros días. En rigor, la producción de cemento en España ha retrocedido más de 40 años, igualando la marca de febrero de 1970. Pero no sólo la producción de cemento se ha hundido en el abismo. Toda la economía española hace agua por los cuatro costados. Y como una imagen vale más que mil palabras, vamos a los gráficos extraídos de los generosos datos que nos brinda el Banco de España. 

Tasa de variación anual en producción de cemento

Esta es la tasa de variación anual de la producción de cemento. En los años de la burbuja se mantuvo a buen ritmo con una tasa promedio del 5 por ciento, insuflando vigor y optimismo a la economía. Pero desde fines de 2007 se ha ido a pique y tras un leve repunte a fines de 2010 la tendencia ha continuado su declive. Parte de este descenso se confirma con la caída en la formación bruta de capital fijo (FBKF), uno de los puntales de la inversión en toda economía que en España llega a niveles del -10 por ciento tras recalar en el -21% en junio de 2009. Desde marzo de 2008 (y exceptuando un breve período a fines de 2010) la FBKF en España no conoce valores positivos, acumulando 54 meses (18 trimestres) de cifras en rojo.

Variación FBKF

Si la FBKF es un indicador de la fuerte caída de la inversión, podemos ver lo que ocurre a continuación con la caída de la demanda y el consumo final. La caída de la demanda manifiesta un serio declive que al tercer trimestre de este año superaba el 4 por ciento. Como la demanda representa un factor importante en el producto interno bruto, muy pronto comenzará a impactar en este dato que aún presenta cifras muy mezquinas dado que no toma en cuenta la contracción del mercado. 

Variación demanda

La caída en el consumo de -2,46 por ciento a septiembre refuerza la caída de la demanda, dando cuenta que aún hay mucho descenso pendiente por la contracción del mercado que está en pleno proceso. Parte importante de esta contracción es producto de los planes de austeridad implantados por la Troika, y a los que el gobierno ha cedido sin mayor trámite demostrando que la tesis planteada en este post se encuentra en desarrollo: no hacer nada para que todo se decante en su propio proceso, y siga aumentando el desempleo y desplomándose la producción interna como muestran estas gráficas.

Variación consumo final

El punto central es la forzada devaluación competitiva que la Troika y el gobierno buscan imponer para España. Se pretende que el alto desempleo que vive el país, hunda los salarios a la baja, como está ocurriendo en todos los sectores y que esa sea la luz que ilumine este oscuro camino. Esta gráfica presenta la reducción de los salarios promedio que ha sufrido la clase trabajadora y que acumula un 3 por ciento. 

Variación remuneraciones

Si alguien piensa que la salvación puede estar en el sector externo y en la vía de las exportaciones, esta gráfica nos muestra lo difícil que es competir en momentos en que todo el comercio mundial se va a pique y el frenazo que inflige la desaceleración mundial contagia a todos los sectores. Si lo que se busca es aumentar la competitividad por la vía del desempleo y la reducción de los salarios, puede transcurrir mucho tiempo hasta que ese horizonte se haga visible. Y en ese proceso, varias generaciones de trabajadores perderán toda conexión con el trabajo y su dominio laboral. Las exportaciones no son aún la salida de la crisis española. Menos aún cuando la gran maquinaria exportadora que es Alemania comienza a sufrir en carne propia las inclemencias de su propia receta y se aproxima a una recesión.

Variación Exportaciones

Parte medular para comprender esto lo presenta la caída en el sector de la contrucción que a septiembre daba cuenta de un retroceso de -12.58 por ciento en los últimos 12 meses, acumulando 18 trimestres de retroceso y sin ninguna esperanza de revertir esta tendendencia en el corto o el mediano plazo. Como apuntaba hace exactamente un año, la burbuja inmobiliaria está en el corazón de la crisis española por todo lo que implicó el crédito barato y la corruptela de la banca. 

Tasa de variación construcción

Por eso que los datos del PiB no dan cuenta aún de la verdadera gravedad de la crisis y queda mucho camino por delante. Más aún con la insípida mirada de las autoridades y su resolución por rescatar a la banca zombie y fraudulenta que creó todo este lío, en vez de rescatar a la economía real, que es justamente la que genera empleo y aporta al crecimiento. 

