domingo, 5 de mayo de 2013

Mil días de austeridad

El 9 de mayo de 2010 empezó una etapa que ha cambiado España 

Presionados por Europa, Zapatero y Rajoy se han visto obligados a prescindir de la voluntad de los ciudadanos.

Era consciente de la época que vivía. Durante aquella década, cuando los rostros de muchos hombres se tornaron permanentemente duros y fríos, como si miraran hacia un abismo, William Stoner advirtió los signos de la desesperanza generalizada que conocía desde niño. Vio hombres buenos caer en una lenta decadencia de desesperanza, destruidos al ver destruido su concepto de una vida decente; les veía caminar desanimados por las calles con la mirada vacía; les veía encaminarse hacia las puertas de atrás, con el amargo orgullo de los hombres que avanzan hacia su propia ejecución, a mendigar el pan que les permitiera volver a mendigar, y vio hombres que una vez caminaron erguidos por efecto de su propia identidad mirarle con envidia y odio por la débil seguridad que él disfrutaba como empleado de una institución que, no se sabe por qué, no podía caer (…). Conocer la miseria común le afectó y le cambió profundamente, y sin que nadie lo apreciara, la tristeza por los apuros ajenos lo acompañó en todos los momentos de la vida”.

Este párrafo de la extraordinaria novela de John Williams Stoner, sin duda una de las cumbres de la literatura del siglo XX, bastaría para hacer una analogía con el nihilismo que se ha instalado en la sociedad española como efecto de sus problemas económicos derivados de una crisis a la que no ve ningún tipo de salida. Williams describe el ambiente vinculado a los años alrededor de la Primera Guerra Mundial en EE UU, antes de que llegase la Gran Depresión. Muchos ciudadanos españoles se sentirán reflejados en sus palabras.


Evolución de la economía española 2007-2013
 
El jueves próximo se cumplirán tres años de aquella terrible madrugada de un domingo (con los mercados cerrados) en que los ministros de Economía y Finanzas del Eurogrupo atornillaron al límite al Gobierno de Rodríguez Zapatero para que cambiase de política económica: desde la combinación entre el crecimiento y la consolidación fiscal que Zapatero pretendía aplicar hasta una política de rigor mortis y sacrificios constantes que abriría la larga época de austeridad en la que desde entonces estamos instalados. Más de mil días de retrocesos constantes en aspectos clave de la vida cotidiana como el empleo, el mantenimiento del poder adquisitivo o de la protección social, y en la calidad de la democracia. 
 
En ese momento España tenía un déficit público del 11,2% y un paro del 20,15% de la población activa (4,6 millones de personas). En el comunicado de los ministros europeos se acuerda crear el Mecanismo Europeo de Estabilización Financiera con el fin de apoyar a los países con problemas, a cambio de lo cual se aceleran los planes de consolidación fiscal y las reformas estructurales de España y Portugal. Tres días después, un noqueado Zapatero comparece en el Congreso y deja atónitos a los diputados anunciando una serie de recortes inéditos en la democracia: reducción de los sueldos de los funcionarios, congelación de las pensiones (excepto las más bajas); eliminación del cheque-bebé de 2.500 euros aprobado poco antes para estimular la natalidad; disminución de la inversión pública, la ayuda al desarrollo y la dependencia; ahorros obligatorios en las comunidades autónomas, etcétera.

Zapatero trataba de evitar desesperadamente que a España le suceda lo que al resto de los países englobados en las siglas PIGS (Portugal, Irlanda y Grecia), que han sido o van a ser intervenidos directamente, con fortísimos programas de ajuste a cambio de ayudas masivas llegadas de Europa (en total, unos 400.000 millones de euros a lo largo del tiempo). Portugal, Irlanda y Grecia serán gobernados desde entonces por los hombres de negro que llegan a sus capitales, provenientes de la Comisión Europea (CE), el Banco Central Europeo (BCE) y el Fondo Monetario Internacional (FMI): la denominada troika. No habrá intervención directa en España, pero este plan de ajuste le costará a Zapatero primero su liderazgo dentro del PSOE y luego la más estrepitosa derrota electoral de los socialistas en cualquiera de las elecciones desde el año 1977.

Y lo que es más significativo: el 9 de mayo de 2010 inaugura en España una etapa de austeridad a jalones que ha cambiado la manera de vivir y de pensar de la mayoría de los ciudadanos: de la economía del miedo (a la incertidumbre, a la inseguridad económica, a quedarse atrás en una distribución de la renta cada vez más regresiva, a quedarse inactivo…) han pasado a la economía del sufrimiento (el paro, el empobrecimiento, la reducción de su protección social, la mortandad de empresas…).

Lo más parecido al cerco sufrido por Zapatero en esa fecha sucedió 19 años antes, cuando el emperador François Mitterrand, después de haber ganado las elecciones presidenciales francesas en una especie de éxtasis colectivo y en plena hegemonía socialista, es obligado por los mercados a cambiar su política de izquierdas y de expansión de la demanda, y ha de revertir decisiones tomadas como el incremento del salario mínimo, la expansión del déficit para aumentar la inversión pública, la reducción de la jornada laboral, la nacionalización de 36 bancos, etcétera. Es lo que mucho tiempo después, en 2012, el presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy, teorizará sin darse cuenta cuando afirma en el Congreso: “Los españoles no podemos elegir, no tenemos esa libertad”.

El segundo jalón en el programa de “austeridad autoritaria” (denominada así porque viene impuesta) tiene lugar un año después del 9 de mayo de 2010. El verano de 2011 es testigo de los ataques especulativos contra la economía española, y la prima de riesgo sube constantemente en una danza incontrolable de picos de sierra. La volatilidad de los mercados castiga un día y otro a la deuda pública española (y por su capacidad de contagio, a la privada, la de las empresas y familias).

Durante esos meses se producen tres movimientos muy significativos. Primero, Zapatero convoca elecciones generales para el 20 de noviembre de ese año, de modo que, gane quien las gane (apenas hay misterio en la campaña electoral; todos los sondeos descuentan la mayoría absoluta del PP), tenga la mayor legitimidad y fortaleza parlamentaria para aplicar su programa. Segundo, el BCE manda una carta (hasta ahora secreta en su contenido íntegro) a Zapatero, y otra a Berlusconi (que sí la hace pública), en la que les conmina a ajustar más las respectivas economías y hacer más reformas de fondo. Se trata, en el caso español, de la segunda vuelta de tuerca en pocos meses. En la carta, el BCE, tan defensor de su propia independencia frente a los políticos, demanda al Gobierno español una reforma laboral profunda, la eliminación de la vinculación de los salarios con la inflación, nuevos ajustes fiscales y la activación de las reformas de la energía, alquiler de viviendas y servicios profesionales. La peculiaridad de la misiva es que va firmada en primer lugar por Miguel Ángel Fernández Ordóñez (MAFO), gobernador del Banco de España y miembro del equipo de gobierno del BCE, y luego por Jean-Claude Trichet, gobernador del mismo. MAFO, un obseso de la reforma laboral, se dirige a Zapatero desde Fráncfort para demandarle lo que no le concede desde Madrid. La contrapartida de estos ajustes y reformas es la ayuda de la autoridad monetaria europea para que España resista la oleada de ataques, calificada por Zapatero del siguiente modo: “El bombardeo especulativo que está sufriendo España es comparable al que padecieron los americanos en Pearl Harbour”.

La tercera medida tomada por Zapatero es la más polémica de todas: la reforma de la Constitución (artículo 135), con el objeto de calmar definitivamente a los mercados. En un país como España, en el que ha sido imposible que los dos principales partidos se pusieran de acuerdo en la actualización de principios constitucionales considerados obsoletos (la sucesión hereditaria en la Monarquía, la incorporación del nombre de las autonomías o la modificación del título VIII, que tantos exigen, etcétera), el PSOE y el PP se pusieron de acuerdo en un santiamén para incorporar una regla fiscal a la Constitución: limitar el déficit estructural a su mínima expresión, un tope a la deuda pública y, sobre todo, priorizar el pago de los créditos para satisfacer los intereses y el capital de la deuda pública de las Administraciones sobre cualquier otra obligación (sanidad, educación, desempleo, pensiones, dependencia…). Una demanda histórica de la derecha europea —renunciar al arma de la política fiscal— fue asumida sin debate alguno por el Gobierno socialista de Rodríguez Zapatero.

El último jalón de las políticas de austeridad es un continuo que se extiende durante todo el año 2012 y lo que va de 2013. Se podría decir que al menos el primer año y medio de gobierno del PP en España ha sido, en su conjunto, un permanente 9 de mayo de 2010. Cuando Rajoy llega a La Moncloa arroja a la basura el programa electoral con el que ha ganado las elecciones por mayoría absoluta, para aplicar una y otra vez las exigencias de Bruselas. Aparta todos y cada uno de los seis ejes fundamentales de su programa (Súmate al cambio): el crecimiento económico y la generación de empleo; la mejora de la educación; la garantía de la sociedad del bienestar y de la protección social; la reforma y la modernización del sector público; el fortalecimiento institucional y la regeneración política, y la proyección exterior, volver a ser fiables y creíbles en el mundo. Desde el 31 de diciembre de 2011, cuando Rajoy aprueba el mayor recorte de la historia y una gran subida de impuestos, todo ha ido hasta hoy en la misma dirección. Su objetivo ha sido el mismo que el de Zapatero: evitar la intervención directa de la economía española.

Así pues son ya dos los Gobiernos españoles, de distinto signo político, los que no han podido aplicar sus propias recetas para salir de la crisis, y que se ven obligados a rectificar por la presión exterior. Gobiernos que, de facto, no gobiernan con los programas con los que fueron elegidos. A consecuencia de la pertenencia de España a la UE y al club del euro, el gobernante democrático español, sea de derechas o de izquierdas, se ha visto obligado a prescindir de la voluntad del pueblo que gobierna. Como afirma José Ignacio Torreblanca en el Informe sobre la democracia en España 2013, de la Fundación Alternativas, hay una percepción dominante de que los márgenes de maniobra de los Gobiernos nacionales se han reducido más allá de lo aceptable desde el punto de vista democrático; numerosos ciudadanos europeos sienten que las políticas y decisiones que afectan a sus vidas escapan a los controles democráticos. Instituciones como el BCE o el Eurogrupo, escasamente democráticos, imponen duras condiciones para calmar a los mercados, mientras que los Gobiernos nacionales, democráticamente elegidos, no tienen alternativas y deben asumir las recetas tecnocráticas emanadas desde Bruselas, Fráncfort o Washington.

