martes, 19 de julio de 2011

Gobiernos, ¿para qué?

La deuda gubernamental en Europa y Estados Unidos es hoy el referente clave de la crisis económica. Durante meses, los gobiernos de los países miembros de la Unión Europea han lidiado a medias y sin gran convicción con los problemas del endeudamiento.

Las intervenciones que han hecho junto con el Banco Central Europeo y mediante los fondos de emergencia, no han sido suficientes para librar el escenario de quiebra que sigue vigente.

Irlanda, Portugal y Grecia están hundidos en un mar de deudas sin recobrar la mínima confianza de sus acreedores que exigen un premio que, paradójicamente, encarece los créditos y hace más difícil pagarlos. Así sólo se alarga el problema y se agrandan los costos financieros y económicos. pero principalmente se tensa la articulación social que es el límite real.

La fragilidad financiera se propaga como una llama en campo seco. Italia, la tercera economía de la región, anunció apenas fuertes ajustes presupuestales que indican la magnitud del endeudamiento, el desorden presupuestal y la presión de los mercados para garantizar el pago. España sigue en la mira.

Todo el esquema que enmarca a la deuda pública indica que en las condiciones prevalecientes sólo puede esperarse que el problema crediticio se convierta cada vez más en un conflicto político de dos caras. Una de ellas externa y tiene que ver con los acreedores; otra interna, con la población sobre la que se imponen los ajustes, típicamente con aumentos de impuestos y recortes de gastos sociales y pensiones.

Este paso de lo que constituye un problema a la gestación de un conflicto es relevante para seguir y analizar la dinámica de la crisis de deuda. Así fue en América Latina en la década de 1980, de nuevo en México en 1994 y, en ese mismo decenio, en Asia y Rusia; luego en Argentina, en 2001. Ahora el proceso se ha trasladado a los países más ricos: Europa Occidental y Estados Unidos.

El gobierno de Obama está en pugna con la mayoría republicana en la Cámara de Representantes, precisamente por el asunto de la deuda del gobierno. Esta suma ahora 14 billones 353 mil 380 millones de dólares (allá son 14 trillones), y representa poco menos del valor del producto interno bruto.

El debate es eminentemente político, y no podría ser de otra forma. Hay concepciones muy distintas entre las partes sobre lo que debe hacer y no hacer el gobierno.

El ala más radical del Partido Republicano, el grupo del llamado Tea Party, presiona para reducir lo más posible la intervención gubernamental en la arena social y encuentran en deuda una palanca.

Se olvidan que en la era de Bush II se gestó la enorme burbuja de especulación financiera y se dio rienda suelta a los bancos para jugar con el patrimonio de mucha gente. Fue al final de ese gobierno que se autorizaron enormes fondos públicos para un rescate de los bancos que se ha cargado de modo efectivo sobre la población. El gobierno de Obama no ha podido o sabido desprenderse de ese modo de hacer las cosas y eso se paga.

La reducción de la deuda en medio de la crisis es un tema controvertido, pues hay cuando menos dos aspectos que la enmarcan. Uno es el persistente desempleo a pesar de las diversas intervenciones de la Reserva Federal para intentar promover la inversión y el consumo privados. Otro es la creciente competencia externa y la perdida relativa de poder económico estadunidense. China es el principal tenedor de los bonos del Tesoro.

La globalización centrada en los mercados financieros ha reducido sensiblemente la capacidad de las políticas monetaria y fiscal para incidir de modo decisivo en la determinación de las tasas de interés, sobre todo las de mediano plazo. Tampoco pueden adaptar las condiciones internas en materia de empleo y competencia, sobre todo mediante el cambio en los precios relativos de las mercancías y los servicios, por ejemplo, por medio de una devaluación.

Este fenómeno se aprecia claramente en le caso de las economías que usan el euro y en las que los ajustes frente a la deuda pública, como ocurre en Grecia, sólo deja la posibilidad de refinanciar los créditos en condiciones cada vez más adversas y, al mismo tiempo, recortar de modo muy severo el gasto público. Lo mismo está ocurriendo con variantes, por supuesto, en el caso de Estados Unidos.

