martes, 19 de noviembre de 2013

Blanqueo de capitales y paraísos fiscales

Las grandes transacciones financieras ilegales, el desarrollo con baja regulación de la banca off-shore, los altos volúmenes de dinero proveniente del tráfico de drogas, ventas ilegales de armas y el desarrollo de los paraísos fiscales han creado un panorama de tensión en las finanzas internacionales fruto de las amenazas que esto implica para los mercados financieros, como resultado de esta sumatoria de adversidades que son la expresión del blanqueo de capitales que predomina en el mundo.

El blanqueo de capitales, o lavado de dinero, se corresponde con toda actividad ilegal cuyos objetivos es ocultar el origen de la generación de riquezas injustificable para lograr que estas pasen al circuito económico de manera legal. En tal sentido el canal primario de conversión son las instituciones financieras por ser estas las que gozan de la confianza de ser depositario del efectivo del público y que permanentemente entra a la economía para financiar las actividades productivas y que administran el sistema de pagos.

El Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI) ha profundizado investigar acerca del patrón de actuar de los blanqueadores de dinero en el mundo, llegando a la conclusión de que la mafia financiera internacional no descansa en su intención de penetrar el dinero ilegal a través de las entidades bancarias como mecanismo idóneo de hacer del dinero ilegal en legal para que forme parte de la economía real. En tal sentido ha identificado tres fases de la penetración del dinero sucio en los bancos.

La primera fase se logra mediante la colocación del dinero ilegal en el sistema financiero en fracciones pequeñas utilizando diferentes tipos de cuentas, sin levantar ninguna sospecha de los ejecutivos bancarios ni del organismo supervisor. Por igual se hacen adquisiciones de cheques o money orders, pagos y compras a través de Internet, una vez penetrado el dinero blanqueado en el sistema financiero, se pasa a la segunda fase que es hacer transferencias de una cuenta a otra a los diferentes bancos del mundo, así como realizar múltiples compras, transacciones comerciales ficticias y ventas de diferentes productos de inversión cuyo epicentro de operación se encuentran en los denominados paraísos fiscales que normalmente están situados en las islas del Caribe y en Chipre.

La última y tercera fase del blanqueo de capitales GAFI la identifica como la fase de la integración, y es cuando el dinero ilegal regresa a su propietario pero pasando por la economía real que le da un carácter de legal ya que se utilizan para impulsar negocios constituidos bajo las modalidades establecidas por la Ley de cada país. En tal sentido este dinero blanqueado impacta en el sector inmobiliario con las compras de casas y apartamentos lujosos, el negocio de obras de arte, relojes de lujos, negocios de vehículos, obras benéficas y con todo esto penetran a las estructuras de los partidos políticos y el gobierno hasta incidir en las decisiones internas de estos en las candidaturas a las diferentes posiciones electivas. 

Para que se tenga una idea de lo que representa el blanqueo de capitales solo hay que tomar en cuenta que al inicio del 2003, se estimaba que en el mundo el monto de banqueo de capitales oscilaba entre la fría suma de US$300 mil a US$500 mil millones, sin embargo, para el primer semestre del 2013 se blanquea la respetable suma de US$1100 millones. Para el FMI el dinero sucio en el mundo representa entre un 3.5% y un 5.4% del PIB lo que para el Banco Mundial esto significa que entre 2,17 billones y 3,61 billones de dólares están siendo blanqueados y penetrados a la economía real.

Se reconoce la lucha titánica que ha llevado a cabo USA para enfrentar el blanqueo de capitales dentro y fuera de su territorio, sin embargo, el congreso norteamericano ha admitido que los bancos europeos y de ese país blanquean anual la temible suma que oscila entre US$500 mil millones y un billón de dólares y que ambas zonas se reparten en un 50% los depósitos que reciben del blanqueo y que forman parte del circuito financiero de ambos. 

El blanqueo de dinero en la práctica está avalado por las grandes entidades bancarias ya que estas han desarrollado dos vías de acceso al lavado de dinero; por un lado está la denominada banca privada que gestiona fondo de inversión con alta confidencialidad con tasas de rendimiento de hasta un 25%, en tanto, que por el otro lado está la banca de corresponsalía en el cual un banco de un país gestiona servicios y negocios financieros con un banco de otro país sin que intervenga un espacio físico y con grandes beneficios. Desde las islas del Caribe se transfieren grandes volúmenes de dinero blanqueado al mundo cuyo soporte  son los paraísos fiscales.

Daris Javier Cuevas, economista 
Listín Diario

lunes, 18 de noviembre de 2013

El pacto entre la política y la banca es la causa de nuestros males

Con o sin rescate, todo va a seguir con un Gobierno en función de la banca, con una enorme deuda bancaria y también pública, con las amenazas sobre nuestra prima de riesgo, con más de 6 millones de parados y sin que nadie se levante para exigir que se rompa el pacto entre la banca y la política.

El Gobierno y los medios de comunicación que con más o menos descaro le acompañan pretenden que la opinión pública española se trague una nueva patraña: la de que el final del rescate bancario que ha sancionado Bruselas es un éxito para la economía española –es decir, para Rajoy y los suyos– y que poco menos significa que nuestra banca ya no tiene problemas. Sólo algunas voces aisladas en medio de un mar de aplausos han denunciado la falsedad de esas conclusiones y, lo que es más significativo, ningún partido de la izquierda ha dicho una palabra al respecto, lo cual ya viene siendo habitual cuando se trata de la banca.

No hay duda de que nuestros banqueros se sentirán muy satisfechos al comprobar, de nuevo, lo bien atado que tienen el cotarro y que pueden seguir ocultando sin mayores inquietudes, y con apoyo fiel del Gobierno, las muchas debilidades, cuando no problemas irresolubles y angustiosos, que sufre el sistema financiero español. Algunas cifras, que nadie puede desmentir, lo confirman: los bancos siguen debiendo más de un billón de euros y esa cifra no ha disminuido en los 18 meses que ha durado el rescate bancario, sino aumentado gracias a las ingentes cantidades que le ha prestado el BCE. En las cuentas de los bancos, por mucha cosmética contable que se les haya aplicado por vía de las refinanciaciones –como acaba de denunciar el Wall Street Journal–, sigue habiendo, como poco, más de 200.000 millones de créditos a promotores. Buena parte de ellos de dudoso cobro y todos perdiendo valor cada día que pasa y bajan los precios del sector inmobiliario.

Sólo eso bastaría para concluir que la situación del conjunto de nuestra banca es muy precaria e inquietante y que, sin tener datos para ser más precisos, algunas entidades deben de estar bastante peor que la media. Pero es que, además, ahora toca hacer frente a las consecuencias del rescate bancario y de los efectos que el drama que el sector ha vivido en los dos últimos años ha tenido para el conjunto de la economía. Para empezar, está el coste del rescate mismo: 41.400 millones que, en contra de lo que asegura la propaganda oficial, tendrá que pagar el Estado en su práctica totalidad. Aparte de que esa cantidad figura desde el momento en que se dispuso de ella como déficit público, que gracias a eso está por encima del 10% del PIB.

El Gobierno oculta con gran empeño ese dato y la gran mayoría de los medios de comunicación evitan denunciarlo. Pero la Comisión Europea no lo olvida. Por eso, a las 24 horas de que el ministro De Guindos proclamara eufórico el fin del rescate, Bruselas ha hecho saber lo que va a costar ese "éxito": nada menos que 36.000 millones, que el Gobierno tendrá que recortar de sus gastos de aquí a 2016 para rebajar ese déficit público de más del 10%, casi un tercio del cual se debe a las ayudas que ha recibido la banca. Eso por no hablar de los otros casi 150.000 millones más que el sector ha recibido por distintas vías en los últimos cinco años y que siguen gravando nuestras cuentas públicas y explicando buena parte de los recortes que ha padecido la sociedad española. A los que habrá que sumar los 36.000 millones de "ajustes" que acaba de pedir Bruselas y de los que Rajoy difícilmente podrá escaparse.