Ello conlleva un alto nivel de desafección ciudadana. Si al comienzo de la crisis, en 2007, un 65% de los españoles decía confiar en la UE y solo un 23% expresaba recelo, al cierre de 2012 los que manifestaban prejuicios hacia la UE habían crecido hasta un 72%, y los que creían en ella tan solo son un 20%. Ello ocurre también con otras instituciones. En diciembre de 2012, la Organización de Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE), una organización multilateral sin poder ejecutivo, proponía al Gobierno español que subiese más el IVA, abaratase más el despido, suprimiese con carácter restrictivo algunas deducciones por vivienda y endureciese las condiciones para cobrar el seguro de desempleo. Si cualquier Gobierno, del signo que sea, tiene que aplicar medidas como las citadas aunque no las comparta, a los partidos políticos que los sustentan les sucederá como en el cuento de Alicia de Lewis Carroll: los ciudadanos los apreciarán como Tweedledum y Tweedledee, los gemelos que luchaban fieramente el uno contra el otro por nimiedades sin sentido; o como la Pepsi y la Coca-Cola; o como los detectives Dupont y Dupond, de Tintín. En su libro sobre Las promesas políticas, el sociólogo José María Maravall recuerda que “la democracia representativa requiere que los ciudadanos puedan elegir entre alternativas genuinamente diferentes y que compitan partidos ofreciendo propuestas distintas sobre temas sustanciales. Si las diferencias entre partidos [y entre Gobiernos] hubiesen desaparecido, si prometiesen distintas cosas, pero solo pudieran aplicar las mismas recetas, los ciudadanos podrían votar, pero no elegir”.

Las protestas en la calle que han protagonizado los indignados a través de sus distintas formaciones tienen que ver con lo anterior. Expresiones como “no nos representan”, “todos los políticos son iguales” o “lo llaman democracia y no lo es” se imbrican en esa sensación de que el voto ciudadano no influye, y de que el poder económico (al que no se puede castigar o premiar con el voto, porque no es democrático) siempre es prevalente respecto a las decisiones políticas. El filósofo Tzvetan Todorov (Los enemigos íntimos de la democracia) entiende que las principales amenazas que pesan hoy sobre la democracia proceden no de fuera, de los que se presentan abiertamente como sus enemigos, sino de dentro, de ideologías, movimientos y actuaciones que dicen defender sus valores: “En el conflicto con el totalitarismo, la democracia se enfrentaba a fuerzas que impedían la libertad de la persona. Se trataba entonces de una hipertrofia del colectivo en detrimento del individuo, y el propio colectivo estaba sometido a un pequeño núcleo de dirigentes tiránicos. Pero en el mundo occidental actual una de las principales amenazas que pesan sobre la democracia no procede de la expansión desmesurada de la colectividad, sino que tiene que ver con el fortalecimiento sin precedentes de determinados individuos [e instituciones] que de golpe ponen en peligro el bienestar de toda la sociedad”.

Mientras algunos hablan de tres años de “dictadura de la austeridad”, Pierre Moscovici, ministro de Economía y Finanzas francés, ha redefinido el concepto diciendo que “austeridad es cuando matan al paciente”. El balance que se puede hacer de estos mil días de recortes, ajustes y sacrificios siempre en la misma dirección es brutal en términos de pobreza y desigualdad: la renta per cápita española se sitúa hoy en términos similares a los del año 2002, por lo que teniendo en cuenta solo este indicador ya se podría hablar de década perdida. Según Eurostat, la oficina estadística de la CE, España es el país más desigual de la UE, junto a Portugal, Bulgaria y Letonia. La caída en los niveles de bienestar ha sido más intensa que en la mayoría de los países europeos, la pobreza se ha hecho simultáneamente más extensa (afecta a más gente) y más intensa (es más profunda), etcétera. Las expectativas sociales de mucha gente se han derrumbado, afectadas por la escasa esperanza de los cambios a corto y medio plazo; el bienestar psicológico de los hogares ha tocado fondo, lo que repercute incluso en el hecho de consumir; y la devaluación que se ha obtenido con las políticas aplicadas en términos de salario y empleo (objetivos espurios de una reforma laboral muy agresiva) son difícilmente repetibles.

En su último ensayo (Todo lo que era sólido), Antonio Muñoz Molina advierte de que no puede seguir reduciéndose indefinidamente el presupuesto de la justicia o de la educación, la paga de los policías, la dotación de los servicios contra incendios, el número de camas o los turnos de médicos y de quirófanos… so peligro de devastación. Pasado cierto tiempo, el desastre y el deterioro dejan de ser reversibles. Las cosas se deterioran poco a poco, y de pronto, en vez de continuar en ese estado que se ha vuelto tolerable, se hunden del todo, sin transición, como se hunde una casa que parecía detenida en una lenta ruina.

La austeridad impuesta y a largo plazo, en sociedades con necesidades crecientes por las dificultades económicas, no reduce la pobreza y genera más desigualdad. La salida a la crisis impuesta en Europa ha significado hasta ahora una distribución de la renta, la riqueza y el poder enormemente regresivos: de abajo hacia arriba, como un Robin Hood a la inversa. No es de extrañar la reflexión explicativa del desapego ciudadano que hace el premio Nobel de Economía Joseph Stiglitz: la gente observa que los mercados no funcionan (y el que menos, el mercado del trabajo); ve que el sistema político del que se ha dotado para convivir (la democracia) no corrige los fallos del mercado; como consecuencia, aumentan la desafección sobre la democracia y sobre la economía de mercado al mismo tiempo, lo que desgraciadamente recuerda otros tiempos más ingratos.

Joaquín Estefanía
El País

¿Son sostenibles las pensiones públicas?

Si creemos lo que nos dicen los poderes públicos neoliberales que nos gobiernan, entiéndase el gobierno del PP, la troika, FMI, OCDE, todos ellos dominados por la misma doctrina económica, basada en dos conceptos básicos: la primacía de lo privado sobre lo público y el dominio del Dios mercado, las pensiones son inviables. Además la dócil y sumisa prensa del país sólo reproduce este pensamiento neoliberal, ignorando otras doctrinas o pensamientos mucho más científicos. 

Desde mi punto de vista y el de otros muchos economistas y pensadores, creemos que las pensiones públicas son totalmente viables. Está claro, que estamos en una guerra y para que sigamos teniendo pensiones públicas deberemos parar a las poderosas élites neoliberales que nos gobiernan. 

¿Qué argumentos se emplean para aseverar que las pensiones públicas son inviables?
El principal argumento y prácticamente único es la demografía, diciendo “el actual sistema de pensiones es insostenible por la presión demográfica, que empuja a la población hacía edades más altas” u otro “el número de beneficiarios de las pensiones será cada vez grande que el número de cotizantes del sistema de pensiones, con lo cual se llegará a una situación en que no habrá suficientes cotizantes para tantos beneficiarios”. 

¿Es verdad este argumento? El relato puede tener algo de verdad pero el problema es que las pensiones no dependen como factor fundamental de la demografía. El factor principal para garantizar el sistema público de pensiones es LA PRODUCTIVIDAD y no la demografía. Veamos dos ejemplos clarificadores:
  1. A ñ o 1913, en España trabajaban en el campo el 80% de la masa laboral del país y no producía n lo suficiente porque el pa í s pasaba hambre. Sin embargo, en 2013, s ó l o trabajan en el campo el 3% de la masa laboral y no sólo producen para alimentar al país , sino que nuestra balanza agrícola presenta un superávit que ronda unos 8.000 millones de euros anuales. A esto se le llama productividad 
  2. Un trabajador navarro con 20 a ñ o s es contratado, en el a ñ o 1970, en la fábrica de coches Auti de Pamplona. Cuando empez ó a trabajar producía 20 coches al año . En 2013, este mismo trabajador se jubila ya en la Wolkswagen pero ya produce 105 coches al año . Es decir el mismo trabajador produce m á s de cinco veces de riqueza de la que producía al inicio, esto se le denomina aumento de productividad.
Como vemos, el factor fundamental para las pensiones está en la productividad mientras que la demografía es un factor menor. La productividad española en los últimos cien años ha tenido un crecimiento real del 1,5%. Las últimas previsiones demográficas que nos han dado son irreales y fuera de toda lógica científica ¿Por qué afirmo esto? Sirva como ejemplo, que las previsiones que hizo el INE en el año 1999 (ver hemerotecas) preveían una población para España, en 2010, de 39 millones de personas, cuando la realidad es que pasamos de 47 millones de habitantes ¡Cabe mayor error! Deberían ser mucho más prudentes y cuando se utiliza la ciencia demográfica para justificar determinadas políticas, tiene un nombre no aconsejable utilizar aquí. Inmediatamente de dar a conocer sus previsiones de 1999, el BBVA y Santander iniciaron la campaña en pro de las pensiones privadas.

El pensamiento único neoliberal del gobierno del PP y de la Unión Europea nos plantean la inviabilidad futura del sistema de pensiones y en consecuencia nos están planteando lo que ellos denominan reformas estructurales, que en el caso de las pensiones pasan por las siguientes medidas: 

1º Alargamiento de la edad de jubilación a los 67 años para el 2027. Este periodo lo van a acortar no llegando a 2027 sino hacerlo ya en 2020. 

2º Pasar de los actuales quince años de cotización para hacer la base de la jubilación a hacerlo con los últimos 25 años ¿Qué significa? Muy sencillo, si una pensión calculada con los últimos quince años laborables llegaba a los 1.000 euros mensuales, si cuentan los últimos veinticinco se reduce la misma a 750 euros mensuales, es decir, una reducción del 25%. 

3º Dificultar las jubilaciones anticipadas. Esto supone anualmente un coste a la Seguridad Social de unos 10.000 millones de euros. Con las medidas recientemente tomadas se ahorran unos 5.000 millones de euros 

4º Cuando hablan de “sostenibilidad del sistema” y últimamente INDEXACIÓN ¿Qué quieren decir? ¿Cómo afecta a las pensiones actuales? Muy sencillo, plantean dejar de actualizar las pensiones en base al IPC y buscan un sistema en que la subida anual sea mucho menor, con lo que consiguen que las pensiones sean menores. Hasta ahora cuando el IPC subía el 3% la pensión se revalorizaba el 3%, pero con el sistema de sostenibilidad que están planteando solo subirá un 0,5%. Es decir, que año a año nuestra pensión será más pequeña, calculándose que en ocho años se perdería un 25% de la pensión. 

Todas las reformas, que está planteando el Partido Popular en el tema de las pensiones, llevan el mismo camino, que haya menos pensionistas y que estas sean cada día de menor valor. Entonces podemos preguntarnos: 

¿España gasta mucho en pensiones? La respuesta es NO , siendo uno de los países de la Unión Europea con menor gasto en pensiones. Si seguimos el informe de la OCDE del año 2011, España gastaba en pensiones el 8% del PIB, Alemania el 10,7%, Francia el 12,5%, Italia el 14,1%, Portugal el 10,8%. Decir que España gasta mucho en pensiones es simplemente mentira. 

Si seguimos el gasto público previsto en pensiones para el año 2050 según la propia Unión Europea, España tendrá un gasto en pensiones del 13,7%, por debajo de Francia e Italia y parecido a Alemania y Portugal. 

