lunes, 30 de mayo de 2011

"La crisis no es un fenómeno meteorológico, tiene culpables"

Entrevista a Ricardo García Zaldívar Presidente de Attac EspañaPúblico

Alza la mano en la plaza del Carmen de Madrid. A debate, el funcionamiento de los sistemas financieros. Qué es un banco público, qué una caja, qué diferencia la obra social de la función social, por qué es un error creer en el poder de los ciudadanos para sacar todos a una el dinero de los bancos… Un doctor en Economía, profesor en la Universidad Carlos III de Madrid, inmerso, megáfono en mano, en el mundo asambleario que se ha tejido enganchado a la bobina de Acampada Sol. En busca de los oídos que lleva tanto tiempo recolectando el movimiento Attac desde su nacimiento en Francia por impulso de Ignacio Ramonet desde las páginas de Le Monde diplomatique. De repente, ciudadanos concentrados (física y mentalmente) para aprender y después actuar.

¿Cuál es el leitmotiv de Attac?

En 1997, Ignacio Ramonet, al ver la crisis en el sudeste asiático, planteó que había que organizar a la sociedad y movilizarla contra la especulación. La propuesta bandera era aplicar un impuesto a las transacciones financieras (ITF), recuperando la idea del economista estadounidense, Nobel de Economía, James Tobin. En España, Attac surgió en el 2000 y está en casi todas las autonomías.

Angela Merkel, Nicolas Sarkozy, el Parlamento Europeo, el Congreso de los Diputados español… Muchos han apoyado la tasa Tobin. ¿Por qué no sale adelante?

Para Attac, Tobin es un impuesto, no una tasa. En España se tradujo así por la similitud de la palabra francesa e inglesa pero su recaudación no tiene finalidad concreta como las tasas, su destino se decide con el resto de los Presupuestos. La idea de Tobin, que era crear un impuesto a las transacciones cambiarias, viene de 1971, cuando Nixon acaba con los acuerdos de Bretton Woods y el dólar deja de tener el respaldo del oro. Desde ese momento, EEUU, con graves problemas por Vietnam, podía darle a la máquina de hacer dólares sin corrección. Esto provocó una especulación brutal con las divisas. Cuando en los albores de la presente crisis se retoma la idea, se ve que hay que ampliarla a las transacciones financieras en general. Detrás está el objetivo de combatir la especulación, idea central de Attac. Hemos estado mucho tiempo intentando que la sociedad entienda por qué el impuesto es útil para combatir los problemas que provocan las políticas neoliberales. Los sindicatos lo llevan ahora en sus propuestas. Para que el PSOE apoyase en marzo la proposición no de ley de IU-ICV se sufrieron dos derrotas en las que votó en contra.

¿Ve cerca la aplicación real?

Estamos lejos pero estamos más cerca que antes de que, en Europa, como paso previo a su adopción en el mundo, se introduzca un ITF, que las finanzas paguen, que contribuyan también. Ahora, gracias a los paraísos fiscales, no contribuyen. Muchos países lo han entendido y lo apoyan.

Si el impuesto se aplica a todas las transacciones, afectará también a las ligadas a la economía real.

Estamos hablando como mucho de un impuesto del 0,1%. Los especuladores, que pueden hacer entre 100 y 200 transacciones semanales, pagarán mucho más. Alguien con un capital de 100 millones de euros en constante movimiento no paga un 0,1% y ya está, como sí ocurre si alguien hace por ejemplo una inversión en el sector de la minería chilena. El especulador paga un 0,1% cuando compra yuanes, otro cuando cambia ese mismo capital por yenes, otro cuando ese mismo día compra bonos porque van a subir de precio… Llegará un momento en que se pensará si seguir especulando. Se recauda con el impuesto, pero lo importante es que se va al corazón de la especulación y la desincentiva. Y también que acerca las finanzas a la economía productiva y real, no a la virtual y especulativa.

PP y CiU no apoyaron el impuesto en el Congreso. ¿Sus victorias electorales no ponen en riesgo que España lo apoye?

El campo de juego en este momento es Europa. Sarkozy, Merkel y algunos otros, que no son socialdemócratas ni de izquierdas, lo defienden porque la crisis les ha hecho entender ciertas cosas. El PP es aquí contrario pero ya veremos cuando gobierne si lo apoya o no en Europa. En cualquier caso, hay una decisión tomada por el Parlamento español y el 24 de junio hay un Consejo de Europa que tiene que pronunciarse. Somos bastante optimistas. Su implantación puede tardar uno o cinco años pero acabará siendo como el IRPF, que ahora nadie lo discute, ni la izquierda ni la derecha.

En Acampada Sol’ se han oído ideas imposibles, como la de sacar el dinero de los bancos.

