jueves, 18 de septiembre de 2008

Docenas de miles de millones para salvar a los bancos; nada para salvar a las personas

El Banco Central Europeo acaba de inyectar docenas de miles de millones de euros en los mercados para salvar a los bancos. Solo 70.000 millones en un solo día, y muchos más en los anteriores y siguientes. La Reserva Federal ha hecho exactamente igual: llegó a inyectar 50.000 millones de dólares en una jornada, y tamben otros muchos miles de millones de recursos públicos para hacerse cargo de las pérdidas de bancos en quiebra o para refinanciar a otros que están hasta el cuello como consecuencia de sus operaciones arriesgadísimas.

Es verdad que estos bancos centrales no ponen dinero a disposición libre de los bancos en crisis, sino que lo que hacen es proporcionar financiación, la mayoría de las veces a través de fórmulas muy sofisticadas, que en realidad no suponen que aumente la disposición efectiva de dinero de quien lo recibe. Pero, en cualquier caso, estas inyecciones de liquidez en los mercados suponen una válvula de escape para los bancos, que gracias a ello pueden seguir realizando sus operaciones habituales y, en consecuencia, continuar obteniendo nuevos y más altos beneficios.

Se trata de operaciones que solo agravan el problema. En primer lugar, porque lo que hacen los bancos con esa liquidez es continuar con lo que hoy día saben y les conviene hacer: especular con productos financieros muy arriesgados (como las hipotecas subprime o los "paquetes" compuestos con ellas) que son los que han provocado la crisis. Y, en segundo lugar, porque así no abordan la cuestión de fondo fundamental: acabar de una vez con la regulación tramposa que ha permitido que las finanzas internacionales sean un auténtico espacio opaco de chanchullos, de engaños, de corrupción, de opacidad y de riesgo extraordinario aunque muy rentable para los bancos y especuladores.

Estas dos circunstancias son las que permiten afirmar sin ningún género de dudas que los bancos centrales han sido, primero, corresponsables de la crisis (por haber establecido la regulación que ha permitido que pase lo que ha pasado); luego, cómplices de los bancos que han llevado a cabo las operaciones que han provocado la crisis (por hacer oídos sordos a las demandas de intervención que se se han hecho para evitar las corruptelas y el riesgo); y, a la postre, pirómanos metidos a bomberos (por aplicar políticas y tomar decisiones que no hacen sino alimentar la crisis que dicen abordar).

Por todo ello, los bancos centrales, sometidos como hoy día lo están a la ideología ciega de los neoliberales que los gobiernan, se han convertido en unas instituciones verdaderamente negativas y peligrosas para la estabilidad de la economía mundial. Pero no solo por esas razones.

Hay que tener muy poca vergüenza, una falta de sensibilidad infinita y un cinismo visceral para estar haciendo todo eso para favorecer a los bancos propiedad de los más ricos del mundo y, al mismo tiempo, no tener más discurso que demandar salarios más bajos y austeridad para los que menos tienen. Y, por supuesto, hay que tener una sangre muy especial para ser capaces de estar proporcionando a los mercados bancarios cientos de miles de millones de dólares de financiación privilegiada y no tener ni un miserable euro, ni un podrido dólar para ponerlo a disposición de los 900 millones de hambrientos del planeta, de las poblaciones pobres de Haití, de Cuba que padecen los destrozos de los huracanes o de otros países que pasan sufrimientos de todo tipo.

Tienen todo el poder y el dinero, pero carecen de la generosidad y de la sensibilidad que diferencia a los seres humanos de los animales. Son eso, animales programados solamente para ganar dinero: dispuestos a darlo todo para salvar a los bancos, pero incapaces de dar nada para salvar a las personas.

Lo que está pasando en nuestro planeta es realmente increíble: los organismos internacionales, las ONG, miles y miles de personas reclamamos solidaridad, ayuda, cooperación, un reparto más equitativo de la riqueza, sensibilidad ante e sufrimiento ajeno. Y los gobiernos y los bancos siempre dicen lo mismo: que no hay dinero, que hay que recortar gastos, que no es bueno que los estados intervengan... Lo contrario de lo que hacen cuando los necesitados son los ricos. Entonces, todo es ayuda y los discursos de antes se olvidan.

Un discurso cínico y criminal contra el que es preciso que los ciudadanos nos rebelemos de la manera que sea con toda nuestra fuerza.

Juan Torres López - Comité Científico de ATTAC España

lunes, 15 de septiembre de 2008

Desequilibrios estructurales del capitalismo actual

La actual crisis económica y financiera internacional se inscribe en el marco de un largo ciclo de recesión, del cual el capitalismo no ha logrado salir, desde su inicio a mediados de los años setenta del siglo pasado. Sin esa inserción, es difícil la comprensión del carácter de esta crisis, de las consecuencias que puede producir y del escenario que debe surgir después de ella.

Los ciclos y las crisis

El capitalismo vive, por la propia naturaleza de su proceso de reproducción, articulado por ciclos, cortos y largos. Estos conjugan los ciclos cortos, en una perspectiva expansiva, si la curva de las subidas y los descensos de las oscilaciones cortas apuntan para arriba; recesiva si apuntan para abajo, de acuerdo a la teoría del economista ruso Kondratieff, retomada teórica e históricamente por Ernst Mandel.

En la segunda post-guerra, el capitalismo vivió su "edad de oro", según Eric Hobsbawn, en que coincidieron virtuosamente la mayor expansión concomitante de las grandes economías capitalistas - los Estados Unidos, Alemania, Japón - , el llamado "campo socialista", dirigido por la Unión Soviética, y las economías periféricas, como México, Argentina, Brasil, con sus procesos de industrialización dependiente. La economía capitalista no dejó de presentar sus ciclos cortos de crisis, pero en cada nuevo ciclo se retomaba la expansión y empujaba la economía a niveles cada vez más altos.

Fue un largo ciclo expansivo comandado por las grandes corporaciones internacionales de carácter industrial y comercial, apoyadas por un sistema financiero en expansión y por grandes transformaciones en la producción agrícola. Un modelo hegemónico regulador - o keynesiano o de bienestar, como quieran llamarlo - incentivaba las inversiones productivas, tendía a fortalecer la demanda de consumo interno, promovía el fortalecimiento de los estados nacionales y la protección de sus economías.

Las crisis, como es típico en el capitalismo, expresaban procesos de superproducción o de subconsumo - como quieran llamarlos-, reflejando el desequilibrio estructural de ese sistema entre su - ya reconocida por Marx en el Manifiesto Comunista - enorme capacidad de expansión de las fuerzas productivas, pero que se confrontaba constantemente con su incapacidad para distribuir la renta en la misma medida de aquella expansión.