¿Qué pretenden con estas medidas?
Evidentemente empobrecer el sistema público de pensiones para favorecer las pensiones privadas 

¿Por qué les interesan las pensiones privadas? Porque estas suponen un gran beneficio al sistema financiero y asegurador. Actualmente hay unos fondos de pensiones en España que suponen unos 87.000 millones de euros, el 8,7% del PIB, mientras que en Alemania su fondo privado del pensiones supone el 105% de su PIB es decir más de dos billones de euros y Holanda tienes un fondo de pensiones que supone el 120% de su PIB. Un bocado tan apetitoso financiero no puede pasar por la puerta del BBVA, Santander y Caixa sin tocarlo. Pero preguntémonos:
¿Son los fondos de pensiones privadas la solución?
La respuesta es NO ¿Por qué? El 80% de los fondos privados de pensiones españoles tiene rentabilidades negativas, si a ello le unimos las comisiones bancarias de estos fondos que es un 2% de media (autentico negocio bancario) y añadimos la inflación anual, podemos afirmar que los únicos beneficiarios son los bancos y aseguradores y no el pensionista privado. ¿Por qué Fedea no ha hecho ningún informe sobre las pensiones privadas y nos inunda con los maleficios de las públicas?
Para que les quede todavía más claro, veamos el caso real de lo que pasó en Chile. En el año 1981, la dictadura de Pinochet se planteó la privatización del sistema de pensiones siguiendo el modelo neoliberal propugnado por la escuela de Chicago encabezada por Milton Friedman. La argumentación, que empleo Pinochet ,es que aumentaría el capital del país, las inversiones, se provocaría un mayor crecimiento económico y en consecuencia las pensiones privadas serían más generosas que las del sistema público.
El trabajador chileno tuvo que elegir entre pensión pública y privada. Analicemos este caso. Dos técnicos de laboratorio chilenos que cobran en enero de 2013, 730 euros mensuales y que ambos tienen 66 años y el mismo curriculum laboral ¿Cómo quedaría cada uno de ellos?
  1. El que eligi ó el sistema privado le quedar í a una pensi ó n mensual de 240 euros y su duraci ó n es de veinte a ñ o s, es decir, hasta el 2033, pasada esta fecha se queda sin pensi ó n , entonces como dir í a Pinochet mu é r ase antes.
  2. El que eligi ó el sistema p ú b lico le quedan 540 euros mensuales y la pensi ó n es de por vida.
¿Tienen ya claro en este ejemplo real lo que es lo público y lo que es lo privado? La expresidenta chilena Michelle Bachelet tildó el sistema privado de pensiones chileno de escandaloso.
Otro de los aspectos llamativos en el tema de las pensiones es que los poderes públicos (PP), sólo hablan de gastos pero nunca hablan de los ingresos ¿Por qué? Es la misma política que en los recortes, solo se actúa en los gastos y nunca en los ingresos. El culpable de todo lo que está pasando es el injusto sistema fiscal español, añadido al fraude fiscal consentido y alentado desde el poder, donde salen beneficiados las élites.
¿Qué se puede hacer en cuanto a ingresos?
Como dice el catedrático de derecho del Trabajo, Juan López Gandía, de la Universidad de Valencia “nunca se habla de financiación ¿Por qué no se cuestiona el modelo de ingresos solo a través de cotizaciones? Se pueden crear impuestos finalistas como sucede en Francia o subir cuotas sociales, hay países en que se suben”.
Es difícil de explicar por ejemplo que los Sres. Botín (Santander y González (BBVA) paguen a la Seguridad Social un porcentaje mucho menor que un empleado de su banco. Es injusto, ya hablando de la demografía que tanto gusta a los neoliberales, que un trabajador de la construcción vive diez años menos que un médico y le suban la edad de jubilación lo mismo a todos.
Está claro, que se puede recaudar mucho más y hacer el sistema más justo, pero no lo que propone el PP. Actualmente hay un fondo de pensiones de 63.000 millones de euros, de los que 58.000 están invertidos en deuda pública del Estado español, para que en casos como el actual no haya problemas. Es evidente que la situación actual con muchísimo paro y no avance del PIB es un problema, pero los análisis hay que hacerlos en periodos de diez años y no cuando hay problemas puntuales.
Hoy a pesar de todo lo que está cayendo podemos afirmar que el sistema de pensiones públicas no es un problema económico real y si se deben hacer cambios, es en otro sentido del que realizan los del PP. La cuestión de las pensiones públicas actualmente, no es un problema económico sino que es un problema político de desmantelamiento de todo lo público en favor de lo privado.
Hoy los millones de jubilados y de trabajadores deben de tener claro que quieren cargarse el sistema público de pensiones, empobreciéndolo. Por eso todos tenemos armas para combatirlos ¿Cómo? Protestando en la calle ante esta injusticia y por otro lado, echándoles del poder mediante nuestro voto. Esto no es un problema de ser de derechas, de izquierdas, católicos, progresistas, nacionalistas, sino es la defensa de unos derechos para una vida digna para nuestros mayores actuales y los futuros. Ni un voto al PP, UPN, PAR… y a todos aquellos que apoyan de forma ignominiosa, el terminar con un justo sistema de pensiones públicas.

Edmundo Fayanas Escues
Rebelión
http://www.rebelion.org/noticia.php?id=167584&titular=%BFson-sostenibles-las-pensiones-p%FAblicas?-

sábado, 4 de mayo de 2013

¿Derechos contra economía?

La decisión del Tribunal Supremo portugués de declarar inconstitucional el recorte de salarios a los funcionarios ha vuelto a poner en la palestra el debate entre la lógica de los derechos de la democracia y la lógica de los mercados. Es evidente que, desde sus inicios, la contrarrevolución neoliberal se centró en demoler el sistema legal que concedía derechos a la población, aunque la derogación de estos derechos se ha producido fundamentalmente por la vía política. Más que una lucha entre derecho y mercado, lo que hemos y seguimos presenciando es una lucha entre propuestas políticas en que los defensores de los derechos del capital van ganando por goleada. De hecho, los mismos mercados financieros que desempeñan un papel tan crucial en el desencadenamiento de tormentas económicas, que se utilizan para justificar la introducción de reformas antisociales, son una creación política. Una política que ha permitido la aparición de grandes conglomerados financieros, de una amplia variedad de activos financieros, opacidad fiscal, paraísos fiscales... Y una política que ha creado un imponente entramado de salvaguardias que han evitado a este sistema financiero irse a pique por méritos propios. Desde esta perspectiva puede concluirse que no existe una oposición entre política y economía, sino una confrontación entre políticas que tienen efectos económicos diferentes.

Una cuestión distinta es analizar en qué medida una estrategia centrada exclusivamente en la defensa de derechos formales es capaz de contrarrestar satisfactoriamente la dinámica del capitalismo mundial. Esta fue en gran medida la configuración del modelo keynesiano posterior a la Segunda Guerra Mundial, el que generó reconocimiento de negociación colectiva, prestaciones sociales y un cierto derecho a la ciudadanía económica. Es en gran medida el núcleo de las políticas socialdemócratas de embridamiento del capitalismo. Dejar que la actividad económica se dirija fundamentalmente bajo pautas capitalistas e introducir regulaciones que limitan su campo de acción y obligan a establecer concesiones, a veces sustanciales, a la mayoría de la población. Un modelo que sólo funcionó mientras a las élites económicas les resultó aceptable mantener estas concesiones. El problema crucial es que el marco legal deja en manos de los capitalistas las decisiones cruciales de asignación y movilización de recursos económicos, y articula un enorme arsenal de medidas que protegen las rentas de la propiedad por encima de otras demandas sociales. Ello concede a los capitalistas una enorme capacidad de iniciativa y acción frente a la que la lógica de los derechos siempre va a remolque. La globalización económica, la articulación de un nuevo marco de acción a escala planetaria, no ha hecho sino ampliar el espacio de acción del capital y debilitar la eficacia de la defensa de los derechos. El caso portugués es ilustrativo: la decisión judicial sobre los sueldos públicos puede permitir que los funcionarios recuperen su salario, pero no va a impedir que el Gobierno practique otros recortes. 

Oponer simplemente derechos a economía tiene, además, otro peligro. El establecimiento de derechos se realiza en momentos concretos, suponiendo que la realidad económica va a seguir inalterada. Pero la actividad económica real está inevitablemente asociada a cambios continuos que pueden afectar a estos derechos. En la economía actual esto se traduce a menudo en un vaciamiento de las condiciones económicas que permiten satisfacer estos derechos. Pero también pensando en una gestión económica alternativa no capitalista subsiste este problema. Siempre que pienso en una transición a una economía igualitaria y sostenible me resulta evidente que ello obliga a tocar muchos derechos establecidos, no sólo del capital. Pues, al fin y al cabo, nuestra propia valoración de lo que es un marco de vida aceptable está en gran parte fijada por nuestra experiencia pasada. Una experiencia que incluye las luchas por los derechos, pero también el despilfarro ambiental, la explotación colonial y el sometimiento de las mujeres.

Tenemos la necesidad de luchar por otro modelo económico que garantice a todo el mundo condiciones materiales esenciales. Lo que sugiero es que la estrategia de defender derechos establecidos es insuficiente, y a veces inadecuada, para llevar a cabo una transición hacia una economía democrática, igualitaria y sostenible; una estrategia que obliga a plantearse la defensa de los derechos y la democracia desde otra perspectiva. En primer lugar, aumentar los derechos sociales en el campo de la toma de decisiones —lo que incluye la democratización de las políticas públicas, el aumento del papel de las actividades colectivas y la planificación democrática de actividades clave—, el desarrollo de otras formas de propiedad y gestión económica, y la institucionalización de la participación de la sociedad sobre las actividades de todo tipo de empresas o unidades productivas. En segundo lugar, introducir mecanismos deliberativos serios que permitan un verdadero debate y una toma de decisión social sobre la forma en que se concretan los derechos básicos. Y, en tercer lugar, desarrollar una estrategia de acción internacional básica para quebrar el entramado de poderes internacionales que protege y refuerza los poderes del capital.

