lunes, 22 de agosto de 2011

Capitalismo salvaje y reacción social

Estamos en plena revolución. Porque revolución es el discurso impuesto por quienes manejan la economía mundial especulativa, en cuyas palabras solo cabe hallar referencias al dinero, a la rentabilidad, al sacrificio social, mientras que la sociedad en su conjunto comienza a agonizar viendo perder los avances que se lograron cuando se tomó -aunque fuera a nivel de principios-, al ser humano como referencia de toda la política, cualquiera que fuera su manifestación. En el primer mundo, el nuestro, el porvenir se oscurece y la juventud carece de un futuro claro, de un trabajo posible, de un proyecto vital mínimo. En el tercer mundo, el hambre campea con más fuerza que nunca, la miseria aumenta su reinado, la enfermedad hace estragos sin que a nadie parezca importarle.

La revolución del capitalismo más salvaje, más antihumano, no disfraza ya sus pretensiones, antes al contrario alardea de ellas con prepotencia, las impone con violencia, pues violencia es ahogar a Estados enteros con amenazas de llevarlos a la ruina si no se pliegan a sus exigencias. Y de un capitalismo radical cuya divisa no es otra que el dinero, la inversión del dinero improductivo para ganar más dinero, el dinero en sí mismo considerado, el beneficio inmediato y multiplicado más allá de cualquier valor correspondido con bienes tangibles. Ese capitalismo soez que exige más productividad y competitividad a la vez que menos salario, menos estabilidad en el empleo, más impuestos indirectos, menos servicios públicos, menos educación y sanidad. Y, a la vez, alimenta y engorda, tolera y ampara a una clase política incapaz, más que nunca, improductiva, pero sumisa a sus designios.

Y esa revolución, frente a la cual los Estados callan y se someten está en la base de muchos de los movimientos sociales que hoy aparecen entre una juventud desesperada a la que se está llevando a un callejón sin salida. Desde el absoluto rechazo a cualquier fórmula violenta, creo no obstante que sería erróneo analizar lo acaecido ahora en Londres y antes en París al margen de sus causas y sólo atendiendo a lo que es un efecto. Estos sucesos son paralelos a los que la juventud desarrolla en España en el 15M, en Chile por la educación pública o los que aparecen de forma frecuente en muchas partes del mundo. La angustia de un mañana sin mañana está en la base de reacciones que solo desde la ingenuidad o el egoísmo pueden ser imputadas en exclusiva a unos, a los que nada tienen y poco esperan. No atajar las causas y apalear a las víctimas de un sistema egoísta e insolidario no es la solución.

El camino iniciado por los llamados "mercados" -que no lo son, pues no intercambian mercancía alguna salvo dinero-, llevará tarde o temprano a una crisis mundial sin precedentes, pues con seguridad no podrán parar lo que es inevitable cuando se niega a todos lo que es de todos y se presume de poseer lo que debiera ser común, en régimen de monopolio.

Cayó la socialdemocracia y con ella un sistema que, con sus defectos, garantizaba la cohesión social y la justicia. Y el recambio es o está siendo un caos que aumenta la desigualdad hasta extremos impensables. La igualdad, más allá de discursos retóricos, es en primer lugar la económica, base de las demás. Y los partidos socialistas parecen haber olvidado su esencia abandonándose en exclusiva a discursos estéticamente éticos y baratos mientras ven con pasividad morir una sociedad que iba en camino de ser más justa. La tercera vía o nueva vía fue un camelo, un fraude que ocultaba la rendición de la ideología surgida en el siglo XX, humana y humanista, social, ante el capital puro y duro. Sus precursores más selectos, Blair y Zapatero, son cómplices del desastre. Su discurso y actuación, sin un átomo de ingenuidad, ha servido para dividir la sociedad, a los menos favorecidos, en cuestiones sensibles, enfrentando a quienes debían caminar juntos para oponerse a un sistema en el que es síntoma de prosperidad su atribución a unos pocos. Han sido artífices de esta crisis social al olvidar su ideología -si alguna la vez la tuvieron-, y establecer unas nuevas bases cuyo resultado es el que vemos ante nosotros. Ese radicalismo pretendidamente republicano ha sido una cortina de humo dirigida a tapar su incapacidad y falta de voluntad para defender la esencia del socialismo democrático al que han colaborado a finiquitar, para disimular su sometimiento demasiado explícito para ser creíble.

No es tarde aún. Los Estados pueden plantar cara a los "mercados", desenmascarando a sus ideólogos y ejecutores. Tienen instrumentos suficientes y deben usarlos con firmeza, la misma que están acreditando para sacrificar el Estado del Bienestar y acallar las voces disidentes. Deben profundizar en la realidad de las agencias de calificación, arietes pagados por sus señores. Deben imponer fuertes impuestos al beneficio de las operaciones especulativas y prohibirlas cuando sea preciso, pero nunca abandonar a su suerte a los ciudadanos para favorecer a unos cuantos, pocos, que viven en la opulencia sin crear nada, solo destruyendo.

Pero, esta clase política española no parece que vaya en esta dirección. Está demasiado bien pagada, repleta de privilegios y además es inmune ante la Justicia en excesivas ocasiones. Su complacencia es producto de su bienestar, el único que le interesa.

José María Asencio Mellado

Diario Información

http://www.diarioinformacion.com/opinion/2011/08/16/capitalismo-salvaje-reaccion-socia/1158734.html



¡Los piratas se han adueñado del Mundo! ¡Recuperémoslo, es nuestro mundo!

Los financieros actuales son los descendientes directos de aquellos piratas del S.XVII que repostaban y guardaban sus botines en pequeñas islas del Mediterráneo y el Atlántico Norte en donde se les daba cobijo a cambio de contraprestaciones. La expresión inglesa Tax Haven, traducido ahora como puerto fiscal, designaba a estos lugares.

El paralelismo actual con los llamados paraísos fiscales, en donde los poderes financieros desvían los diversos botines delictivos de sus muchos atracos a la ciudadanía, es más que evidente en este S. XXI. Las islas que en el S. XVII cobijaban y protegían la piratería ofrecían protección a cambio de remuneración, los territorios llamados paraísos fiscales comercializan ahora su soberanía. Para ello abren sus fronteras a aquellas empresas que quieran constituir sociedades instrumentales, sucursales o filiales bancarias en su territorio y ponen a su disposición el secreto bancario establecido en su régimen jurídico y su fiscalidad nula. De ello obtienen a cambio importantes beneficios, no para la población trabajadora de estos territorios, pero sí para la oligarquía local.

Pero es obvio y demostrable que el mayor beneficio de la existencia de estas cuevas del dinero donde recalan los piratas actuales son ellos mismos, que esconden allí los productos de todo tipo de delitos judiciales o morales. Piratas financieros que, como los antiguos corsarios, no enarbolan otra bandera que el dinero, que es la única a la que profesan lealtad después de que la globalización financiera abriera las fronteras a los capitales y acabara con las dependencias patrias.

Porque delito penal es el fraude fiscal, que se comete en buena parte en todos los países vía paraísos fiscales y por medio del cual los piratas autóctonos, u otros que se asientan económicamente en estos países, rapiñan los tesoros fiscales de los estados. Este fraude fiscal es un delito que está penalizado en todos los ordenamientos jurídicos, pero que sin embargo no se puede perseguir si, llegado el caso, la puerta de las cuevas que guardan los secretos tesoros en estos paraísos de los ricos no se abren a las autoridades tributarias o judiciales, como viene sucediendo desde hace décadas.