En su fase final, el largo ciclo expansivo de la segunda pos-guerra vio ese excedente, resultado acumulado del desfasaje entre producción yconsumo convertido en capital financiero - los llamados eurodólares, que fue aprovechado por países como Brasil, para reciclar su modelo económico diversificando su dependencia externa y favoreciendo la reanudación de la expansión económica interna, incluso antes del final del largo ciclo expansivo. Este factor - el golpe militar fue en el ciclo expansivo - diferenció el escenario económico brasilero de los demás países de la región, donde las dictaduras coincidieron con la recesión, por haberse dado durante el largo ciclo recesivo del capitalismo internacional.

¿Qué características tuvo el final de ese ciclo y el comienzo del nuevo, de carácter recesivo? Habiendo triunfado el diagnóstico de que el estancamiento económico se debía al exceso de regulaciones, el nuevo modelo se centró en la desregulación, por lo que las privatizaciones, las aperturas para el mercado externo, las políticas de "flexibilización laboral" y de ajuste fiscal, fueron sus expresiones más claras .

Dos consecuencias importantes deben ser recordadas aquí, para comprender el carácter de la crisis actual y sus efectos en los países de América Latina. La primera de ellas, el gigantesco proceso de transferencia masiva de capital del sector productivo hacia el especulativo, que la desregulación promovió a escala nacional e internacional. Libre de trabas, el capital migró masivamente para el sector financiero y en particular para el sector especulativo, donde obtuvo muchos más beneficios, con mucha mayor liquidez y menos o ningún tributo para circular.

Se configuró así, la hegemonía del capital financiero bajo la forma de capital especulativo, haciendo que más del 90% de los movimientos económicos se dieran, no en la esfera de la producción o del comercio de bienes, sino en la compra y venta de papeles, en las Bolsas de Valores o de papeles de las deudas públicas de los gobiernos.

Se promovió la financierización de las economías, lo que significa, en primer lugar, la financierización de los Estados, cuyo primer y mayor compromiso pasa a ser el pago de las deudas, es decir, la reserva de recursos mediante el llamado "superávit primario" y la transferencia masiva y sistemática de los recursos del sector productivo para el capital financiero. Grandes grupos económicos con un banco o institución financiera a la cabeza,acostumbran a ganar más en inversiones financieras que en aquellas que dieron origen a las empresas que los componen. Gran cantidad de pequeñas y medianas empresas, entraron en procesos de endeudamiento, de los cuales no consiguieron salir. Otras, así como los consumidores, no se atrevieron a pedir préstamos, por el temor a endeudarse con altas tasas de interés.

El capital financiero pasó a ser la sangre que corre por las economías de los países, definiendo el metabolismo que las preside. Un capital que tiene en la volatilidad, en la extrema liquidez, un elemento esencial, inherente, que le permite moverse rápidamente para donde puede tener mayores ventajas y, al mismo tiempo le atribuye un gran poder de presión, frente a las economías débiles que dependen estructuralmente de él.

Las crisis en la fase neoliberal

De estas características resulta el carácter centralmente financiero de las crisis en el período neoliberal, como se evidenció en la crisis mexicana, asiática, rusa, brasilera y argentina, entre otras. El sector financiero canalizó para sí los excedentes de capital, producto del desfasaje estructural entre producción y consumo, agudizada en la fase actual del capitalismo, en que el aumento de la productividad y la creatividad tecnológica siguieron profundizándose al mismo tiempo que se dieron procesos de concentración de renta entre las clases sociales, entre países y regiones del mundo.

El poder devastador de estas crisis y el potencial de contagio se revelaron de la misma dimensión del tamaño de la apertura de las economías al mercado internacional y al peso que el capital financiero pasó a desempeñar en escala nacional y mundial. México siguió sufriendo los efectos de la crisis de 1994 durante muchos años. Lo mismo ocurrió con los países del sudeste asiático. En Brasil, la crisis de 1999 significó el pasaje a años de recesión, que sólo recientemente fueron superados. En Argentina la crisis tuvo consecuencias devastadoras desde el punto de vista económico, financiero, político y social.

Son crisis que se desatan a partir del eslabón más frágil, más sensible, del proceso de reproducción - el sector financiero -, pero querápidamente se propagan por el resto de la economía, por el papel central que este sector pasó a tener y por los aspectos psicológicos en los que se basa. No por casualidad el segundo libro de Francis Fukuyama se llama "Confianza", para indicar cómo las expectativas, positivas o negativas, asumen fuerza material en el juego especulativo.

América Latina fue así, víctima privilegiada de estas crisis, que no por casualidad alcanzaron justamente a sus tres economías más fuertes, que habían sido exhibidas como modelos - la mexicana, brasilera y argentina. En los tres casos la crisis tomó la forma de ataque especulativo, de crisis financiera, que se extiende para el conjunto de la economía. Los capitales especulativos se valen del peso desestabilizador que tienen en la economía, para hacer valer esa posición, presionando con una salida brusca y masiva de capitales, acciones gubernamentales o simplemente el juego del mercado, lucrando enormemente con esas operaciones.

Las crisis anteriores tenían como escenarios países de la periferia, con efectos que intensificaron la tendencia al debilitamiento de los países globalizados y la intensificación de la concentración de la renta y del poder de los países globalizadores.

Incluso la crisis en Rusia podría ser caracterizada como la de una economía transformada en periférica, especialmente a mediados de la década de 1990. La excepción fue el ataque del megaespeculador George Soros a la libra esterlina inglesa, pero terminó siendo un caso puntual, lo que no modifica la norma general de las crisis en la periferia.

En su conjunto, comocrisis neoliberales, provocaron demandas de medicina neoliberal: más apertura de las economías - como sucedió fuertemente en los países del sudeste asiático - mayores préstamos del FMI y las correspondientes Cartas de Intención, con un incremento de los ajustes fiscales. La economía mexicana recibió un préstamo gigante de los Estados Unidos en el momento de la crisis de 1994, inclusive porque coincidía con el momento en que se firmaba el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (NAFTA) y el surgimiento de la rebelión de los zapatistas en Chiapas. Como compromiso, México usó esos recursos para pagar los préstamos de los bancos norteamericanos y siguió profundizando el modelo neoliberal.