PIB trimestral GIPEIFA

Los intentos de rescatar a la banca se han hundido en el más estrepitoso fracaso porque los niveles de apalancamiento del sistema financiero vulneraron todo límite. La banca en las sombras adquirió demasiado poder sobre la economía por los niveles de facilidad y simplismo que dio a la otorgación de crédito.

Ahora que se ha secado la vía del crédito fácil y la banca comienza a palidecer la asfixia de su inacción, se sufre la operación en reversa del crédito por la vía del desapalancamiento financiero que a nivel de la velocidad de los préstamos resume en forma impecable esta gráfica para los últimos 50 años del crédito en España. 

evolución anual del crédito a septiembre 2012

Por eso no debe causar sorpresa que en los próximos meses continúe el aumento de la morosidad, la debilidad del crédito. el desempleo y el estancamiento. Nos enfrentamos al fin de una era financiera y mientras no se haga un sinceramiento de este tema, todo puede ir a peor. 

Marco Antonio Moreno
El Blog Salmón

lunes, 26 de noviembre de 2012

La crisis económica y las nociones dominantes

En un mundo atrapado en las secuelas de una crisis financiera y en medio de otra más, ¿los economistas de la corriente principal han cambiado sus teorías y las políticas que recetan a efectos de ser más certeros en la descripción de la realidad y que sus aportes tengan mayor validez para las autoridades?

En gran medida, la crisis provocada por el colapso de Lehman Brothers en 2007 y la crisis del euro causada por los problemas de endeudamiento de Irlanda y Grecia dieron por tierra con las nociones dominantes de que los mercados financieros son eficientes y que los gobiernos no deberían interferir.

Estas nociones ya deberían haberse cuestionado luego de la crisis financiera asiática de 1997-1999. Pero los gobiernos occidentales y el Fondo Monetario Internacional (FMI) lograron desviar la responsabilidad de los fondos especulativos de los países desarrollados y de la desregulación del crédito de los países receptores, y culparon al capitalismo clientelista y a la mala gestión gubernamental. Ahora, que la crisis está en Estados Unidos y Europa, resulta más obvio que la causa son las propias instituciones financieras y los mercados.

La creencia en la teoría del mercado eficiente que no se equivoca y la política de la liberalización financiera y la desregulación basada en esta teoría, facilitaron la libertad de los mercados que posteriormente condujo a las crisis recientes y actuales.

La semana pasada se celebró en Izmir, Turquía, una conferencia en la que destacados economistas y autoridades debatieron sobre el estado de la economía mundial y de la economía como ciencia. Se discutieron las causas y proyecciones de la crisis económica actual, así como el comportamiento de la economía en la predicción y manejo de la crisis.

La mayoría de los ponentes concluyeron que las crisis fueron causadas por la desregulación, la cual desató la bestia de la especulación financiera por parte de grandes bancos y empresas de inversión. También coincidieron en que los economistas y autoridades todavía no han aprendido la lección. En consecuencia, no se han aplicado las reformas básicas necesarias, a la vez que se siguen implementando políticas erróneas. El mundo está al borde de una nueva crisis financiera y una recesión.

Joseph Stiglitz, premio Nóbel de Economía y ex economista principal del Banco Mundial, hizo una fuerte crítica al modelo económico estándar por no haber logrado resolver la crisis financiera debido a que se basó en supuestos equivocados  y se plantearon preguntas equivocadas.

El modelo ortodoxo tampoco pudo hacer frente a los temas actuales en debate, como el multiplicador del gasto público, la naturaleza del desapalancamiento y la trampa de la liquidez. Luego de la crisis, los economistas ortodoxos y las autoridades de Estados Unidos adoptaron políticas erróneas.

Stiglitz reclamó un nuevo modelo de la economía que formule las preguntas correctas, que pueda anticipar épocas anormales, identificar los orígenes de las conmociones y describir correctamente lo que está ocurriendo.