La lista de desaguisados que el apoyo a la banca ha supuesto para la economía española es muy larga. Pero quedémonos con uno solo de sus capítulos: el desastre que ha producido el bloqueo del crédito a las empresas y a las familias. Si en el conjunto de 2013 se habrán destruido en torno a los 850.000 puestos de trabajo, en los 18 meses que ha durado el periodo de excepcionalidad bancaria, el del rescate, el total no habrá sido inferior a 1.200.000.

Más allá del aumento del coste del seguro de desempleo y del descenso de ingresos fiscales que implica, ese golpe –en buena medida atribuible a la falta de crédito desde 2008, agravada en el último año y medio, además de a los recortes de personal de la propia banca– ha reducido aún más la demanda interior, la de consumo y la de inversión. Y lo que es peor, muchas pequeñas y medianas empresas tienen su futuro muy comprometido: por el daño que han sufrido en los últimos tiempos, por el que siguen sufriendo –el grifo del crédito sigue cerrado, salvo para las grandes empresas más o menos vinculadas a la banca– y por el que les espera. Los más optimistas dicen que ese grifo sólo empezará a abrirse, si todo va bien, dentro de dos años.
En definitiva, que todo va a seguir sustancialmente igual. Con un Gobierno que define su política en función de los intereses de la banca, con una enorme deuda bancaria y también pública (que en medida no pequeña se debe a las ayudas al sector financiero), con las amenazas sobre nuestra prima de riesgo (atribuibles a ese endeudamiento, privado y público, que tiende cada vez más a confundirse gracias a que es la banca española la que compra las emisiones de deuda pública y eso asusta a los mercados), con más de 6 millones de parados y, lo que seguramente es casi tan malo como lo anterior, sin que nadie de los que deberían hacerlo se levante para exigir que se rompa el pacto entre la banca y la política.

Sin necesidad de citar la teoría de "la contradicción primera" de Mao Tse-Tung, parece cada vez más evidente que ese es el gran problema de la actual situación española, aunque también el de la mayoría de los demás países occidentales. De él cuelgan buena parte de todos los demás. Ahí habría que concentrar todos los esfuerzos políticos y todos los debates. Pero nuestras izquierdas no parecen enterarse. O lo saben y no quieren líos.

Carlos Elordi
Eldiario.es

La fiscalidad en el ámbito del fútbol

El pasado 26 de octubre, un evento deportivo fue retransmitido para un público potencial de 400 millones de telespectadores. Nos estamos refiriendo al clásico disputado entre el F.C. Barcelona y el Real Madrid, y es un buen ejemplo de la repercusión mediática de un deporte que parece no tener techo en nuestro país, liderado por dos entidades multimillonarias como son estos dos clubes de fútbol.

El fútbol representa un gran negocio a escala mundial —ha llegado a ser considerada la decimoséptima economía mundial—, pero especialmente en España, donde la pasión por este deporte alcanza cifras astronómicas. En España, el fútbol mueve cerca de 10.000 millones de euros, lo que vendría a ser un 2% del producto interior bruto. Es un deporte formado por 42 empresas que dan forma a la Liga de Fútbol Profesional y que tienen un presupuesto de 2.117 millones de euros de ingresos, por 1.947 millones de gastos.

El fútbol profesional crea más de 85.000 empleos directos e indirectos, todas las temporadas acuden a los campos repartidos por toda España 14 millones de personas y, lo que es más importante, según una encuesta del CIS, el 54% de la población española se considera seguidora del fútbol, siendo los más fieles el sector de edad comprendido entre los 18 y los 24 años, con un 62%.

En vista de tanta muestra de riqueza, el omnipresente recaudador de Hacienda ha puesto sus ojos sobre este negocio, como no podría ser de otra manera.

Impuestos directos sobre el fútbol

Habida cuenta de las cifras millonarias a las que ascienden las fichas de los jugadores de élite, el Impuesto sobre la Renta (IRPF) supone un gravamen especialmente significativo que los clubes de fútbol han de tener muy en cuenta.

En Madrid, con un tipo de gravamen del 52%, la supuesta ficha de Cristiano Ronaldo tras su renovación —41 millones de euros brutos— supondría un salario neto después de impuestos de cerca de 21 millones. Como vemos, el bocado para Hacienda es bastante considerable.

Si nos vamos al club rival, el Barcelona tiene un problema añadido, al situarse el tipo de gravamen del IRPF en Cataluña en el 56%, cuatro puntos por encima del de Madrid. Así, la ficha de Lionel Messi, de 30 millones de euros brutos, supondría un salario neto después de impuestos de cerca de 16 millones.

Lo veamos como lo veamos, el gran beneficiado de estos sueldos, a la par que los jugadores, es sin duda alguna el fisco. Pero ¿cómo tributan los clubes de fútbol de los países vecinos?

Italia

El fisco italiano se queda con un poquito menos que el fisco español; entre el 45 y el 50%, según los casos, del sueldo bruto anual que percibe un jugador profesional va a parar a la Finanze italiana.

Reino Unido

Buena noticia para los jugadores de élite ingleses, pues tras la última reforma fiscal, la carga impositiva de las rentas altas se redujo del 50 al 45%.

Alemania

Tampoco en Alemania el impuesto llega ni siquiera al 50%. Así, las personas que ganan más de 52.151 euros tributan al 42%, al que se añade un 5,5% más en concepto de recargo de solidaridad, dependiendo del incremento de las ganancias.

Francia

Antes de la llegada de Hollande al poder, la tributación más elevada se situaba en el 45%. Pero no cabe duda de que, a partir del próximo año 2014, las fichas de los jugadores tendrán un gravamen nunca visto. Ello se debe a que las personas que ganen más de un millón de euros anuales sufrirán un gravamen del 75%. Sin duda, a partir de 2014, jugadores como Zlatan Ibrahimovic, del Paris Saint-Germain, con una ficha neta de 14 millones de euros, van a cuadriplicar el gasto para el club si este quiere mantenerle intacto dicho salario.

Mónaco, qué bonito residir en un paraíso fiscal

Si tenemos que señalar a un equipo concreto como el gran beneficiado de estos tipos de gravamen tan elevados en las rentas altas, ese sería sin duda el equipo del Mónaco. Ello es así porque, según la legislación del Principado, los futbolistas extranjeros no pagan impuestos y los franceses cotizan menos del 40% de lo que ingresan. No es de extrañar, por lo tanto, que jugadores de primera fila como Víctor Valdés se interesen por recalar en dicho club. Sin ir más lejos, pagar 10 millones de euros netos al portero si ficha por el Mónaco le costaría al club esos 10 millones. Si el fichaje se realizara por un club rival como el PSG, esos mismos 10 millones netos supondrían un desembolso de 40 millones al estar gravados con un 75% de tipo de gravamen.

Impuestos indirectos sobre el fútbol

Como hemos podido comprobar, las fichas de los jugadores sufren una importante factura fiscal, pero es en otra de las operaciones donde se obtiene una recaudación importante e inmediata; nos estamos refiriendo a los millonarios traspasos de los que se informa en la prensa cada inicio de temporada.

En nuestro país, todas las traspasos de futbolistas entre clubes españoles están sujetos al IVA vigente del 21%. Por poner un ejemplo: esta temporada el Real Madrid ingresó en la Liga de Fútbol Profesional 32.190.000 euros de la cláusula de rescisión de Iker Illarramendi más otros 6.759.000 euros de IVA para poder hacerse con el mediocentro (un caso similar en su tributación al realizado por parte del F.C. Barcelona con Thiago Alcántara).