El gobierno brasilero de Fernando Enrique Cardoso, frente a la crisis de 1999, elevó la tasa de interés al 49% y firmó la tercera Carta de Intención con el FMI, cuyas consecuencias extendieron la recesión por varios años. En la Argentina, la crisis provocada por la explosión del modelo de paridad peso/dólar, produjo la mayor regresión económica y social que el país conoció en toda su historia. El gobierno de Fernando de la Rúa trató de mantener el modelo heredado de Carlos Menem y con esto cayó a los pocos meses de asumir su mandato presidencial.

La crisis actual y sus consecuencias

La anterior crisis de la economía norteamericana se dio en el año 2000, cuando se desvanecía la ilusión de que la "nueva economía" permitiría que el capitalismo no sufriese más sus crisis cíclicas, ya sea porque la informática le permitiría preverlas y así evitarlas,ya sea porque nuevas demandas como las de las computadoras, generarían, de la misma forma que en el caso delos automóviles, el lanzamiento anual de nuevos modelos, que extenderían cada vez más la demanda. En aquel momento, el papel de los mercados norteamericanos en el mundo, seguía siendo determinante, transfiriendo los efectos de su recesión para la economía mundial.

Esta vez la crisis norteamericana se produce en un escenario internacional que ha cambiado. La continua expansión de los países emergentes - entre ellos principalmente China e India, pero también los países de América Latina, que mantienen constante el ritmo de crecimiento, en particular Brasil y Argentina – amortigua la disminución de la demanda de los Estados Unidos y, por primera vez, la recesión de la economía norteamericana no tiene efectos directos y devastadores sobre la economía mundial.

Pero, como esta crisis se ve agravada con el aumento de los precios de los productos agrícolas y la continua crisis del petróleo, se constituye en verdad en una triple crisis: sus efectos son más profundos y extensos que una simple crisis cíclica de la economía norteamericana. Son afectadas no solo las exportaciones para los Estados Unidos, sino también los importadores de energía y productos agrícolas, que en mayor o menor proporción afecta a todos los países en el mundo.

Sin embargo, al igual que cualquier fenómeno de un sistema caracterizado por la extrema desigualdad de la riqueza y del poder entre regiones y países y dentro de cada país, los efectos de las crisis no se distribuyen por igual entre todos. Hay ganadores y perdedores, verdugos yvíctimas.

Como la crisis está en pleno desarrollo, sus alcances no pueden ser evaluados en toda su plenitud, se dan pugnas para ver quien consigue sacar ventaja, quien trata de perder menos, por lo que aún no es posible evaluar con precisión los daños en toda su extensión y quien los asumirá. Es verdad que el mundo cambiará a partirde esta crisis, inclusive porque toca tres puntos nodales de las relaciones económicas y del poder actual: dinero, energía y alimentos. Sin embargo, las estructuras de poder, de producción y de distribución de la riqueza reinante, garantizan resultados muy diferentes para las distintas regiones y países como consecuencia de las crisis.

En la combinación del aumento de los precios del petróleo, de los productos agrícolas y la disminución de la demanda de los Estados Unidos y de Europa, los países más pobres, que son la gran mayoría del África, Asia y América Latina, perderán claramente, con fuertes presiones recesivas, déficit en la balanza comercial y el aumento del endeudamiento. Los países exportadores de petróleo y de productos agrícolas con alzas más significativas, tendrán sus situaciones atenuadas, pero las presiones inflacionarias no perdonan a ningún país, y con ellas, las políticas recesivas vuelven a imponerse.

En América Latina, los efectos son más pesados y directos para los países que siguen dependiendo en mayor medida del comercio con los Estados Unidos: México, América Central y el Caribe en primer lugar. En segundo lugar, los países con pautas exportadoras menos valorizadas o aquellos quehubiesen tenido su ciclo de expansión económica excesivamente centrado en las exportaciones, especialmente las economías más abiertas, entre ellas las que tienen tratados de libre comercio con los Estados Unidos, como Chile , Perú, además de los ya mencionados México, Costa Rica y otros países centroamericanos y caribeños. Deben ser relativamente menos afectados los países con pautas exportadoras más diversificadas – ya sea en los productos, ya sea en los mercados - como Brasil, en parte Argentina, y los que participan en los procesos de integración regional – ya sea en el Mercosur o en el Alba. Para estos, las crisis son una oportunidad especial para acelerar e intensificar los procesos de integración, del comercio, así como los planos financieros y energéticos.

Ya sea por la combinación de las crisis, ya sea porque afecta profundamente a los Estados Unidos, en el momento en que, por primera vez, su peso en la economía mundial disminuye, el mundo y América Latina en particular, tendrán fisonomías distintas, ya sea acelerando transformaciones que ya están en marcha, o dando inicio nuevas dinámicas, pasadas las crisis – cuya duración y profundidades, aún no pueden ser medidas con precisión.


Texto original en portugués: Agencia Carta Maior / www.cartamaior.com.br

http://www.insurrectasypunto.org

domingo, 31 de agosto de 2008

Política económica sin discurso político

Ante todo, ¿dónde está el diagnóstico de la situación económica española? Sea del gobierno o de la oposición. Difícilmente se pueden entender los planes de la política económica del gobierno si no se tiene claro cuales son las causas que considera que han generado lo que se pretende remediar. ¿O solo pretende ofrecer gestión y administrar los recursos públicos?. Por lo demás, la discusión sobre crisis o desaceleración económica suena a palabrería mediática tan inútil como las invectivas y las lamentables descalificaciones personales de la oposición. Porque de la información publicada, al alcance de cualquier ciudadano, podríamos deducir fácilmente tres causas del denominando ahora “estancamiento y frenazo”.

- Primero, se olvida que fueron los impagos de las hipotecas subprimes en los EEUU los que desencadenaron la crisis financiera, la inestabilidad bursátil, las restricciones de créditos, la desconfianza entre los bancos y las consiguientes subidas del euribor. Un resultado de la globalización de los mercados financieros, en suma, que el “espacio financiero europeo” donde estamos, sin fronteras exteriores y sin supervisor comunitario, tradujo en consecuencias económicas que sufren ahora los ciudadanos.

- Segundo, ¿por qué no se dice que esa crisis financiera trajo el pinchazo de nuestra burbuja inmobiliaria? Una burbuja, producto del dinero barato, que todo el mundo conocía pero que el ala económica del gobierno, tan socioliberal ella, consideraba que se desinflaría suavemente por sí sola y que el libre mercado se corregiría por sí mismo.