En las asambleas de Acampada Sol ha habido mucha gente muy ávida de conocer, que tiene pasión por entender las cosas. Por eso nos hemos metido tan de lleno. La primera asamblea fue un desastre y planteamos con otros que se explicasen las cosas. No se le puede decir a la gente que saque el dinero de los bancos. Primero hay que entender cómo funciona el sistema financiero. Hay que explicar por qué defender una banca pública que coexista con la privada y por qué deben tener control ciudadano. Hay propuestas que parece que la gente quiere meter con calzador. Cuando la gente entiende, nacen las buenas propuestas. Esa es la función de Attac: difundir una forma de entender la sociedad para movilizarse.

¿Qué otras líneas defienden?

Hay una ofensiva de las finanzas por arrastrar a su lógica, que aplica el tipo de interés a todo, los servicios públicos: sanidad, educación, agua. Tenemos una fuerte batalla contra la privatización del Canal de Isabel II, que tiene una gestión impecable y se está entregando al negocio financiero.

¿Su querella contra las agencias de rating puede prosperar?

Ha sido admitida a trámite, es decir, hay materia. Se habla de la crisis como si fuese un fenómeno meteorológico, donde no ha intervenido el hombre. Y tiene culpables. Ponerles cara es otra de nuestras funciones. Agencias de rating, bancos de negocio como Goldman Sachs… Tenemos el doble objetivo de que avance el proceso jurídico y de que sirva para fortalecer el tejido social, con menos consumidores y más ciudadanos.

Ricardo García Zaldívar Doctor en Economía, profesor en la Universidad Carlos III de Madridy presidente de Attac España.

domingo, 29 de mayo de 2011

Españistán, de la Burbuja Inmobiliaria a la Crisis . Vídeo didáctico


Españistán, de la Burbuja Inmobiliaria a la Crisis

Aleix Saló

http://www.youtube.com/watch?v=N7P2ExRF3GQ&feature=player_embedded#at=211

La historia continúa en http://estepaissevaalamierda.wordpress.com/
(www.burbujainmobiliaria.com/ inhabilitada de momento por exceso de visitas)

miércoles, 25 de mayo de 2011

El papel de los hedge funds: desigualdad e inestabilidad financiera

Los hedge funds, conocidos como fondos de cobertura o fondos de inversión libre, son un tipo de fondos de inversión colectiva que no están apenas sometidos a regulación y que precisamente por ello han jugado un papel crucial en prácticamente todas las crisis financieras desde los años noventa. Debido a su relativa complejidad son plenamente desconocidos para la mayoría de la población. Una población que es, paradójicamente, la principal afectada por la actuación de estas entidades financieras. Para evitar que eso siga siendo así en este artículo trataré de arrojar suficiente luz, por supuesto siguiendo el estilo pedagógico de siempre, en el oscuro mundo de los hedge funds.

El funcionamiento de los fondos de inversión colectiva es la recogida de dinero de muchas fuentes (personas individuales, ahorro empresarial o incluso de otros fondos) y la inversión del mismo en cualquier producto financiero (acciones, por ejemplo). Al cabo de un tiempo, cuando ha habido un beneficio y el dinero se ha revalorizado, el fondo devuelve a los propietarios últimos el nominal (el dinero invertido) más los intereses, quedándose el banco con una importante comisión.

Origen

El primer hedge fund reconocido como tal se constituyó en 1949 en EEUU, pero su expansión más importante ha tenido lugar desde la segunda mitad de los años noventa. Los hedge funds se distinguen del resto de fondos de inversión colectiva precisamente en su agresividad y exposición al riesgo. Por un lado no tienen limitaciones regulatorias de ningún tipo, y por otro lado suelen mantener posiciones muy elevadas de apalancamiento (operaciones realizadas con fondos ajenos, por ejemplo préstamos). Esto significa que cualquier fondo de inversión puede realizar operaciones no con su dinero sino con tanto dinero prestado como quiera. En caso de beneficio la rentabilidad es mucho más alta, pero en caso de pérdida el problema es también gravísimo y muy contagioso (los impagos se suceden unos a otros).

Los hedge funds además son gestionados por profesionales que en gran parte vuelcan sus ganancias como inversión en el mismo hedge funds, comprometiéndose de forma más intensa con el futuro del fondo. Como consecuencia de todas estas características los hedge funds suelen arrojar altos niveles de rentabilidad.

Cómo y dónde está constituido un hedge fund

Los hedge funds son gestionados por profesionales y tienen barreras de entrada muy altas para los inversores, alcanzando en muchos casos el millón de dólares, aunque en todo caso depende de la regulación concreta del territorio en el que se constituye. Estas barreras de entrada son muy altas precisamente a causa del también alto riesgo que conllevan las operaciones financieras que realizan los hedge funds. Los reguladores buscan proteger a los pequeños inversores y consideran que la mejor forma es elevando las barreras, mientras que desde la órbita más liberal se considera que hay que rebajar esas barreras para hacer partícipe a la mayor población posible del beneficio de los hedge funds.