A grandes rasgos, un club español, a la hora de efectuar el traspaso de un jugador, sea a un club nacional o a uno extranjero, debe emitir y cobrar el oportuno IVA del 21% e ingresarlo en Hacienda por el mecanismo habitual.

El término “a grandes rasgos”, por supuesto, comporta excepciones. La principal de ellas es cuando el traspaso del jugador no se hace realmente mediante un pacto entre los clubes, sino mediante el pago del club comprador de la cláusula de rescisión del jugador, lo que supone el pago de una indemnización realizada por el jugador, una operativa exenta de IVA. Así pues, el Bayern de Munich se ahorró un 21% de IVA en el traspaso de Javi Martínez, cifrado en 40 millones de euros; una nada despreciable rebaja de más de 8 millones de euros.

Conviene citar también el ejemplo del famoso traspaso del jugador Luis Figo del F.C. Barcelona al Real Madrid realizado en el año 2000. El Real Madrid pagó la cláusula de libertad que tenía el jugador. La cuantía ascendía a 58,5 millones de euros articulando la operación como exenta de IVA. Además, a la hora de ingresar el dinero en la cuenta del jugador, en vez de articularla como de rendimiento del trabajo —gravado por tanto por el IRPF— se hizo en concepto de préstamo personal, lo que supone la exención del pago de este impuesto.

Fraude fiscal en el fútbol

Los montantes económicos que mueve este deporte hacen muy tentadora la articulación de entramados de negocios tapadera con el fin de esquivar la factura impositiva, y ello se debe, seamos sinceros, a la imposibilidad que tienen los jugadores de fútbol, al contrario que otros deportistas, de fijar su residencia fuera del país del club en el que juegan.

Uno de los casos con mayor resonancia ha sido el presunto fraude a la Hacienda Pública realizado por el jugador del Barça Leo Messi, mediante la presunta evasión de impuestos derivados de sus derechos de imagen en empresas instrumentales radicadas en paraísos fiscales.

Casos similares los encontramos en figuras deportivas del nivel de Luis Figo, condenado a pagar a Hacienda casi 2,5 millones de euros en concepto de IRPF entre los años 1997 y 1999, o Samuel Eto’o, investigado por haber defraudado presuntamente a Hacienda 3,5 millones de euros, entre los años 2006 y 2009.

Fuera de nuestras fronteras, el de Maradona fue el caso más sonado de presunto fraude fiscal por parte de un futbolista. El mítico “10” de Argentina fue denunciado en 2001 por la Brigada Financiera Italiana por defraudar más de 25,8 millones de euros durante su etapa como jugador del Nápoles.

Por su parte, y en un alarde de gestión fiscal, en su corta estancia en Francia, el inglés David Beckham llevó al paroxismo el mecanismo de rebaja fiscal, beneficiándose de la valoración de sus derechos de imagen, pagando pocos impuestos y cediendo la totalidad de su salario, altamente tasado, a organizaciones caritativas.

Conclusión

Como hemos podido comprobar, tanto o más trabajo deben de realizar los despachos de asesoría fiscal de jugadores y clubes de fútbol de primer nivel que el llevado a cabo por los necesarios ojeadores en busca de nuevos talentos.

A los equipos de fútbol, las decisiones en materia impositiva les suponen unos diferenciales monetarios realmente interesantes. Por poner un ejemplo, se estima que el F.C. Barcelona paga anualmente en fichas a sus jugadores una media de cerca de 6.200.000 euros netos, desde los 16 millones que vendría a cobrar Messi hasta los 2 millones que vendría a cobrar Cristian Tello. Si extrapolamos estas fichas al prudente número de 18 jugadores, estaríamos hablando de 111.600.000 euros netos (cerca del doble si calculamos los salarios brutos).

Ello supondría que, anualmente, el F.C. Barcelona pagaría únicamente en Retenciones del Trabajo Personal por las fichas de sus jugadores (tipo máximo del 45%) más de 91 millones de euros. Como vemos, los clubes de fútbol son grandes generadores de recursos para la Hacienda Pública, y especialmente en lo referente a los impuestos derivados de sus jugadores.

En el fútbol, las decisiones económicas son muy importantes, y las de contenido fiscal son decisivas para la gestión de un club, pues no tener en cuenta el trasfondo fiscal de los negocios jurídicos que el fútbol y sus montantes gestionan dará finalmente lugar a un estrangulamiento financiero del club en cuestión. Y es que no hay que olvidar que actualmente nuestros clubes de fútbol tienen un endeudamiento cifrado en 3.600 millones de euros, de los cuales más de 600 pertenecen solo a Hacienda.

Pero ya lo dijo a principios de siglo XIX Napoleón Bonaparte: “Para ganar en la guerra hacen falta tres cosas: dinero, dinero y dinero”. Y claro, no iba el fútbol a ser diferente.

(Datos extraídos de la prensa deportiva, referidos a los clubes de fútbol y los jugadores mencionados en el presente artículo.)