- Y tercero, las simplificaciones mediáticas del “España va bien” y el “España va mejor” estimularon una sociedad consumista de nuevos ricos, de vacaciones en el extranjero con pago aplazado y que derrocha energía comprada en el exterior. Y una economía tan dependiente del petróleo ajeno tiene que afrontar ahora la realidad de unos costes y precios elevados; por lo que su consumo se tendrá que reducir forzosamente, con menos campañas publicitarias y más discurso político

Si se contrasta ese diagnóstico abreviado con las medidas gubernamentales de abril, junio y las últimas 24 de agosto 2008, deduciremos dos conclusiones básicas. Y son, que seguimos instalados en el fracasado paradigma económico neoliberal y que falta un liderazgo político con la dimensión pedagógica de otros tiempos.

Primero, convendría subrayar que cuando la crisis financiera provocada por las hipotecas subprimes ha replanteado tantas cosas en el seno del Imperio, en España se continúa instalados en el paradigma neoliberal, en esa nebulosa de principios, valores y procedimientos que conceden primacía absoluta al mercado y una autonomía y libertad al capital financiero que le lleva a su predominio sobre la economía productiva. Y para muestra en el programa gubernamental, basta el botón de las reducciones fiscales comenzando por la supresión del impuesto sobre el patrimonio, con las que se envía un mensaje erróneo a la sociedad.

Porque los impuestos no son únicamente un problema de técnica contable, ni de solvencia de las cuentas públicas; la recaudación tributaria no es una cuestión de medios sino ante todo de fines, del para-qué. Y en este caso significa enviar a la ciudadanía el mensaje de que el Estado es rico y podemos permitirnos el lujo de reducir los ingresos públicos. Y en un país con las carencias del nuestro, una reducción de 1,800 millones de euros en los ingresos no es una cuestión de equilibrio presupuestario sino de aplazamiento de asuntos candentes y pendientes, sea la aplicación efectiva de la Ley de Dependencia o el grave problema de unos tribunales atascados y desacreditados. Un gasto social productivo que crea empleo en una economía de servicios necesarios y económicamente rentables. ¿Cuánto dinero se pierde con la demora de años en la resolución de los juicios civiles?

Pero, sobre todo, asumir sin más la lógica de la reducción de impuestos es asumir el concepto neoliberal que considera el impuesto ante todo como un coste económico para las personas y las empresas, ignorando la contrapartida del gasto para la convivencia ordenada, que es la lógica de los que más tienen y menos necesitan de los demás. Y así, de paso, se convalidan moralmente las técnicas sofisticadas de la evasión fiscal, socavando las bases de un modelo de Estado que nos ha aportado convivencia y civilización. Y desde luego refleja un pobre concepto de la función de gobierno como simple tarea de gestión y administración. Y para ese viaje sobran las alforjas del apellido izquierda.

Más aún, como razón funcional de la decisión de esa reducción fiscal, se nos dice por voz ministerial que el impuesto de patrimonio es “obsoleto”. O sea, se nos está diciendo que se defrauda mediante las falsas sociedades propietarias de patrimonios personales; o quizás, que es una manera de acabar con la ingeniería fiscal que argumentaba aquel ministro de Aznar cuando para evadir tributos había puesto sus pisos a nombre de una sociedad. ¿Por qué no se comienza con una investigación seria sobre la evasión y el fraude fiscal en España?. En 2008 seguimos sin disponer de un informe solvente al respecto; y nadie conoce el volumen de la economía oculta ni de los recursos que no recibe la Hacienda pública. Y el documento de los propios inspectores de Hacienda de Noviembre de 2007 es toda una acusación probada del abandono del asunto de la evasión fiscal, un documento al que nadie del gobierno ha respondido, al menos públicamente.

Y un tercer punto que refleja el paradigma neoliberal, son las omisiones en los planes gubernamentales, desde la falta de una política contra la corrupción y blanqueo de dinero sucio hasta la revisión de la regulación financiera. Recientemente, España aparecía entre los países de la UE que no han aplicado la tercera directiva (2005) contra el blanqueo de dinero sucio. Y desde luego, la abundancia de casos y operaciones desarrolladas en los últimos años, evidencian que su gravedad merecería la atención política del gobierno. Y por el lado de la regulación financiera, bien está que ante la quiebra de la inmobiliaria Martinsa-Fadesa el gobierno no cediera a las presiones para que se le facilitara la salvación financiera. Pero cuando un 75 % de los 5,289 millones de euros adeudados en la quiebra de ese conglomerado inmobiliario corresponde a la Cajas de ahorro, con Caja Madrid y La Caixa, a la cabeza con 920 y 627 millones de euros, respectivamente, ¿no habría que tomar alguna medida seria? ¿Por qué y para qué disponen las Cajas de Ahorro de filiales y sociedades en países y territorios declarados paraísos fiscales, donde no tienen actividad propia?

Finalmente, escuchando las explicaciones oficiales de las medidas, se echa de menos un discurso político y un liderazgo que dé respuesta a los millones de votos del centro izquierda recibidos por el partido en el gobierno en las pasadas elecciones. Más allá de las explicaciones a la prensa. No se trata de recuperar retóricas de otros tiempos. Pero tampoco basta con afirmar que el gobierno mantiene los compromisos sociales sin explicar el sentido político de las decisiones adoptadas. Porque si solo se ofrece gestión y administración, resulta comprensible para el ciudadano que las medidas alternativas de la oposición sigan inéditas ante el temor de que sean copiadas por los ministros del gobierno.

Además, gobierno y oposición siguen sumidos en viejos planteamientos, de cuando no estábamos ni en la Eurozona ni en la UE ni existían las CCAA con presupuestos multimillonarios y que olvidan con frecuencia que son parte del Estado y de su economía. ¿O es que los dispendios de Comunidades como la de Valencia no se van a recortar? En particular, el Presidente que lidera también un partido político que gobierna Ayuntamientos y Comunidades, se olvida a menudo que un país descentralizado requiere directrices comunes para los responsables de las distintas administraciones públicas, además de las medidas legales precisas.

Asimismo, el discurso político que tendría que acompañar y dar sentido a las medidas económicas gubernamentales debiera ilustranos a los ciudadanos sobre la política europea del gobierno. Porque sucede que de Europa solo hablamos para justificar medidas impopulares, pero no damos cuenta de qué aportamos cuando se elaboran las políticas comunitarias. Ante la disminución del PIB del conjunto de la Eurozona, la remontada de la inflación y el diferencial del euribor sobre el tipo de interés del BCE, que pesa sobre de las hipotecas españolas, ¿cuales son las propuestas que presentamos a nuestros socios? Porque la Eurozona no la gobierna el BCE sino los 15 gobiernos miembros; y parafraseando la canción de los Ketama convendría recordar que “no estamos solos, pero ¿sabemos lo que queremos?”.