Los hedge funds tienen por lo tanto un mínimo de actores: los inversores, los gestores y las empresas que les ofrecen servicios. En cuanto a los inversores, actualmente la mayoría son otros fondos de inversión colectiva (incluso otros hedge funds), empresas transnacionales y por supuesto millonarios.

Además, el territorio de ubicación suele ser distinto del territorio de gestión. En efecto, el 60% de los Hedge Funds en 2010 estaban localizados en paraísos fiscales (de hecho el 37% del total de hedge funds están en las Islas Caimán y el 27% en Delaware, es decir, Estados Unidos). La constitución en un paraíso fiscal también incrementa la rentabilidad porque disminuye los costes de las operaciones (intereses, registros, etc.). En cuanto a la gestión el 80% está en territorio estadounidense (concretamente el 41% está en Nueva York), y la gran mayoría del resto está en Londres. Los hedge funds tienen sabor anglosajón.

Pero también tienen sabor a banca. Porque los gestores de estos fondos son lógicamente los bancos, y además también son ellos quienes ofrecen servicios especializados a los hedge funds. Y según todas las estadísticas estamos ante un negocio cada vez más concentrado, precisamente como consecuencia de la crisis.

En definitiva, como todo fondo de inversión colectiva, el objetivo de un hedge fund es revalorizar el dinero depositado por los inversores, y para ello se acude a todos los mercados financieros (acciones, deuda privada, deuda pública, futuros, etc.) buscando rentabilidades. El objetivo es especular, y para eso prácticamente todo vale.

Estrategias de hedge funds

Las estrategias que usan los hedge funds pueden variar entre unos y otros, pero todas buscan “explotar” las oportunidades de hacer beneficios en los mercados financieros. Y todas son, en cierto sentido, apuestas. Suelen ser estrategias complejas, pero a veces pueden ser tan sencillas como apostar que los tipos de intereses de los bonos privados y los bonos públicos van convergiendo [1]. La forma habitual de apostar de los hedge funds es la de alternar posiciones cortas con posiciones largas.

Tomar una posición corta (short) significa que la apuesta es “pensar que el precio va a bajar”. Por ejemplo, un hedge fund puede vender sus acciones hoy y comprarlas mañana cuando hayan bajado. Como se vende hoy más caro de lo que se comprará mañana hay beneficio. Una posición corta desnuda (naked short) es lo mismo pero en el caso de que se esté vendiendo algo que no se tiene [2]. Por ejemplo, vendemos al precio de hoy para entregar pasado mañana y esperamos que mañana valga mucho menos. Mañana compramos y lo entregamos pasado mañana, haciendo el beneficio.

Una posición larga es apostar a que “el precio va a subir”, que es a lo que estamos acostumbrados. Si se combinan ambas posiciones en diferentes mercados se pueden incrementar los beneficios. Por ejemplo, de la venta que hicimos en la posición corta recibiremos un dinero que podremos invertir mientras en una posición larga. El dinero nunca duerme.

Historia: hedge funds, crisis y especulación

El caso más conocido de un hedge fund es el del Long-Term Capital Management (LTCM), gestionado por un equipo de profesionales que incluía a dos premios nobel de economía, y entre sus inversores incluso había bancos centrales. Las rentabilidades netas fueron del 42’8% en 1995, del 40’8% en 1996 y del 17’1% en 1997, y el apalancamiento era de 30 a 1 (Vilariño, 2000). En 1998 las arriesgadas y complejas operaciones del hedge fund se enfrentaron con la moratoria de la deuda rusa, y las pérdidas fueron muy severas. Finalmente la acción del Banco la Reserva Federal de Nueva York, que presionó a un conjunto de grandes inversores para salvar al banco, evitó males mayores.

Pero otros casos son también espectaculares y reflejan igualmente el signo de los tiempos. El primero que merece la pena apuntar es el de George Soros, quien utilizó su hedge fund para especular contra la libra esterlina. Primero George Soros pidió prestado 15.000 millones de libras esterlinas, y las cambió sigilosamente a dólares. El objetivo de Soros era apostar a corto con las libras, es decir, apostar a que perderían valor. Cuando tenía todo preparado y quiso atacar se las arregló para que fuera muy sonado: convocó a los medios y anunció que estaba convencido de que la libra caería. Entonces vendió masivamente sus libras prestadas y envió así la señal al mercado de que la libra caía de verdad (en efecto, la venta masiva, sumada al miedo del resto de tenedores de libras, hizo que cayera). El gobierno británico respondió con todas sus armas de política monetaria, pero tras gastar más de 50.000 millones de dólares tuvo que rendirse: los especuladores le habían vencido. Con la libra por los suelos Soros compró 15.000 millones de libras (que ahora valían muchos menos dólares) y las devolvió (era un préstamo). Las ganancias fueron descomunales, y la enseñanza más: un especulador, uno solo, podía hundir a un país entero [3].