También delito penal y crímenes son los que cometen las distintas subespecies de alimañas que acompañan y reparten parte del botín con los piratas globales, que no les importa hacerlo con corruptos, narcotraficantes, redes diversas del delito, terroristas y otros compañeros de viaje que contribuyen a sembrar el desgobierno donde unos y otros pescan en aguas revueltas. Me refiero a la posibilidad que ofrecen estos territorios para lavar, hacer respetables y operar con las diferentes fortunas ilícitas.

No obstante, hay un sumidero fiscal de los Estados que no es considerado delito en las jurisdicciones, es la evasión fiscal que no se demuestra fraude, aunque lo sea. Esta trampa al fraude, denominada evasión, es tejida por los asesores fiscales y la llamada ingeniería financiera, que son quienes posibilitan mecanismos a ricos y grandes empresas para que lo que habría de ser fraude tenga visos de legalidad, aunque en realidad sea fraude fiscal a los estados. Nos hallamos ante un delito no penal, no perseguible en el ordenamiento jurídico actual, aunque sea política, social y moralmente reprobable. Una clara muestra de ello es que las grandes empresas transnacionales acostumbren a abrir sucursales, o incluso sus sedes en estos tax haven para desviar contablemente hacia ellos sus beneficios y no tener que pagar impuestos en los países en los que operan.

Los Paraísos fiscales son, sin lugar a dudas, el paradigma del delito en el S.XXI y a su vez un instrumento político al servicio de la aristocracia del dinero y que socava la democracia. Esto es importante situarlo en nuestro entorno próximo, ya que casi todos los bancos ofrecen sustanciosos beneficios a sus clientes, mediante su participación en diversos fondos de inversión y fiduciarios que operan desde estos territorios, muchas veces especulando con todo tipo de activos con el ventajismo que les da el secreto bancario. Lo mismo hacen los multimillonarios fondos de pensiones o las compañías aseguradoras al abrir en estos territorios sucursales instrumentales. No es de extrañar que los alimentos o los combustibles aumenten su precio de un día para otro, o que el euro y la deuda sean atacados, o que los llamados vehículos de inversión se asienten en ellos inundando de productos derivados basura el mundo financiero. Al final van a conseguir hundirlo todo hinchando burbujas que explotan, aunque ellos se salven “socializando” sus pérdidas y empobreciéndonos a todos. Todo menos el oro cuya onza no hace más que subir, siendo un valor además seguro y estable y que estos piratas se aseguran de acaparar.

Pues bien en 2010 la comunidad internacional decidió, a través del G-20 y por mediación de la OCDE, hacer desaparecer del mapa pirateril los paraísos fiscales más renombrados, de los 35 que la OCDE consideraba en 2000 (otras fuentes llegan a establecer 72 e incluso 84), solo han quedado 5 pequeños paraísos fiscales sin importancia, aunque todos los demás sigan actuando como tales, con secreto bancario y nula o baja fiscalidad. La penitencia que estos irredentos territorios han tenido que cumplir es firmar 12 tratados de intercambio de información con otros territorios. Muchos se han librado de la lista firmando tratados con otros paraísos fiscales o con territorios sin importancia económica. O sea que los piratas financieros siguen depositando ahora sus tesoros y realizando operaciones de abordaje a las finanzas públicas y a la ciudadanía desde estos territorios. Eso sí, ahora con absoluta impunidad y total honorabilidad. Ya ni los bancos se consideran obligados a informar de las filiales que tienen ubicadas en dichos territorios y las operaciones a través de ellas, las cuales normalmente no figuran en sus balances.

¿Dónde queda el “Imperio de la ley” del que tanto se ufanan nuestros honorables próceres políticos representantes? ¿Cómo es que los que cuidan en teoría del bien común de los ciudadanos, sus representantes, no han hecho absolutamente nada para acabar con estas cuevas del delito y el crimen?. Cuevas que albergan en estos momentos un botín de 8 billones – de 12 ceros – de euros, que representa casi una cuarta parte del PIB mundial.

Bueno, es posible que nada haya cambiado desde el S. XVI, que todo siga como en los tiempos en los que el corsario aristócrata Sir Francis Drake era protegido de la reina Elizabeth I de Inglaterra, que como buena hija de Enrique VIII buscaba el poder y la gloria de todas formas posibles, aliándose para ello con el diablo y fundando a su vez la Iglesia Anglicana. Nada ha cambiado efectivamente si el corazón de la llamada actualmente democracia está podrido y la comunidad internacional, que nos representa, no hace nada para evitarlo. Está claro de qué lado están, del de los corsarios y de la Iglesia, de todo aquello que constituya un poder terrenal.

Todos los poderes políticos han vendido su soberanía al dinero, como resultado de ello los piratas se han adueñado del Mundo, nos toca reapropiarnos de él.

¡Es la hora de la sociedad, es la hora de la ciudadanía! ¡Despierta pueblo, acabemos con los paraísos fiscales y con la piratería!

Antonio Fuertes Esteban – ATTAC Acordem


sábado, 20 de agosto de 2011

La Tasa Tobin (ITF) como una herramienta capitalista o anticapitalista, esa es la cuestión

Declaración de Attac Argentina

En los últimos meses asistimos a un creciente reclamo por la creación de un Impuesto a las Transacciones Financieras (ITF), conocido también como Tasa Tobin. Este reclamo ya no proviene sólo de las organizaciones populares o redes globales, entre las que se encuentra ATTAC, sino también de las entrañas mismas del sistema capitalista. La iniciativa es apoyada ahora por integrantes del G20 (con Sarkozy a la cabeza), por economistas como los premios Nobel de Economía Paul Krugman y Joseph Stiglitz, y por el mismísimo FMI, uno de los máximos responsables de la crisis, reciclado y fortalecido gracias al G-20.

¿Es que hablamos todos del mismo ITF o Tasa Tobin? Evidentemente no. La Tasa Tobin en manos de las potencias capitalistas apunta a recomponer el sistema capitalista en crisis. En cambio, nuestra propuesta y la de diversos movimientos y redes globales, tiene como finalidad la creación de un nuevo modelo productivo y de desarrollo. La crisis civilizatoria que atraviesa la humanidad y que pone en riesgo su existencia misma, así lo exige. La crisis mundial incapacitó a las potencias capitalistas para seguir creando un consenso global respecto de sus decisiones. Ante la necesidad de seguir imponiendo sus intereses al resto del mundo, dichas potencias, agrupadas en el G-8 1 , decidieron trasladar su base operacional al G-20 2 , sin que por ello se vea perjudicada o diluida su capacidad de decisión e influencia.

Dominado por las potencias capitalistas y sus multinacionales, el G-20 se impuso como meta recomponer la tasa de ganancia del capital trasnacional en un contexto de crisis integral del sistema. El capitalismo sólo puede superar las crisis acentuando la explotación de los trabajadores y reduciendo el gasto social.

Por esa razón, las políticas que surgen del G-20 y de su mano derecha, el FMI, responden a esa lógica y pueden resumirse en lo siguiente: a) Por un lado las políticas de ajuste sobre la clase trabajadora y clase media (aumento de impuestos al consumo, elevación de la edad para jubilarse, reducción del gasto social, etc.), b) Por otro lado, políticas de transferencia de recursos fiscales hacia las grandes empresas a través de operaciones de rescate, exenciones fiscales, subsidios o préstamos casi sin interés por parte de los gobiernos. c) Por último, medidas de regulación del sistema para evitar algunos de sus excesos, en especial en el sector financiero. Es en relación al último punto que el G-20 propone la creación de un ITF. Pero como dijimos anteriormente, la crisis del sistema capitalista, con sus niveles de desocupación a escala global y de endeudamiento (a nivel personal y a nivel de los Estados) exige medidas radicales en favor de la redistribución de la riqueza y de embate contra la especulación financiera.