Juan H. Vigueras
ATTAC España

domingo, 20 de julio de 2008

LLAMAMIENTO DE LA SOCIEDAD CIVIL AL GOBIERNO ESPAÑOL PARA FRENAR LA RONDA DE DOHA DE LA OMC

Al Ministro de Industria, Turismo y Comercio

Don Miguel Sebastián Gascón

secretaria.ministro@mityc.es

A la Secretaria de Estado de Comercio

D.ª Silvia Iranzo Gutiérrez

siranzo@mcx.es

A la Ministra de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino

D.ª Elena Espinosa

secretaria.ministra@mapa.es

A la Secretaria de Estado de Cooperación Internacional

D.ª Soraya Rodríguez

soraya.rodriguez@mae.es


Asunto: Llamado de la sociedad civil al Gobierno español para frenar la

Ronda de Doha de la OMC

Madrid-Barcelona, 18 de julio de 2008


Estimados ministros y Secretarias de Estado:

El director general de la OMC Pascal Lamy convocó a una conferencia mini- Ministerial selectiva, prevista para el 21 de julio en Ginebra para tratar de concluir la Ronda de Doha de la OMC. Tras varios años de negociaciones, cumbres ministeriales fallidas y repetidos re-inicios, esta es su “última oportunidad” antes de que el actual Presidente de EEUU, George Bush, deje su cargo. Aunque una amplia mayoría de la población en los países participantes de la reunión en Ginebra, tales como Brasil, India, Indonesia, Filipinas, Sudáfrica, Kenia y Egipto, sufre la liberalización comercial y vive en la pobreza, se están desplegando grandes presiones sobre sus gobiernos para concluir la Ronda de Doha.


La OMC quiere concluir esta ronda titubeante, dejando de lado otras prioridades mundiales claves como la crisis alimentaria, los precios de los combustibles, el calentamiento global, la pobreza en el mundo y la deuda externa.

La pregunta es si el Gobierno español está dispuesto a cambiar las reglas internacionales de comercio, o, en cambio, apoya las políticas y reglas de la OMC que entren en contradicción, entre otras, con el Plan Director de Cooperación española, el Plan Nacional de Adaptación al Cambio Climático (PNACC), la Estrategia Española de Cambio Climático y Energía Limpia (EECCEL), la Estrategia Española de Desarrollo Sostenible (EEDS), el Protocolo de Kyoto, la Ley de Calidad del Aire, el Programa de Acción Nacional Contra la Desertificación, la Ley de Desarrollo Sostenible del Medio Rural, el Plan Estratégico Nacional de Desarrollo Rural 2007-2013 y el Primer Programa de Desarrollo Rural.


Si se concluye la Ronda de Doha de la OMC, la expansión de las políticas de liberalización comercial beneficiará a las grandes empresas transnacionales, pero afectará muy negativamente a los trabajadores, agricultores, mujeres, consumidores y el medioambiente.


Equívocamente caracterizada como un “Programa para el Desarrollo”, sus verdaderas consecuencias serán:

• Pérdida de empleos (tanto en España como en el Sur Global) y la violación de los Derechos Económicos, Sociales y Culturales de la mayor parte de la población en los países en desarrollo. Los países ricos están exigiendo que los países en desarrollo brinden “más acceso al mercado”, lo que significa eliminar las protecciones y aranceles de importación para los productos manufacturados y los recursos naturales.


• El sustento de los agricultores, la soberanía alimentaria y el desarrollo rural se verán cada vez más amenazados. Estados Unidos y la UE siguen subsidiando a sus empresas agroexportadoras, al mismo tiempo que se oponen a que se proteja a millones de agricultores con políticas y medidas claves. Esta medida se vuelve escandalosa, en vista de la actual crisis alimentaria mundial.


• Privatización y desregulación creciente de los servicios, incluso en sectores como las finanzas y la energía. La finanza desregulada destruye la sociedad. Lo hace silenciosamente y a diario, cuando los accionistas exprimen las empresas, es decir, a los asalariados, para extraer de ellos más y más rentabilidad, tanto en el Norte como en el Sur. Lo hace a bombo y platillo y rompiendo moldes, con las crisis agudas en las que brutalmente se revelan los inverosímiles excesos de la codicia especulativa y su impacto en la actividad y el empleo. Aumento de los precios de alimentos, paro, precarización, acentuación de las desigualdades: los asalariados y la gente más pobre tienen que cargar con el coste de la especulación, o con el perjuicio del crack consiguiente. Ante la creciente crisis financiera, alimentaria y energética, se debe restringir los movimientos al capital financiero y también la “libertad de establecimiento”, así como garantizar el control, la regulación e intervención públicos de las instituciones y mercados financieros.


• Los esfuerzos internacionales para hacerle frente al cambio climático se ven comprometidos por las políticas de “libre” comercio y una nueva expansión de la OMC. Si la destrucción de bosques supone una quinta parte de todas las emisiones globales de Gases de Efecto Invernadero, frenar inmediatamente todo proceso de deforestación sería la manera más rápida y eficaz para reducir estas emisiones. Pero ello implicaría, por ejemplo que se deje de importar a la UE productos cultivados en áreas deforestadas, como el aceite de palma de Asia o la soja de Suramérica.


Impedir la deforestación supondría evitar anualmente 2 G/t de CO2. Parar los incendios y la moratoria para cualquier nueva conversión de las turberas sólo de Indonesia ahorrarían 1,3 G/t de CO2 por año. Y rehabilitar las turberas degradadas nos evita 0,5 G/t de CO2.


• Los países más empobrecidos serán los principales perdedores. Las proyecciones económicas de un potencial acuerdo de Doha efectuadas por varios centros de análisis estratégico e incluso el Banco Mundial, indican que los costos acumulados por la pérdida de empleos, la limitación del espacio político y los ingresos aduaneros no percibidos superan con creces los supuestos “beneficios” de la mal llamada Ronda de “Desarrollo”.


Como ustedes saben ha habido negociaciones constantes en torno a las importantes áreas de Agricultura y Acceso al Mercado No Agrícola (AMNA, o NAMA por sus siglas en inglés); además, forman también parte de la Ronda otras áreas de importancia tales como los Servicios, las “Reglas” de la OMC y los ADPIC (Aspectos de los Derechos de Propiedad Intelectual relacionados al Comercio).