La capacidad política de los gobiernos y de los ciudadanos en un régimen democrático se ha trasladado de facto a las empresas calificadoras de la deuda que son las que marcan las pautas. Este es un tema que requiere de una urgente revisión. El mercado manda, la sociedad entera acata.

La disputa política entre Obama y los republicanos apunta a cuestiones más cruciales que la gestión de la deuda. Está en cuestionamiento el papel mismo del gobierno y el papel del mercado y las decisiones individuales en la conformación y el funcionamiento de la sociedad. La crisis actual pone en el centro de las disputas ideológicas al Estado mismo y a los gobiernos que lo administran.

El debate es viejo y recurrente. Ahora reaparece en un entorno de grandes enfrentamientos suscitados luego de tanto entusiasmo por el neoliberalismo y la globalidad. Hoy se advierte que al bajar la marea han quedado varados en las costas toda clase de seres que no pueden volver a la normalidad de un sistema económico y social que en realidad es bastante disfuncional.

León Bendesky
La Jornada



lunes, 18 de julio de 2011

Mas que una crisis estamos padeciendo una estafa

El dinero que han recibido los bancos de las instituciones europeas es utilizado para prestarlo a los Estados pero a intereses mucho más grandes, lo cual podría ser interpretado como un robo

Audio de la entrevista SB-Noticias.-

El economista Alberto Garzón, profesor de la Universidad de Olavide de Sevilla y miembro del Consejo Científico de ATTAC, explicó en el programa La Trapera de Radio San Borondón que las condiciones que se están imponiendo en los rescates de los países de la zona euro están produciendo una profundización de la crisis, lo cual está sirviendo de excusa para la puesta en marcha de otra vuelta de tuerca que promueve que se siga privatizando todo lo público que quede, que se impongan nuevas reformas en el mercado laboral que inciten más a la precariedad, nuevas reformas del sistema de pensiones o el ataque contra la sanidad pública con la implantación del copago.

Alberto Garzón afirma que más que crisis estamos padeciendo una gran estafa porque hechos como los rescates financieros a los países que se están llevando a cabo por las instituciones europeas, otorgando una serie de préstamos a varios países pero con unas condiciones muy duras, estableciendo un interés brutal del 6% y poniendo como condición una serie de reformas económicas, que implican privatizaciones, recortes de derechos, etc., mientras esas mismas instituciones rescatan a los bancos a un bajo interés (1%) y sin condiciones no puede ser catalogada de otra manera que de estafa.

Llama la atención sobre el hecho de que el dinero que han recibido los bancos de las instituciones europeas luego es utilizado para prestarlo a los Estados pero a intereses mucho más grandes, lo cual podría ser interpretado como un robo puesto que estamos hablando de que las entidades financieras están recibiendo dinero público y lo utilizan luego para prestárselo a la misma entidad, ganándole a ese dinero un porcentaje brutal, razón por la que estima que deberíamos dejar de llamar crisis a la situación que estamos padeciendo para denominarla directamente estafa.

Explica que las condiciones que se están imponiendo en los rescates de los países de la zona euro, con planes de ajustes, privatizaciones, etc., lo que están produciendo es una profundización de esta crisis, lo cual está sirviendo de excusa para la puesta en marcha de otra vuelta de tuerca que promueve que se siga privatizando todo lo público que quede, que se impongan nuevas reformas en el mercado laboral que inciten más a la precariedad, nuevas reformas del sistema de pensiones, el ataque contra la sanidad pública con la implantación del copago, una dinámica a la que estamos abocados si no respondemos como ciudadanía.