La crisis asiática de los noventa da muchos más ejemplos de esto, y la reciente crisis de deuda pública aún más. Nos enseña que unos pocos especuladores, contados con los dedos pero administrando ingentes cantidades de dinero, pueden derribar países y configurar ellos solos las políticas económicas.

Rentabilidad y evolución actual

Por todo, los hedge funds obtienen mayor rentabilidad en escenarios revueltos, ya que no hay nada peor para un fondo de inversión colectiva que la no existencia de espacios para especular. Ahora bien, escenarios de incertidumbre generalizada o crisis colectiva pueden ser también su propia tumba. Además, como decía antes, el contagio de las pérdidas puede ser enorme debido a la situación de apalancamiento. Por lo tanto, dependiendo de qué sectores y mercados financieros sufran las pérdidas sufrirán más o menos los hedge funds.

Y la crisis se cebó con los hedge funds en 2008, ya que muchos de ellos habían participado en activos financieros tóxicos o tenían participaciones en fondos de inversión colectiva que sí lo habían hecho. El caso del banco de inversión Bear Stearns es representativo, puesto que en 2008 tuvo que responder ante las pérdidas de dos hedge funds que gestionaba (en paraísos fiscales) y eso le hizo hundirse definitivamente. Fue vendido a precio de saldo a JP Morgan [4].

Pero con los rescates financieros los hedge funds pudieron volver a respirar tranquilos. Y volvieron a hacer beneficios y a proseguir con su actividad especulativa. Basta ver el gráfico que he realizado con datos de TheCityUK.

El negocio de los hedge funds vuelve a estar al alza, y eso es precisamente lo que demuestran no sólo los datos de rentabilidad sino también los datos de activos gestionados por ello. Sin llegar todavía a niveles de 2007, niveles pre-crisis, los hedge funds han recuperado espacio a pasos agigantados.

Y es que en definitiva parece que todo el sistema financiero vuelve a la normalidad poco a poco. Incluso el apalancamiento está recuperando los niveles de 2007. Pero es que esa es la “normalidad” que llevó a la crisis, pues aunque no podamos aventurar que los hedge funds sean culpables de la crisis sí que tuvieron un papel más que importante en la expansión de las burbujas y contagio de los daños posteriores. Y es que como sociedad no aprendemos.

Conclusiones

Pero que todo vuelva a esta “normalidad” era de esperar. En economía existe el concepto de “riesgo moral”, que tiene que ver con los incentivos que existen en el mercado y las creencias de los agentes. Hoy todos los agentes financieros (inversores y gestores especialmente) saben que los Estados salvarán de la quema a las entidades que estén en problemas y que hagan peligrar el sistema (y dada la cantidad de dinero que mueven los hedge funds y los bancos podríamos decir que son casi todos), por lo que no tienen presente el riesgo real de pérdidas. Por decirlo de otra forma: saben que la factura la pagan los trabajadores con los planes de ajuste y otras medidas, de modo que no se preocupan en no repetir las mismas actividades que les han hecho más y más ricos antes y después de la crisis.

No podemos olvidar que el fenómeno de los hedge funds además de promover la inestabilidad financiera y de distorsionar el mercado (porque ya me dirán los liberales qué ventajas tienen para la sociedad las operaciones short naked), incrementan la desigualdad en varios sentidos. Por un lado porque como industria las élites financieras que gestionan estos fondos promueven una configuración institucional tal que hace entrar a los Estados en competencia fiscal y les impide controlar de forma efectiva la evasión fiscal. Como consecuencia las finanzas públicas se distorsionan y al final el Estado del Bienestar acaba siendo pagado por las clases medias y bajas, quedando las altas al margen de los pagos al sistema. Por otro lado porque lógicamente son las clases altas las que se benefician en mayor medida de los negocios de los fondos de inversión colectiva (fondos de pensiones, fondos de inversión, hedge funds, etc.) y por lo tanto crece exponencialmente la diferencia entre quienes ingresan cada vez menos por su salario y quienes ingresan cada vez más por sus actividades financieras.

El caso es que vamos de cabeza a otra enorme crisis financiera. Y si no, al tiempo.

Notas:

[1] Para realizar estas operaciones se utilizan los derivados financieros.

[2] En este caso se usan futuros y opciones. En otra ocasión lo explicaremos con más detalle y ejemplos de especulación frente a la deuda pública.