Queremos señalar sólo algunas de nuestras preocupaciones y opiniones al respecto:


Agricultura:


• Un grupo de países en desarrollo (conocido como G33) ha venido abogando a favor de nuevas herramientas políticas que les permitirían a los países en desarrollo proteger su seguridad alimentaria, el sustento de sus agricultores y su desarrollo rural. La UE y EEUU se han opuesto enérgicamente a esas políticas esenciales y francamente razonables, que constituirían un paso importante a favor de la Soberanía Alimentaria. Los países en desarrollo deberían respaldar con fuerza esas políticas, conocidas en la jerga de la OMC como ‘Productos Especiales’ y ‘Medidas de Salvaguardia Especiales’.


La Ronda de Doha aumentará la volatilidad de los precios de los alimentos, incrementando la dependencia de los países en desarrollo en los productos alimenticios importados, y reforzando aún más la concentración del poder de las empresas transnacionales de agronegocios en los mercados agrícolas y de alimentos. Los países en desarrollo corren el riesgo de perder aún más espacio para aplicar políticas y medidas necesarias para sus sectores agropecuarios, lo que a su vez limitaría su capacidad para enfrentar la crisis actual y fortalecer los medios de sustento de sus pequeños productores.


Acceso al Mercado No Agrícola (AMNA):


• Estados Unidos y la UE le han exigido a los países en desarrollo que recorten sus aranceles de importación significativamente para los productos manufacturados, lo cual conduciría a cuantiosas pérdidas de empleos en múltiples sectores en todos los países en desarrollo afectados; reduciría significativamente los ingresos aduaneros que muchos países utilizan para cubrir sus presupuestos de salud y educación; y limitaría el espacio político futuro del que dispondrían los gobiernos para fomentar el surgimiento y crecimiento de industrias estratégicas necesarias para su desarrollo industrial. La mayoría de los países en desarrollo dependen de los aranceles aduaneros que equivalen a más de una cuarta parte de sus ingresos impositivos.


• Los textos de negociación más recientes reflejan muchas de las demandas

de los grupos de interés empresariales de EEUU y Europa, y no conserva el

espacio político ni las flexibilidades reclamadas por un grupo de países en

desarrollo (conocido como NAMA 11).


• En sus declaraciones, una coalición internacional de sindicatos preocupados que le dan seguimiento a las negociaciones le han reclamado al NAMA 11 que se mantenga firme en su postura actual de establecer una diferencia de 25 puntos entre el coeficiente para los países desarrollados y el coeficiente para los países en desarrollo; a favor de un incremento en los porcentajes para las flexibilidades, sin aceptar un coeficiente más bajo; reivindicar la posibilidad de seleccionar además de las líneas tarifarias que quedarían excluidas de los recortes arancelarios, otras que quedarían sujetas a la mitad de los recortes de la fórmula; y defender que las flexibilidades puedan modificarse después de un tiempo.


• Muchos países, entre ellos las Economías Pequeñas y Vulnerables (EPV) y los Países Menos Adelantados (PMA) no tendrán que aplicar el mismo nivel de recortes arancelarios, pero si tendrían no obstante que aplicar algunos recortes que conducirán a pérdidas de empleo y a una limitación de su espacio político futuro para políticas de desarrollo.

Servicios:

• Estados Unidos y la UE, respaldados por Japón, Canadá, Australia y otros países industrializados, han venido insistiendo que los países en desarrollo tienen que dar mayores concesiones en materia de acceso al mercado de servicios, a cambio de mayor acceso a sus mercados agrícolas y de productos industriales (AMNA), para que la Ronda de Doha pueda concluirse. Hay sectores clave de las economías de los países en desarrollo que están en la mira para que se abra el acceso a sus mercados


y se les apliquen las reglas de trato nacional, entre ellos los servicios financieros, los servicios de energía, los servicios de telecomunicaciones, los servicios de educación, los servicios ambientales y los servicios turísticos.


• El nuevo texto presentado por el Presidente de las negociaciones sobre Servicios sigue respaldando las iniciativas de los países desarrollados tendientes a ampliar significativamente el grado de liberalización que se está exigiendo. Las demandas de los países desarrollados son contrarias a las reglas del AGCS que les dan a los países Miembros el derecho de elegir libremente (cuáles sectores) liberalizar, e implicarían que la liberalización y privatización actual de los servicios, incluso de los servicios públicos, sería sumamente difícil de revertir. Los países deberían rechazar las demandas de liberalización de los servicios en la OMC y negarse a ofrecer concesiones en servicios como moneda de cambio para las negociaciones sobre agricultura y el AMNA. Deberían negarse a someter sus reglamentaciones internas para los servicios a las disciplinas de la OMC, y garantizar que este importante sector de la economía que agrega valor pueda ser regulado de modo tal que favorezca los intereses de la población, en lugar que en beneficio de los intereses empresariales.


Desarrollo:


• Dada la proliferación de declaraciones altisonantes acerca del Programa de Doha y la reducción de la pobreza, muchos tienen la impresión de que la ronda actual de negociaciones está íntimamente ligada a la mitigación de la pobreza y el fomento del desarrollo. El Banco Mundial realizó proyecciones de las ganancias derivadas de un “probable” acuerdo de Doha. En ese escenario (que implica más liberalización que las propuestas que hoy están sobre la mesa), las ganancias mundiales estimadas hasta el 2015 ascenderían tan sólo a US$ 96.000 millones, de los cuales sólo US$ 16.000 millones corresponderían a los países en desarrollo. Aunque parezca una cifra importante, ella equivale solamente al 0,2% del ingreso nacional del mundo en desarrollo, o a menos de 10 centavos de dólar al día para cada persona de los países en desarrollo.


• Los costos, sin embargo, superan las pequeñas “ganancias” proyectadas. Las pérdidas por concepto de aranceles aduaneros no percibidos como consecuencia del “acceso al mercado no agrícola”, es decir, el aspecto de las negociaciones relacionado con los productos manufacturados, podrían ascender a US$ 63.000 millones, o sea casi cuatro veces más que las supuestas ganancias. Esa cifra tampoco incluye las pérdidas derivadas de los millones de empleos que probablemente desaparecerán en la agricultura y la industria como consecuencia de los recortes arancelarios.


• De las ganancias proyectadas para los países en desarrollo, sólo una minoría de ellos se quedarán con la mayor parte. Según el Banco Mundial, se estima que la mitad de las ganancias que percibirían los países en desarrollo irían a parar en manos de sólo ocho países: Argentina, Brasil (que se quedaría con el 23% de las ganancias del mundo en desarrollo), China, India, México, Tailandia, Turquía y Vietnam. Oriente Medio y el

África serían los que saldrían mas mal parados de ese probable acuerdo.