Como actividad complementaria de la conferencia, el Banco Central de Turquía coorganizó una mesa redonda sobre corrientes de capital.

Los representantes de bancos centrales y los funcionarios de las instituciones financieras internacionales parecieron coincidir en que las corrientes de capital volátiles a corto plazo están teniendo efectos perniciosos en los países en desarrollo, entre ellos inestabilidad financiera, aumento de los precios de los inmuebles, burbujas del mercado accionario, apreciación de la moneda que resta competitividad a las exportaciones y efectos desestabilizadores como resultado de suspensiones repentinas de las entradas de capital.

El gobernador del Banco Central de Turquía, Erdem Basci, se refirió a las nuevas herramientas de política económica utilizadas en su país para desalentar ingresos de capitales a corto plazo no deseados.

El director del Grupo de los 24, Amar Bhattacharya, resumió las inquietudes de los países en desarrollo sobre los efectos de los aumentos de las entradas de capital y subrayó la serie de acciones que estaban adoptando para hacerles frente, en especial políticas macroeconómicas y medidas prudenciales entre las que se cuentan la intervención del mercado y los controles al capital.

Si bien la mayor parte de la discusión sobre los controles al capital se centraron en la regulación de las entradas de capital, yo presenté el exitoso ejemplo de Malasia en el control selectivo de los egresos de capital, que fue acompañado de varias otras medidas.

La posición del FMI, que tradicionalmente defendió el libre flujo de capital y quiso impedir que los países utilizaran controles, resultó interesante. El funcionario de la institución que participó en la mesa redonda en Izmir reconoció los posibles efectos adversos del libre flujo de capital y los posibles beneficios de los controles al mismo.

Esto es un cambio importante con respecto a la antigua visión rígida del FMI. Pero su representante también subrayó que era necesario proceder con cautela en el uso de esas medidas, ya que podrían tener efectos perjudiciales tanto en el propio país como en otros países. Uno de los ejemplos que dio fue la desviación de fondos indeseables a otros países que no tienen medidas reguladoras.

La forma de contrarrestar esto es, en lugar de impedir o desalentar a los países receptores a que adopten medidas defensivas, dirigir la atención o incluso responsabilizar a los “países de origen” que permiten que sus bancos y fondos de inversión muevan sus fondos masivos por el mundo en busca de ganancias rápidas, con efectos devastadores para los países receptores.

En las sesiones sobre cuestiones de interés de los países en desarrollo, He Fan, de la Academia de Ciencias Sociales de China, analizó los desequilibrios actuales de la economía china y las perspectivas de crecimiento futuro, en función de la urbanización y el gasto de los consumidores en servicios, como forma de compensar la caída de las exportaciones.

El economista principal del South Centre, Yilmaz Akyuz, argumentó que los países en desarrollo no han desacoplado aún sus economías de las de los países desarrollados. Con la prolongada desaceleración mundial, tienen que cambiar sus estrategias de desarrollo basadas en las exportaciones.

Michael Lim Mah Hui, Investigador Principal del Socioeconomic and Environmental Research Institute en Penang, Malasia, destacó las medidas adoptadas en Asia tendientes a una cooperación financiera y monetaria regional.

Martin Khor
Fundador de la Red del Tercer Mundo, director ejecutivo de South Centre, una organización de países en desarrollo con sede en Ginebra.

http://agendaglobal.redtercermundo.org.uy/2012/11/09/la-crisis-economica-y-las-nociones-dominantes/

sábado, 24 de noviembre de 2012

Son los bancos

Según el economista Juan Torres López, esta crisis es una sucesión de estafas: Hipotecas-basura; agencias de rating que las calificaron como buenas; bancos centrales que no supervisaron; dinero para bancos intoxicados con tales hipotecas; reformas financieras que nada reforman; contrarreformas que empobrecen a los asalariados; deuda de bancos convertida en deuda de todos...
 