En nuestra opinión la Tasa Tobin sólo puede tener un sentido “progresista” en tanto se aplique en el marco de un programa anticapitalista, que rompa con la lógica de favorecer la ganancia del capital como única meta, y apunte a satisfacer necesidades sociales insatisfechas, cuidando el medio ambiente. Para ello debe ser impulsada como parte de un paquete de medidas que incluya:
  1. A nivel internacional: a) Creación de una nueva arquitectura financiera. A nivel regional existen alternativas en marcha como lo son el Banco del Sur 3 , el SUCRE 4 b) Abolición de los paraísos fiscales y del secreto bancario.
  1. A nivel interno de cada país: a) Nacionalización de la banca, b) reforma impositiva profunda y progresiva, c) la lucha contra el fraude fiscal, entre otras.
Sin dudas, la eficacia de la Tasa esta vinculada a la cantidad de países que la apliquen en forma simultánea. Como un primer paso consideramos a la UNSAUR 5 un ámbito propicio para plantear su creación. Y en el ámbito de la UNASUR, su aplicación y administración debe estar en manos del BANCO DEL SUR. Desde ATTAC Argentina sostenemos que dicho organismo es un buen ámbito para orientar los destinos de tales fondos dentro de la región, sin por ello abandonar nuestro objetivo que la Tasa Tobin sea constituida como un impuesto de carácter global, en el marco de una nueva institucionalidad que dé cuenta del nuevo contexto de crisis sistémica que vivimos, en nuestra firme convicción de que Otro Mundo es Posible y, además, Necesario.

Notas:

1 G-8 está formado por los siete países más industrializados, ricos e influyentes del planeta (Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Italia, Japón y el Reino Unido), más Rusia (que no es de los más industrializados ni de los más ricos, pero sí de los más influyentes). Su fortaleza radica en el poder de sus países miembros en las instituciones internacionales como el Consejo de Seguridad de la ONU, el Banco Mundial, el FMI o la OMC, en los cuales acostumbran a funcionar en bloque.

2 Compuesto por los países del G 8 más los denominados “emergentes” Argentina, Australia, Brasil, China, India, Indonesia, México, Arabia Saudita, Sudáfrica, Corea del Sur y Turquía.

3 Banco del Sur es una entidad fina nciera creada en el ámbito de la UNSASUR que tiene por objeto financiar el desarrollo económico y social de los países que lo componen, en forma equilibrada y estable, haciendo uso del ahorro intra y extra regional, fortaleciendo la integración, reduciendo las asimetrías y promoviendo la equitativa distribución de las inversiones dentro de los países miembros del Banco.

4 El SUCRE es el Sistema Único de Compensación Regional, creado por los países del ALBA (Nicaragua, Bolivia, Cuba, Honduras y Ecuador y Venezuela). Se trata de una moneda sin emisión física -una moneda virtual- y, se utilizará para valorar los intercambios comerciales entre los países de la región y como medio de pago entres los bancos centrales de los Estados Parte, reduciendo así la dependencia respecto del dólar. UNASUR – Unión Suramericana de Naciones, está integrada por Argentina , Brasil, Bolivia, Colombia, Chile, Ecuador, Guyana, Paraguay, Perú, Surinam, Uruguay, Venezuela.

Fuente:http://www.acordem.org/2011/08/16/la-tasa-tobin-como-una-herramienta-capitalista-o-anticapitalista-esa-es-la-cuestion/

viernes, 19 de agosto de 2011

La riqueza privada insolidaria

Que los chicos en Londres o Brimingham asalten en masa tiendas de electrodomésticos es para el primer ministro británico una evidencia de que una parte del país está enferma. Que Bankia en España proyecte pagar a sus ejecutivos de cabeza un sueldo 400 veces más alto que el de las personas que limpian Bankia no ha sido considerado una patología por ningún político distinguido.

Masas de rabia, peligro para todos. Masas de fortuna, nada que decir. Son dos caras de la misma enfermedad económico-social. Un mismo tumor. Depende de quién lo mire, es maligno o no.

Los tres ejecutivos de cabeza de Bankia cobrarán 10.1 millones de euros al año, además de sus sueldos como consejeros (entre 40.000 y 190.000 euros), más bonificaciones no precisadas, más otras partidas por pertenecer a comisiones y algún otro ingreso por derechos pasivos en forma de planes de pensiones…. Así consta en el folleto informativo que se presentó a la Comisión Nacional del Mercado de Valores antes de la salida a bolsa Bankia. Los datos fueron hechos públicos por varios medios informativos y han permitido que por primera vez se conozcan con precisión –no total- los sueldos de estos cargos. Pueden consultarse en ediciones de El País del 29 de junio de 2011, El Mundo del 3 de junio y en el portal informacion.es en una nota del 30 de junio de 2011.

Cada uno de ellos (todos hombres), cada mes, recibirá más de cuatrocientas veces el salario mínimo interprofesional (641 euros / mes) o el salario de una limpiadora de sus oficinas. Unos cobran un sueldo común y otros cuatrocientos sueldos como ése. Un ciudadano común deja dos euros de propina tras una comida en un restaurante y Rodrigo Rato, el presidente de Bankia, si dejara la cantidad equivalente en su escala salarial, le pagaría al camarero la hipoteca de su piso ese mes.

Pero, ante este caso, no hay ningún David Cameron –ni el propio David Cameron- que denuncie que esta sociedad está enferma. Como si no fuera patológico tal desigualdad. Y, sobre todo, como si no fuera patológico, que una vez que esa desigualdad se publica en los periódicos, la vida pública cotidiana siga funcionando como si nada.

El asunto queda así: un día la limpiadora y Rodrigo Rato cobran sus correspondientes cantidades de un mes. Si gastan igual, al final del mes la limpiadora no tiene un duro y a Rodrigo Rato le queda aún bastante dinero por gastar. Si no les pagamos nada más hasta que se igualen, entonces, habrá que esperar 33 años para que a Rodrigo Rato se le acabe el dinero que cobró el mismo día que la limpiadora, suponiendo que lo gasta al mismo ritmo que la limpiadora.

Sí, 33 años después, los dos estarán igualados, pero claro, la limpiadora para entonces, si le obligamos a vivir de su sueldo, estará más que muerta.

Es patológico que a nadie le haya parecido patológico, suficientemente patológico, como para poner en marcha un tratamiento de curación.

La enfermedad de esta sociedad es la fantasía del crecimiento económico ilimitado, como la ha descrito Toni Judt, la veneración de la riqueza y la inmunodeficiencia adquirida frente a los valores sociales de solidaridad vital en un planeta necesariamente compartido. Este concepto fue desarrollado por Judt (fallecido el 6 de agosto del año pasado) en 2010 en el libro Algo va mal, en el cual pone de relieve la ceguera economista que ha carcomido los valores sociales en la política de los países capitalistas en los últimos 30 años.

Tres décadas cultivando ese virus en el sistema económico terminan produciendo estos sarpullidos.

A veces, la concentración de la riqueza es tal que los ricos tratan de esconderla. Ocultarla en marcos legales opacos que impidan que se vea lo grande que es. Se llaman ‘paraísos fiscales’. Lugares donde la riqueza puede dormir tranquila, sin necesidad de ser solidaria; lugares donde la riqueza no está obligada a pagar impuestos, es decir, a tributar solidariamente para contribuir a que la vida colectiva se desarrolle en mejores condiciones para todos.

La lucha contra la plaga del dinero insolidario es uno de los ejes de trabajo del movimiento 15M, planteado no sólo en España, sino a escala global.

Paraíso fiscal es el nombre puesto al asunto desde la óptica de quien se beneficia de él. Se le podría llamar también ‘Cuevas de la avaricia’, ‘Mataderos de la solidaridad’, ‘Escondrijos de la vergüenza’, ‘Tapaderas del egoísmo’.