Miguel Ángel Mayo
Mientras Tanto

El pasado 26 de octubre, un evento deportivo fue retransmitido para un público potencial de 400 millones de telespectadores. Nos estamos refiriendo al clásico disputado entre el F.C. Barcelona y el Real Madrid, y es un buen ejemplo de la repercusión mediática de un deporte que parece no tener techo en nuestro país, liderado por dos entidades multimillonarias como son estos dos clubes de fútbol.
El fútbol representa un gran negocio a escala mundial —ha llegado a ser considerada la decimoséptima economía mundial—, pero especialmente en España, donde la pasión por este deporte alcanza cifras astronómicas. En España, el fútbol mueve cerca de 10.000 millones de euros, lo que vendría a ser un 2% del producto interior bruto. Es un deporte formado por 42 empresas que dan forma a la Liga de Fútbol Profesional y que tienen un presupuesto de 2.117 millones de euros de ingresos, por 1.947 millones de gastos.
El fútbol profesional crea más de 85.000 empleos directos e indirectos, todas las temporadas acuden a los campos repartidos por toda España 14 millones de personas y, lo que es más importante, según una encuesta del CIS, el 54% de la población española se considera seguidora del fútbol, siendo los más fieles el sector de edad comprendido entre los 18 y los 24 años, con un 62%.
En vista de tanta muestra de riqueza, el omnipresente recaudador de Hacienda ha puesto sus ojos sobre este negocio, como no podría ser de otra manera.
Impuestos directos sobre el fútbol
Habida cuenta de las cifras millonarias a las que ascienden las fichas de los jugadores de élite, el Impuesto sobre la Renta (IRPF) supone un gravamen especialmente significativo que los clubes de fútbol han de tener muy en cuenta.
En Madrid, con un tipo de gravamen del 52%, la supuesta ficha de Cristiano Ronaldo tras su renovación —41 millones de euros brutos— supondría un salario neto después de impuestos de cerca de 21 millones. Como vemos, el bocado para Hacienda es bastante considerable.
Si nos vamos al club rival, el Barcelona tiene un problema añadido, al situarse el tipo de gravamen del IRPF en Cataluña en el 56%, cuatro puntos por encima del de Madrid. Así, la ficha de Lionel Messi, de 30 millones de euros brutos, supondría un salario neto después de impuestos de cerca de 16 millones.
Lo veamos como lo veamos, el gran beneficiado de estos sueldos, a la par que los jugadores, es sin duda alguna el fisco. Pero ¿cómo tributan los clubes de fútbol de los países vecinos?
Italia
El fisco italiano se queda con un poquito menos que el fisco español; entre el 45 y el 50%, según los casos, del sueldo bruto anual que percibe un jugador profesional va a parar a la Finanze italiana.
Reino Unido
Buena noticia para los jugadores de élite ingleses, pues tras la última reforma fiscal, la carga impositiva de las rentas altas se redujo del 50 al 45%.
Alemania
Tampoco en Alemania el impuesto llega ni siquiera al 50%. Así, las personas que ganan más de 52.151 euros tributan al 42%, al que se añade un 5,5% más en concepto de recargo de solidaridad, dependiendo del incremento de las ganancias.
Francia
Antes de la llegada de Hollande al poder, la tributación más elevada se situaba en el 45%. Pero no cabe duda de que, a partir del próximo año 2014, las fichas de los jugadores tendrán un gravamen nunca visto. Ello se debe a que las personas que ganen más de un millón de euros anuales sufrirán un gravamen del 75%. Sin duda, a partir de 2014, jugadores como Zlatan Ibrahimovic, del Paris Saint-Germain, con una ficha neta de 14 millones de euros, van a cuadriplicar el gasto para el club si este quiere mantenerle intacto dicho salario.
Mónaco, qué bonito residir en un paraíso fiscal
Si tenemos que señalar a un equipo concreto como el gran beneficiado de estos tipos de gravamen tan elevados en las rentas altas, ese sería sin duda el equipo del Mónaco. Ello es así porque, según la legislación del Principado, los futbolistas extranjeros no pagan impuestos y los franceses cotizan menos del 40% de lo que ingresan. No es de extrañar, por lo tanto, que jugadores de primera fila como Víctor Valdés se interesen por recalar en dicho club. Sin ir más lejos, pagar 10 millones de euros netos al portero si ficha por el Mónaco le costaría al club esos 10 millones. Si el fichaje se realizara por un club rival como el PSG, esos mismos 10 millones netos supondrían un desembolso de 40 millones al estar gravados con un 75% de tipo de gravamen.
Impuestos indirectos sobre el fútbol
Como hemos podido comprobar, las fichas de los jugadores sufren una importante factura fiscal, pero es en otra de las operaciones donde se obtiene una recaudación importante e inmediata; nos estamos refiriendo a los millonarios traspasos de los que se informa en la prensa cada inicio de temporada.
En nuestro país, todas las traspasos de futbolistas entre clubes españoles están sujetos al IVA vigente del 21%. Por poner un ejemplo: esta temporada el Real Madrid ingresó en la Liga de Fútbol Profesional 32.190.000 euros de la cláusula de rescisión de Iker Illarramendi más otros 6.759.000 euros de IVA para poder hacerse con el mediocentro (un caso similar en su tributación al realizado por parte del F.C. Barcelona con Thiago Alcántara).
A grandes rasgos, un club español, a la hora de efectuar el traspaso de un jugador, sea a un club nacional o a uno extranjero, debe emitir y cobrar el oportuno IVA del 21% e ingresarlo en Hacienda por el mecanismo habitual.
El término “a grandes rasgos”, por supuesto, comporta excepciones. La principal de ellas es cuando el traspaso del jugador no se hace realmente mediante un pacto entre los clubes, sino mediante el pago del club comprador de la cláusula de rescisión del jugador, lo que supone el pago de una indemnización realizada por el jugador, una operativa exenta de IVA. Así pues, el Bayern de Munich se ahorró un 21% de IVA en el traspaso de Javi Martínez, cifrado en 40 millones de euros; una nada despreciable rebaja de más de 8 millones de euros.
Conviene citar también el ejemplo del famoso traspaso del jugador Luis Figo del F.C. Barcelona al Real Madrid realizado en el año 2000. El Real Madrid pagó la cláusula de libertad que tenía el jugador. La cuantía ascendía a 58,5 millones de euros articulando la operación como exenta de IVA. Además, a la hora de ingresar el dinero en la cuenta del jugador, en vez de articularla como de rendimiento del trabajo —gravado por tanto por el IRPF— se hizo en concepto de préstamo personal, lo que supone la exención del pago de este impuesto.
Fraude fiscal en el fútbol
Los montantes económicos que mueve este deporte hacen muy tentadora la articulación de entramados de negocios tapadera con el fin de esquivar la factura impositiva, y ello se debe, seamos sinceros, a la imposibilidad que tienen los jugadores de fútbol, al contrario que otros deportistas, de fijar su residencia fuera del país del club en el que juegan.
Uno de los casos con mayor resonancia ha sido el presunto fraude a la Hacienda Pública realizado por el jugador del Barça Leo Messi, mediante la presunta evasión de impuestos derivados de sus derechos de imagen en empresas instrumentales radicadas en paraísos fiscales.
Casos similares los encontramos en figuras deportivas del nivel de Luis Figo, condenado a pagar a Hacienda casi 2,5 millones de euros en concepto de IRPF entre los años 1997 y 1999, o Samuel Eto’o, investigado por haber defraudado presuntamente a Hacienda 3,5 millones de euros, entre los años 2006 y 2009.
Fuera de nuestras fronteras, el de Maradona fue el caso más sonado de presunto fraude fiscal por parte de un futbolista. El mítico “10” de Argentina fue denunciado en 2001 por la Brigada Financiera Italiana por defraudar más de 25,8 millones de euros durante su etapa como jugador del Nápoles.
Por su parte, y en un alarde de gestión fiscal, en su corta estancia en Francia, el inglés David Beckham llevó al paroxismo el mecanismo de rebaja fiscal, beneficiándose de la valoración de sus derechos de imagen, pagando pocos impuestos y cediendo la totalidad de su salario, altamente tasado, a organizaciones caritativas.
Conclusión
Como hemos podido comprobar, tanto o más trabajo deben de realizar los despachos de asesoría fiscal de jugadores y clubes de fútbol de primer nivel que el llevado a cabo por los necesarios ojeadores en busca de nuevos talentos.
A los equipos de fútbol, las decisiones en materia impositiva les suponen unos diferenciales monetarios realmente interesantes. Por poner un ejemplo, se estima que el F.C. Barcelona paga anualmente en fichas a sus jugadores una media de cerca de 6.200.000 euros netos, desde los 16 millones que vendría a cobrar Messi hasta los 2 millones que vendría a cobrar Cristian Tello. Si extrapolamos estas fichas al prudente número de 18 jugadores, estaríamos hablando de 111.600.000 euros netos (cerca del doble si calculamos los salarios brutos).
Ello supondría que, anualmente, el F.C. Barcelona pagaría únicamente en Retenciones del Trabajo Personal por las fichas de sus jugadores (tipo máximo del 45%) más de 91 millones de euros. Como vemos, los clubes de fútbol son grandes generadores de recursos para la Hacienda Pública, y especialmente en lo referente a los impuestos derivados de sus jugadores.
En el fútbol, las decisiones económicas son muy importantes, y las de contenido fiscal son decisivas para la gestión de un club, pues no tener en cuenta el trasfondo fiscal de los negocios jurídicos que el fútbol y sus montantes gestionan dará finalmente lugar a un estrangulamiento financiero del club en cuestión. Y es que no hay que olvidar que actualmente nuestros clubes de fútbol tienen un endeudamiento cifrado en 3.600 millones de euros, de los cuales más de 600 pertenecen solo a Hacienda.
Pero ya lo dijo a principios de siglo XIX Napoleón Bonaparte: “Para ganar en la guerra hacen falta tres cosas: dinero, dinero y dinero”. Y claro, no iba el fútbol a ser diferente.
(Datos extraídos de la prensa deportiva, referidos a los clubes de fútbol y los jugadores mencionados en el presente artículo.)
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lunes, 4 de noviembre de 2013

La economía, una ciencia posmoderna

La ciencia siempre ha estado ligada al convencimiento de la posibilidad de alcanzar un conocimiento adecuado del mundo real; de la existencia de métodos de trabajo inmunes a las ideologías; de un cierto esfuerzo colectivo por depurar técnicas y descartar supersticiones, oscurantismos y percepciones incorrectas; de la capacidad de selección colectiva de las teorías más convincentes.