En Ecuador, cuatro poderosos bancos envían un correo electrónico a sus clientes afirmando que “la economía del país funciona porque los bancos cuidamos escrupulosamente cada centavo que nuestros clientes nos confían. Pero se arriesga cuando se pretende que los bancos no se manejen con criterio técnico sino político”. “Manejo político” para los bancos es la Ley de Redistribución del Gasto Social, debatida en el parlamento, para regular finanzas ecuatorianas y evitar crisis. El investigador de fraudes bancarios William Black considera “irresponsable” esa carta por su texto insidioso que insinúa riesgos inexistentes porque el gobierno regula las finanzas, como es su deber. Según Black, los banqueros buscan conseguir “caldo de cultivo para sus fraudes financieros”.
 
En España, los banqueros creen que las reformas de la Ley Hipotecaria para luchar contra los desahucios “serían perjudiciales”, porque "dificultarían el acceso a la vivienda, encareciendo la financiación y limitando el crédito". Suena a chantaje para impedir la reforma de una ley hipotecaria injusta y obsoleta. Según Wolfgang Münchau, coeditor del Financial Times, “el boom inmobiliario de España dejó pequeña cualquier burbuja, incluida la burbuja hipotecaria de EEUU”. Y es que el endeudamiento privado de bancos españoles llegó al 235% del PIB.
 
Endeudamiento no resuelto en la eurozona (incluidas Alemania y Francia), cuyos gobiernos mantienen abierto el grifo de ayudas a bancos, camuflando el volumen de tales ayudas. Entre recapitalizaciones, garantías, avales, limpiar activos tóxicos e inyecciones de dinero, el gobierno de España comprometió 337.000 millones de euros en ayudas a bancos hasta septiembre de 2011. Ayudas que en Alemania alcanzan los 620.000 millones. La fantasía gubernamental que pretende justificar la desatada ayuda a la banca es que la economía real se recuperará si los bancos resuelven sus problemas. Pero la economía real se hunde y mejor no hablar de como están los bancos. Eduardo Garzón, de ATTAC, recuerda que los gobiernos pretenden no dejar quebrar bancos para evitar un colapso financiero que perjudicaría a todos. No hay colapso que valga, pero sí vamos hacia una recesión crónica porque, entre otras razones, los gobiernos han dado y continúan dando millonadas a los bancos, en vez de utilizar ese dinero para estimular la economía real. Como se hizo en los años cuarenta del siglo XX. Eso y controlar la banca.
 
Si quebraran bancos, sus pérdidas afectarían a accionistas e inversores que eligieron riesgos financieros (para ganar mucho más), pero no a clientes con cuentas corrientes y depósitos de escaso riesgo y bajo interés, que recuperarían sus ahorros por mandato legal. En España, el cálculo más pesimista indica que las pérdidas de sus bancos suman 300.000 millones. Pero Independent Advisors y otras empresas de asesoramiento financiero consideran que accionistas e inversores arriesgados de bancos españoles (grandes fondos de inversión y empresas) podrían asumir hasta 700.000 millones en pérdidas. Dejar quebrar a bancos con problemas es más barato para la mayoría ciudadana que darles dinero público para tapar agujeros. Además, en todas partes se liquidan bancos a menudo, pero el mundo no se detiene. Lo que ocurre es que los bancos tienen recursos para comprar políticos, periódicos, radios, televisiones, editoriales, productoras de cine y de televisión y mantener así la falsa idea de que perdemos todos cuando ellos pierden.
 
En Europa, la crisis de deuda pública se da en gran medida porque el Banco Central Europeo no financia directamente a estados de la Unión Europea por imposición estatutaria. Si el BCE hubiera comprado deuda de España al 1% (interés de préstamos a bancos privados), la deuda pública española sería solo 14% del PIB. Pero, al financiarse privadamente, era casi 70% del PIB a final de 2011. Parte de la diferencia son los cuantiosos intereses pagados a bancos e inversores privados. Porque la banca privada europea quería para sí el negocio de comprar deuda pública. No permitiría que el BCE comprara deuda directamente a los estados. Y así, el BCE presta dinero a los bancos al 1%, éstos compran deuda pública y los estados pagan 5 o 6 % de intereses. Cuatro o cinco por ciento de beneficio para la banca. Y recortes presupuestarios para la mayoría para pagar la deuda.
 