Garzón afirma que uno de los problemas actuales viene dado porque los bancos durante décadas han estado dedicándose principalmente a actividades especulativas en los mercados financieros, comprando títulos para venderlos más caros, como pasó con las hipotecas subprime, algo que ha ido integrándose en las cuentas de resultados, lo que ocurre es que cuando estalla la crisis, esos papeles que en principio valían, resultaron que no valían nada, mientras que en la contabilidad aparecen que tienen un valor determinado, de tal forma que hay una gran distancia entre lo que aparece en el papel y la realidad.En este sentido, destaca que los bancos están mucho más tocados que lo que aparece en los registros contables, motivo por el que no pueden seguir llevando a cabo la actividad que hacían antes, razón que ha llevado a las instituciones mundiales a tratar de resolver este problema a través de diferentes fórmulas, como por ejemplo los test de estrés, que tienen como objetivo comprobar si los bancos han solucionado sus problemas contables o no.

En España este problema se puede comprobar en el hecho de que muchos bancos tienen en sus registros muchas viviendas que aparecen además con un valor del mercado que no es real, lo cual debería ser asumido como pérdidas, lo que ocurre es que muchas veces no está siendo así, de ahí que tengan mucha relevancia estos test.

Alberto Garzón – Consejo Científico de ATTAC

El juego del gallina

La incapacidad de los políticos de casi todas las partes para llegar a acuerdos en este periodo de excepcionalidad económica mundial genera alarma social entre los ciudadanos. En Estados Unidos, republicanos y demócratas han peleado cada trinchera ideológica desde hace meses antes de intentar relajar el ambiente y convencer al planeta de que la primera economía del mundo no va a suspender pagos y va a incrementar su techo de deuda para seguir funcionando. Otro asunto es quién tiene la principal responsabilidad de esa polarización.

En Europa, los ministros de Economía del Eurogrupo hacen el ridículo cuando son incapaces de convencer a los mercados de que van a actuar de modo conjunto para defender el euro, más allá de las palabras. Los ministros salen a la palestra y a continuación los mercados multiplican la especulación. Vuelven a hacer el ridículo cuando se incomodan con las agencias de calificación de riesgo, que solo ocupan el espacio que previamente esos ministros les han regalado. Y hace el ridículo Van Rompuy, presidente del Consejo Europeo, cuando no puede ejercer la autoridad para la que fue nombrado y tiene tantas dificultades para convocar a los líderes porque un país -aunque sea tan poderoso como el de la Merkel- se opone.

Esta sensación de suicidio consentido recuerda mucho al juego del gallina, de la película Rebelde sin causa, dirigida por Nicolas Ray y protagonizada por James Dean y Natalie Wood. Los dos adolescentes que se disputan el corral se citan con sus coches en un acantilado; se trata de conducirlos a toda velocidad. El primero en girar o detenerse, pierde. En el juego del gallina, el participante más irracional lleva las de ganar. James Dean logra detenerse en el límite, pero su contrincante cae al acantilado y se estrella.

Esta teoría de juegos sirve también para lo que está ocurriendo en la economía española. Sea cuando sea que se convoquen las elecciones generales, y dada la volatilidad diaria de los mercados y la permanente y larga falta de colaboración de la oposición con el Gobierno, ¿cómo se va a hacer la transición?, ¿cómo se van a defender los intereses generales relacionados con la prima de riesgo del Reino de España en la larga -o larguísima, según cuando sean los comicios- campaña electoral, y en el periodo que va entre la noche en la que se sabe quién es el ganador y el momento de constituir el nuevo Ejecutivo? No digamos si el resultado arrojase la necesidad de pactos poselectorales.

Alguien ha dicho que en el caso español, la escena de Rebelde sin causa sería un poco diferente: los dos adolescentes con problemas (ahora son dos talluditos de barba blanca) no irían en coches distintos, sino en el mismo vehículo, que trata de detenerse antes de caer al abismo. Si se estrella, lo hará sobre las cabezas de los ciudadanos que miran, atónitos, el espectáculo. Mientras, los hooligans siguen aplaudiendo la confrontación.

Joaquín Estefanía.
El País


domingo, 17 de julio de 2011

¿Qué es el Impuesto a las transacciones financieras (ITF)?

Se trata de un impuesto. Es el nombre actual para denominar a la Tasa Tobin propuesta por Attac desde su fundación; ambos tienen el mismo contenido. Reivindica el papel de los impuestos en la búsqueda de la justicia económica, tanto en su función reguladora como redistributiva de la actividad económica.