Esa forma de fraude fiscal mediante ocultación en escondrijos supone en España 20.000 millones de euros al año. Esos 20.000 millones de euros se esconden utilizando cuentas bancarias ocultas en el extranjero. También hay otras formas de paraísos fiscales que no precisan huir al extranjero: las SICAV, Sociedades de Inversión de Capital Variable, donde las grandes fortunas tributan porcentajes ridículos de una forma consentida por la ley.

Un 15 por ciento de la riqueza privada mundial se esconde en esas cuevas de riqueza que se niegan a ser solidarias. Por ello, el Grupo de Economía del Movimiento 15M ha decidido realizar movilizaciones concretas para reclamar de los gobiernos una acción que permita recuperar los ingentes ingresos tributarios evadidos que se han ocultado en los llamados paraísos fiscales. Queremos saber, será el lema de la campaña. Habrá acciones nacionales y también una convocatoria internacional.

El G-20 se reunirá en Cannes los días 3 y 4 de noviembre. El Movimiento15M desde España hace un llamamiento a una concentración internacional el 3 de noviembre ante la sede de la OCDE en París y de las agencias tributarias de todos los países coincidiendo con esa reunión del G-20, para que adopten dos decisiones: Por un lado promover el intercambio automático de información bancaria entre los todos los gobiernos del mundo. Y, por el otro, promover que todos los gobiernos del mundo obtengan anualmente de sus bancos la identidad de los clientes que tienen cuentas abiertas en sus filiales y sucursales establecidas en el extranjero y particularmente en Suiza, Luxemburgo, Mónaco, Liechtenstein, Andorra, Gibraltar, Antillas Holandesas, Jersey, Guernsey, Isla de Man, Bahamas, Islas Vírgenes Británicas, Islas Cayman, Panamá, Singapur y Hong Kong.

Recortar derechos (servicios, protección, garantías) no es la respuesta cuando a los gobiernos no les salen las cuentas. La ecuación se compone de ingresos y gastos. El gasto público es insuficiente y lo seguirá siendo mientras permanezcan las condiciones de vida indigna para una parte de la población. El fraude fiscal es el que descuadra las cuentas públicas recortando ingresos. Y la trampa cruza fronteras. El daño es global. Las razones son globales. La respuesta, también.

A continuación se reproduce la nota informativa del Grupo de Economía del Movimiento 15M en Madrid donde se informa sobre las convocatorias acordadas hasta el momento.

Contra el fraude fiscal y los paraísos fiscales.

”Queremos Saber”

La política fiscal configurada por el Pacto del Euro considera los recortes del gasto público, de las prestaciones sociales y la liquidación de los activos públicos como las únicas acciones posibles para la reducción del déficit y sentar las bases para la recuperación del crecimiento.

La omisión de iniciativas orientadas a recuperar los 80.000 millones de euros defraudados anualmente al Erario Público, 20.000 millones de ellos utilizando cuentas bancarias ocultas en el extranjero, resta credibilidad a esa política. Los paraísos fiscales son los escondrijos de un 15 % de la riqueza privada mundial, sin que sus propietarios paguen ni un sólo céntimo a la hacienda pública de sus respectivos países.

Una política justa y equilibrada contra la crisis requiere acciones urgentes para recuperar los ingresos públicos que los sectores que tienen posibilidad de defraudar a la Hacienda Pública han dejado de aportar al sostenimiento de los gastos públicos. La presencia de las grandes compañías españolas (las que cotizan en el Ibex 35) está ampliamente extendida en los territorios fiscalmente opacos, alcanzando al 60% del total.

El sector financiero, con una clara responsabilidad en la gestación de la crisis económica, resulta además protagonista destacado de la insolidaridad fiscal por sus conexiones con los paraísos fiscales y las cuentas secretas.


Es por ello que el Grupo de Economía del Movimiento 15 –M ha decidido realizar movilizaciones concretas para reclamar de los Gobiernos una acción que permita recuperar los ingentes ingresos tributarios evadidos que se han ocultado en los llamados paraísos fiscales.

Para explicar el contenido y alcance de las iniciativas y movilizaciones planificadas con ese objetivo, el MOVIMIENTO 15-M convoca un ACTO PUBLICO en el que se abordarán los siguientes aspectos principales.

Primero: Denunciar ante la opinión pública la conducta del HSBC, al comercializar cuentas secretas idóneas para la defraudación fiscal y el blanqueo de capitales.

Segundo: Denunciar ante la opinión pública el papel de Suiza como defensor a ultranza del secreto bancario a costa del expolio de los recursos fiscales del resto de de los países.

Tercero: Dar a conocer el contenido de las cartas dirigidas por el Movimiento 15-M al HSBC y a Suiza para que hagan entrega a la AEAT de las cuentas que los contribuyentes españolxs tienen en Suiza en ese banco advirtiéndoles que de no hacerlo así el Movimiento demandará que se prohíba al HSBC operar en España y que Suiza sea expulsada de los organismos internacionales e incluida en la lista negra de los paraísos fiscales.

Cuarto: Realizar un llamamiento a una concentración internacional el día 3 de noviembre ante la sede de la OCDE en París y de las Agencias Tributarias de todos los países coincidiendo con la reunión del G-20 en Cannes los días 3 y 4 de noviembre para exigir al G-20 que haga efectiva la declaración de Londres del 3 de abril de 2009: “....acordamos desarrollar acciones contra las jurisdicciones no cooperativas incluyendo los paraísos fiscales. Estamos listos para aplicar sanciones en orden a proteger nuestras finanzas públicas y sistemas financieros. La era del secreto bancario ha terminado.....”

Y para que adopten dos decisiones: Promover el intercambio automático de información bancaria entre los todos los gobiernos del mundo ; y promover que todos los gobiernos del mundo obtengan anualmente de sus bancos la identidad de los clientes que tienen cuentas abiertas en sus filiales y sucursales establecidas en el extranjero y particularmente en Suiza, Luxemburgo, Mónaco, Liechtenstein, Andorra, Gibraltar, Antillas Holandesas, Jersey, Guernsey, Isla de Man, Bahamas, Islas Vírgenes Británicas, Islas Cayman, Panamá, Singapur y Hong Kong.

Quinto: Demandar del Presidente del Gobierno que promueva estas dos medidas en la reunión del G-20 en Cannes los próximos días 3 y 4 de noviembre.

Sexto. Escuchar a las personas, organizaciones sociales e Instituciones que se hallan involucradas en la lucha contra los paraísos fiscales.

Séptimo. Trasladar a la AEAT la felicitación del Movimiento 15 M por su iniciativa de perseguir, incluso criminalmente, a los responsables de los delitos e incumplimientos tributarios derivados de la ocultación de capitales en las cuentas suizas del HSBC.

Concha Mareos
APAS



jueves, 18 de agosto de 2011

No hay fatalidad, existen alternativas

Este artículo muestra el error de las políticas públicas que se están aplicando o proponiendo para resolver el enorme problema del desempleo en España y para salir del estancamiento económico en el que la economía española se encuentra. El artículo muestra empíricamente los resultados negativos de tales políticas, presentando alternativas, con datos que las apoyan, que permitirían eliminar el desempleo y recuperar el crecimiento económico. Entre estas medidas se señala la necesidad de una reforma fiscal profunda y progresista.