Las grandes empresas transnacionales hicieron recientemente un enérgico llamado a favor de la finalización de la Ronda de Doha, al tiempo que reclamaban nuevas oportunidades más ambiciosas de acceso al mercado para sus empresas, incluso a pesar del hecho que sus demandas son contrarias a lo que reclaman los países en desarrollo. Dado que la mayor parte del comercio mundial es entre e intra-empresas transnacionales, es evidente quiénes se beneficiarán.


Ahora es el momento de empezar con un nuevo enfoque del sistema multilateral de comercio. La Ronda de Doha debe ser sepultada, y el primer paso debe ser restarle apoyo y cuestionar la legitimidad de la reunión mini-Ministerial de julio, abriéndole paso a nuevas reglas cuyo foco sean políticas que promuevan los derechos humanos y un desarrollo ecológicamente sustentable centrado en la gente.


Creemos que el Derecho a la Alimentación está por encima de los acuerdos comerciales y otras políticas internacionales. En la emergencia alimentaria actual, las negociaciones mercantiles relacionadas con la alimentación y la agricultura deben detenerse. Insistimos que se articule el derecho de los gobiernos de intervenir y regular para alcanzar la soberanía alimentaria. Los gobiernos nacionales deben tomar su responsabilidad, controlar y hacer retroceder la especulación con las materias primas y priorizar la producción de alimentación para el consumo doméstico. Los países deben aumentar su nivel de autosuficiencia en alimentos y para alcanzarlo deben tomarse las siguientes medidas:


• Respetar, proteger y cumplir con el derecho a la alimentación adecuada, entre otros derechos;

• Aumentar el presupuesto de ayuda a la producción alimentaria basado en los/las campesinos/as;

• Aplicar una genuina reforma agraria para dar acceso a la tierra y a otros recursos productivos a los/as campesinos/as sin tierra y otros grupos vulnerables;

• Eliminar todas las barreras que impiden guardar o intercambiar semillas a los/las campesinos/as y pequeños agricultores entre comunidades, países y continentes;

• Reforzar la investigación liderada por campesinos/as y apoyar la capacidad de construcción autónoma;

• Desarrollar estrategias con los/as campesinos/as y otras organizaciones apropiadas para gestionar peligros o emergencias específicos;

Demandamos que NO den su visto bueno a la conclusión de la Ronda de Doha.

Pedimos, además, una reunión con el Ministro de Industria, Turismo y Comercio y la Secretaría de Estado de Comercio, la Ministra de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino, así como con la Secretaria de Estado de Cooperación Internacional para expresarles nuestra postura opuesta a la Ronda de Doha.


Reivindicamos también la creación de una mesa de diálogo entre los ministerios competentes en la materia de comercio, el Congreso de los Diputados y la Sociedad Civil, para repensar el modelo y el proceso de las negociaciones mundiales en materia de comercio.


Es hora de regresar a casa e iniciar un proceso de reflexión y consulta con su población, que pueda allanar el camino para un nuevo modelo distinto de comercio. La única opción creíble ahora es estimular la discusión pública y el debate entre los gobiernos y los movimientos sociales y las organizaciones de la sociedad civil, en torno a la construcción de regímenes alternativos de comercio centrados en la gente, el desarrollo y el medioambiente.


Atentamente,

ATTAC

Campaña "No te Comas el Mundo"

Campaña ¿Quién debe a quién?

Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG)

Ecologistas en Acción

Enginyeria Sense Fronteres – Catalunya

Entrepueblos/Entrepobles/Entrepobos/Herriarte

Observatorio de Multinacionales en América Latina (OMAL)

Plataforma por la Defensa de los Servicios Públicos de Madrid

Plataforma Rural

SETEM

Sindicato Labrego Galego

Seattle-to-Brussels Network (Parte de la red ‘Nuestro Mundo no está en Venta’)

Verdegaia

Veterinarios Sin Fronteras

Xarxa de Consum Solidari

Xarxa de l'Observatori del deute en la Globalització



La situación económica y financiera exige atacar el núcleo del problema. Comunicado de ATTAC España.

Los ciudadanos hemos de ser conscientes de que los bancos y los grandes poderes financieros están convirtiéndose en un auténtico peligro para la actividad económica y para la estabilidad social.

Ante la situación en la que se encuentran desde hace meses los mercados financieros y el conjunto de la economía mundial y española, ATTAC España considera que deben tenerse en cuenta las siguientes consideraciones:

1. La situación de los mercados y las finanzas internacionales, así como la que éstos están provocando en el conjunto de la economía mundial es extraordinariamente grave porque afecta a: la financiación necesaria para poner en marcha la actividad económica, a la seguridad y confianza que son imprescindibles para que ésta se pueda llevar a cabo y, sobre todo, al bienestar humano, en este caso, clara y directamente amenazado por la crisis alimentaria que los grandes especuladores y multinacionales han desatado. En este contexto, ATTAC España considera una enorme falta de responsabilidad por parte del gobierno español los intentos de disimular la crisis y no afrontar con decisión, claridad y contundencia su efectos, ya indisimulables, sobre el conjunto de la economía.

2. Los ciudadanos deben saber que esta crisis ha sido provocada y que no es de ninguna manera inevitable o fruto del azar histórico. Tiene su origen en el ansia incontrolada de beneficios de los bancos y grandes grupos que dominan las finanzas internacionales que crearon productos financieros extraordinariamente volátiles, arriesgados y muy rentables para ellos, aunque absolutamente improductivos y completamente desvinculados con la riqueza que satisface las necesidades humanas. Y ha sido acelerada y aumentada como consecuencia de que los bancos centrales se han doblegado ante las demandas de los poderosos aceptando e imponiendo una regulación de las transacciones financieras concebida para ocultar sus trampas, el favoritismo, las actuaciones al margen de la ley y, en suma, los “chanchullos de ingeniería financiera” que, en palabras del Premio Nóbel de Economía Paul A. Samuelson han originado la crisis.

3. La situación actual prueba, como viene señalando ATTAC constantemente, que unas finanzas internacionales desbocadas, sin freno alguno, radicalmente divorciadas de las necesidades de financiación de la actividad productiva que crea riqueza y empleo, son un peligro gigante para la humanidad y una fuente de constante inestabilidad y de crisis. Los propios dirigentes neoliberales de los grandes organismos internacionales e incluso algunos líderes políticos muestran ahora su incapacidad e ignorancia para hacerle frente a la situación. No saben lo que hacer y se limitan a decir que pronto pasará todo, pero se equivocan. Detrás de esta, que ya será grave y dañina, vendrán otras de igual o mayor calado porque no se aborda el problema de raíz que las origina.