Albert Recio Andreu
Mientras Tanto

viernes, 3 de mayo de 2013

Evolución de la deuda externa global

El tema de la deuda externa hoy trasciende los marcos del mundo subdesarrollado, por lo que resulta indispensable abordar la estructura de la deuda global actual.
La crisis económica global ha desatado la espiral en los volúmenes de deuda pública global, tanto en términos absolutos como relativos, en relación al PIB. Los niveles de deuda pública neta agregada |1| en el mundo se han incrementado de 23 millones de millones de dólares en 2007 a más de 34 millones de millones de dólares en 2010. Las previsiones de FMI indican que esta deuda puede alcanzar los 48 millones de millones de dólares en 2015. Asimismo, la proporción de la deuda pública global con relación al PIB se incrementó de 44% en 2007 a 59% en 2010, y se espera que llegue al 65% en 2015. (IMF, 2010)

Estos niveles de la deuda crecientes resultan altamente riesgosos para la estabilidad fiscal y macroeconómica y también implican una transferencia de los costos y riesgos del endeudamiento a través de varias generaciones. En las propias estadísticas del FMI se revela que los países desarrollados son responsables, en mayor medida que el resto de los países del planeta, por este peligroso incremento de deuda pública global, con lo cual están comprometiendo su futuro y el del resto de los países que se encuentran vinculados a sus economías a través de las incontables interrelaciones económicas y financieras que la globalización ha creado.

Los impactos negativos de este fenómeno ya afectan a las sociedades, no sólo en el Tercer Mundo, sino también en los países desarrollados. El descontento y la frustración se constatan en las múltiples manifestaciones de protesta que se observan en las principales economías del sistema capitalista. La respuesta dada por las autoridades nacionales a la crisis, empleando las recurridas recetas del FMI, sólo ha agudizado las de por sí ya depauperadas condiciones de vida de millones de personas a lo largo del planeta.
Aunque pudiera parecer que, automáticamente, el peso de la problemática del endeudamiento se ha trasladado a los países del Norte, los impactos negativos de dicha tendencia guardan estrecha relación con los vínculos históricos generados en términos de acceso a mercados comerciales y financieros, existentes en las relaciones centro-periferia, que en un contexto como el descrito potencian las consecuencias para el mundo subdesarrollado, en medio de un proceso de crisis económica global que nuevamente en el 2011 comienza a dar señales de permanente agudización. Tales síntomas se reflejan en el incremento de los precios de los alimentos y del petróleo, los cuales han vuelto a alcanzar niveles elevadísimos.

Si bien los teóricos de la crisis se han encargado de promover la idea de la recuperación de la economía mundial, con el marcado objetivo de devolver la confianza a los mercados financieros global y recuperar la confianza de los inversionistas, lo cierto es que las propias instituciones del sistema vaticinan, que aún y cuando la economía mejore, la situación fiscal empeorará, especialmente en las economías desarrolladas. Si bien el déficit fiscal primario en estos países se había incrementado desde el inicio de la crisis, en Mayo del 2010, se publicaron algunas proyecciones que aseguraban un nuevo incremento en el mediano plazo, con lo cual la proporción deuda pública bruta/PIB crecería un 20% adicional para el 2015. (IMF’s Fiscal Monitor, 2010)

La deuda total en los países desarrollados aumentó de 19 millones de millones de dólares en 2007 a 29 millones de millones en 2010, y se espera alcance los 42 millones de millones en 2015. Resulta muy interesante observar cómo, simultáneamente, las cifras correspondientes a los países emergentes revelan un incremento entre 2007 y 2010, de 4 millones de millones de dólares a 5 millones de millones de dólares y para el 2015, la cifra será de 7 millones de millones. (IMF, 2010)

La proporción deuda pública total/PIB en los países desarrollados se incrementó desde un 48% en 2007 a 71% en 2010 y seguirá creciendo hasta un 85% en 2015. Las proporciones correspondientes para los países emergentes son del 30% en 2007, un mantenido 30% en el 2010 y un 26% para el 2015. (IMF, 2010)

Inconcebiblemente, una proyección como la descrita estaría implicando un incremento considerable de los márgenes de la deuda total pública en relación al PIB, de lo cual pudiera inferirse que disminuirán los volúmenes de la deuda privada/PIB, en el caso de los países desarrollados del sistema, mientras que para los países emergentes la situación pudiera ser a la inversa.

La crisis ha profundizado los desequilibrios presentes en el sistema y la tan aclamada recuperación no acaba de instalarse. En las actuales condiciones, como se ha señalado, el incremento de los precios de los alimentos y del petróleo no hace más que sumar nueva leña al contexto de crisis.

Otro elemento que se revela crucial en este momento es la creciente participación de los países emergentes en la economía global. Si las tendencias al endeudamiento resultan tan graves en las economías desarrolladas, es lógico pensar que la contribución de los BRICs en la creación de la riqueza mundial también se incremente, en la misma medida que el endeudamiento de los países más desarrollados aumente.

De hecho, ya existe un marcado contraste entre ambos grupos de países, en relación a sus contribuciones relativas a la proporción crecimiento de la deuda global/ crecimiento del PIB global nominal. Los países emergentes han estado contribuyendo mucho más al crecimiento del PIB global que al crecimiento en la deuda pública global, reflejando una mejora en sus posiciones fiscales mientras que las economías desarrolladas han experimentado un deterioro de su panorama fiscal, tanto en términos absolutos como relativos.

En 2007, los países emergentes aportaron el 24% del PIB mundial y detentaban el 17% de la deuda global. Se ha calculado que estos países producirán el 35% del PIB mundial, con sólo un 14% de la deuda global para el 2015. Entre 2007 y 2010, los países emergentes solo respondieron por un 10% del incremento experimentado por la deuda pública global y se espera que para el período 2010-2015, sólo participen con un incremento del 13%. Simultáneamente, su contribución al PIB mundial se ubicó en el 70.3%, y será del 55% hasta el 2015. (IMF, 2010)

El panorama de las dos economías desarrolladas más grandes es patético si se constata que son las que más contribuyen al endeudamiento global y menos al crecimiento económico. EE.UU. contribuyó en un 35% al aumento de la deuda global entre 2007 y 2010 y lo hará en un 39% hasta el 2015, mientras que sus contribuciones a PIB global en estas dos etapas son de sólo el 13% y 19%, respectivamente. Japón por su parte responde por el 26% del incremento de la deuda global entre 2007 y 2010 y seguirá contribuyendo con un 22 % hasta el 2015. Ello, mientras sus contribuciones al PIB mundial son del 17% y del 5%, respectivamente. (IMF, 2010)

La deuda total norteamericana es tal que puede llegar a dañar la confianza y el crédito de los Estados Unidos, con lo cual, en opinión del jefe de asesores económicos de la presidencia, Austan Goolsbee: “…estaríamos en la primera moratoria de la historia causada por pura insensatez". (tercerainformacion.es, 2011)

La Deuda externa pública de los EE.UU alcanzó los 5,29 billones de dólares en junio del 2012, la mayor suma en toda la historia de la nación, lo que implica que su deuda externa total puede sobrepasar los 16 billones de dólares entrando el 2013. Las estadísticas publicadas por el Tesoro de EE.UU. indican que desde junio de 2012 Estados Unidos ha estado pidiendo prestadas sumas considerables a las economías principales y que ha acumulado una deuda que está a punto de duplicarse en solo unos pocos años. Hoy, los mayores acreedores de EE.UU. son China y Japón, con 1,16 y 1,12 billones de dólares respectivamente. Brasil, Taiwán, Rusia y Reino Unido también están en la lista, como India, Italia, Sudáfrica y Perú, entre otros. (laproximaguerra.com, 2012)

Sólo tres años y medio después de la llegada a la presidencia de Barack Obama, la deuda de EE.UU. contraída con sus acreedores extranjeros ha aumentado en 2,2 billones de dólares, o lo que es lo mismo: un 72,3%. Si se mantiene este ritmo, esta deuda podría superar 9 billones de dólares en tan sólo unos cuantos años (laproximaguerra.com, 2012)

A pesar de los notables desequilibrios de la economía norteamericana, la demanda en los mercados financieros de bonos de deuda de EE.UU. se ha incrementado en los últimos tiempos debido a los temores simultáneos que despiertan la incertidumbre respecto a la situación europea, ya que los inversionistas perciben la compra de deuda europea como mucho más riesgosa. Paradójicamente, la deuda del gobierno de EE.UU. todavía es considerada una de inversiones más seguras del mundo.

La deuda externa para Europa y Japón en 2007-2012
Aunque Estados Unidos está más endeudado que el conjunto de países europeos, es la Unión Europea la que sigue el recetario de los banqueros de Wall Street: dejar sin oxígeno el balón del gasto social.

"El miserable dogma de la austeridad a cualquier precio perjudica a las economías afectadas gravemente, hundiéndolas más todavía en la recesión”, ha planteado Kratke, economista holandés (Rumrill, R 2011)

Víctimas de estas políticas, los países europeos más endeudados, los llamados PIIGS (Portugal, Italia, Irlanda, Grecia y España) han sido espectadores del colapso del estado de bienestar que costó sangre, sudor y lágrimas a todo lo largo del siglo XX.

En opinión de Kratke “Todo el debate muestra que las potencias rectoras de la zona euro no saben hacia dónde quieren  o pueden conducir a Europa”. Pero los gobiernos y sus mentores, los bancos y el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM) sí saben a dónde quieren ir (Rumrill, R 2011)

Alan Touraine, otro famoso sociólogo y filósofo francés, en un análisis publicado en mayo del 2011 invitaba a reflexionar sobre el origen de la crisis: “Esta nueva etapa de construcción europea sólo tropieza con un obstáculo, pero de una altura que muchos encuentran desesperante: el neoliberalismo, cuyos centros estuvieron y están en Estados Unidos y el Reino Unido, le ha quitado toda autoridad a los europeos para dárselos a los bancos, cuyo poder sobre las empresas aumenta. Estados Unidos también está sometido a ese capitalismo financiero, pero tiene unidad política y una fuerte confianza en sí mismo, lo que hace de los europeos-y quizás también de Japón-las víctimas más graves de la actual crisis”. (Rumrill, R 2011)

Como consecuencia de las medidas de estabilización adoptadas y los paquetes financieros instrumentados, el déficit gubernamental en la eurozona se incrementó de alrededor del 1% de PIB en 2007 al 5 % en 2009. El marcado aumento en el déficit y el apoyo al sector financiero incrementaron la proporción de la deuda pública en la zona, con relación al PIB de 54% al 65% para el mismo período. (IMF,2011)

El incremento del déficit y la deuda se han visto acompañados también por otras tendencias en el área de la deuda externa, incremento de los márgenes o spreads |2|, y un salto en la emisión de deuda en divisas extranjeras (IMF,2011)

La crisis financiera global también ha tenido un impacto preocupante en las prácticas de emisión de la deuda pública en los países de la eurozona y Dinamarca. Estas prácticas habían convergido en un cierto modus operandi común en el período anterior a la crisis que concentraba las acciones en la colocación de los bonos vía subastas competitivas de deuda, preferentemente a largo plazo, a tasas fijas y denominada en las monedas nacionales. Estas normas perseguían lograr préstamos a bajo costo minimizando el refinanciamiento y los riesgos implícitos en las fluctuaciones monetarias. (IMF,2011)

Sin embargo, en correspondencia con el avance de la crisis financiera global, iniciada en 2008, tanto el incremento en las demandas financieras nacionales, así como la dramática reducción de los apetitos inversionistas por el riesgo han forzado a las autoridades financieras de la zona euro a apartarse de sus normas relativamente conservadoras, y en la misma medida que los riesgos se ha hecho mayores internacionalmente , asimismo, se han incrementado los riesgos para los posibles emisores de la deuda de la zona.