[3] El propio Soros lo cuenta en algún libro suyo cuyo título ahora mismo no recuerdo. Pero está muy bien explicado y con más ejemplos similares en el capítulo 6 del libro de Krugman “El retorno de la economía de la depresión”.

[4] Está explicado en nuestro libro gratuito y descargable en formato .pdf. ¿Por qué se cayó todo y no se ha hundido nada?.

Bibliografía:

Vilariño (2000): Turbulencias Financieras Y Riesgos De Mercado, Pearson Educación

Alberto Garzón Espinosa
http://www.agarzon.net/?p=807
Attac

martes, 24 de mayo de 2011

El 15-M y las preguntas del presente

La gran depresión, que arranca con el crac de 2008, marca el fin de un sueño/pesadilla de un cuarto de siglo. El modelo neoliberal, que consiguió dividir a clases populares y clases medias enriqueciendo a grandes propietarios y rentistas, pilotó alrededor de la creación de una demanda ficticia. Ficticia porque no estuvo alimentada por las rentas del trabajo sino por la renta financiera e inmobiliaria, por el endeudamiento y la apuesta bursátil. El proyecto fue restaurador en lo social y lo ideológico porque trató de generar crecimiento hundiendo salarios y precarizando empleo. Pero sólo pudo durar casi tres décadas porque se ganó a una parte de las clases medias, e incluso a una fracción de las clases populares: aquéllos con salarios regulares y capacidad adquisitiva suficiente para comprar productos financieros e invertir en bienes inmuebles. Sólo pudo hacerlo por medio de una erosión persistente del sistema político democrático, abandonando, poco a poco, a los jóvenes a su suerte.

¿Qué va a pasar ahora? Los bancos, que son los grandes ganadores del neoliberalismo, estuvieron a punto de perder el poder acumulado a lo largo de un cuarto de siglo. La única razón por la que “los expropiadores no fueron expropiados” (K. Marx) en aquellos meses críticos es que los gobiernos de centro eran y siguen siendo sus representantes políticos. Los gobiernos de centro, arropados por el bipartidismo, declararon que toda la economía caería si el poder de la finanzas y de sus gestores privados pasaba a manos públicas, a manos ciudadanas. Ahora los bancos hacen lo de siempre: negocios para sus clientes, preferentemente para sus grandes clientes que son los que tienen más incentivos para adquirir productos financieros de alto riesgo. Igual que en los años treinta el problema no es de escasez de dinero sino de exceso del mismo en manos equivocadas, es un “problema de abundancia” (J. M. Keynes). Ese exceso de liquidez persistirá hasta que se produzca una reforma fiscal progresiva, un control de los flujos de capital especulativo y una reconstrucción de la sociedad del trabajo que tenga en cuenta a los jóvenes y su futuro. Sólo esto podrá financiar sistemas públicos de pensiones, una vida digna para las mayorías, abrirá proyectos de vida para los jóvenes. Los ideólogos del neoliberalismo (Huntington, Friedman, Bell) decían hace 40 años que democracia y desregulación financiera son incompatibles. Tenían razón. El discurso de los bancos centrales y los viajes de Zapatero a las plazas financieras mendigando otra oportunidad lo demuestran de forma impactante. El capital sobreacumulado sigue fuera de control y pasa a la ofensiva. Hace lo que siempre ha hecho: buscar la máxima rentabilidad para sus ricos clientes sin pensar en el interés general.

¿Hasta cuándo? Antes o después habrá que domesticar al sector financiero. La deuda de los bancos que ahora avalan los gobiernos es impagable, pero los gobiernos están manos de los bancos que quieren cobrar su deuda pase lo que pase, exprimiendo hasta la última gota del sudor de los inocentes. Los gobiernos seguirán bombeando recursos públicos hacia el sector privado en espera de que éste cree empleo con exportaciones. Se intentarán hundir aún más los salarios para que sean competitivos hacia fuera, se forzará aún más el sector exterior para sanearse a costa del vecino, en Europa se abrirá una brecha creciente entre el norte y el sur. En el mundo habrá disimuladas escaramuzas proteccionistas para intentar que no se noten y así evitar represalias. Los bancos centrales de países con superávit comercial comprarán monedas de los países con déficit para mejorar su propia competitividad. Puras escaramuzas, un juego de suma cero incapaz de sacar la economía occidental de lo que se antoja como un largo período de crecimiento estacionario. Si no se contempla la reforma fiscal, la liquidez seguirá tiranizando a unas poblaciones a las que ya no se podrá compensar con una demanda ficticia basada en el endeudamiento. Esto cuarteará las alianzas entre neoliberalismo y sociedad, algo que aquél intentará evitar por todos los medios. El terremoto en Japón y la subida del precio del petróleo pueden complicarlo todo un poco más acelerando el declive del dólar y añadiendo aún un poco más de especulación sobre la deuda soberana.