¿Comprenden por qué los enemigos principales de la ciudadanía son los bancos?
 
- Xavier Caño Tamayo es Periodista y escritor
Alainet

viernes, 23 de noviembre de 2012

La desvergüenza de la banca española

Las declaraciones del portavoz de la banca española (y antiguo subgobernador del Banco de España, por cierto) con motivo de las normas recién aprobadas por el gobierno sobre desahucios muestran que los banqueros españoles están perdiendo ya los niveles mínimos de responsabilidad, decencia y vergüenza.

Jueces y expertos y, por supuesto, las personas y familias afectadas, han puesto de relieve que se trata de una reforma muy tímida y que de ninguna manera va a evitar la inmensa mayoría de los desahucios tan injustos e inhumanos que se vienen produciendo, además de ser muy beneficiosa para la banca: los supuestos que contempla son muy restrictivos y ni siquiera todos los de gran necesidad, no tiene carácter retroactivo, solo se refiere a los expedientes promovidos por la banca, y permite que se sigan acumulando intereses cuando se suspendan temporalmente, lo que evita que los bancos pierdan dinero y que tengan que cargar ahora con viviendas de difícil salida al mercado en estos momentos. Pero, a pesar de ello, los banqueros dicen que es muy negativa, que “pone en riesgo la buena cultura de pago que existe en nuestro mercado hipotecario” porque puede hacer que la gente deje de pagar caprichosamente las hipotecas, e incluso que se puede cerrar el grifo del crédito se si aprueba.

Parece mentira que los españoles tengamos que oír esto de la banca, como si fuésemos estúpidos. Si nuestros bancos y banqueros se jactan de ser los mejores del mundo, ¿qué es lo que explica entonces que aquí tenga que haber condiciones hipotecarias (y en general bancarias) más asimétricas que en los demás países de nuestro entorno? ¿Por qué la banca española no puede operar en las mismas condiciones que la francesa, la alemana, la inglesa o la de Estados Unidos, si en esos países compite en igualdad de condiciones con otros bancos? ¿Qué tipo de razón financiera es la que justifica que aquí haya pervivido una legislación casi decimonónica tan favorable a ellos? ¿Son razones económicas, de eficiencia financiera y de mercado, o sencillamente que los banqueros han tenido aquí más poder que en otros lugares y que se han podido hacer fuertes en sus privilegios, entre otras cosas, porque fueron el soporte principal de la dictadura fascista de Franco?

Si tuvieran vergüenza, los banqueros hablarían claro y dirían que si se oponen a esta reforma es simplemente porque quieren seguir teniendo los privilegios de siempre que les hacen estar entre los bancos con más rentables del mundo sin ser los que mejor financian y tener un poder político y social mucho mayor que en casi todos los demás países.

Y es igualmente desvergonzado que los banqueros aludan, aunque formalmente no utilicen esta expresión, al llamado riesgo moral que en su opinión conlleva la reforma. Es decir, que afirmen que crea un incentivo que puede permitir que los individuos trasladen su responsabilidad hipotecaria a los bancos, convirtiéndose voluntariamente en malos pagadores, como si la gente estuviera deseosa de perder sus viviendas caprichosamente.

Parece mentira que sean los banqueros los que digan eso cuando son precisamente los bancos los que deben el dinero que ha puesto a la economía española a los pies de los caballos por su gestión avariciosa e irresponsable y lo que ha provocado que tengamos que ser rescatados, haciendo que el conjunto de los españoles tengamos que asumir su deuda con los bancos extranjeros. Son los banqueros y no las familias ni los pequeños y medianos empresarios los que se han aprovechado de la información privilegiada que tienen para trasladar sus responsabilidad a los demás, encareciendo artificialmente la financiación, haciéndola más difícil de obtener, y provocando una rémora inmensa a la actividad productiva en nuestro país.