Notablemente, las características de la emisión de los bonos de los bancos centrales han cambiado. Las autoridades se han refugiado en emisiones a corto plazo, a tasas fluctuantes y preferentemente denominadas en divisas extranjeras. (IMF, 2011)

La mayoría de las empresas de los países subdesarrollados que poseen deudas significativas denominadas en divisas fuertes, reconocen la importancia de evitar una mayor vulnerabilidad. Históricamente su prioridad ha sido intentar evitar las fluctuaciones de los tipos de cambio extranjeros. Esto siempre se ha traducido en múltiples concesiones para mantener la confianza de inversores extranjeros, evitar las fugas de capital, e inducir a los posibles inversionistas a obviar el tema de la colosal deuda externa que la mayoría de estos países detenta. Al iniciarse una crisis financiera internacional, durante mucho tiempo, las autoridades en los países del Tercer Mundo han priorizado políticas que impidan el derrumbe del sector bancario, dejando en la espera las medidas para revitalizar la economía.

Los países desarrollados, por otro lado, hasta esta crisis actual, no se han preocupado mucho por el tema de las fluctuaciones en los tipos de cambio, ya que la mayor parte de sus deudas estaban denominadas en divisas nacionales Pero evidentemente, estos patrones están cambiando, por lo que la inestabilidad generada por los nuevos tipos de emisiones de deuda en el mundo desarrollado confiere adicional incertidumbre a este panorama.

La volatilidad en la emisión de la deuda no es el único problema observado en estos años. La incertidumbre en los mercados financieros ha promovido otra serie de transformaciones al interior del sistema bancario europeo e internacional que puede generar importante déficit de capital a los Bancos, ya de por si afectados por la crisis.

En septiembre del 2010 fueron aprobadas las regulaciones bancarias conocidas como Basilea III. El Acuerdo Basilea III, plantea una serie de regulaciones con las cuales se supone debe trabajar también la banca europea. Este acuerdo, ha sido considerado la piedra angular de reformas financieras propuestas por los gobiernos luego de la crisis crediticia y económica provocada por prácticas bancarias irresponsables y riesgosas.

Sin embargo, no son pocos los expertos de coinciden con el enfoque que plantea que el Acuerdo Basilea III ha llegado tarde, ya que solo institucionaliza las tendencias de protección de los pasivos bancarios que ya se han venido observando en el decursar de los últimos 4 años.

Bajo el acuerdo, los bancos tendrán seis años a partir del 1 de enero del 2013 para incrementar progresivamente sus reservas de capital, hasta alcanzar 6% de su balance general, cuando hasta finales del 2010 sólo manejaban un 4% Las dos normas más relevantes con las cuales se deberá trabajar se corresponden con el aumento de las exigencias de capital y la introducción de nuevos requisitos en cuanto a apalancamiento y liquidez.

La primera de estas medidas demanda del sector bancario europeo un aumento en el mínimo exigido para el capital de máxima calidad (acciones y reservas), que deberá para del 2% al 4,5%, a más tardar, para el 2015. Adicionalmente, la proporción de capital básico deberá ser del 7% para 2019 la segunda, establece un colchón de protección que deberá ser garantizado con el mismo tipo de capital. El objetivo es alcanzar una proporción adicional de 2,5%. Las entidades bancarias que no cumplan con estos requisitos, estarán incapacitadas para distribuir dividendos. (saberinvertir.es, 2010)

Adicionalmente, se exige a los bancos contar con una reserva de capital mínima de ocho a 10,5% sobre los activos con riesgo de manera de disminuir los riesgos en la banca. (saberinvertir.es, 2010)

A pesar de las posibles previsiones ya presentes en muchos de los bancos, los impactos pueden ser de tamaña dimensión, sobre todo en términos de posible capacidad prestataria. Estas nuevas regulaciones obligaran a los grupos financieros europeos a captar alrededor de 139.000 millones de euros para reforzar su capital. No resulta descabellado pensar que este esfuerzo puede provocar una caída en la rentabilidad de las inversiones, al igual que en los dividendos distribuidos a los accionistas. También los salarios del sector se verán impactados (blogspot.com, 2010)

Estas premisas tendrán importantes consecuencias, especialmente para las empresas francesas y británicas. Según declaraciones del Presidente de Banco Sabadell, José Oliu: “la puesta en práctica de Basilea III supondrá una merma en el capital de máxima calidad del 42%. Así, entidades británicas que ahora superan el 8% de capital de máxima calidad podrían verlo reducido al 4%”. (saberinvertir.es, 2010)

Las regulaciones sobre recursos propios, propuestas por Basilea emergen en 1988, cuando los bancos emisores de las principales economías desarrolladas establecieron un acuerdo para determinar el capital mínimo que debían manejar los grupos bancarios en función de los riesgos que afrontaban. Sin embargo, y aunque parezca contradictorio, estas regulaciones solo valían y probablemente valgan para las operaciones rutinarias que durante muchos años se desarrollaron en los mercados financieros anteriores a la década de los 90.

Hoy no resultarían válidas, ya que no responden a los riesgos por la toma de posición en productos financieros negociados en mercados no regulados, así como obvian la extraordinaria interdependencia existente entre las casas matrices y sus múltiples filiales en innumerables derivados financieros.

Tal es el caso de empresas francesas como la Crédit Agricole o el grupo Banque Populaire, que podrían sufrir la penalización de contar entre sus activos con participaciones significativas en bancos filiales |3|. También la banca británica, Lloyds Banking Group (con intervención estatal en la actualidad) sufriría al contar con una inversión en una gran aseguradora, en concreto, en Scottish Widows. Asimismo, Barclays, se vería lastrado por el 20% que controla en Black- Rock, y tendría que conseguir 17.000 millones de libras extra de capital (blogspot.com, 2010)

Según cálculos del Ministerio alemán de Finanzas, los diez mayores bancos de Alemania también necesitaran unos 40.000 millones de euros para cumplir con los requisitos estipulados en Basilea III. Los expertos del banco central Bundesbank examinaron los efectos que tendrá Basilea III sobre los bancos alemanes, que disponen de 3.000 millones de euros, entre capital de calidad y reservas, entre los que se haya el Deutsche Bank, el Commerzbank y bancos semipúblicos como el WestLB, el LBBW y el BayernLB. (latercera.com, 2010)

En el último trimestre del 2010, el Deutsche Bank anunció un aumento de capital de casi 10.000 millones de euros, que en gran parte serán destinados a la adquisición de la mayoría de acciones del Postbank. Asimismo, el director del Fondo Alemán de Rescate Bancario -Soffin-, Hannes Rehm, también cifró en unos 200.000 millones de euros el capital que precisarán todos los bancos alemanes para adaptarse al nuevo acuerdo de capital. (latercera.com, 2010)

Adicionalmente, desde el punto de vista comparativo, a pesar de las posibles afectaciones, resulta evidente que los megabancos, que se mantienen a flote por los paquetes financieros de los gobiernos, no confrontaran los mismos problemas para cumplir los nuevos requisitos, inferiores a lo esperado; y que no deberán instrumentarse totalmente hasta el 2019. Pero este no será el panorama para los bancos comerciales locales, los que realmente han estado tratando de cumplir con las restricciones ya impuestas.

Estos bancos se verán expuestos a fuertes presiones para cumplir con las nuevas regulaciones. Desafortunadamente, no debe olvidarse que son estos los bancos que se supone han emitido la mayoría de los préstamos a negocios locales, los que promueven el empleo y la producción en la economía real. Por no hablar de las carteras de préstamos a los países y empresas del Tercer Mundo que también se verán afectadas por este panorama.

Los indicadores de Italia, Grecia, Portugal y Chipre, publicados en marzo del 2013, confirman la recesión en 2012, lo que profundiza el debate sobre la asfixia que produce la austeridad para el crecimiento en la región, precisamente en la antesala de la cumbre de jefes de Estado y de Gobierno sobre el crecimiento y la competitividad celebrada en Bruselas. Para Italia, se confirmó que el Producto Interno Bruto (PIB) se contrajo 0.9% en el cuarto trimestre del 2012, lo cual sólo incrementó la incertidumbre política y la rebaja en un escalón de la nota de Italia por la agencia de calificación Fitch. (eleconomista.com.mx, 2013)

Este constituyó el sexto semestre consecutivo de repliegue del PIB italiano y no se espera que se empiece a recuperar antes del segundo semestre del 2013, si bien muchos expertos vaticinan que tal evolución puede ser improbable a consecuencia de la crisis política que sacude al país desde las elecciones legislativas de febrero del 2013. (eleconomista.com.mx, 2013)

Portugal también observa un panorama singular al reflejar el PIB un descenso del 1.8% en el último trimestre de 2012 con lo cual la caída del crecimiento para el conjunto del año fue de 3.2%, según datos definitivos publicados el lunes por el Instituto Nacional de Estadística (INE). Para el país ésta sería peor recesión experimentada desde 1975. Las causas se muestran en la caída de las exportaciones y de la demanda interna. Consecuentemente el nivel de desempleo, se elevó al 16.9% en 2012. (eleconomista.com.mx, 2013)
También para Grecia, en su quinto año de recesión galopante, las cifras revelan un desplome del PIB en 5.7% en el cuarto trimestre de 2012. El pasado fue el quinto año de una recesión galopante. Y lo peor, es que no se espera crecimiento antes del 2014 (eleconomista.com.mx, 2013)

En Chipre, que negocia un plan de rescate con Bruselas, el PIB también se contrajo en el último trimestre un 1.1% en el último trimestre de 2012 y el ministerio de Finanzas espera una contracción del 2.4% para todo el año y del 3.5% para 2013. (eleconomista.com.mx, 2013)

Para España, el PIB cayó en 2012 un 1.4% y la recesión empeoró en el cuarto trimestre (0.8%), debido sobre todo a la caída de la demanda interna. (eleconomista.com.mx, 2013)

Estos resultados revelan cuan atinado resultó el pronostico de S&P que situó la calificación de la deuda soberana a largo plazo de 15 miembros de la Unión Económica y Monetaria (UEM o Eurozona) el 5 de diciembre de 2011 en "CreditWatch" con implicaciones negativas.

En aquel momento S&P determinó que las causas para tal calificación se hallaban en las "tensiones sistémicas derivadas de cinco factores interrelacionados: 1) el estrechamiento de las condiciones de crédito a través de la zona Euro; 2) primas de riesgo marcadamente más altas en un número creciente de bonos soberanos de la Eurozona entre los que se incluían varios calificados en el momento como ’AAA’; 3) la continuación de los desacuerdos entre la clase política europea sobre la forma de atajar de modo inmediato la crisis de confianza del mercado y, en el largo plazo, sobre cómo lograr una mayor convergencia económica, financiera y fiscal entre los miembros de la zona Euro; y 5) el riesgo creciente de recesión económica en la Eurozona como un todo para 2012.