Se aplica a las transacciones. Esto quiere decir que grava a las operaciones de compra y venta.

Se dirige exclusivamente a las transacciones financieras, nacionales y extranjeras; aquellas que suponen la compra-venta de activos financieros. Debe ser global porque los movimientos de capitales son globales.

¿Qué no es el Impuesto a las transacciones financieras (ITF)?

No es un impuesto a las inversiones financieras; no grava por tanto al patrimonio invertido en activos financieros.

No es un impuesto a los beneficios financieros; no grava los rendimientos del capital financiero.

No es una tasa cobrada a los bancos; se trata de un impuesto a los instrumentos financieros, no a las instituciones financieras.

¿Qué transacciones quedan fuera del Impuesto a las transacciones financieras (ITF)?

El ITF no incluye las transacciones financieras en las que participen familias y empresas; se limita a las transacciones entre instituciones financieras.

Se excluyen las operaciones de contado, para no distorsionar la economía real.

Se excluyen los préstamos interbancarios que dotan de liquidez al sistema en su conjunto y que suponen enormes movimientos de dinero por razones coyunturales de desequilibrios bancarios.

Se excluyen las operaciones entre bancos centrales que se llevan a cabo en función de las respectivas políticas monetarias de los diferentes países.

¿Por qué es imprescindible un Impuesto a las transacciones financieras (ITF)?

La globalización financiera sin control ha supuesto el estallido de una crisis financiera de gravísimas consecuencias para la población mundial. El incontrolado movimiento de capitales a nivel mundial ha permitido el crecimiento exponencial del volumen de transacciones financieras a corto plazo, que han favorecido la especulación financiera, provocando una gran inestabilidad en un sector clave para la economía. La desregulación de las finanzas ha posibilitado la creación de instrumentos financieros sólo útiles para la especulación y no para favorecer la actividad productiva. Las transacciones financieras eran 15 veces el valor del PIB mundial en 1990 y de 70 veces en 2007. Menos del 10% del movimiento de divisas es para cerrar acuerdos comerciales o para canalizar transferencias de capitales destinadas a las inversiones productivas.

La globalización financiera descontrolada y la crisis que ha provocado han agravado las enormes desigualdades en todo el mundo. El ITF es una manera más, y muy importante, de recaudar ingresos aportados por las finanzas, reequilibrando la actual presión fiscal que pesa de manera creciente sobre los trabajadores y consumidores.

¿Cuáles son los objetivos del Impuesto a las Transacciones financieras(ITF)?

Reducir las transacciones a corto plazo, castigando con dureza las transacciones financieras más frecuentes y reiteradas, cuya estrategia es puramente especulativa.

Ralentizar la velocidad de las transacciones financieras, alineándolas en mayor medida con la economía productiva, para que las finanzas estén al servicio de las necesidades humanas y no al revés.

Reducir la desestabilización causada por la especulación sobre los activos financieros (acciones, bonos, derivados, etc). Rebajando la volatilidad de los precios se contribuye a estabilizar la economía.

Recaudar fondos públicos, gravando operaciones realizadas por el sector financiero que no contribuye como les correspondería a la hora de pagar impuestos..

¿Qué tipo impositivo se aplicaría? ¿Por qué?

Se aplicaría un tipo impositivo muy pequeño (por ej: el 0,1%) a las transacciones financieras, que sería pagado mitad por el comprador y mitad por el vendedor (cada uno pagaría por ej: el 0,05%). Si se aplicara un tipo del 0,05% a nivel mundial significaría más del 1,2% del PIB mundial (más de 400.000 millones de euros).

Aunque parezca increíble, un tipo tan bajo tendría un efecto demoledor sobre la especulación, que se caracteriza por realizar muchas operaciones en un cortísimo período de tiempo; cada vez que lo hicieran deberían pagar el impuesto (quien realice 100 operaciones en poco tiempo pagaría el 1,5%; la mitad del 3%)

Este tipo impositivo podría estar sujeto a revisión trianual y podría, también, subir excepcionalmente para neutralizar ataques especulativos a monedas.