El auténtico y más negativo riesgo moral que puede influir sobre nuestra economía es el que está haciendo que los propietarios y directivos de las entidades financieras que la han hundido, que han volatilizado el dinero de sus clientes en operaciones especulativas muy arriesgadas, que han estafado a miles de clientes y que les hacen pagar comisiones y gastos muy por encima de los habituales en otros países de alrededor, se vayan de rositas y no den cuenta ante la justicia de los daños que han producido.

El mal ejemplo para millones de españoles es comprobar que los banqueros que han cometido delitos son indultados graciosamente cuando son condenados, y que esto último sea algo excepcional porque los fiscales y los jueces raramente actúan contra ellos, como demuestran tanto casos de crisis y quiebras bancarias que se han saldado con costes enormes para los contribuyentes y aire fresco para quienes las han provocado.

Lo que paraliza a la economía y destroza a las empresas que crean riqueza es que los banqueros utilicen su poder para echar por alto la imprescindible financiación de la actividad económica al convertir el negocio bancario en el motor que alimenta las burbujas, la especulación, la evasión fiscal, la fuga de capitales a los paraísos fiscales y los negocios más sucios que existen. O que hoy día estén ganando miles de millones generando más deuda para todos los españoles a base de recoger dinero barato del Banco Central Europeo y de rentabilizarlo comprando los bonos que luego le permiten ofrecer condiciones inmejorables a los grandes poseedores de liquidez, y todo ello racionando la financiación que necesitan urgentemente las empresas.

Y lo que es una barbaridad y nos lleva al desastre no es que se tomen medidas de justicia elemental para proteger a los débiles frente a los poderosos, como dicen los banqueros, sino que éstos utilicen su poder para seguir tratando de imponer un modelo productivo caótico, depredador e insostenible. El portavoz de la banca lo ha dicho claro: “hay que dar más créditos y crear más casas”. Eso es lo que se le ocurre proponer a los banqueros en un país en donde hay casi cinco millones de viviendas vacías, urbanizaciones enteras sin utilizar consumiendo recursos naturales y energía sin cesar, y la experiencia de una burbuja que ha enriquecido a unos pocos pero que ha dejado desolada a nuestra economía llevándose por delante la posibilidad de modernizarla y de situarla en la vanguardia de las naciones. Tienen a miles de empresarios carentes de financiación, reclamando crédito urgente y asequible para crear empleo y riqueza y lo que quieren es destinar el dinero a mover otra vez cemento y a dar pelotazos a base de corrupción y barbaridades urbanísticas. Están locos y esto es la mejor prueba de que hay que combatir la irresponsabilidad y la desastrosa gestión de los recursos que hacen nuestros banqueros.

Si los españoles queremos de verdad salir de esta crisis provocada por la banca no podemos seguir manteniendo el sistema financiero tal y como lo están moldeando el anterior y el actual gobierno con las reformas que han realizado. Hay que acabar con los privilegios y con el poder político y mediático de los bancos si es que no queremos que los banqueros acaben con la democracia. Es imprescindible disponer de una banca pública, bien dirigida y estrictamente controlada, que no pueda financiar sino a las empresas y consumidores que lo necesiten para hacer que crezca la generación de riqueza y no las actividades especulativas. Una banca firmemente asentada en principios éticos (y no, como quería el gobierno en “buenas prácticas” de asunción voluntaria), y en un compromiso radical con el desarrollo económico y social y con el equilibrio medioambiental, lo que significa, sobre todo, que no se puede dedicar, como hacen los bancos actuales, a financiar la corrupción, modelos productivos insostenibles y la creación constante y artificial de deuda.

Juan Torres López.  
Catedrático de Economía Aplicada de la Universidad de Sevilla
Público.es

martes, 13 de noviembre de 2012

Los gobernantes españoles no tienen ningún interés en combatir el fraude fiscal perpetrado por los más ricos

El fraude fiscal es la acción que realiza el contribuyente cuando no paga los impuestos que debería pagar a Hacienda acorde a la legislación vigente. Un fontanero que emite una factura sin IVA está cometiendo fraude fiscal. También lo está cometiendo una gran empresa si declara a Hacienda menos beneficios de los que en realidad obtiene. Y hay muchas otras formas de evadir impuestos. En todos los países se comete fraude fiscal, porque para el Estado es prácticamente imposible controlar todas las esferas de la economía (pensemos lo difícil que es descubrir si un fontanero ha emitido una factura con IVA o sin IVA a un cliente). Pero en algunos países se evaden más impuestos que en otros. Y España, según numerosas y diversas estimaciones, es uno de los países donde más fraude fiscal se comete.