Ya se sabe que de la teoría a la práctica hay un trecho, que algunas ideologías siguen pesando en la cabeza de muchos científicos, que los grandes intereses económicos se inmiscuyen en su quehacer, etc. Pero, en general, el desarrollo de la mayor parte de las ciencias naturales refleja esta dinámica de diálogo intra e interdisciplinario que está en la base de su progreso. Cuando menos se suele reconocer que hay teorías verosímiles y teorías descartables. Este mismo año, por poner un ejemplo, el Nobel de Física ha ido a parar a dos científicos que han contribuido poderosamente a desarrollar la teoría del bosón, que para la inmensa mayoría de los físicos constituye un avance importante con vistas a entender el funcionamiento del mundo real.

La economía, esta disciplina que a diario nos venden como justificación de muchas de las medidas que condicionan nuestra vida cotidiana, es diferente. De hecho, la mayoría de los economistas han renunciado a mantener un diálogo interdisciplinario con otras ciencias y conocimientos (salvo con las matemáticas, quizá porque les permite dotarse de una cierta pátina científica). Son conocidas la ignorancia y el desprecio de gran parte de los economistas respecto de buena parte de las ciencias naturales y sus implicaciones ambientales. Aunque el modelo dominante parte del individuo, son escasos los teóricos que se preocupan del estudio de la psicología (que el hombre es un ser racional que busca la maximización es un axioma que no se discute). Y ni que decir tiene que los sociólogos, antropólogos y otras especies son vistos con desprecio o directamente ignorados por el corpus dominante. Por no ser científicos “normales”, la mayoría de los economistas ni siquiera han desarrollado métodos para descartar teorías. De hecho, se pueden encontrar pocos debates teóricos con conclusiones aceptadas. Y cuando alguna vez han tenido lugar, como fue el debate de Cambridge sobre la teoría del capital, como el resultado era altamente corrosivo para la ortodoxia dominante, simplemente fue aparcado y desapareció de la práctica totalidad de los planes educativos.

La economía es, pues, una ciencia posmoderna. En dos sentidos: admite sin rubor teorías alternativas siempre que estén planteadas con modelos formales aceptables y siempre que no cuestionen completamente el orden establecido. Este es el caso que ha motivado este comentario. El Nobel de este año ha premiado a un científico (Fama) que defiende que los mercados financieros son fundamentalmente eficientes y a otro (Schiller) que explica que los movimientos irracionales forman parte de la vida misma de los mercados financieros reales. En vista de lo ocurrido en los últimos años, no parece que este premio hubiera sido compartido por dos economistas si, en lugar de un sanedrín, el procedimiento se hubiera desarrollado de otra forma. La economía, además, mantiene muchas creencias que son incólumes al avance de otras ciencias. Y la academia practica de forma creciente una intransigente, burocrática e ideológica represión de las corrientes heterodoxas que, en muchos campos, tratan de generar explicaciones teóricas que discuten los axiomas de un quehacer profesional cada vez más parecido a una función de legitimación del orden social (y de mantenimiento del propio estatus) que a una indagación aséptica sobre las características y problemas de la vida económica real. Esto que hace tiempo sospechábamos muchas personas, quienes hemos experimentado en nuestras propias carnes (o en las de amigos y conocidos) los zarpazos de la ortoxia establecida en grados diversos, lo han documentado recientemente, para el caso británico, Francis Lee, Xuan Pham y Gyun Gu en “The UK Research Assessment Exercise and the Narrowing of UK Economics” (Cambridge Journal of Economics, n.º 37, 2013, pp. 693-717). Más que una ciencia es una iglesia. Por esto también es tan difícil que los movimientos sociales alternativos cuenten con una buena formación técnica y teórica que ayude a reforzar sus propuestas.

Albert Recio Andreu
Mientras Tanto

Albert Recio Andreu

Albert Recio Andreu
La ciencia siempre ha estado ligada al convencimiento de la posibilidad de alcanzar un conocimiento adecuado del mundo real; de la existencia de métodos de trabajo inmunes a las ideologías; de un cierto esfuerzo colectivo por depurar técnicas y descartar supersticiones, oscurantismos y percepciones incorrectas; de la capacidad de selección colectiva de las teorías más convincentes.
Ya se sabe que de la teoría a la práctica hay un trecho, que algunas ideologías siguen pesando en la cabeza de muchos científicos, que los grandes intereses económicos se inmiscuyen en su quehacer, etc. Pero, en general, el desarrollo de la mayor parte de las ciencias naturales refleja esta dinámica de diálogo intra e interdisciplinario que está en la base de su progreso. Cuando menos se suele reconocer que hay teorías verosímiles y teorías descartables. Este mismo año, por poner un ejemplo, el Nobel de Física ha ido a parar a dos científicos que han contribuido poderosamente a desarrollar la teoría del bosón, que para la inmensa mayoría de los físicos constituye un avance importante con vistas a entender el funcionamiento del mundo real.
La economía, esta disciplina que a diario nos venden como justificación de muchas de las medidas que condicionan nuestra vida cotidiana, es diferente. De hecho, la mayoría de los economistas han renunciado a mantener un diálogo interdisciplinario con otras ciencias y conocimientos (salvo con las matemáticas, quizá porque les permite dotarse de una cierta pátina científica). Son conocidas la ignorancia y el desprecio de gran parte de los economistas respecto de buena parte de las ciencias naturales y sus implicaciones ambientales. Aunque el modelo dominante parte del individuo, son escasos los teóricos que se preocupan del estudio de la psicología (que el hombre es un ser racional que busca la maximización es un axioma que no se discute). Y ni que decir tiene que los sociólogos, antropólogos y otras especies son vistos con desprecio o directamente ignorados por el corpus dominante. Por no ser científicos “normales”, la mayoría de los economistas ni siquiera han desarrollado métodos para descartar teorías. De hecho, se pueden encontrar pocos debates teóricos con conclusiones aceptadas. Y cuando alguna vez han tenido lugar, como fue el debate de Cambridge sobre la teoría del capital, como el resultado era altamente corrosivo para la ortodoxia dominante, simplemente fue aparcado y desapareció de la práctica totalidad de los planes educativos.
La economía es, pues, una ciencia posmoderna. En dos sentidos: admite sin rubor teorías alternativas siempre que estén planteadas con modelos formales aceptables y siempre que no cuestionen completamente el orden establecido. Este es el caso que ha motivado este comentario. El Nobel de este año ha premiado a un científico (Fama) que defiende que los mercados financieros son fundamentalmente eficientes y a otro (Schiller) que explica que los movimientos irracionales forman parte de la vida misma de los mercados financieros reales. En vista de lo ocurrido en los últimos años, no parece que este premio hubiera sido compartido por dos economistas si, en lugar de un sanedrín, el procedimiento se hubiera desarrollado de otra forma. La economía, además, mantiene muchas creencias que son incólumes al avance de otras ciencias. Y la academia practica de forma creciente una intransigente, burocrática e ideológica represión de las corrientes heterodoxas que, en muchos campos, tratan de generar explicaciones teóricas que discuten los axiomas de un quehacer profesional cada vez más parecido a una función de legitimación del orden social (y de mantenimiento del propio estatus) que a una indagación aséptica sobre las características y problemas de la vida económica real. Esto que hace tiempo sospechábamos muchas personas, quienes hemos experimentado en nuestras propias carnes (o en las de amigos y conocidos) los zarpazos de la ortoxia establecida en grados diversos, lo han documentado recientemente, para el caso británico, Francis Lee, Xuan Pham y Gyun Gu en “The UK Research Assessment Exercise and the Narrowing of UK Economics” (Cambridge Journal of Economics, n.º 37, 2013, pp. 693-717). Más que una ciencia es una iglesia. Por esto también es tan difícil que los movimientos sociales alternativos cuenten con una buena formación técnica y teórica que ayude a reforzar sus propuestas.
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domingo, 3 de noviembre de 2013

Otra economía está en marcha

"La cuestión es si participaremos con la suficiente fuerza y convicción como para tomar la iniciativa e impedir que las cosas cambien, sólo, para que todo siga igual".