La introducción del ITF no generará prácticamente ningún coste administrativo, técnico o económico gracias a la informatización de las transacciones financieras.

¿Quién recauda el Impuesto?

Las transacciones financieras que serían sometidas al impuesto se realizan a través de pocos canales: con sólo introducir el impuesto en Alemania y Reino Unido se alcanzaría a más del 90% de todas las operaciones europeas.

Las transacciones en mercados derivados constituyen casi el 50% de las transacciones financieras en Europa.

En 2007 el sector financiero de EEUU acumulaba el 40% del total de beneficios empresariales mientras que la proporción de este sector respecto al PIB apenas alcanzaba el 7%.

El carácter oligopólico que tiene el sector financiero en algunos países facilita la identificación de las operaciones.

El dinero se recaudaría en las Bolsas de Valores, en las instituciones financieras y a través de las Cámaras de Compensación, totalmente privadas en la actualidad. Esto requiere la creación de una Institución global que se encarge de recoger las cantidades recaudadas para gestionarlas con transparencia y rendición de cuentas. Debe ser obligatoria la certificación de todas las operaciones realizadas “fuera de contabilidad” (over-the-counter) para evitar la evasión en el pago del impuesto.

¿Qué hacer con el dinero recaudado?

Este es un asunto que debe ser debatido públicamente para identificar las prioridades que determine la ciudadanía en todo el mundo.

Posibilidades a debatir:

a) al principio debería usarse parte del dinero para restituir a los ciudadanos las ayudas que sus gobiernos han otorgaron al sector financiero para paliar la crisis que provocaron y que ha afectado notablemente los derechos sociales de la población.(un 15% del PIB en la UE)

b) Gran Bretaña y Alemania podrían tener una parte fija, porque las ¾ partes de las transacciones se hacen en Londres y Frankfurt . Una parte podría ir al país donde se realiza el intercambio, otra parte podría ir a los países donde se originó la transacción.

c) una parte creciente debería ir a instituciones supranacionales como la ONU para proyectos supranacionales como el cuidado del medio ambiente y la erradicación de la pobreza (en este sentido, el ITF engloba la Tasa Robin Hood)

d) Es necesario que los ingresos generados se administren de manera responsable y con rendición de cuentas.

¿Se puede evadir el impuesto a las transacciones financieras (ITF)?

El ITF debe implantarse en cuantos más países mejor, y mucho mejor si no es aisladamente.

La autorregulación ineficiente de los llamados “mercados financieros” debe ser sustituida por una supervisión y regulación de las instituciones financieras y los instrumentos financieros, causantes de la crisis.

La regulación y los impuestos como el ITF son complementarios; no alternativos. Y ambos son complementarios con la supresión de los paraísos fiscales. Entre tanto, los agentes financieros localizados en paraísos fiscales que no aplicasen el ITF deben ver denegado el acceso para operar en los países con ITF.

Para atenuar la huida de fondos de áreas con ITF a otras sin él hay que introducir un impuesto sustitutorio del ITF, tipo arancel, que encarezca cualquier transferencia de fondos a un país donde no se aplique el ITF. Esto permitiría una aplicación progresiva del ITF basándose en la experiencia de los “países precursores”.

Los Bancos Centrales deben crear mecanismos de coordinación global para supervisar los movimientos de capitales.

En todo caso, el hecho de que un impuesto se pueda evadir no es argumento par no implantarlo ¿existe algún impuesto que no tenga evasión? Lo que hace falta es reforzar los mecanismos de inspección tributaria.

¿Quiénes se oponen? ¿Quiénes están a favor?

Se oponen: A) los gobiernos de los países que concentran la gran parte de las transacciones financieras: el gobierno de los EEUU, defendiendo los intereses de Wall Street; y el gobierno del Reino Unido, defendiendo los intereses de la City londinense ( el 15% de su PIB pertenece al sector financiero); B) los Ministros de Economía en general, defendiendo los intereses estratégicos del capital. C) algunos Estados como Suecia ( por experiencias internas negativas) y ex países del Este europeo que favorecen políticas liberales. D) grupos mediáticos como The Economist, New York Times y Financial Times.