Según la organización Tax Justice Network, España ocupa el décimo lugar en el ranking mundial  de fraude fiscal en cantidad total. En cantidades relativas ocupa el puesto número 93 de 145 países analizados. Según el sindicato de técnicos del Ministerio de Hacienda el fraude fiscal español supone aproximadamente un 23% del PIB (1), mientras que la media de la Unión Europea ronda el 13%. Muchas otras estimaciones apuntan cifras parecidas, lo cual deja en un lugar muy preocupante al Estado español. Recordemos que todo el dinero que deja de ingresar el Estado por esta vía es dinero que no puede dedicar a gastos como sanidad, educación, sueldos o  prestaciones sociales, entre otros. Al mismo tiempo ese dinero que deja de ingresar es dinero que tendrá que pedir prestado el Estado en el caso de querer mantener unos gastos concretos (en sanidad, educación, etc), lo que aumentará su deuda. Es decir, cuanto más fraude fiscal exista, menor será la capacidad del Estado para mantener (o aumentar) gasto público y mayor será la necesidad de aumentar la deuda pública.

Alguien podría pensar que en momentos de crisis es incluso sano que el Estado no agobie a los ciudadanos con la recaudación de impuestos, puesto que hay muchas personas pasándolo muy mal y si se les forzara a cumplir con las obligaciones tributarias terminarían por hundirse económicamente. Esto es cierto para muchas familias de renta baja, autónomos y pequeñas empresas que andan con la soga al cuello. Pero no para muchas familias de renta alta, o grandes empresas, que tienen recursos de sobra para cumplir con las obligaciones que la ley establece (y que incluso son más laxas para ellos que en años anteriores). Además, y esto no es ninguna sorpresa, quienes más impuestos evaden son precisamente estas grandes fortunas y grandes empresas. En el siguiente gráfico se comprueba claramente.


Casi las tres cuartas partes del fraude fiscal total corresponden a las grandes fortunas y a las grandes empresas (2). Luego ya tenemos dos motivos para combatir este tipo de fraude: por un lado las grandes fortunas y las grandes empresas son quienes más impuestos dejan de pagar, y por otro lado son precisamente quienes se pueden permitir el pago de los mismos en mejores condiciones. Perseguir el fraude de pequeños empresarios puede ser injusto y además ineficaz, pero no es así con el fraude de los peces gordos.

Sin embargo, y a pesar de lo razonable y lógica que resulta la conclusión a la que hemos llegado, ningún gobierno español ha mostrado interés en controlar y vigilar los impuestos que evaden estos agentes económicos. A pesar de que los sucesivos gobernantes españoles siempre han asegurado públicamente que dedican numerosos esfuerzos a perseguir el fraude fiscal, un simple vistazo a los datos y a los hechos acontecidos en los últimos años nos revelará que tales afirmaciones son rotundamente falsas. Y por la enorme distancia que separa lo enunciado por estos gobernantes de la realidad, estamos en condiciones plenas de afirmar que mienten intencionadamente.

1) Para empezar, ni el Ministerio de Economía y Hacienda ni la Agencia Tributaria tienen una cifra oficial del fraude fiscal español (y mucho menos de quienes lo cometen). Parecería sensato pensar que el gobierno, si quisiera combatir decididamente el fraude fiscal tal y como afirma, debiera empezar por realizar un estudio que cuantificara cuántos impuestos se evaden y quiénes los evaden. Pero desde el año 2004 no se ha realizado ningún estudio oficial de este tipo, lo que demuestra el escaso interés de los sucesivos gobiernos por disminuir el fraude fiscal.