Corren tiempos de cambios que constituyen una oportunidad para acometer reformas profundas en la manera en la que queremos organizarnos como sociedad. Esta obvia e inocente reflexión se encuentra con diversos obstáculos entre los que no pueden faltar los que provienen de determinadas posturas radicales que priorizan la individualidad. Esta preferencia y sus consecuencias, como han demostrado estos últimos treinta años, no son en absoluto inocentes.

Evitar una reedición de la advertencia gatopardiana está en nuestra mano y requerirá necesariamente acortar la distancia que se nos ha impuesto respecto de los centros de poder y toma de decisión. Este traslado, físico y mental, nos va a acercar a la economía política, a la verdadera economía, la que (tampoco de forma involuntaria) ha sido convenientemente troceada y sesgada dentro del mundo académico en ese mismo periodo.

La tarea implica una participación creciente de la sociedad, que haga posible alcanzar la reclamada transparencia y que, desde diferentes ámbitos, posibilite la articulación de los que consideramos unos necesarios cambios socioeconómicos, tanto desde una perspectiva conceptual como en el desarrollo efectivo de alternativas prácticas. 

Entre los aspectos más importantes hacia los que, a nuestro entender, hemos de dirigir nuestros esfuerzos están la construcción de una nueva política fiscal, la necesaria revisión y regulación del sistema y los mercados financieros y, en definitiva, la redefinición del modelo de desarrollo que queremos para nuestras sociedades. En este sentido, no podremos obviar la actual construcción política y los condicionantes que impone a la hora de hacer política, pero además de que los previsibles cambios bien pudieran afectar también a las actuales instituciones supranacionales, consideramos necesario que una perspectiva internacionalista guíe, en última instancia, cualquier reflexión de este tipo. Pese a la complejidad que pueda suponer esta pretensión, ello no puede servir de coartada para evitar el debate y no impulsar la acción, a diferentes escalas, de una ciudadanía ya en creciente participación.

En cuanto al primero de ellos, el de la política fiscal, requiere desmontar paralelamente la ideología que subyace en la construcción de un sistema regresivo, implantado con el paso de los distintos Gobiernos de la democracia española. Cada vez mayor número de la población es consciente de que el descenso de la progresividad y la justicia impositiva, la ausencia de voluntad en la lucha efectiva contra el fraude o el continuado descenso de las rentas salariales, unido al fomento del endeudamiento, tanto como única posible alternativa para lograr un nivel de consumo básico como forma de impulsar el conveniente consumismo, han sido algunos de los elementos que han permitido construir el escenario en el que se justifiquen ahora políticas de recortes sociales y  privatizaciones.

En cuanto al segundo de ellos, la regulación del sistema y los mercados financieros, es necesario resaltar la política (des)regulatoria en esta materia y la incidencia ya desde los años setenta en la priorización de la economía especulativa, mucho más capacitada para mantener la tasa de ganancia que exige el capital bajo este sistema que nos hemos impuesto. Se desplazó a un segundo plano a la economía productiva, con los conocidos efectos en términos de empleo y salarios. Es indispensable un marco legislativo que reubique la función financiera como medio para articular las actividades económicas de la sociedad y no como el fin en sí mismo en que se ha convertido. En esta línea, aparecen propuestas como las de una banca pública que bajo criterios éticos pueda garantizar tal función, los controles a la libre circulación de capitales, la verdadera denuncia y persecución de los paraísos fiscales y, en general, el necesario debate acerca de la arquitectura financiera, económica y social de la Europa en la que estamos enmarcados.  

Sin embargo, conscientes de que el paradigma dominante de la producción y el crecimiento indefinido, con nuestro planeta exhausto, no es un camino a recorrer por más tiempo, una nueva concepción del desarrollo se abre cada vez más paso como abanderada de un modelo alternativo. Una forma de vida que tiene más que ver con nuestra interacción con el medio, alejada del exagerado consumismo que exige el viejo planteamiento. Teorías como la del decrecimiento frente al oxímoron del desarrollo sostenible, propuestas como la renta básica frente a la competitividad salarial e infinitud de reivindicaciones e iniciativas ciudadanas como el mercado o la moneda social, se abren paso a diferentes escalas como verdaderas alternativas ante la evidencia de un sistema y un planeta agotados.

Una nueva concepción de la sociedad y del ser humano, la reflexión profunda acerca del sentido de nuestra existencia, así como la asunción de nuestros derechos y responsabilidades en cuanto a cómo queremos que ésta transcurra, son cuestiones que no podemos aplazar por más tiempo. Porque, en cualquier caso, los cambios se producirán. La cuestión es si participaremos con la suficiente fuerza y convicción como para tomar la iniciativa e impedir que las cosas cambien, sólo, para que todo siga igual.

De todos estos temas hablaremos los próximos días 15 y 16 de noviembre, en el encuentro internacional #Otra Economía Está En Marcha que, organizado por Economistas sin Fronteras, con la colaboración de la Plataforma 2015 y más, EconoNuestra, Fuhem Ecosocial y MediaLab Prado, tendrá lugar en Madrid: una oportunidad para que la sociedad civil tome la palabra, explique y conozca alternativas reales que demuestran que existe otra manera de "hacer economía".
Este artículo refleja exclusivamente la opinión de su autor.

Daniel Rodríguez (Economistas sin fronteras)
El diario.es

viernes, 1 de noviembre de 2013

¿Por qué está bajando la prima de riesgo española?

Artículo publicado originalmente en el número 9 de La Marea

 Prima de riesgo


¿Qué es exactamente la prima de riesgo?
Cuando los ingresos de un Estado son insuficientes para cubrir sus gastos (cuando hay déficit) y se necesita resolver el problema de inmediato, este Estado recurre a emitir deuda pública. Esto consiste sencillamente en dar bonos (papelitos) a una persona a cambio de que esta persona le preste una determinada cantidad de dinero. A esa persona se le denomina “inversor”, y mediante este contrato el Estado se compromete a devolverle el dinero dentro de un plazo acordado sumando además un porcentaje del mismo en concepto de intereses. Por ejemplo, en el año 2010 un inversor recibe un bono del Estado español y a cambio le presta 1000 euros a un tipo de interés del 1% con fecha de vencimiento de un año. Un año más tarde el inversor devolverá el bono y el Estado español le devolverá los 1000 euros más el 1% en concepto de intereses (10 euros), en total: 1010 euros.

En nuestro ejemplo hemos supuesto que el inversor compra bonos a cambio de un tipo de interés del 1%. Si hubiera conseguido realizar la acción a cambio de un tipo de interés mayor, por ejemplo un 2%, entonces el inversor obtendría más dinero al final del período establecido (1020 euros en lugar de 1010 euros). A mayor tipo de interés, más pagará el Estado y más cobrará el inversor. Cada país vende bonos de deuda pública a un tipo de interés diferente. A día de hoy el estado Español se ve obligado a venderla en torno al 4 %, el alemán en torno al 1,7%, el griego en torno al 8,5%, etc (1).

La prima de riesgo es la diferencia existente entre el tipo de interés que le piden a cualquier país y el que le piden a Alemania (que es el país de referencia). Por eso la prima de riesgo española en la actualidad ronda los 230 puntos: 4% – 1,7% = 2,3% = 230 puntos básicos.