La apoyan grupos de la sociedad civil de todo el mundo, organizaciones sindicales de todo el mundo, diversos partidos de izquierda y algunos Parlamentos europeos.

En España lo apoyan las OSC que figuran el Anexo

Se han comprometido a estudiarlo el Parlamento Europeo y el G-20, que ha pedido un informe al FMI aún pendiente de publicar.

Han hecho declaraciones oportunistas Sarkosy, Merckel, Rodríguez Zapatero , Lord Turner etc.

http://www.itfya.org/web/guest/home

NOTAS SUELTAS:

*.- No hay ninguna razón de fondo por la cual hay un impuesto sobre la compra de un coche( el IVA), o sobre la compra de una vivienda (transmisiones patrimoniales) pero no sobre la compra de un contrato de derivados financieros.

*.- Por qué tiene que pagar la gente por sacar dinero de bancos diferentes al suyo y no exigir a los banqueros que paguen una cuota bancaria cuando especulan?

*.- La banca comercial tradicional, que se basa en los préstamos a empresa y familias, se financia mediante depósitos y genera sus beneficios recurriendo al diferencial en los tipos de interés, no se verá afectada.

*.-las comisiones bancarias son muy superiores al tipo impositivo del ITF.

*.- Taguas (presidente de la patronal de la construcción SEOPAN) ha propuesto subir el impuesto a la gasolina de forma transitoria para reducir el consumo. ¿Por qué no reconoce el mismo papel al ITF para reducir la especulación?

*.- Botín ha chantajeado a la sociedad diciendo que un impuesto a las finanzas reduciría el crédito y lo encarecería. ¿Alguien se imagina a los médicos, maestros etc. diciendo que la bajada de sueldos a los funcionarios debilitaría la calidad de los servicios sanitarios y educativos?

Guía para entender las crisis financieras sin tener idea de finanzas

¿Qué cara tienen los mercados? ¿Por qué se habla tanto de la prima de riesgo? ¿Esa prima es familia de los bajistas? ¿Acaso estos bajistas tocan el instrumento de la deuda?

He aquí una guía histriónica de los términos que se usan en serio para explicar los arrebatos financieros.

La prima de riesgo es familia de Doña Desconfianza.

Supongamos que usted tiene 100.000 euros que le han tocado en la lotería. Quiere depositarlos en el banco que le ofrezca más interés. El primer banco es alemán y se llama BundBank. El segundo es español y se apellida HispaBank. ¿Hay alguna diferencia? Sí. El alemán le ofrece 2,5% por su dinero. Quiere decir que por 100.000 euros le darán 2.500 euros dentro de un año. Pero el HispaBank le da más. Un 6%. ¡Fabuloso! El problema es que alguien le ha dicho que HispaBank no es fiable, que tiene problemas y que a lo mejor usted no cobrará de vuelta su dinero. Pero ¡es tan goloso ese 6%! Usted se anima y pone el dinero en HispaBank. Lo que no sabe es que ese tipo de interés más elevado es un gancho para mitigar las dudas. Para mitigar el riesgo a que usted pierda su dinero. Son 3,5 puntos de riesgo. La prima de riesgo, familia de Doña Desconfianza.

Puntos básicos, puntos porcentuales… De cero a cien en un segundo. ¿Pero no decían que el HispaBank ya me daba 6%, o sea 3,5 puntos más que Bund Bank? ¿Por qué ahora lo multiplican por cien? Pues porque en términos financieros, 1% de interés se transforma en 100 puntos básicos. Es para medir mejor el diferencial.

Diferencial, ¿no era de los vehículos? Sí, el diferencial es lo que compensa la rotación diferente de las ruedas de un coche cuando toma una curva. Pero en el mundo financiero, el ‘diferencial‘ es la diferencia entre dos tipos de rentabilidades. Para lo que nos interesa, entre la deuda alemana y española. Bund contra Bono.