Actualmente, se espera que la producción caiga también en el 2013 en países como Italia, España, Portugal y Grecia, y se asigna una probabilidad del 40% a la posibilidad de una caída del producto de todo el conjunto de la Eurozona.

Otro de los países, que como se ha comentado enfrenta serias dificultades con su deuda, es Japón. La deuda japonesa ha estado creciendo durante años, a partir de los intentos de las autoridades por revitalizar su economía tras los impactos de burbuja inmobiliaria de comienzos de la década de 1990. La deuda en circulación japonesa de largo plazo alcanzaría los 869 billones de yenes (10.57 billones de dólares) para fines de marzo del 2011, o 181% del PIB. (finanzzas.com, 2011)

En enero del 2011, la agencia Standard & Poor’s rebajó la calificación crediticia a largo plazo de Japón por primera vez desde el año 2002, después de declarar que el Gobierno carecía de un plan coherente para hacer frente a su abultada deuda (eleconomista.com.mx, 2011)

La agencia rebajó la calificación en un escalón a "AA-", tres niveles por debajo de la evaluación máxima, recordando a otros países desarrollados de Europa y a Estados Unidos que existen fuertes temores sobre la deuda acumulada durante la crisis financiera global. (eleconomista.com.mx, 2011)

En febrero del 2012, el FMI advirtió a Japón sobre la necesidad de reducir su deuda pública y subir los impuestos, mientras el Banco Mundial reducía las perspectivas de crecimiento del país para 2012 al 2,4%. (www.asiared.com, 2012)

Aunque Japón ha registrado una modesta recuperación tras la crisis provocada por el tsunami del 11 de marzo de 2011, la necesidad de reducir la enorme deuda pública es una prioridad. Las instituciones financieras, espacialmente el FMI, han recomendado una subida de tasas de interés y triplicar el impuesto sobre el consumo hasta alcanzar el 15%.

Japón, la tercera economía más importante del planeta , cuenta con la mayor deuda pública del mundo industrializado y su economía, seriamente afectada en 2011 por el tsunami y la crisis nuclear iniciada en marzo, se ha visto también lastrada por la persistente apreciación del yen, que perjudica a las empresas exportadoras al recortar su competitividad en el exterior. En los últimos veinte años su deuda pública se ha multiplicado por diez y alcanza el 125% del PIB. Una de las causas es el envejecimiento de la población, que ha provocado el aumento del gasto de la seguridad social. (www.asiared.com, 2012)

Según la agencia de calificación Fitch, que en mayo del 2012 rebajó la nota de la tercera economía mundial por su elevada deuda, estima que ésta alcanzará a finales del 2013 el 239% del PIB (intereconomia.com, 2013)

La enorme deuda japonesa tiene su origen a finales de los años 80, tras una década de gran auge, cuando tuvo lugar el estallido de la burbuja financiera, cuyas consecuencias aún hoy se dejan sentir.

Sin embargo se aprecia una notable diferencia entre la deuda nipona y la del resto de los países industrializados. En primer lugar se observan elevados niveles ahorro de los hogares, que asegura depósitos en el sistema, así como el hecho de que casi la totalidad de los bonos está en manos de acreedores locales, principalmente bancos nacionales.

Esto los hace independientes de los tipos de cambio y concede al Gobierno un mayor margen de actuación en caso extremo, si bien no evita que buena parte de los impuestos se tengan que destinar a pagar los intereses.

Varios son los expertos que consideran que las reformas fiscales y de la seguridad social son cruciales para activar la economía. En opinión del FMI, Japón necesita una consolidación fiscal de alrededor el 10% del PIB durante la próxima década.

El aumento de impuestos al consumo es un tema delicado para la política japonesa que ya ha provocado la caída de algún primer ministro. A inicios del 2013, el gobierno japonés ha logrado convencer a la oposición para sacar adelante una reforma que representa una subida, en dos tramos, del impuesto sobre el consumo hasta alcanzar el 10% en 2015. La tercera economía del mundo ha aprobado la subida del 5% al 8% para enfrentarse a una deuda de 10 billones de euros en manos de acreedores locales. (intereconomia.com, 2013)

Este incremento forma parte de una reforma fiscal más amplia, supondrá el incremento del impuesto sobre el consumo del 5% al 8% para 2014 y al 10% para 2015, a fin de cubrir los costes cada vez más elevados de la seguridad social nipona. (intereconomia.com, 2013)

Aprobada a finales de junio en la Cámara baja, la norma obtuvo el respaldo de la Cámara alta con 188 votos a favor y 49 en contra después de intensas negociaciones entre la oposición y Noda, quien apuntó a que disolverá la Cámara baja para celebrar elecciones "en algún momento cercano".

Desde que asumió el cargo en septiembre de 2011, Noda, defensor de la disciplina fiscal, calificó de imprescindible esta subida impositiva para sanear las cuentas del Estado y evitar que el país aumente su abultada deuda pública. (intereconomia.com, 2013)

Sin embargo, a pesar de estas reformas, no debe pasarse por alto el hecho de que la crisis en la eurozona y la inestabilidad que provoca en la economía mundial también afectan a las exportaciones niponas.

El Fondo Monetario Internacional estima que el crecimiento real del PIB de Japón se situó en el 2% en 2012 y probablemente se ubique en 1,75% en 2013. Sin embargo, en su informe de perspectivas el Banco Mundial eleva las previsiones de crecimiento para este año al 2,4%.

En febrero del 2013 la agencia Standard & Poor`s volvió a confirmar la nota de solvencia `AA-` con perspectiva `negativa` de la deuda de Japón, ya que su superávit por cuenta corriente y la solidez del sistema financiero nipón compensan el impacto de un elevado déficit fiscal y el alto volumen de deuda, así como a una prolongada deflación (us.noticias.yahoo.com, 2013)

En este sentido, la agencia ha señalado que la calificación de Japón combina el efecto de una extremadamente fuerte posición externa y de su diversificada y próspera economía, así como de su saneado sistema financiero, frente a la debilidad de su posición fiscal, el envejecimiento de su población y la persistente deflación.

En opinión de Standard & Poor`s las medidas adoptadas por el nuevo Gobierno de Shinzo Abe al comienzo de su mandato pueden resultar importantes para detener lo que según esta agencia constituye un proceso de prolongado debilitamiento del crédito soberano de Japón.

De este modo, S&P apunta que la perspectiva `negativa` del `rating` de Japón indica "al menos una posibilidad entre tres" de que el país nipón vea rebajada su calificación nuevamente en 2013 (us.noticias.yahoo.com, 2013)

Elementos adicionales sobre la deuda externa en el mundo subdesarrollado
La situación de la deuda en muchos países subdesarrollados recrudece las condiciones de vulnerabilidad ya presentes en estas economías. A raíz de la crisis, múltiples son las economías que siguen enfrentando situaciones de deuda críticas. La deuda externa total (pública y privada) de los países subdesarrollados como proporción del PIB ha aumentado 27% desde el 2009 (IMF, 2012a)

Simultáneamente, la tendencia hacia una reducción del servicio la deuda en relación a los ingresos por exportaciones que se había observado en etapas anteriores se ha invertido como resultado de la caída en valor en dólares del PIB y las exportaciones, observando un 27% para el 2012. Similarmente, el porcentaje de deuda externa sobre las exportaciones de los subdesarrollados y de las economías en transición aumentó a 90,2% en 2009 y los pronósticos son que se ubique, cuando menos, en 73% al terminar el 2012 (IMF, 2012a)

En muchos países los porcentajes de la deuda aumentaron considerablemente debido a que las políticas adoptadas para gestionar la crisis dieron lugar a un rápido incremento de la deuda pública.

De poco han servido las iniciativas para condonar la deuda de los países pobres altamente endeudados (PPME), trece de los cuarenta países en dicho grupo están calificados ya sea "en riesgo" o "en alto riesgo" de sobreendeudamiento. Mientras tanto, se han señalado siete países de bajos ingresos que no son PPME como países que enfrentan serios problemas de endeudamiento.

La persistencia de problemas de deuda externa entre países de bajos y de medianos ingresos, así como el aumento de problemas de deuda soberana en un número de países desarrollados, indican que los acuerdos existentes para hacer frente a problemas de la deuda han llegado a un límite.

Los posibles impactos de la crisis de la deuda europea en los países subdesarrollados
Los temores de una doble recesión son bastante objetivos y generan gran inestabilidad en los mercados internacionales. En múltiples ocasiones los mercados de valores han caído a causa de la incertidumbre generada por la crisis europea, así como por las notables reservas en torno a la salud de la economía de EEUU.

Simultáneamente, las rebajas de la deuda soberana han golpeado indistintamente a los países desarrollados: los EE.UU. han perdido su calificación triple A de crédito por primera vez en la historia, mientras que Italia y España experimentaron reducciones similares y la calificación triple-A de Francia está en peligro. En otro orden de cosas, los niveles de desempleo se incrementan constantemente.

El epicentro de la crisis financiera y económica se ha ido concentrando en el mundo desarrollado, especialmente en la zona euro. La incapacidad demostrada por Grecia para poder hacer frente a sus obligaciones de deuda coloca a la Unión Europea en una grave situación de insolvencia. El incumplimiento de la deuda soberana griega probablemente provoque un efecto contagio, similar al observado en el 2008, que afectará a las principales economías europeas como Italia y España, con un impacto severo en Francia, así como el Reino Unido y Alemania.

En este contexto los países subdesarrollados también se verán afectados. Y Los impactos se trasmitirán a través de cuatro canales:
  • El contagio financiero. Los problemas en los balances financieros de los bancos europeos, la volatilidad de los mercados de valores así como la desconfianza de los inversionistas pueden provocar la contracción en las líneas de crédito con lo cual quedaría bloqueada una buena parte de las inversiones de los países desarrollados en el Tercer Mundo.
  • Los planes europeos de consolidación fiscal y los recortes fiscales reducirán la capacidad de consumo, y consecuentemente, las importaciones, afectando severamente la demanda de producciones provenientes de los países subdesarrollados.
  • La guerra de las divisas: Si se mantiene la debilidad del euro, pueden verse afectados los países emergentes cuyo mayor parte del comercio se realiza en dólares, ya que sus exportaciones se encarecen y se hacen menos competitivas frente a las europeas.
  • Contracción económica en China: Tomando en cuenta la presencia creciente de la economía china en el mundo, otro de los impactos probables pudiera estar vinculado a posible contracción económica que experimente este país.. Desde el último trimestre del 2012, se ha observado una cierta desaceleración del crecimiento chino, las exportaciones han caído moderadamente. Ello podría afectar a los países menos desarrollados que dependen de las compras de China.
También pudiera observarse otro panorama. El escenario de recesión en Europa, con una temida declaración de impagos de deuda, alejará a los inversores y especuladores de la zona euro y de su moneda, el euro. Este hipotético colapso podría incrementar la demanda de la divisa estadounidense, fortaleciendo a la moneda e incidiendo en el descenso de los precios de metales, hidrocarburos, energía y alimentos, ya que la percepción llevaría a la especulación a adelantarse a la caída de la demanda debido al desempleo, los recortes fiscales, las reducciones de salarios, pensiones y demás en Europa.