¿Por qué hay países que tienen mayor prima de riesgo que otros?
Porque los países registran diferentes niveles de demanda de sus bonos. Cuantos más inversores quieran comprar bonos de un país determinado, menor será su tipo de interés y menor será por lo tanto su prima de riesgo. Veámoslo con ejemplos. Muchos inversores desean comprar bonos del Estado alemán, así que éste se puede permitir el lujo de vender sus bonos a un tipo de interés reducido (que es lo que mejor le viene para pagar menos en intereses). Como hay muchos demandantes, el Estado alemán no tiene muchos problemas para vender sus bonos. Por muy bajo que sea el tipo de interés que ofrezca el Estado alemán, siempre habrá un inversor dispuesto a comprar el bono. En cambio, al Estado español no le ocurre igual, porque no hay tantos inversores que quieran invertir en bonos españoles. Puesto que hay menos compradores de bonos españoles, si el Estado español quiere vender todos los bonos que le hagan falta, tendrá que ofrecer un tipo de interés más elevado para atraer a compradores (ya que el Estado pagará más y ellos cobrarán más). Y por esto los bonos españoles tienen un tipo de interés superior al de los bonos alemanes.

¿Por qué entonces unos países reciben mayor demanda de bonos que otros?
Que un país tenga más o menos inversores dispuestos a comprar sus bonos depende de muchos factores. Uno de los más importantes es el del riesgo de la operación. A mayor riesgo, menor demanda de bonos, ya que consideran que hay mayor probabilidad de que el Estado en cuestión quiebre y que por lo tanto no les acabe devolviendo el dinero. De la misma forma, a menor riesgo, mayor demanda de bonos (y menor tipo de interés). Si los inversores creen que un Estado es solvente y podrá devolver el dinero que le prestan, entonces querrán comprar sus bonos. Esto es precisamente lo que ocurre actualmente con Alemania. Los inversores piensan que Alemania es un Estado solvente y por lo tanto se ven atraídos por sus bonos. Al mismo tiempo esos mismos inversores creen que España tiene probabilidades de tener problemas de solvencia y no pagar sus deudas, por lo que no se atreven tanto a comprar sus bonos y por lo tanto hay menos demandantes.

Otro factor importante es el de la especulación financiera. Comprar bonos para luego venderlos más caro es una forma de ganar dinero de forma fácil y rápida (igual que ocurre con la especulación de viviendas). El problema es que estas operaciones especulativas hacen oscilar bruscamente el tipo de interés, y en determinadas ocasiones lo empujan al alza (para entender adecuadamente cómo se puede especular con la deuda pública leer este artículo). Muchos inversores tienen la capacidad de realizar compras y ventas de bonos en cantidades tan grandes que logran por un lado ganar mucho dinero y por otro lado hacer que el tipo de interés aumente o disminuya exponencialmente. Esto es precisamente lo que explica buena parte de la escalada registrada hace un año en los tipos de interés de países como Grecia, Portugal, España e Italia.

¿Cómo es que la prima de riesgo española está bajando?
Algunas personas se sorprenden al ver que en una época de pésima situación económica y social como la actual, incluso repleta de escandalosos casos de corrupción que afectan directamente a altos cargos del gobierno, la prima de riesgo española esté disminuyendo. Pero la explicación es muy simple, y nada tiene que ver con la actual evolución de la economía española ni con las medidas políticas adoptadas por el gobierno español. Como se puede observar en el gráfico, la prima de riesgo española experimentó una tendencia notablemente creciente hasta el 26 de julio de 2012, fecha a partir de la cual la prima comenzó un descenso progresivo que se mantiene en la actualidad. ¿Qué ocurrió este día para que las cosas cambiaran tanto? Pues lo único que ocurrió fue que el presidente del Banco Central Europeo (BCE) anunció públicamente que la poderosa institución intervendría en el mercado de deuda pública en caso de que la situación siguiese empeorando. Y ni siquiera tuvo que intervenir, con la advertencia bastó: al día siguiente la prima de riesgo de todos los países disminuyó en buena medida y no ha dejado de hacerlo hasta la actualidad.

¿Cómo es posible que con sólo un anuncio los mercados financieros se calmaran?
Porque afectó a los dos factores principales que hemos comentado. El respaldo del BCE supone que la institución se compromete a realizar una compra masiva de los bonos que estén en problemas. Si el bono español aumenta su tipo de interés porque hay pocos demandantes, el BCE interviene de forma que la cantidad demandada de bonos se multiplica, con el consiguiente resultado de que el tipo de interés disminuye. Este compromiso conlleva que ningún país pueda quebrar, porque el BCE aliviaría las tensiones antes de que eso sucediera. Así las cosas, el riesgo de invertir en bonos españoles disminuye notablemente, así como las oportunidades de especular con ellos. Como consecuencia, por un lado los inversores le pierden el miedo a invertir en estos bonos y demandan más cantidad, y por otro lado los especuladores no se atreven a hacer de las suyas porque el BCE podría chafarles su negocio en cualquier momento. El resultado lógico es que la prima de riesgo de estos países comienza a disminuir.

Notas:
(1)     Estamos fijándonos en los bonos con plazo de vencimiento a 10 años, que es el tipo de renta fija utilizada para calcular la prima de riesgo. A fecha 31 de octubre de 2013.

Eduardo Garzón
Saque de Esquina

miércoles, 30 de octubre de 2013

FMI / BM: Aboguemos por su remplazo I y II

I)
En mi entrega anterior hice referencia al ensayo de Kenneth Rogoff America’s endless budget battle, en el que augura al dólar la misma suerte que vivió en su momento la libra esterlina al declinar Reino Unido como imperio dominante: “Lo mismo, por supuesto, ocurrirá en última instancia con el dólar, especialmente a medida que los mercados de capitales asiáticos crezcan y se profundicen. Incluso si el dólar mantiene su reinado por mucho tiempo, no siempre será un monarca tan poderoso…” Por cierto que una tesis central de Rogoff, en ese trabajo, es que en realidad la batalla no era por el techo de la deuda sino por el tamaño del Estado. El Estado no es la solución, sino el problema, coincidían Reagan y Thatcher.
 
Insisto en que será necesario un nuevo acuerdo internacional para diseñar una nueva arquitectura del sistema financiero en algún momento. El dólar deberá salir como moneda de reserva internacional y ninguna moneda nacional –como quería Keynes– deberá remplazarla, sino un medio de pago expresamente mundial. “El privilegio de emitir la moneda de reserva mundial –escribe Rogoff– confiere enormes ventajas a EU. No sólo reduce las tasas de interés que paga el gobierno de EU, también las que pagan todos los habitantes de este país. La mayoría de los cálculos muestran que para EU esto implica un beneficio de más de 100 mil millones de dólares por año.”

Junto con la inhumación del dólar, deben serlo las nefastas instituciones fundadas en Bretton Woods: el FMI y el Banco Mundial (BM).

Éric Toussaint es un autor que después de una larga investigación hizo su tesis doctoral en ciencias políticas, que presentó en 2004, en las universidades de Lieja y de París VIII: Enjeux politiques de l’action de la Banque Mondiale et du Fonds Monétaire International envers le tiers-monde (Cuestiones políticas de la acción del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional en el tercer mundo). Después se ha dedicado a perseguir lo que él llama los crímenes del FMI y el BM, y a publicar sus hallazgos uno tras otro. Toussaint es uno de tantos que abogan con vehemencia por su remplazo.

Los maniobreros internacionales del sistema financiero operaron una profunda desconexión del sistema financiero internacional respecto a la economía real, infligiendo a ésta daños terriblemente severos, y se dedicaron a producir dinero con dinero (hipotecas subprime, titulaciones de las mismas, nuevos esquemas Ponzi y mucho más), generando un burbuja como globo planetario repleto de la peste dineraria; dieron vida así a ese cadáver que no sirve a la economía productiva, ni a los hombres y mujeres de carne y hueso; millones han sido víctimas de los horrores infernales que los banqueros han inventado.