¿Cómo van a responder las poblaciones en medio de este desconcierto? Las dos últimas veces que se dio un crecimiento estacionario similar en el último cuarto del siglo XIX y en el período de entreguerras, el nacionalismo abrió el campo ideológico a la reacción. En los años 1930 toda Europa, con la excepción de Escandinavia y las dos breves primaveras de España y Francia, se decantó hacia la derecha mientras América prácticamente entera lo hizo hacia la izquierda. Pequeños autónomos y grandes propietarios consiguieron desmontar el sufragio con ayuda del ejército, el gran capital industrial y la renta. Ecos parecidos nos llegan de algunos lugares destrozados por las curas neoliberales, músicas similares cuajan en los intersticios de los partidos del centro-derecha occidental.

¿Cómo van a responder las poblaciones? En un primer momento la distancia entre clases medias y clases populares, la clave del futuro político del mundo occidental, aumentará con la privatización de servicios públicos: ya estamos en ese escenario. Grecia empezó, siguen Irlanda, Portugal y España. La esperanza de vida entre ricos y pobres aumentará, las ciudades se degradarán junto con las universidades públicas, los espacios comunes que hoy comparten clases medias y populares –barrios, plazas, colegios, hospitales- irán borrándose siguiendo el ejemplo de América Latina en los años ochenta. Este proceso podrá ralentizarse en las zonas más lindas del capitalismo, pero en el resto una parte de la clase media caerá en una espiral de empobrecimiento con todos sus miembros dentro, sobre todo los empleados públicos y sus hijos, que están mejor preparados que nunca. Sentados en bancos roídos de parques abandonados se verá a la clase media echando de comer a las palomas. Ahí se encontrará con unas clases populares aún más empobrecidas que ella.

¿Para hacer qué? Tal vez para formar un bloque social con capacidad de forzar una versión no autoritaria de una nueva economía-de-toda-la-casa, de-todo-el-planeta. ¿Cómo? Poniendo en marcha un proceso de convergencia de ciudadanos desiguales unidos por un programa mínimo antineoliberal, empoderando a la ciudadanía, incorporando a sectores amplios de la población a la acción política directa, impugnando el sistema político y económico que lo engendró. La primera fase de este proceso fue la creación de la red de Mesas de Convergencia Ciudadana en febrero de este año. La segunda, el movimiento del 15 de mayo que está sacudiendo toda la conciencia del país. Una tercera y una cuarta ola seguirán sin duda a las primeras hasta que caiga el gigante.

Armando Fernández Steinko. Profesor de la Universidad Complutense de Madrid

Fuente: Rebelión


jueves, 19 de mayo de 2011

El 63% de los trabajadores españoles son "mileuristas", según Gestha

Los ingresos brutos de 18,3 millones de españoles no superan los 1.100 euros al mes, lo que supone el 63% de los trabajadores, según indica un estudio realizado por los Técnicos del Ministerio de Hacienda (Gestha).

Según el informe, elaborado a partir de los datos de pagadores del trabajo y pensiones, así como de la última estadística del IRPF, en España existen 16,7 millones de asalariados que perciben un sueldo bruto anual inferior a 13.400 euros, mientras que la retribución media nacional se sitúa en 18.087 euros brutos al año.

Más 'mileuristas' entre los pequeños empresarios

Asimismo, el estudio revela que actualmente se registran en España cerca de 1,6 millones de empresarios y profesionales que obtienen unos ingresos mensuales inferiores a 1.100 euros brutos, lo que representa cerca de las tres cuartas partes del total de los trabajadores por cuenta propia.

En este sentido, Gestha destaca que el "colectivo mileurista" es más numeroso entre los microempresarios que realizan el pago de IRPF a través del régimen de estimación objetiva (78%) que entre los empresarios y profesionales acogidos al modelo de estimación directa (72%).

Por comunidades autónomas, el mayor porcentaje de asalariados 'mileuristas' se concentra en Extremadura, con casi las tres cuartas partes de sus trabajadores (74,7%), seguida de Canarias (69,1%), Galicia (69%), Andalucía (69,9%), la Región de Murcia (68,7%) y Castilla- La Mancha (67,4%). Por el contrario, Madrid, con el 50,7% del total de asalariados, es la región que menos trabajadores 'mileuristas' por cuenta ajena registra, por delante de Asturias (54,8%), Cataluña (55,2%), Aragón (56%), Cantabria (58,4%) y La Rioja (59,3%).

Los mayores sueldos, en Madrid

En términos absolutos, las cuatro comunidades con mayor población de España concentran más del 60% del total de asalariados 'mileuristas'. Así, Andalucía se sitúa a la cabeza con más de 3,4 millones, seguida de Cataluña (2,7 millones), Madrid (2,05 millones) y Comunidad Valenciana (1,9 millones).