La tasa de aumento del desempleo

En el análisis del desempleo hay que considerar dos conceptos que son distintos pero que en general se confunden. Uno es la tasa de aumento de desempleo, y otro, diferente, es la tasa de desempleo. Los economistas neoliberales subrayan que el aumento del desempleo se debe a las rigideces del mercado laboral y a la excesiva influencia y poder de los sindicatos en las negociaciones colectivas. Es importante subrayar que esta tesis no es sostenible, basándonos en la abundante evidencia empírica existente en la literatura científica. Así, cuando analizamos la evolución del desempleo en la mayoría de países de la OCDE (el club de países más ricos del mundo) vemos que el país en el que más ha descendido su desempleo ha sido Alemania, y ello a pesar de la enorme reducción de su Producto Interior Bruto, consecuencia de la disminución de sus exportaciones resultado de la recesión mundial. Al estar la economía alemana muy orientada hacia las exportaciones, tal reducción de la demanda internacional creó una gran crisis económica en el país. Sin embargo, el desempleo continuó bajando. Y ello fue en gran parte resultado de la elevada regulación del mercado de trabajo alemán y de la participación de los trabajadores y sus sindicatos en la gestión de las empresas, a través del sistema conocido como cogestión. Debido a ello la manera en que las empresas respondieron a la disminución de la demanda de bienes y servicios, resultado de la recesión, fue reduciendo las horas de trabajo de cada trabajador en lugar de reducir el número de trabajadores. El 40% de las empresas alemanas disminuyeron las horas de trabajo como respuesta a la crisis.

En el otro extremo vemos que los países que durante la crisis aumentaron más su desempleo (su tasa de aumento de desempleo fue mayor) fueron Irlanda y Estados Unidos, además de España, que son los países que tienen mercados de trabajo más desregulados (es más fácil despedir a los trabajadores por parte del empresario) y donde los sindicatos son más débiles. Es lógico que si el empresario puede despedir al trabajador en momentos de reducción de la demanda de sus productos, lo haga, y con ello la tasa de crecimiento del desempleo aumente. Creerse que la persona a la que se despide va a poder encontrar trabajo, asume erróneamente que existe abundante oferta de trabajo, lo cual no es cierto, pues una característica de la recesión es la disminución de puestos de trabajo.

Esta evidencia muestra claramente el error, cuando no la falsedad, de las tesis neoliberales que han estado incluidas en la reforma laboral aprobada por el gobierno Zapatero y que, sin lugar a duda, el Partido Popular continuaría en caso de que ganara las próximas elecciones.

LA TASA DE DESEMPLEO

La otra tasa es la tasa de desempleo, que se debe primordialmente a que no existe suficiente producción de empleo. En el caso español ésta es la mayor causa de su elevado desempleo y también de la enorme variabilidad en la creación y destrucción de empleo. Una de las raíces del problema que nunca aparece en los medios de información económica es precisamente el escaso desarrollo del sector público en España. Aquí, de nuevo, los economistas neoliberales consideran al sector público sobredimensionado, atribuyendo el escaso crecimiento económico a un supuesto sector público hipertrofiado. Los datos, sin embargo, muestran de nuevo el error, sino falacia, de tal postura.

El porcentaje de la población adulta que trabaja en los servicios públicos del estado del bienestar, tales como sanidad, educación, escuelas de infancia, servicios domiciliarios a las personas con dependencia, servicios sociales, entre otros, representa sólo un 9%, un porcentaje mucho más bajo que el promedio de la UE-15 que es un 15% y, mucho, mucho, más bajo que Suecia que es casi el 25%. En otras palabras, 1 de cada 4 suecos adultos trabaja en su estado del bienestar. En España no llegamos ni a uno de cada diez. En realidad, si tuviéramos el mismo porcentaje de la población adulta que Suecia trabajando en el estado del bienestar español, habría 5 millones más de puestos de trabajo de los actuales. En realidad, no tendríamos desempleo pues ahora el paro alcanza casi los 5 millones de personas.

¿Por qué no se hace?

Para contestar a esta pregunta es importante ver qué está pasando en los países PIGS (que en inglés quiere decir cerdos) que incluyen, además de España, Portugal, Grecia e Irlanda. Todos estos países están ahora en una crisis profunda.

Estos países tienen en común el haber estado gobernados por dictaduras fascistas o fascistoides (España, Portugal y Grecia) o por gobiernos autoritarios de ultraderecha (Irlanda). Como consecuencia de ello las políticas fiscales de sus estados son sumamente regresivas, la manera técnica de decir que los súper-ricos, los ricos, y las rentas profesionales altas no pagan impuestos, o pagan impuestos muy bajos. De ahí que los ingresos al estado sean muy bajos. Así, España, tales ingresos representan aproximadamente un 34% del PIB, mucho más bajo que la UE-15, 44%, y mucho, mucho más bajo que Suecia, 52%. Si tuviéramos la misma política fiscal que Suecia y tuviéramos el mismo nivel de ingresos que aquel país, el estado español (tanto central, como autonómico y municipal) ingresaría 200.000 millones de euros más de los que ingresa ahora, con lo cual se podría reducir el déficit y crear los 5 millones de puestos de trabajo necesarios para eliminar el déficit social de España con el promedio de la UE-15.

¿Por qué no se hace la reforma fiscal?

El lector se hará la pregunta de por qué el estado español no recoge este dinero. Y la respuesta es fácil de ver cuando se mira quién paga impuestos en España. Un trabajador de la SEAT paga actualmente en impuestos un cantidad que representa el 74% de los impuestos que paga un trabajador de VOLVO en Suecia. En realidad, la mayoría de trabajadores que están en nómina ya paga unos impuestos comparables a los de sus homólogos de la UE-15 aunque ligeramente inferiores a los que pagan sus homólogos en Suecia.

Pero si miramos los impuestos que pagan los súper ricos (el 1% de renta superior del país) vemos que en España pagan solo el 20% de lo que pagan sus homólogos en Suecia. Puede verse entonces que son las rentas superiores las que no están contribuyendo al estado en la medida que sus homólogos lo hacen en el centro y norte de Europa. Es lo que solía llamarse poder de clase que ahora ha dejado de utilizarse en las culturas políticas y mediáticas dominantes al asumir erróneamente que las clases, así como la lucha de clases, habían ya desaparecido. El dominio de las fuerzas conservadoras y liberales sobre el estado y la adaptación de las izquierdas al teorema neoliberal ha llevado a esta situación, que se ha ido acentuando todavía más con las bajadas de impuestos que han favorecido sobre todo al 20% de renta superior del país. Esta bajada de impuestos que ha ido tomando lugar en los últimos quince años, ha sido la causa del déficit estructural del estado español, que permaneció oculto detrás de la burbuja inmobiliaria, que al conllevar un crecimiento de la economía supuso un incremento de los ingresos al estado, pero cuando la burbuja inmobiliaria estalló, apareció con toda crudeza este déficit estructural. No es cierto que este déficit haya sido causado por un aumento del gasto público, tal como neoliberales (como Xavier Sala-i-Martín) han estado repitiendo. Este déficit ha sido causado por la reducción de impuestos, llevada a cabo en los últimos quince años.

La polarización de las rentas como causa de la crisis

Lo que hemos estado viendo estos años ha sido una disminución muy marcada de las rentas del trabajo como porcentaje de la renta nacional. Este fenómeno, que ha ocurrido en toda la eurozona, ha sido particularmente acentuado en España. Ello es consecuencia de que la productividad ha aumentado más que los salarios en contra de lo que constantemente se está indicando. Ello explica que las rentas del capital hayan aumentado a costa de la disminución de las rentas del trabajo.

Esta reducción de las rentas del trabajo ha creado un problema de demanda pues las clases populares han perdido capacidad adquisitiva que han intentado paliar endeudándose, permitiendo mantener un alto nivel de demanda que estimuló el crecimiento económico. Ahora bien, este crecimiento fue relativamente menor, lo cual forzó un intento de estimular esa demanda mediante la reducción de los intereses bancarios. Es importante que se subraye este punto porque constantemente se presenta esta disminución de intereses bancarios como causa del boom inmobiliario, cuando en realidad esta reducción de intereses está motivado por un deseo de mantener, e incluso incrementar, una demanda que estaba disminuyendo.