En 2014 el BM y el FMI cumplirán 70 años, y este octubre, una vez más, estos decrépitos gemelos consumaron, como todos los años, su rutina acostumbrada, de la que el Financial Times juzgó que no había ninguna posibilidad de que produjeran avances en ninguno de los problemas económicos más urgentes del mundo. Es interesante ver a los grandes nombres de las finanzas globales en conjunto, ironizó el Financial. Pero el verdadero cambio ocurre en los meses de negociaciones que conducen a estas reuniones, durante las tenaces discusiones que tienen los servidores públicos en su ir y venir entre las capitales durante meses; eso para recomendar las medidas que permitan continuar expoliando al mundo productivo y a la sociedad mundial. Dice Toussaint: desde su creación en 1944, el BM y el FMI han respaldado activamente a todas las dictaduras y todos los regímenes corruptos aliados de Estados Unidos.

Han pisoteado la soberanía de los estados violando en forma flagrante el derecho de los pueblos de disponer de sí mismos, sobre todo debido a las condicionalidades que imponen. Estas condicionalidades empobrecen a la población, incrementan las desigualdades, libran al país a las trasnacionales y hacen modificar las legislaciones de los estados (reformas profundas del código de trabajo, de los códigos mineros, forestales, eliminación de los convenios colectivos, etcétera) favoreciendo a los acreedores e inversionistas extranjeros.

Pese a los desvíos masivos de dinero, tanto el BM como el FMI mantuvieron, e incluso aumentaron, el monto prestado a los regímenes corruptos y dictatoriales aliados a las potencias occidentales (como el emblemático caso del Congo-Zaire de Mobuto, después del informe Blumenthal de 1982).

Financiaron la dictadura de Habyarimana en Ruanda hasta el año 1992, lo que le permitió a este dictador quintuplicar los efectivos de su ejército. Las reformas económicas que impusieron en 1990 desestabilizaron el país y exacerbaron sus siniestros conflictos. El régimen de Habyarimana había estado preparando un genocidio desde los años 80, que finalmente fue perpetrado a partir del 6 de abril de 1994, causando cerca de un millón de muertos entre los tutsis y los hutus moderados. En seguida, el BM y el FMI exigieron a las nuevas autoridades ruandesas el pago de la deuda contraída por el régimen genocida.

Apoyaron otros regímenes dictatoriales del campo contrario –como el de Rumania desde 1973 hasta 1982, y el de China a partir de 1980– para debilitar a la Unión Soviética antes de su implosión en 1991.

Les participaré en mis próximas entregas la mayor parte de la lista de sus intervenciones en el tercer mundo.


II)
Mi colaboración anterior terminaba con apenas el enunciado de lo que Éric Toussaint ha llamado crímenes de las instituciones de Bretton Woods que han acompañado a la corrompida moneda de reserva que emite el imperio. Daba algunas razones de orden económico por las que debemos en el mundo entero abogar por el remplazo del Banco Mundial (BM) y el FMI.
 
Pero inicié también la enumeración de algunas de las acciones criminales del BM y el FMI en el tercer mundo, producto de la investigación de Toussaint.

No hay duda: la más abominable cara del imperio y sus aliados son las matanzas que han llevado a cabo sus ejércitos, o las que han obligado a realizar a sus subordinados del tercer mundo. Pero detrás de esta horrenda cara que aparece al frente, están detrás el BM y FMI, colaborando con la parte ominosa que les corresponde.

En materia de medio ambiente, el BM prosigue el desarrollo de una política productivista desastrosa para los pueblos y nefasta para la naturaleza. Sin embargo, consiguió que se le atribuyera la gestión del mercado de los permisos de contaminación. 

El BM financia proyectos que violan flagrantemente los derechos humanos. Entre los proyectos directamente apoyados por el Banco Mundial, se puede poner como emblemático el proyecto de transmigración en Indonesia (1970-1980) que tenía componentes que pueden considerarse crímenes contra la humanidad (destrucción del medio natural de poblaciones indígenas, desplazamiento forzoso de poblaciones). Recientemente, el Banco Mundial financió íntegramente la mal llamada operación de salidas voluntarias en la República Democrática del Congo, un plan de despidos que violó los derechos de 10 mil 665 empleados de Gécamines, empresa minera pública situada en la provincia de Katanga. Estos ex empleados esperan todavía el pago de sus salarios atrasados y las indemnizaciones previstas por el derecho congoleño.

El Banco Mundial y el FMI favorecieron el surgimiento de factores que provocaron la crisis de la deuda que estalló en 1982. En resumen: a) el BM y el FMI empujaron a los países a endeudarse en unas condiciones que llevaban al sobrendeudamiento; b) presionaron, incluso forzaron, a los países a levantar los controles sobre los movimientos de capitales y sobre el cambio, acentuando la volatilidad de los capitales y facilitando de esa forma su fuga; alentaron a los países a abandonar la industrialización por sustitución de importaciones en provecho de un modelo basado en la promoción de las exportaciones.

Disimularon los peligros que ellos mismos habían detectado: sobrendeudamiento, crisis de pagos, transferencias netas negativas…

Desde el estallido de la crisis en 1982, el Banco Mundial y el FMI favorecieron sistemáticamente a los acreedores y debilitaron a los deudores.

El Banco Mundial y el FMI recomendaron, incluso impusieron, políticas que hicieron recaer el pago de la crisis de la deuda sobre los pueblos, privilegiando al mismo tiempo a los más poderosos.

Estas mismas instituciones prosiguieron con la generalización de un modelo económico que aumenta sistemáticamente las desigualdades entre los países, y en el interior de los mismos.

En los años 90, el BM y el FMI, con la complicidad de los gobernantes, extendieron sus políticas de ajuste estructural a la mayoría de los países de Latinoamérica, África, Asia, y Europa central y oriental (comprendida Rusia).

En este último país, las privatizaciones masivas fueron concretadas en detrimento del bien común y enriquecieron de manera colosal a un puñado de oligarcas. Reforzaron las grandes empresas privadas y debilitaron tanto a los poderes públicos como a los pequeños productores. Agravaron la explotación de los trabajadores y aumentaron su precariedad. Lo mismo hicieron con los pequeños productores.

Su retórica sobre la lucha por la reducción de la pobreza no termina de encubrir una política específica que reproduce y refuerza las propias causas de la pobreza.

La liberalización de los flujos de capitales que sistemáticamente estas instituciones han privilegiado ha fomentado la evasión fiscal, la fuga de capitales y la corrupción.

La liberalización de los intercambios comerciales reforzó a los fuertes y aisló a los débiles. La mayor parte de pequeños y medianos productores de los países en desarrollo no pueden resistir a la competencia de las grandes empresas, ya sean del norte o del sur.

El BM y el FMI actúan junto a la Organización Mundial del Comercio, la Comisión Europea y los gobiernos cómplices para imponer una agenda radicalmente opuesta a la satisfacción de los derechos humanos fundamentales.

Desde que la crisis golpea a la Unión Europea, el FMI está en primera línea para imponer a las poblaciones de Grecia, Portugal, Irlanda, Chipre… unas políticas que ya fueron impuestas a las poblaciones de los países en desarrollo, a las de Europa central y oriental en los años 90.

El BM y el FMI, que pregonan la buena gobernanza en todos sus informes, abrigan en su seno comportamientos sumamente dudosos.

Estas dos instituciones mantienen a la mayor parte de los países en la marginalidad, a pesar de que esos países constituyen la mayoría de sus miembros, y privilegian a un puñado de gobiernos de los países ricos. La gestión de la crisis iniciada en 2007, no ha dejado duda sobre su forma de actuar.

En resumen, el BM y el FMI representan unos instrumentos despóticos en manos de una oligarquía internacional (unas pocas grandes potencias y sus sociedades trasnacionales) que refuerza un capitalismo internacional, destructor de la humanidad y de la naturaleza.

José Blanco
La Jornada