Atendiendo a la retribución anual, los asalariados madrileños son los trabajadores que mayor sueldo medio perciben, con 22.870 euros brutos al año, seguidos de catalanes (20.097 euros), aragoneses (18.985 euros), asturianos (18.715 euros) y cántabros (18.530 euros).

Por el contrario, los salarios anuales más bajos corresponden a Extremadura (14.120 euros brutos de media), Andalucía (15.010 euros), Murcia (15.447 euros) y Canarias (15.545 euros).

elEconomista.es
Europa Press
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martes, 17 de mayo de 2011

A LOS QUE TIENEN EL GOBIERNO, A LOS QUE TIENEN EL PODER A LOS QUE MANDAN REALMENTE

Esta crisis económica, política, social y ambiental que sufrimos, aún siendo del capitalismo y por la estricta aplicación de la ideología política neoliberal, la estamos padeciendo las ciudadanas y los ciudadanos de a pie. Las clases populares estamos pagándola y encima las clases poseedoras están haciendo negocio a nuestra costa ¿ Que como? :

El casino económico ha arruinado bancos y cajas de ahorros, ha pinchado la burbuja inmobiliaria y millones de paradas y parados lo están sufriendo. La crisis se esta pagando a base de.-

. Congelar las pensiones y aumentar la edad de jubilación, hasta los 67 años.

. Congelar el sueldo a los funcionarios y funcionarias un 5% olvidando que muchas de ellas, son ni siquiera mileuristas.

. Subir el IVA de forma indiscriminada.

. Consentir el trabajo en precario, cada vez más y facilitar el despido.

. Retirar pequeños subidos de supervivencia a paradas y parados.

. Recortar los derechos sociales y congelar o disminuir en todas las autonomías y en algunas, sobre todo las más conservadoras, pero en todas, las partidas destinadas a Estado del Bienestar.

. Recortando la inversión pública de forma que se incrementa el paro y circula menos dinero, hundiendo a pymes y autónomos.

. Recortando los impuestos a los ricos, familias poderosas y a las grandes empresas. Ayudando económicamente a la banca privada y no cobrándole más impuestos.

. Consintiendo y tolerando los paraísos fiscales y no persiguiendo a las fortunas y bancos españoles que operan en ellos.

. No cobrando impuestos a los capitales especulativos. No imponiendo las ITF, de forma que los capitales fuertes y transnacionales paguen impuestos.

.Privatizando servicios y sectores públicos de forma que el empleo se precariza y se hace caja momentánea vendiendo bienes que son del pueblo para que se beneficien grandes empresas y transnacionales sin escrúpulos que precarizan luego el empleo y mal tratan a los usuarios y consumidores etc etc etc.

Se esta escuchando solo a los banqueros y grandes empresarios muchos de ellos además con producciones deslocalizadas. A las fundaciones de “expertos” pagadas por bancos, que propugnan politicas económicas a pesar de ser una pandilla de fracasados, pues sus ideas neoliberales nos han hundido y nos están hundiendo más.

Hay propuestas de justicia y reparto, científicamente contrastadas de los expertos y científicas antineoliberales, que también los hay y mejores, pues no les mueve el deseo de servir a bancos, sino al pueblo y no se les escucha, en lugar de eso los chulos neoliberales les llaman demagogos.

Todo esto se debe a que mandan los banqueros y los poderosos, por eso la gente con más capacidad crítica está indignada y se comienza a movilizar.

La soberanía popular está bajo mínimos y la Constitución de 1978 excepto en el asunto monárquico y temas formales y formalistas es papel mojado, pues en ella se afirma que España es un estado social y de derecho y últimamente solo se habla de estado de derecho, para reprimir y restringir derechos, pero no lo de SOCIAL.

Las derechas conservadoras imponen su agenda. Los grandes empresarios son recibidos por el monarca, constituyéndose en gobierno de facto y se gobierna pensando solo en tranquilizar a los mercados y mientras el crédito no fluye. En lugar de crear bancos públicos, se subvencionan los bancos y se privatizan las cajas de ahorros.

Esto es insostenible. Por todo ello, creo que debemos oponernos al Pacto de Gobernanza Europeo, el llamado Pacto del Euro, que será la puntilla contra las clases populares y un libro blanco para la definitiva imposición del NEOLIBERALISMO como doctrina política y economica en la Unión Europea, convirtiéndola en el paraíso de la injusticia social mundial.

Instamos pues a que no se apruebe el Pacto del Euro y nos movilicemos frente a él.

Carlos Martínez.
Attac

viernes, 13 de mayo de 2011

Si esta es la recuperación, ¿cómo será la normalidad?