La reducción de las rentas del trabajo significó un incremento de las rentas del capital. El problema que tenía la gente súper rica y rica es que no iba a invertir en la economía productiva real, pues la rentabilidad en este sector era baja, resultado de la escasa demanda. Los ricos, y sus bancos, no iban a invertir en compañías de producción de coches, por ejemplo, cuando no hay una gran demanda del sector. Invirtieron en su lugar en actividades especulativas, entre ellas en el sector inmobiliario creándose el complejo bancario-inmobiliario-industria de la construcción que fue el motor del crecimiento económico durante los últimos veinte años. Estas actividades especulativas llevaron a una situación insostenible, puesto que los precios estaban muy por encima (de un 30 a un 40%) de los que deberían haberse definido según las reglas del mercado. Esto creó una explosión de la burbuja que paralizó al sector financiero y con ello la disponibilidad de crédito. Es vergonzoso que ni la agencia reguladora, el Banco de España, ni los grandes bancos en el país hayan sido llevados a los tribunales por su incompetencia en el primer caso y prácticas especulativas en el segundo. Nos encontramos en esta situación con un problema de falta de demanda por un lado y falta de crédito por el otro, lo cual lleva a esta crisis profunda, tanto económica como financiera.

La respuesta a la crisis

Ante este enorme problema de demanda y endeudamiento en el sector privado, es enormemente importante y urgente que el estado intervenga para llenar este vacío y a través del aumento del gasto público, invirtiendo sobre todo en crear empleo, a fin de que se cree una demanda. Por otra parte es importante que el estado intervenga para garantizar el crédito con el establecimiento de bancas públicas. Las políticas que se están siguiendo por parte del gobierno Zapatero así como por parte del Partido Popular son totalmente contraproducentes y se están utilizando precisamente para llevar a cabo las políticas que la banca y la gran patronal siempre han deseado, tales como desregular el mercado de trabajo y reducir el estado del bienestar.

Políticas alternativas

El discurso neoliberal que se ha expandido en Europa y en España es que no hay alternativa a estas políticas neoliberales y algunos sectores de izquierdas han aceptado ese diagnóstico señalando que un país solo no puede seguir políticas alternativas, utilizando siempre el ejemplo del gobierno Mitterrand, como el perenne punto de referencia. El hecho de que este mensaje neoliberal haya calado en la ciudadanía se debe también a la complicidad de los medios de comunicación que han centrado el debate en cómo recortar el gasto público, en lugar de cómo aumentar los ingresos al estado. Pero están profundamente equivocados. Por cada recorte que el gobierno está realizando hay otra medida alternativa, de ingresos al estado, que prevendría el tener que hacer recortes. Así, en lugar de congelación de las pensiones (1.530 millones de euros en 2011) se podrían haber revertido las reducciones de impuestos con lo cual se podría haber conseguido 30.000 millones de euros extra.

Consecuencias políticas

La gran impopularidad de estas políticas está conllevando el enorme declive del PSOE en España, declive que era totalmente predecible, viendo lo que ha ocurrido en otros países en los que la socialdemocracia ha seguido políticas semejantes, tales como el Nuevo Laborismo de Gran Bretaña o la socialdemocracia alemana de Schröder o incluso el Partido Socialista francés, así como las izquierdas italianas. Es un insulto a la inteligencia de los votantes socialistas creer que un mero cambio de personas en la dirección del partido socialista, personas además responsables de tales políticas, vaya a significar un efecto movilizador de las bases de aquel partido. No son las personas, sino las políticas que promueven, las que son impopulares. De ahí mi alegría del surgimiento del movimiento de los indignados que, como movimiento radical, va a la raíz del problema de España que es su limitadísima democracia. La democracia española resultado de una Transición inmodélica se hizo en términos excesivamente favorables a las fuerzas conservadoras. No puede ser que en un país en que la suma de los partidos de izquierda haya sido, en la mayoría de las elecciones legislativas, mayor que los partidos de derecha, España continúe estando a la cola de gasto público social por habitante entre los países de la UE-15. Y tampoco es tolerable que el ataque frontal más agudo en contra del estado del bienestar se haga bajo el argumento de que lo ordenan los mercados financieros a quién nadie ha votado o elegido. Esto lo considero indignante.

Artículo publicado por Vicenç Navarro en la revista LE MONDE DIPLOMATIQUE, agosto de 2011

http://www.vnavarro.org/?p=6065



miércoles, 17 de agosto de 2011

Reformas y ocurrencias

Se hunde la economía internacional y al portavoz económico del Partido Popular lo único que se le ocurre decir es que España necesita reformas estructurales, aunque eso sí se cuida muy bien de especificar a qué reformas se refiere; de otro modo no le votaría nadie, excepto los empresarios. La pena es que Zapatero y su Gobierno van a agotarlas todas. Ahora plantean flexibilizar aún más los contratos a tiempo parcial. En el colmo del cinismo, lo justifican afirmando que así los jóvenes podrán trabajar por la mañana y estudiar por la tarde, cuando el efecto va a ser más bien el contrario. La medida permitirá a los empresarios que, aun pagando media jornada, puedan tener enfangado al trabajador todo el día.

Hablando de ocurrencias, habrá que citar la del candidato socialista proponiendo a estas alturas un pacto de rentas. Siempre me ha costado entender el concepto, o más bien quizá sea mejor no entenderlo, porque limitar, limitar, solo se limitan las rentas de los trabajadores. Todos los pactos de rentas terminan igual, poniendo topes al aumento salarial y con la promesa de los empresarios de que ganarán poco.

Y puestos a limitar, qué decir de los consejeros y altos directivos de las empresas del Ibex 35. Causa rubor e indignación contemplar la lista de sus retribuciones y constatar que, durante el pasado año, en el que la mayoría de las familias españolas han visto reducidos sus ingresos, se han elevado por término medio un 14 por ciento, y todo ello a pesar de que en casi todos los casos los resultados de las empresas a las que pertenecen han disminuido sus beneficios. La indignación se incrementa cuando se repara en que muchas de estas sociedades son antiguas empresas públicas privatizadas y el único mérito de sus directivos consiste en haber contado con el favor del poder político de turno. Es uno de los resultados de las privatizaciones, que los sueldos de los directivos se han multiplicado por 10 o por 20.

No faltarán quienes arguyan que estas sociedades, al pertenecer al sector privado, deben gozar de total libertad para fijar las retribuciones. No esta tan claro, ya que una de las cuestiones pendientes por resolver del capitalismo actual es la falta de control de los accionistas sobre los ejecutivos. En las grandes empresas, la tecnocracia -en muchas ocasiones sin representar a nadie- se blinda, hace y deshace a su antojo y, por supuesto, fija sus propias retribuciones. Pero es que, además, esa autonomía que se pretende conceder al sector privado sería propia del Estado liberal del siglo XIX, pero en ningún caso del Estado social consagrado en nuestra Constitución, que establece los mecanismos adecuados, entre ellos la tributación directa, para corregir las desigualdades que genera el mercado.

Al Gobierno le resultaría muy fácil, mediante impuestos progresivos, reducir sustancialmente estas retribuciones. Pero, a pesar de los duros ajustes que está realizando sobre toda la población, se resiste a ello con el argumento de que tales gravámenes incidirían sobre la clase media. Los políticos tienen un raro concepto de clase media. Se refieren casi siempre a ese 10 por ciento de mayores ingresos.