Los países subdesarrollados y su deuda externa
Durante los años 2011 y 2012, se mantuvo la tendencia creciente en los montos de deuda externa a escala global, aunque esta evolución paulatina de los montos globales de endeudamiento en el Tercer Mundo ha sido parcialmente opacada por el crecimiento exponencial de las deudas en el mundo desarrollado y la importancia crucial que tal desempeño ha generado en el contexto de la crisis mundial. Para los países subdesarrollados la escalada de las deudas, tanto externa como interna ha continuado, lo que perpetúa los indicadores de vulnerabilidad e incertidumbre en las regiones.

Las tendencias observadas en estas economías desarrolladas ya están provocando una contracción en los créditos, los flujos comerciales y financieros y las remesas. Si se adiciona al panorama, el encarecimiento y endurecimiento de los términos para el acceso al crédito, es posible que se mantenga el proceso de acumulación de vencimiento de pagos, proceso que deberá agudizarse en la medida que la contracción comercial también impacte los niveles de ingresos por exportación de los países endeudados.

Simultáneamente, la tendencia a mantener elevadas las tasas de interés para los préstamos de la deuda externa, así como el hecho objetivo que revela como en la mayoría de los países subdesarrollados los tipos de interés se mantienen más elevados para la deuda interna, probablemente añadirá más leña al fuego.

Otros elementos esenciales en este contexto lo constituyen la agudización de la crisis alimentaria, la posibilidad de que se mantengan elevados los precios de los combustibles fósiles, influenciados por las tensiones militares relacionadas con la política expansionista norteamericana y su inminente ataque a países como Siria e Irán y las consecuencias derivadas del cambio climático. Tales acontecimientos ya generan impactos cruzados a las economías subdesarrolladas y constituyen el preámbulo para un recrudecimiento de las condiciones de endeudamiento en el Tercer Mundo.

En 2011, tomando como referencia el índice de pobreza multidimensional (IPM) calculado por el PNUD en su informe sobre desarrollo humano, se reconoce como factores muy negativos a los impactos ambientales adversos que pueden ser responsables, entre un 30% y un 50%, del probable incremento de los precios internacionales de los alimentos para las próximas décadas, lo cual afectaría considerablemente el bienestar de unos 1 300 millones de personas que dependen de la agricultura, la pesca , la silvicultura , la caza y la recolección. (PNUD, 2012)

Adicionalmente, debe tenerse bien en cuenta la posibilidad de que en el 2012 se mantenga la política, por parte de las economías desarrolladas de inyectar dinero fácil a la economía mundial. En este contexto, se debe alertar sobre el peligro que implican todos estos capitales en busca de ganancias fáciles a partir de las elevadas tasas de interés.

La solución, de recurrir a la impresión de divisas, fuertes, como en los casos del proceso de flexibilización cuantitativa de Estados Unidos, ha disparado los precios de los activos tangibles. Ante estos desequilibrios, no resulta utópico esperar un recrudecimiento de la guerra de divisas que durante el último período ha influido en las tasas de cambio de las principales divisas internacionales inyectando mayor inestabilidad al sistema.

Adicionalmente, vuelve a ponerse sobre el tapete la tensión en los mercados generada por aquellos escenarios que aseveran el incremento continuo de los precios del petróleo. Desde el punto de vista económico, la escalada actual de los precios provoca simultáneamente el incremento de precios en todos los productos industriales y agrícolas, lo cual se adiciona a las presiones del mercado alimentario. Adicionalmente, esta tendencia continuará alimentando los mercados a futuro de materias primas con las consecuentes implicaciones.

Las cifras de la deuda
Según cifras del Fondo Monetario Internacional, el monto de la deuda externa de los países subdesarrollados se elevó a los 4,3 millones de millones de dólares en el 2012. |4|

Como puede observarse, se mantuvo en el 2012 la tendencia al creciente endeudamiento en las regiones de Asia y Europa Central y Oriental, así como para la Comunidad de Estados Independientes: 1,9 billones de dólares, 1,26 billones y 822 mil millones de dólares, respectivamente. La tendencia debe mantenerse durante el 2012, sobre todo bajo la influencia de la crisis de la deuda europea y el consecuente refinanciamiento de las deudas en los países ex socialistas.

Este panorama se puede observar también en el incremento de la participación de las deudas regionales en el total del endeudamiento |5| . Entre el 2011 y el 2012 las regiones de Africa, Medio Oriente, Europa del Este y la CEI disminuyeron su participación en el monto total de deuda. Para el 2012, las regiones participaban en el monto de la deuda total de la siguiente forma: África con 5%, (7% en el 2011); Asia el 30% (29% en el 2011), Medio Oriente el 11,4% (13% en el 2011); Europa del Este el 18% (21% en el 2011) : la Comunidad de Estados Independientes el 12,8% (14% en el 2011), y América Latina con el 20% (19% en el 2011). En este panorama destaca el salto importante experimentado por la deuda externa en la región asiática en el período 2004-2012 donde se acumuló 1,1 billones de dólares.

Cálculos efectuados revelan que en el período 1986-2012, los países subdesarrollados pagaron 14 billones de dólares |6| por concepto de servicio de la deuda, un promedio anual de alrededor de 519 mil millones de dólares. (IMF, 2012a). Después de haber pagado casi 3 veces su deuda externa, el Tercer mundo sigue debiendo casi 4 billones de dólares a sus eternos acreedores.

Solamente, entre 2000 y el 2012, el Tercer Mundo pagó 10,1 billones de dólares por concepto de servicio de la deuda, para un promedio anual de 784 mil millones de dólares.

Durante estos años, la crisis ha desatado un crecimiento de la deuda externa en los países de Europa Central y Oriental y la Comunidad de Estados Independientes. Al finalizar el 2011 ya acumulaban una deuda de 2,09 billones de dólares y en el período comprendido entre 1995-2011 pagaron por concepto de intereses alrededor de 4,5 billones de dólares, una cifra que ya duplica el monto de su actual deuda externa.

Como ha podido observarse la deuda externa no ha dejado de erigirse principal obstáculo para el desarrollo de las economías subdesarrolladas y una de las fuentes más redituables para proseguir con el drenaje de recursos del Tercer Mundo. Sin embargo, en una etapa reciente, precisamente, impactada por la crisis económica global este tema ha sido soslayado por la gran prensa y sus principales exponentes.

Reflexiones finales
La correlación presente entre la notable acumulación de reservas internacionales y los relativamente importantes crecimientos económicos obtenidos por algunas regiones subdesarrolladas en los últimos 4 años, ha llevado a muchos expertos a cuestionarse seriamente el hecho de si constituye o no la deuda externa del Tercer Mundo un grave problema, tal y como lo fuera en décadas anteriores.

Sobre este tema valga retomar las tesis del subdesarrollo y su dependencia de los patrones de consumo irracionales generados a lo largo de cientos de años por sistema capitalista, para demostrar cuan alejado se encuentra el tercer Mundo de haber resuelto el flagelo eterno de su deuda externa.

En primer lugar debe tomarse en cuenta la realidad objetiva, no en todas las regiones analizadas resulta homogéneo el desempeño de las exportaciones o de las reservas. No pueden compararse los resultados económicos que han obtenido los BRICs en este período de crisis reciente, con la depauperación experimentada por algunos de los países subdesarrollados donde confluyen simultáneamente múltiples impactos provenientes de la crisis energética, alimentaria, medioambiental, por no mencionar la propia crisis económica global.

Lo que aparentemente pueden resultar elementos positivos que soportan el enfrentamiento a la crisis actual para países como China, la India, Brasil, Rusia y o Sudáfrica, no pueden hacerse extensivos a las regiones más pobres del cono sur africano, del Sur de Asia o a Centroamérica y el Caribe. En estas regiones, la relación deuda/exportaciones sigue siendo muy elevada y la simultánea dependencia de las importaciones de alimentos y combustibles fósiles atenta dramáticamente contra la evolución socioeconómica de estas naciones. Baste recordar que en esta situación se encuentra 82 países del mundo subdesarrollado.

Como ha podido apreciarse, la gravedad del problema de la deuda se mantiene hoy más que nunca. A la luz de los acontecimientos más recientes de la crisis global y en la antesala de una nueva recesión el tema de la deuda externa de los países subdesarrollados adquiere especial relevancia.

Los países desarrollados se aprestan a impulsar la consolidación fiscal, tal y como ha sido analizado a lo largo de este trabajo. En un intento por salir de la crisis las autoridades financieras han otorgado a la política fiscal el papel esencial en el proceso para resolver los desequilibrios financieros inherentes al sistema de desregulación aplicado en los últimos 30 años.

El entusiasmo acerca de estas políticas ha llevado a la elaboración de escenarios donde un recorte del 1% del déficit presupuestario, supuestamente puede mejorar el saldo en cuenta corriente de una economía en más de 50% del PIB. Resulta evidente que en este caso, la cuenta corriente mejora porque las importaciones caen a consecuencia de la contracción de la inversión y del consumo interno, y en algunos casos las exportaciones pueden avanzar como resultado de la depreciación de la moneda que suele ir de la mano de los ajustes fiscales.

En este escenario se ha perdido de vista el impacto social que tales medidas pueden provocar. Para muchos países subdesarrollados, de aplicarse tales proyectos de recortes fiscales en Europa y EE.UU, los ingresos por exportaciones se verían adicionalmente afectados.

Estos ajustes fiscales para los saldos externos de las economías sin dudas impactarán en el comercio global. En las economías con déficits presupuestarios y comerciales gemelos, como en el caso de los Estados Unidos y algunas economías de la zona del euro, las autoridades albergan la esperanza acerca de cómo la consolidación fiscal puede influir en la reducción de ambos déficits. Pero la contracción económica y los impactos sociales pueden ser muy severos y revertirían tales proyecciones.

En otras economías como Alemania, China y Japón, la consolidación fiscal podría afectar los superávits comerciales actuales en la medida que se contraiga la exportación a los mercados más importantes.

El otro elemento adicional a tomar en cuenta es que todo este proceso se supone deberá realizarse de forma simultánea en todos los países, lo cual constituye un suicidio, en primer lugar para la propia recuperación en las economía en los países desarrollados, en segundo lugar para los países subdesarrollados que siguen manteniendo como prioridad su posición en los mercados desarrollados y su esperanza en los flujos de capitales provenientes de estas economías.