Este verano se cumplirán cuatro años desde que los indicadores financieros activaron las alarmas y encendieron los focos rojos. El colapso del mercado hipotecario en Estados Unidos, así como la crisis financiera que le seguiría, fueron correctamente diagnosticados por unos cuantos analistas. La mayoría de los funcionarios en las agencias regulatorias estaban dormidos en sus puestos cuando en 2007 las cifras ya no permitieron el dulce sueño de la negación. La crisis reventó con toda su ferocidad en la segunda mitad de aquel año.

A cuatro años de distancia, la prensa internacional de negocios y los gobiernos de las principales economías capitalistas afirman que estamos en plena recuperación. En Estados Unidos se proclamó la terminación de la recesión desde junio de 2009. Se ha dicho que la Unión Europea resistió un poco más frente a la crisis, pero que también ha sido más lenta para superarla. Se ha aprovechado la crisis para destruir lo que queda del estado de bienestar y hoy los organismos oficiales de la UE afirman sin cesar que la recuperación se consolida. Constantemente se nos recuerda que Alemania, el motor de la economía europea, mantiene un crecimiento robusto.

Claro que las cosas no son tan sencillas. La economía estadunidense, por ejemplo, acusa un crecimiento positivo, pero la tasa de desempleo abierto regresó a 9 por ciento el mes pasado. Lo peor es que la medida del desempleo disminuyó porque muchos desocupados han abandonado la búsqueda de empleo, con lo cual oficialmente dejaron de ser desempleados. Si corregimos el indicador para tomar en cuenta a este segmento del mercado laboral, así como los empleados a tiempo parcial que están buscando un empleo de tiempo completo, resulta que el desempleo aumenta hasta 20 por ciento, lo que es un escándalo de magnitudes históricas. Es decir, la economía de Estados Unidos experimenta hoy un nivel de desempleo comparable con el de una depresión económica. El verdadero número de desempleados oscila alrededor de 22 millones de personas. El número de individuos que recibe ayuda a través del sistema de estampillas de alimentos (food stamps) rebasó los 44 millones.

Las estadísticas sobre desempleo de la Unión Europea (UE) y de la eurozona tampoco pintan un paisaje agradable. En la UE la tasa de desempleo supera 9.4 por ciento, mientras que el nivel de jóvenes desocupados rebasa 20 por ciento. En la eurozona el desempleo abierto hoy es de 9.9 por ciento. En total, el número de desempleados en la UE es de 22.8 millones, de los cuales 15.6 están en los 17 países de la eurozona.

En Europa persisten las dudas sobre la vitalidad y hasta la supervivencia del euro. Los casos de Portugal y Grecia, así como el escándalo por la intervención de Geithner para torpedear un posible acuerdo entre el FMI e Irlanda, recuerdan que las aguas todavía están agitadas.

Muy poco se ha hecho para reformar el sistema financiero y al menos tratar de frenar sus peores abusos. En Estados Unidos las tímidas reformas de la ley Dodd-Frank y la llamada Regla Volcker que restringe las llamadas "operaciones por cuenta propia" (pero con recursos de sus clientes) están siendo evisceradas por las excepciones y ventanas para la elusión que se abren en la redacción de los reglamentos correspondientes. Peor aún, las operaciones de los bancos con sus promesas de pago y otros derivados hacen del multiplicador monetario de los bancos un verdadero monstruo, mucho más poderoso que el que existía hace 10 años.

Pero los medios de desinformación masiva siguen machacando el mensaje: después del susto, ya estamos en camino de recuperar la normalidad. Si esta es la recuperación, ¿cómo será la normalidad?

Sus principales características son las siguientes. Primero, una desigualdad extrema y creciente. Las últimas tres décadas han sido testigo de una concentración de riqueza e ingresos en los deciles superiores, mientras el resto vio sus ingresos reales estancarse o caer incontrolablemente. Todo esto engendra, por supuesto, pobreza, hambre y enfermedades.

Segundo, una degradación de las condiciones laborales por donde lo quieran mirar: trabajo mal pagado, precario, bajo condiciones insalubres. Tercero, una extraordinaria concentración de poder económico en manos de empresas gigantescas. Todo esto bajo el dominio creciente del capital financiero que sigue marcando las prioridades de la asignación de recursos en materia fiscal y financiera.

Cuarto, una degradación ambiental que se intensifica en todas las dimensiones. El cambio climático es quizás la más visible. La extinción masiva de especies es disfrazada bajo el término menos alarmante de "perdida de biodiversidad". Crisis de agua y de sobre pesca, erosión de suelos, etcétera.

El mundo de antes de la crisis no se ha acabado. Su normalidad sigue siendo el referente clave en la respuesta de política económica frente a la crisis. Pero ¿quién quiere esta normalidad del infierno?

Alejandro Nadal
La Jornada