El Gobierno anuncia para el próximo Consejo de Ministros una reforma del impuesto de sociedades, pero se trata simplemente de modificar el calendario de ingresos. Negativa absoluta a corregir ese escándalo que constituye el hecho de que, a pesar de que el tipo teórico del impuesto esté fijado en el 30 por ciento, el efectivo se reduzca al 10 por ciento, debido a que las múltiples bonificaciones y exenciones vacían por completo el gravamen. Esta sería una buena vía para limitar los beneficios de los empresarios. Téngase en cuenta que el impuesto de sociedades grava exclusivamente a las que tienen ganancias, no a las que están en perdidas.

Nunca he sido un firme defensor de los Pactos de la Moncloa, ya que el principal coste, como siempre, lo asumieron los trabajadores. Pero hay que reconocer que, al menos, entonces se pretendió vestir al santo, y en el paquete se introdujo la reforma fiscal: eliminación del secreto bancario, creación del delito contra la hacienda pública, introducción del impuesto de patrimonio y la promesa de reforma en profundidad del IRPF y del impuesto de sucesiones. En esta crisis, por el contrario, con la excusa de que los ricos eluden los impuestos, desde el principio se ha rechazado cualquier posibilidad de modificar los gravámenes directos; pero es que han sido precisamente los gobiernos, tanto del PSOE como del PP, los que, desde hace ya bastantes años, no han hecho ningún esfuerzo para evitar la elusión e incluso el fraude. No es verdad que no exista otra alternativa a los recortes actuales, bastaría deshacer las reformas fiscales realizadas a partir de 1996. Y no se diga que tales medidas influirían negativamente en la actividad económica, efectos más perversos tienen las que se están tomando ahora.

Habrá que preguntarse si la negativa de los gobiernos, sean del partido que sean, a gravar las rentas altas no obedece acaso a que sus miembros o ya están o esperan estar algún día en esa elite económicamente satisfecha.

Juan F. Martín Seco

República

http://www.republica.com/2011/08/11/reformas-y-ocurrencias_373395/



martes, 16 de agosto de 2011

"Acabemos con el control financiero en la gobernanza europea". Entrevista con Susan George

La crisis europea es señal evidente de que hay que librarse de la camisa de fuerza económica impuesta por el Tratado de Lisboa, el Banco Central Europeo y el poderoso sector financiero.

Usted se dio a conocer por su trabajo sobre la crisis de la deuda en los años ochenta y noventa. La de entonces, era una crisis de los llamados países en desarrollo, pero ahora parece que está afectando principalmente a los países desarrollados. ¿Cómo lo explica?

Las causas de la crisis de la deuda en los países del Tercer Mundo no eran las mismas que las de ahora. En los años setenta, gran parte del dinero de los préstamos se destinó a armamento, al gasto de las clases medias y altas en importaciones de productos de lujo, al creciente precio del petróleo y a proyectos de desarrollo mastodónticos; es decir, fue un gasto improductivo. Además, los Estados Unidos aumentaron de repente los tipos de interés, de forma totalmente unilateral, en 1981.

John Perkins, en su libro Confesiones de un gángster económico, afirma que se desplegó una política deliberada para endeudar y controlar a las economías en desarrollo. Se trata de su testimonio personal, que se debería corroborar con otras evidencias, pero sabemos sin duda que los países más ricos utilizaron la deuda para conseguir precisamente eso: imponer las condiciones de los Estados Unidos y de otros países acreedores, por las que se obligó a los países en desarrollo a entrar en la economía mundial en términos muy desfavorables.

La gran causa de la actual crisis de la deuda europea es que los Gobiernos han asumido las deudas de bancos privados, que estallaron con la crisis financiera. El caso más evidente es el de Irlanda, que asumió la responsabilidad de todo lo que debían sus bancos, pero lo mismo sucede con todos los países que están ahora en dificultades.

La idea de cero deuda nacional es una total fantasía.

De hecho, la deuda de la mayoría de países europeos es bastante modesta. A principios de este año, España sólo debía el 55 por ciento de su PIB. Incluso el estricto Tratado de Maastricht dice que un 60 por ciento está bien. Italia y Bélgica, por ejemplo, están muy por encima del 100 por ciento. Pero muchos países donde se está predicando el mensaje de la austeridad, como Francia, no tienen ningún problema.

La gente tiende a pensar –y es lo que los medios le dicen que piense– que la deuda de un hogar es lo mismo que la deuda de un país. Pero no es así. Una familia no puede vivir mucho tiempo por encima de sus medios, pero lo países, especialmente en la era moderna, siempre lo han hecho. Los Estados Unidos no han estado libres de deuda desde el siglo XIX. La idea de cero deuda nacional es una total fantasía.

Evidentemente, lo mejor es que, si pides un préstamo, lo inviertas de forma productiva. Y si tienes demasiada deuda, acabas pagando demasiados intereses a los prestamistas. Pero la 'deuda soberana', como se llama, no debería de ser un problema.

¿Cuáles cree que serán las consecuencias de estas políticas?

Las políticas europeas hasta la fecha están siendo desastrosas. Están aplicando los llamados 'remedios' que se impusieron a los países en desarrollo en los años ochenta, en lo que ahora se conoce como 'la década perdida del desarrollo'. Los programas de austeridad que se están imponiendo a Grecia, Irlanda o Portugal están directamente sacados del manual neoliberal de los programas de ajuste estructural, punto por punto y coma por coma.

El resultado es una feroz contracción de esas economías, hasta un punto sin precedentes. Cuando se impusieron medidas como las privatizaciones, los recortes salariales y la eliminación del gasto social en países realmente pobres como Níger, éstas se tradujeron en una hambruna y en muchísimas muertes. En Europa, tenemos algo más de margen, contamos con algunos cojines. Pero la economía griega ya se ha reducido en más de un 5 por ciento este año, el desempleo se ha disparado, los pequeños comercios se están hundiendo y se está privatizando absolutamente todo.

Cuando se impusieron medidas como las privatizaciones, los recortes salariales y la eliminación del gasto social en países realmente pobres como Níger, éstas se tradujeron en una hambruna y en muchísimas muertes.

Es una política criminal concebida para empujar a los trabajadores al siglo XIX, para deshacerse de los beneficios sociales por los que la gente luchó durante muchas generaciones. Como siempre, los ricos se escaparán y el capital internacional vivirá días de gloria con las oportunidades que ofrecen las privatizaciones. La gente corriente está pagando el doble por la crisis financiera: primero para rescatar a los bancos y, ahora, para sacrificar y arruinar a sus propios países y medios de vida.

¿Qué respondería a aquellos que dicen que la culpa es de Grecia y de su incapacidad para controlar las finanzas públicas?

La gente dice que los griegos no pagan impuestos. Y así es en el caso de los ricos, que tienen mucho dinero en Chipre, un paraíso fiscal muy conveniente. Según los datos de una sociedad financiera suiza, sólo el 1 por ciento del dinero griego depositado en bancos suizos se declara en Grecia, y sólo el 3 por ciento en el caso de Francia. Los griegos no están jugando en solitario. Grecia también ha mantenido un presupuesto militar relativamente alto. Incluso cuando Turquía –supuestamente, el enemigo– propuso una reducción conjunta del gasto militar, los griegos se mostraron en contra.

La iglesia ortodoxa griega, principal propietaria de tierras y bienes inmuebles del país, paga cero impuestos, lo cual no tiene ningún sentido. Hay también una gran economía sumergida. Y cuando el partido PASOK llegó al poder, se encontró con que sus predecesores habían amañado las cuentas y minimizado todo lo que debía el país.

A pesar de eso, deberíamos recordar que Grecia representa un mero 2 por ciento de la economía europea. No da para justificar esta increíble crisis o drama. Alemania y el Banco Central Europeo no están tratando el tema como una cuestión económica de endeudamiento e impago, sino como una obra moral en la que hay que castigar a los griegos.