2) Por otro lado, los recursos que han destinado los gobiernos a investigar el fraude fiscal español son notablemente escasos e insuficientes. En España hay un inspector por cada 1.680 contribuyentes, tres veces inferior a la media de los países de la OCDE y cinco veces inferior a Francia y Alemania. Esta escasez de recursos se debe a una cuestión política y no técnica. No tiene sentido argumentar que no hay dinero para contratar a más inspectores, ya que ese gasto inicial se vería sobradamente recompensado con los ingresos que se obtendrían por el hecho de combatir mejor la evasión de impuestos. Es decir, si no se destinan más recursos a la lucha del fraude es porque no hay interés, no porque no sea rentable.

3) No solamente se destinan pocos recursos a combatir el fraude fiscal, sino que cada vez se destinan menos. El presupuesto asignado a la Agencia Estatal de Administración Tributaria se reducirá en 2013 un 7,7% respecto al ejercicio anterior. Resulta muy curioso escuchar a los gobernantes decir que se esforzarán al máximo por combatir el fraude fiscal a la vez que retiran recursos y medios para combatirlo.

4) El 20% de esa reducilla plantilla de Hacienda se dedica a la investigación de fraudes en lo que respecta a las grandes empresas, en las cuales hemos visto que se producen la mayoría de las irregularidades. El resto de la plantilla, la inmensa mayoría (el 80%), investiga a autónomos, pequeñas empresas y trabajadores, que no suponen ni el 30% del fraude total. Una asignación que no parece muy coherente si lo que se busca es combatir el fraude y además combatirlo de la forma menos dañina posible.

5) Por si no bastara con la inacción de la Agencia Tributaria para investigar el fraude de los peces gordos, nos encontramos con que cuando éstos acaban siendo descubiertos, los inspectores les proponen facilidades para salir del paso de la forma menos perjudicial posible. Estas facilidades van desde aplazamientos en el pago que no tuvo lugar hasta la simple condonación total de la sanción que deberían abonar (a menudo multimillonarias). Es decir, cuando el gran defraudador es pescado, se le concede tiempo para que pague lo que no pagó en su día y se le perdona la multa que debería pagar por haberse saltado la ley. Delinquir les sale gratis. Algo que jamás ocurre, por ejemplo, cuando un ciudadano medio es descubierto ocultando información en la declaración de su renta.

6) Y para terminar, el colmo de todos los colmos: la amnistía fiscal. Procedimiento inconstitucional por el cual se invita a los delincuentes fiscales a depositar en las arcas públicas una pequeña parte de lo defraudado a cambio de que el resto sea perdonado y olvidado para siempre. Sobra decir que los beneficiados de esta medida son las grandes empresas y fortunas que utilizan en sus actividades paraísos fiscales así como otras rentas y patrimonios de volumen sobresaliente. Mientras los que han cumplido la ley a rajatabla y pagado sus impuestos religiosamente no reciben ningún trato especial, los que se la saltan son perdonados a cambio de una limosna.

Toda la evidencia posible demuestra que los gobernantes no tienen ningún interés en combatir el fraude fiscal perpetrado por los más ricos. Y no solo eso, sino que además intentan por todos los medios sacarles las castañas del fuego cuando por algún motivo han sido cazados. Esta constatación, unida a la que planteábamos el otro día referente a lo profundamente injusto que es el sistema impositivo español, refuerza la idea de que nuestro régimen político dista mucho de ser una democracia verdadera. En una democracia real, donde el poder reside en el pueblo, no puede ocurrir que los más ricos se salten las leyes impunemente bajo el beneplácito de los gobernantes.

Notas:
(1)   En realidad lo que alcanza el 23% del PIB es la cantidad de economía sumergida. Pero con objeto de simplificar, identificamos fraude fiscal con economía sumergida. Aunque estrictamente son conceptos diferentes, para el propósito del artículo esta comparación es permisible porque no perturba el análisis.
(2) Para la Agencia Tributaria estatal las grandes empresas son aquellas que realizan operaciones por importe superior a 6 millones de euros al año

Eduardo Garzón
Saque de Esquina