Bund contra bono. Las obligaciones alemanas (sus bonos) se llaman Bund. La rentabilidad del Bund alemán y el bono español a 10 años es lo que suele compararse en las crisis. En estas fechas, el bund alemán da una magra rentabilidad del 2,6%, y los bonos españoles, sobrepasan el 6%, precisamente porque los inversores desconfían de España, y la única forma de atraerlos a comprar bonos es subir el tipo de interés. Hace unos meses era el 4,5%. Ya hemos superado el 6%. Lo pagaremos caro dentro de 10 años. Por cierto, esa diferencia de 3,4 puntos, es decir, 340 puntos básicos, es nada menos que la prima de riesgo, o sea que volvemos al principio de este post. Los mercados son así y hay que bailar a su son.

Los mercados marcan el paso. Se trata de millones de dólares o euros, que van de un sitio a otro del planeta con la rapidez con que se tarda en apretar un botón. Los mercados son nada más y nada menos que las decisiones de los responsables de los fondos de inversión, empresas de capital riesgo, hedge funds, bancos de inversión, es decir, aquellos que indican hacia dónde debe ir el dinero para obtener más rentabilidad. Entran y salen de los países con enorme facilidad. Hacen subir o bajar los índices de Bolsa, las cotizaciones de las divisas y los diferenciales de la deuda. Por cierto, hemos dicho decisiones humanas. A veces, ni eso: hay máquinas con programas hiper rápidos que toman decisiones en millonésimas de segundos, el famoso High Speed Trading. Algo galáctico que es mejor no tocar ahora. Es mejor escuchar otra música. La de los bajistas.

Con ustedes, una música tocada por bajistas. Al principio cuesta un poco de entender que alguien venda algo que no tiene, apostando a que va a valer menos pero así funciona el temible mercado de bajistas. Es como ir a un puesto de naranjas, donde están a cinco euros por kilo, y decirle al frutero: «Mire, todas las naranjas que están aquí se las vendo yo, pero no le voy a pagar hoy sino mañana, pues le compraré todas las naranjas al precio que estén». El frutero confía en que el precio no cambie en un día, y deja que nosotros nos situemos detrás de las cajas, y nos pongamos a vender. Al final del día hemos vendido diez kilos, o sea cincuenta euros para nuestro bolsillo. Lo que el frutero no sabe es que nosotros disponíamos de una información secreta: al día siguiente, iba a venir una caravana de vendedores ambulantes de naranjas, que las venderían a 2,5 euros el kilo. La mitad. Como el frutero tiene que mantener su palabra, sabe que no puede ponerlas a cinco euros porque nadie se las compraría, y además tiene el compromiso de vendérnoslas «a precio de mercado»: a 2,5 euros. De modo que hemos ganado veinticinco euros en un día haciendo un poco de short selling, vendiendo antes de comprar. Se llama también venta a corto, bajistas, al descubierto y hasta ‘venta al desnudo’.

Aviso a los que sufren del corazón: no se somentan a test de estrés. Un test de estrés es la ITV que se aplica a bancos y cajas de toda Europa. Consiste en saber si puede superar pruebas que demuestren su solvencia. Por cada cien euros que esa institución haya concedido en créditos, o préstamos, o compromisos, deben tener una parte guardada en el llamado capital, más reservas, más beneficios no distribuidos… Es decir, que si viene una hecatombe mundial, ¿con cuánto de sus propios recursos podrían responder para hacer frente a esa hecatombe? Lo mínimo es con un 6%. Mientras más suba ese porcentaje, más sólido es el banco o caja.

Per qué Italia, per que ahora? El viernes pasado corrió el rumor de que muchos bancos italianos iban a suspender el test de estrés que se va a publicar el próximo viernes. Dado que los rumores incitan al pánico, los mercados (eso que hemos explicado en párrafos anteriores) decidieron salir de Italia…. O bien, apostar contra Italia, como hacen los bajistas que también hemos explicado. La apuesta de los bajistas induce a que el precio de las cosas baje, desgraciadamente. Por eso, las autoridades italianas decidieron este lunes poner límites a las operaciones bajistas, lo cual en el mundo en que estamos es como poner compuertas al mar Pacífico.

Carlos salas
La información.com