Incluso si incluimos a Portugal e Irlanda, estamos hablando de una pequeña parte de la economía de la eurozona. Con España, las cosas empiezan a ponerse más serias, ya que representa en torno al 11 por ciento de la economía europea. E Italia... bueno, nadie quiere siquiera plantearlo.

Lógicamente, la austeridad sólo empeorará las dificultades económicas: menos ingresos fiscales, más desempleo, bajas inversiones, una mayor economía sumergida, etcétera. Además de un tremendo sufrimiento humano y un posible derrumbe del euro. No ha ha habido ni un solo caso en que un país mejorara su situación con las políticas de austeridad del FMI.

Los economistas neoliberales han conseguido eliminar toda la memoria histórica de los años treinta, cuando se utilizaron políticas keynesianistas para luchar contra la Gran Depresión. En lugar de ello, nos vemos enfrentados a un enconado problema de deuda, a una economía estrangulada por la austeridad y a ninguna esperanza de recuperación.

¿Cree que Grecia debería haberse declarado en quiebra? ¿Qué alternativas debería de haber seguido Grecia?

Los griegos no pueden pagar y entrarán en quiebra. Ya lo han hecho, pero nadie lo está llamando así. Después de llevar al país al borde del precipicio, se utilizará algún apaño para disfrazar la realidad.

Si yo hubiera sido [el primer ministro] Papandreou, habría dicho: “no podemos pagar y no pagaremos”. Después, habría calculado qué porcentaje de esa deuda es 'odiosa', un concepto jurídico que equivale a ilegítima, y qué podría afrontar razonablemente el país con el tiempo.

Después, habría declarado que Grecia no pagaría un 'x' por ciento –digamos la mitad– de la deuda, y propondría negociar con todos los bancos privados para determinar con qué condiciones se pagaría el resto: con plazos de vencimiento más largos, menos tasas de interés, etcétera. Los bancos deberían elegir entre no recibir nada o recibir el 50 por ciento de algo. Y recordemos que no tienen un ejército, así que no van a invadir Grecia. Y Grecia ni siquiera tendría que salir de la zona euro porque los tratados no prevén disposiciones para obligar a un país a abandonarla.

No podemos pagar y no pagaremos.

Está claro que las medidas provisionales no funcionarán en Irlanda ni en Grecia. Ni siquiera estoy segura de que esa sea la idea. En los países en desarrollo, y ahora en Europa, la deuda permite a los acreedores ejercer una especie de colonialismo sin necesidad de recurrir a un ejército o a una administración imperial. No es ninguna casualidad que los latinoamericanos priorizaran devolver el dinero al FMI en cuanto se lo pudieron permitir. Era la única forma que tenían para poder retomar el control de sus economías.

Deberíamos recordar lo que escribió Keynes en los años veinte en su Consecuencias económicas de la paz. Keynes advertía que Alemania no podría pagar sus deudas de la posguerra y que eso se pagaría, nunca mejor dicho, con el infierno. Y así fue, pero Alemania obtuvo un acuerdo para la deuda totalmente distinto después de la Segunda Guerra Mundial, por el que se limitaba el servicio de la deuda y el pago de los intereses tremendamente; unas condiciones que ahora no están dispuestos a ofrecer a Grecia.

¿Quién cree que es responsable de la crisis?

Son el sector financiero, los políticos nacionales y locales, los políticos europeos y, por supuesto, el Tratado de Lisboa y las estructuras del Banco Central Europeo, que mantienen a la eurozona en una camisa de fuerza económica.

Nadie obligó a los bancos franceses y alemanes a comprar tanta deuda griega. Los mercados financieros asumieron, sencillamente, que los bonos griegos eran igual que los alemanes; pero ahora se han dado cuenta de que los bonos griegos son griegos, y están decididos a recuperar tanto dinero como sea posible a los tipos de interés más altos que puedan, y sin tener en cuenta los costos sociales.

Y muchos Gobiernos europeos gobiernan claramente en nombre de su sector financiero. Pero están jugando con fuego, y aún pueden hacer saltar por los aires la eurozona, con lo que se abriría un panorama incierto.

¿Cuáles son los problemas estructurales del euro que han contribuido a la crisis?

Yo soy una ferviente europea, por lo que me gustaría que el euro durara, pero ahora mismo no tenemos la maquinaria económica y social para seguir con él. Tenemos una divisa común, pero no tenemos políticas fiscales, económicas ni sociales comunes. En lugar de aumentar los impuestos, los Gobiernos están compitiendo para reducirlos, como en Irlanda, que tiene un impuesto de sociedades del 12,5 por ciento.

Tenemos un presupuesto europeo ridículo, ningún impuesto paneuropeo y ningún impuesto sobre las transacciones financieras. Las transacciones mundiales, sólo sobre los mercados de divisas, se sitúan ahora en la astronómica cifra de 4.000.000.000.000 dólares al día. Incluso aunque sólo le impusieran un gravamen de 1/10.000, se recaudarían unos 400 millones de dólares al día. Y con ese dinero, se podrían solucionar muchos problemas.

El obstáculo es el Banco Central Europeo, no el euro en sí.

El obstáculo es el Banco Central Europeo, no el euro en sí. El Banco Central Europeo, BCE, no presta a los Gobiernos, sino a los bancos, al 1 por ciento o menos. Y después, los bancos prestan a los Gobiernos. La deuda a corto plazo de Grecia e Irlanda tiene un estatus de 'basura', y ahora tiene un precio del 20 por ciento.

El BCE, a diferencia de otros bancos centrales, no emite eurobonos o títulos europeos. De forma que los que gobiernan en realidad son los bancos y las agencias de calificación de riesgos. Necesitamos eurobonos, no sólo para desincentivar la especulación desenfrenada contra países concretos, sino también para que Europa puede invertir en grandes proyectos medioambientales y de infraestructuras que ningún país puede afrontar en solitario.

¿Hay otros problemas de la gobernanza económica europea que hayan contribuido a la crisis?

Uno de los motivos por los que luchamos tan duramente contra el Tratado de Lisboa en Francia es que consagra la política económica neoliberal en el corazón de Europa, y establece el marco para el tipo de crisis a las que debemos hacer frente hoy día. Ahora, la Comisión Europea quiere examinar los presupuestos nacionales de cada país antes de que los voten sus respectivos parlamentos para asegurarse de que cumplen con determinadas normas. Se trata de un ataque directo a la democracia.

En la Comisión Europea todo se juzga en función de la 'competitividad', que lleva, entre otras cosas, a una competición suicida entre los propios países europeos. No todo el mundo puede ser Alemania. En la eurozona, el gasto público se sitúa aún en torno al 50 por ciento del PIB, pero las grandes empresas y el capital quieren hacerse con el control de todo lo que puedan. De nuevo, se nos está arrastrando poco a poco al siglo XIX.

¿Cómo deberían responder los movimientos sociales a la crisis? ¿Qué alternativas podemos poner sobre la mesa?

Para empezar, someter a control al sector financiero, gravar las transacciones financieras, y obligar a los Gobiernos europeos, especialmente a los de la eurozona, a actuar de forma solidaria entre sí.

Realizar auditorías de la deuda para determinar qué parte de ella es 'odiosa' o ilegítima.

Desarrollar un mecanismo para solventar la deuda que no esté totalmente sesgado a favor de los acreedores.

Necesitamos eurobonos y una nueva carta para Europa, en que el BCE sea algo más parecido a la Reserva Federal estadounidense.

Usar el bancor de Keynes como divisa para el comercio. Pero para hablar de eso, ¡necesitaríamos otra entrevista!

Mientras tanto, estaría más que contenta con que las agencias de calificación de riesgos fueran organismos públicos y sin ánimo de lucro, y que sean los Gobiernos, no los bancos, los que gobiernen para los ciudadanos y las ciudadanas.

Nick Buxton
TNI
http://www.tni.org/node/70823