4. Por ello, frente a la inacción de los gobiernos y los organismos internacionales o los bancos centrales, ATTAC considera de extraordinaria urgente que se adopten medidas que ataquen al núcleo donde es están produciendo los problemas que hoy hacen que quiebren empresas, que aumente el paro, que los emprendedores, los empresarios o los consumidores no tengan financiación suficiente y que caiga la actividad económica, mientras que los bancos siguen actuando en la misma línea de irresponsabilidad y especulación.

En el plano financiero, ATTAC propone que se controlen los flujos internacionales de capital especulativo, que se establezcan impuestos internacionales para desincentivar las inversiones improductivas y para incentivar la creación de riqueza y que se grave la obtención de beneficios extraordinarios. Y en otro plano, que se controle la actividad bancaria, que se establezcan límites a la creación de dinero por los bancos mediante la utilización irresponsable de los depósitos de los clientes y que recupere la banca pública para garantizar la fluencia de financiación a la actividad productiva.

ATTAC España es consciente de que este tipo de medidas están hoy día lejos de lo que se plantea en la agenda de los gobiernos y los partidos pero eso es así porque los ciudadanos no hemos llegado a ser completamente conscientes de que los bancos y los grandes poderes financieros están convirtiéndose en un auténtico peligro para la actividad económica y para la estabilidad social. Porque no existe la convicción social de que el engaño financiero, el robo y el afán desmedido de lucro son conductas inmorales que deberían estar jurídicamente condenadas porque provocan, como está ocurriendo hoy día, sufrimiento humano injustificado y miles de muertes de seres inocentes. Como dijo el relator de las Naciones Unidas para la Alimentación, Jean Ziegler, “se está cometiendo un crimen contra la Humanidad”. Las cosas empezarán a cambiar cuando los ciudadanos, como trata de conseguir ATTAC, sean conscientes de ello y entiendan que detrás de cada crimen hay criminales.

19 de julio de 2008

Mesa de Coordinación de Attac España


viernes, 13 de junio de 2008

Ante el ESAP y la respuesta ante los precios de los combustibles fósiles

Comunicado de ATTAC España
El 28 de Junio en Madrid, se debe dar una respuesta tan cívica como contundente a los responsables de la especulación petrolera, que son unos de los más destacados culpables de las alzas de precios del combustible. En Madrid tendrá lugar el Congreso petrolero, en el que estarán las grandes compañías privadas, las mismas que demasiadas veces extorsionan y desestabilizan a los países productores, que quieren ser los legítimos dueños de sus riquezas y que en ocasiones nacionalizan sus hidrocarburos. Las mismas que tanto directamente como por medio de sus operadores de bolsa e intermediarios, controlan los mercados a futuro y la comercialización. Las mismas que apoyan operaciones militares de guerra y ocupación, por el control de las reservas mundiales de hidrocarburos.

Todas estas grandes compañías incluida la española de referencia en este Congreso, tratarán de vender una imagen tan idílica como falsa de su contribución a la calidad de vida. Estos grupos, Corporaciones y Compañías, son las que merecen nuestra denuncia y frente a las que hay que exigir el fin de la especulación sobre un bien universal y de la naturaleza, con el que ellos comercian.

Attac debe plantear además, en su vocación de Movimiento de Educación Popular para la Acción, a todas y todos los que se están movilizando en defensa de sus puestos de trabajo y actividad económica, que no son las rebajas de impuestos la solución a sus problemas puesto que esto no genera sino más injusticia, ante sectores aun más desfavorecidos y pone en peligro las prestaciones y servicios públicos que las ciudadanas y ellos mismos, demandamos.

Pero dicho esto los impuestos deben ser justos, progresivos y a cargo de todos en especial de los y las que más tienen y que a merced de injustas disminuciones, condonaciones o supresiones así como a la existencia consentida de los Paraísos Fiscales, burlan sus obligaciones. Los amos del petróleo, estarán entre el 28 de Junio y el 4 de Julio en Madrid. Ellos son los que presionan a los Gobiernos, compran Estados, destruyen el medio ambiente, y fomentan un desarrollo no solo insostenible, sino imposible ya de mantener.

Ante la crisis financiera internacional, la especulación se traslada a los productos primarios. Así, los mercaderes y grandes capitales pasan de acumular dinero y jugar con fondos basura, a controlar el trigo, el arroz y el petróleo. Si los Gobiernos desean hacer algo por sectores como agricultores, camioneros o pescadores, pero también por las familias humildes, las trabajadoras y los precarios, además de las excluidas, lo que deben hacer es REGULAR Y CONTROLAR los precios y los mercados. El mercado por si, ni regula, ni resuelve nada, más que acumular riquezas para sus controladores.

Pero desde Attac estamos planteando que la crisis es del SISTEMA. El propio mercado lleva en si mismo el germen de la crisis. Es incapaz por si mismo de generar nada bueno para la humanidad.

El 28 en Madrid, centenares, miles de personas nos reuniremos a analizar y estudiar la situación, también a denunciarla. Igualmente nos manifestaremos pacíficamente. Es por eso que nos dirigimos a los que se consideran más afectados, en especial a las Organizaciones españolas, vinculadas a Vía Campesina, a que estén con nosotras, participando activamente. Así como a los que se sientan más afectados por los abusos de las grandes petroleras privadas y/o privatizadas.

Todo lo que ocurre tiene un nombre: Neoliberalismo, cuya acción política tiene en la OMC, el FMI y el Banco Mundial junto con la Unión Europea, la traslación de su doctrina que nos conduce hacia la tozuda realidad de hechos como la crisis y el empobrecimiento paulatino, que todas y todos sufrimos. Esta crisis es fruto tanto de los errores y falsas predicciones y recetas liberales, como de las políticas conservadoras belicistas, pero también de la falta de respuesta de muchos “progresistas” al descontrol y dictadura de los mercados. La Democracia es sustituida por el mercado. La laminación de los derechos sociales y los Servicios Públicos, hacen el resto.

Por eso desde Attac decimos encarecidamente que no es el “Sálvese quien pueda” lo que nos garantizará nuestra supervivencia y la satisfacción de nuestras demandas, sino la acción solidaria y conjunta de Movimientos Sociales, Sindicatos de trabajadoras y trabajadores, Colectivos Cívicos y Asociaciones de pequeños agricultores, Transportistas autónomos y Pescadores, no ligados a las empresas que controlan el sector, y grandes patronales.