Ante este panorama, los países subdesarrollados deberán aunar fuerzas para enfrentar la enorme pérdida que implicará la contracción comercial y financiera generada por las políticas aplicadas en el mundo desarrollado. En este contexto, las iniciativas de integración Sur-Sur se tornan indispensables.

Los acontecimientos más recientes vinculados a la escasa o casi inexistente recuperación económica mundial y a la agudización de las múltiples crisis que hoy afectan a la humanidad adicionan vulnerabilidad e incertidumbre a la evolución económica en estos países.

La recuperación en las economías desarrolladas resulta marcadamente incierta. Los anuncios triunfantes no estimulan, ni el crédito, ni la actividad productiva en estos países. Si se adiciona al panorama, el encarecimiento y endurecimiento de los términos para el acceso al crédito, sobre todo el proveniente del mundo desarrollado, es posible que se mantenga el proceso de acumulación de vencimiento de pagos, con sus consecuentes impactos, fundamentalmente, para los países subdesarrollados más vulnerables.

De hecho, el incremento de las tasas de interés para los préstamos de la deuda externa, así como la inusitada comprobación acerca de que en la mayoría de los países subdesarrollados los tipos de interés resultan más elevados para la deuda interna, contribuyen a potenciar esta crisis.

Aunque aparentemente, el escenario del fenómeno de la deuda externa haya movido su epicentro, los acontecimientos relacionados con la crisis alimentaria, energética y financiera, colocan al Tercer Mundo en la antesala de una de las mayores crisis de deuda experimentadas hasta la fecha.

La humanidad también alcanzó el umbral crítico de mil millones de personas hambrientas en el mundo, en parte debido a la subida de los precios de los alimentos y a la crisis financiera lo que supone un retroceso de diez años en la lucha contra la pobreza global. Probablemente esta cifra se vea incrementada en la medida que la crisis alimentaria del 2013 se agrave.

Entre los años 2000 y 2010 los precios de los alimentos se duplicaron, pero casi se triplicaron, en el caso de los cereales. (El Universal, 2011) La crisis actual, severamente influida por la especulación financiera en los mercados a futuro de los alimentos, recrudecerá la situación social en muchos países del Tercer Mundo.

Si los precios de los alimentos continúan su espiral ascendente, la gran mayoría de los países importadores de alimentos verán severamente afectadas sus cuentas nacionales, así como probablemente, ni siquiera los países exportadores de minerales o petróleo podrán compensar el incremento de los precios.

Adicionalmente, no debe perderse de vista que probablemente durante el 2013 continúe la inyección, por parte de las economías desarrolladas de dinero fácil a la economía mundial. La solución, de recurrir a la impresión de divisas, fuertes, como lo ha sido en el caso de la flexibilización cuantitativa de Estados Unidos, la primera, la segunda, la tercera, y una cuarta que probablemente se avecine, ha disparado los precios de los activos tangibles. En respuesta, las políticas de los bancos centrales están incrementando las tensiones en el comercial mundial y algunos países emergentes como Corea del Sur y Brasil ya han dado pasos para reforzar sus monedas con controles a los capitales y tasas punitivas a los activos de titularidad extranjera en sus países.

Estos desequilibrios en relación a la política monetaria global probablemente resulten en una bomba de tiempo y no predice nada de estabilidad, especialmente, si los diferentes actores del mercado atacan con contramedidas encaminadas a limitar los movimientos de las divisas.

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http://www.asiared.com/es/notices/2... Consultada 20 de febrero 2013

Notas

|1| Deuda pública neta agregada: Comprende volúmenes de deuda de externa e interna de los estados.
|2| Margen, spread: Operación que combina una compra y una venta de contratos de opciones con el mismo activo subyacente y con diferentes o iguales precios de ejercicio o fechas de vencimiento
|3| Basilea III prevé una fuerte penalización para el cómputo de capital en caso de bancos con participaciones cruzadas.
|4| Esta cifra incluye la deuda reportada para las regiones de África, América Latina y el Caribe, Medio Oriente y Asia. Si se incluyen las regiones de Europa Central y Oriental y la CEI, el monto de deuda externa de todas estas regiones se eleva a 6,39 billones de dólares.
|5| La participación se calcula a partir del total de endeudamiento para las 6 regiones analizadas.
|6| Esta cifra corresponde al el pago por concepto de servicio de la deuda de las regiones de África, América Latina y el Caribe, Medio Oriente y Asia.

Gladys Cecilia Hernández Pedraza
CADTM 
http://cadtm.org/Evolucion-de-la-deuda-externa

miércoles, 1 de mayo de 2013

¿Por qué sigue aumentando el paro en España?

La Encuesta de Población Activa del primer trimestre de 2013 ha revelado que el desempleo afecta a 6.202.700 de personas, lo que supone una tasa de paro del 27,16%. Esta tasa de desempleo no ha dejado de aumentar desde junio de 2007. Sin embargo, su ritmo de crecimiento no ha sido siempre el mismo: podemos distinguir tres etapas claramente diferenciadas que quedan expuestas en el siguiente gráfico.


Tasa de desempleo en España

Pese a llevar meses mostrando signos de debilidad, el sector inmobiliario no colapsó totalmente hasta la primavera de 2008, cuando el pinchazo de la burbuja inmobiliaria fue tal que la inmensa mayoría de empresas relacionadas con el sector se vieron gravemente afectadas. Constructoras, promotoras e inmobiliarias detuvieron drásticamente su actividad, dejando a muchísimos trabajadores en la calle y por lo tanto empujando notablemente al alza la tasa de desempleo. Desde una tasa del 9,3% en marzo de 2008 se pasó en tan sólo un año a una del 17,4%. El sobredimensionado sector de la construcción se contrajo brutalmente en esos 12 meses, dejando sin trabajo a tantos profesionales (albañiles, arquitectos, aparejadores, ingenieros, electricistas, fontaneros, etc) que habían vivido de él durante los años anteriores. Es la etapa reflejada en el gráfico entre las dos primeras líneas verticales: el crack inmobiliario.

La siguiente etapa queda comprendida entre la segunda y tercera línea vertical del gráfico, y coincide con un crecimiento de la tasa de desempleo bastante más lento. El sector nuclear de la construcción ya había colapsado y no podía arrojar al desempleo a muchos más trabajadores. Sin embargo, es durante esta época cuando la industria relacionada con la actividad de la construcción y la inmobiliaria comienza a verse perjudicada. Los sectores de los muebles, de la instalación de equipos de acondicionamiento y de electrodomésticos, de la decoración, de las agencias inmobiliarias, etc, comienzan a no encontrar clientes y se ven obligados a reducir su tamaño de actividad, para lo cual terminan expulsando a muchos de sus trabajadores. A su vez, otros sectores económicos comienzan a encontrar problemas de financiación debido al cierre del grifo de los bancos y problemas de ventas causados por la caída del consumo debido a su vez a las malas expectativas económicas. Las quiebras de empresas pertenecientes a diferentes sectores empiezan a cobrar importancia, y el desempleo continúa su crecimiento. Sin embargo, este ascenso fue contenido gracias a los planes de impulso a la economía que realizó el gobierno durante esta época. Como resultado, el paro creció pero a un ritmo más moderado que durante los primeros meses de crisis: partiendo de un 17,4% de desempleo en marzo de 2008, la tasa presentó un nivel del 20,9% en mayo de 2011.

A partir de junio de 2011 la cosa cambia. El gobierno de Zapatero decide endurecer la reforma laboral permitiendo que las empresas puedan despedir cómodamente a sus trabajadores en el caso de que presenten pérdidas transitorias (y no permanentes, como hasta entonces ocurría). La reforma laboral del gobierno de Rajoy en febrero de 2012 no hará sino continuar la senda marcada y facilitar a las empresas el despido de trabajadores. Esta legislación laboral que persigue la expulsión de los empleados para que las empresas sufran el menor coste posible, asociada a los importantes recortes de gasto público que deterioran la demanda efectiva (inversión y consumo), a un aumento de los impuestos regresivos (como el IVA o los impuestos especiales), a la inexistencia de planes de estímulo económico, y al permanente cierre de crédito de los bancos, no hace sino incrementar el ritmo al que aumenta la tasa de desempleo. Desde una tasa del 20,9% en mayo de 2011, nos encontramos con un nivel del 27,2% en abril de 2013.

Queda claro, por lo tanto, que si hoy día aumenta a un ritmo tan elevado el desempleo no se debe a la crisis inmobiliaria (cuyos sectores no pueden expulsar a muchos más trabajadores porque ya no les quedan), ni siquiera a la deficiente estructura productiva de la economía española, sino que los motivos hay que encontrarlos en una legislación laboral extremadamente beligerante con los trabajadores, en unas instituciones financieras zombies que necesitan ser rescatadas pero que no conceden apenas créditos, y a una política económica de recortes y aumento de impuestos regresivos que no hace sino empeorar el consumo privado y las posibilidades de inversión. Así lo refleja un informe del Banco Central Europeo sobre las pequeñas y medianas empresas (PYMES), las cuales suponen un 63,9% de todos los puestos de trabajo españoles. Este estudio refleja que el principal problema de las pequeñas y medianas empresas es encontrar clientes, que es consecuencia de la caída del consumo privado y del gasto público. El segundo problema es encontrar financiación debido a que los bancos se niegan rotundamente a ofrecer créditos a la mayoría de las empresas. El tercer problema, de una importancia mucho menor que los dos anteriores, es la necesidad de competir con otras empresas rivales. El cuarto problema en importancia es el debido a los costes laborales y de producción, entre los que destaca el salario y al que paradójicamente el stablishment europeo y español trata de responsabilizar como gran obstáculo para superar la crisis.

Problema PYMES

La mayoría de empresas españolas seguirán cerrando y/o expulsando a sus trabajadores (y por lo tanto el desempleo seguirá aumentando) mientras sus principales problemas no sean resueltos. Recordemos que en este último año las familias y empresas en quiebra han aumentado un 27% respecto a 2011. Y pese a lo que se nos suele decir a través de los medios de comunicación, el problema no es que los trabajadores cobren mucho o que no trabajen suficiente (de hecho los costes salariales caen en picado, especialmente en el último trimestre de 2012); el problema reside en que hoy día las empresas no encuentran clientes ni financiación para proseguir sus actividades. Y ello no se resuelve aprobando feroces reformas laborales ni ayudando a los bancos sin imponerles condiciones, ni recortando en gasto público o aumentando impuestos regresivos, sino precisamente haciendo todo lo contrario. Mientras no se realice un completo viraje en las políticas económicas del gobierno, desgraciadamente seguiremos viendo empresas y familias quebrar y por lo tanto el desempleo aumentar.

Eduardo Garzón
Saque de Esquina